martes, 7 de noviembre de 2017

Así nació Parque Chas - Parte 3


Allí Francisco Chas (hijo)tenía proyectado instalar un mercado comunitario que nunca se realizó. Todos los lotes de aquella manzana triangular fueron vendidos por la Inmobiliaria Parisi. Su dueño,Francisco Parisi -ex jugador de Almagro cuando el club tenía la cancha en Parque Chas- construyó gran parte de las viviendas que allí se encuentran.

Por aquel entonces era obligatorio donar terrenos para la construcción de plazas, colegios e iglesias. Se denominaba Reserva Fiscal, es decir que el propietario no podía disponer de aquellos lotes. Gerónimo Grosso comentó: “Nunca alquilábamos bateas (ómnibus) para traer gente a los loteos, ya que hasta aquí llegaba el tranvía Lacroze. En aquel tiempo no había que inscribir las ventas, todo era de buena fe. 

Existía la libreta de pago, que nosotros nos encargábamos de sellar ya que hacíamos las cobranzas. Nunca hubo que cobrar intereses punitorios por atraso en los pagos; los que no podían pagar devolvían la libreta y luego se ponía en venta el terreno o la casa”.

La nota de color relatada por Grosso fue que testaferros de los famosos mafiosos rosarinos de la década del 30, Don Chicho grande y Don Chicho chico, compraron terrenos en Parque Chas para luego revenderlos. “Un día vinieron a nuestra oficina central de Sarmiento 559 Agata Galiffi -hija de Don Chicho grande- y Salvador Summa, interesados en comprar terrenos. 

La reunión se desarrolló en términos muy cordiales, pero terminó con la Galiffi presa ya que en la calle la estaba esperando la policía con una orden de detención”, relató Grosso y concluyó: “Nosotros siempre tratamos de ayudar al obrero, no a especuladores y revendedores. Nuestra intención fue fomentar la construcción para valorizar al barrio”.

A ocho décadas años del nacimiento del barrio, éste es nuestro homenaje a quienes iniciaron la historia.

La presente crónica está basada en un reportaje que el 8 de junio de 1989 la Dra. Sonia Berjman y la Arq. Magdalena Eggers, historiadoras del barrio, le realizaron a Don Gerónimo Grosso hijo. El protagonista contaba entonces con 81 años de edad.



lunes, 6 de noviembre de 2017

Así nació Parque Chas - Parte 2

El primer remate

El 27 de noviembre de 1927, la casa G.G.G llevó a cabo la primera subasta de lotes desde La Pampa hasta Avenida de los Incas por Avenida Triunvirato. Las jornadas de remates eran muy pintorescas, ya que se instalaban carpas donde los interesados podían hacer sus ofertas. “Aquel día hizo 36 grados de calor y las tres carpas estaban llenas de gente. La venta duró desde las 16 hasta las 22 y se vendieron 200 lotes a 25 pesos moneda nacional, a pagar en cien meses sin interés. 

Como propaganda se regalaron más de mil abanicos por el calor que hacía. Al no haber parlantes no se podían escuchar las ofertas por el ruido que producía la gente cuando se apantallaba”, contó Gerónimo Grosso (hijo), quien ayudó a su padre desde los catorce años de edad en todas las subastas de terrenos que se hicieron en Parque Chas. Se realizaron treinta remates (cada cuatro meses) a lo largo de diez años y se llegó a vender un total de 3.000 lotes.

A los que adquirían un lote se les entregaba diez mil ladrillos gratis y por cinco pesos más se les daba veinte mil ladrillos. Por seis pesos más se entregaban los materiales necesarios para construir una habitación. O sea que por cuarenta pesos al mes el más humilde obrero podía hacerse la casa. La mayoría levantó su hogar trabajando los sábados y domingos, ya que durante la semana se dedicaban a sus oficios y ocupaciones. 

La idea era incentivar la construcción para valorizar el barrio. La base de venta era de 20 pesos por mes. Los lotes más caros, como la esquina de Avenida de los Incas y Triunvirato, costaban 250 pesos por mes, los de Triunvirato hasta La Pampa tenían un valor de 20 a 150 pesos por mes y los que estaban dentro del barrio de 60 a 70 pesos por mes, siempre en 100 cuotas sin interés.

La casa matriz de las tres G estaba ubicada en Sarmiento 559, pero mientras Parque Chas crecía se instaló una agencia en un chalet de madera de Triunvirato y Gándara. “Atendíamos sábados, domingos y feriados. Yo acompañaba a la gente que venía a ver los terrenos para que no se perdieran, ya que como las calles eran redondas se desorientaban”, recordó Grosso hijo. Los últimos terrenos se vendieron en el triángulo formado por las calles Gándara, Ginebra y Triunvirato en 1941. 


domingo, 5 de noviembre de 2017

Así nació Parque Chas - Parte 1



El martillero público Gerónimo Grosso fue el responsable de lotear el barrio entre 1927 y 1941. Por apenas 25 pesos moneda nacional, pagaderos en cien meses sin interés, los vecinos podían acceder a su terreno. Las subastas eran muy pintorescas, ya que se instalaban carpas donde los interesados podían hacer sus ofertas.

En 1925 nacía un nuevo barrio. Desde el punta de vista urbanístico, su trazado representó la vanguardia que seguía los postulados británicos de ciudad-jardín. El diseño radiocéntrico -que perteneció a los ingenieros Frehner y Guerrico– significó llevar el pintoresquismo a su máxima expresión. El otro protagonista de esta historia fue el martillero público Don Gerónimo Grosso, quien contribuyó a la formación urbana del “Gran barrio Parque Chas”. Gracias a aquellos visionarios, Buenos Aires cuenta hoy con un patrimonio urbanístico de gran valor.

El 5 de abril de 1905 el martillero público Gerónimo Grosso Giachino fundó la oficina de Tierras “G.G.G”. Comenzó vendiendo terrenos en Villa Gavarone (hoy Banfield) y en 1927 llevó adelante el loteo más importante de la firma: nos referimos a la subasta de parcelas que contribuyó a la formación urbana del barrio Parque Chas, cuyo terreno pertenecía a la familia Chas. Don Gerónimo Grosso Giachino nació en Génova en 1877 y falleció en Buenos Aires en 1956. Llegó a la Argentina en su juventud. Desde el primer lustro de nuestro siglo hasta su muerte se dedicó a la subasta de tierras, actividad en la que adquirió reputación y solvencia. Además de Parque Chas, G.G.G. desarrollo su actividad en Villa Pueyrredón, Villa Cerini, Barrio General Paz y en los barrios Drysdale (Carapachay) y Grossville (Vicente López).

La firma G.G.G fue pionera en la venta de terrenos a pagar en cien mensualidades sin interés en pesos moneda nacional. Por aquel entonces el dinero mantenía su poder adquisitivo y, como no había inflación, muchas familias de laburantes pudieron tener su casa. La historia del barrio Parque Chas comenzó hace 82 años, cuando el antiguo Concejo Deliberante aprobó la Ordenanza Nº 1129: “Apruébase el trazado de calles propuesto por el señor don Vicente Chas, para el terreno de su propiedad limitado por la Avenida de los Constituyentes y calles Pampa y Triunvirato, en la forma en que se indica en el plano agregado a este expediente (…), firmado con fecha agosto del corriente año por los señores ingenieros Guerrico y Frehner, y el visto bueno del Director del Departamento de Obras Públicas ingenieroRebuelto”.

Grosso habría copiado el trazado de una ciudad europea y se la ofreció a la familia Chas para proyectar un Barrio Parque. Durante 1925 el doctor Vicente Chas construyó a modo de vidriera las “20 Casas para Obreros” a lo largo de Avenida La Pampa, entre Gamarra y Altolaguirre. La intención comercial -al construir aquellos pintorescos chalets- fue mostrar un barrio en crecimiento a los futuros compradores de terrenos.

Historia y Límites del Barrio de Villa Ortúzar



Villa Ortúzar está delimitado por las calles La Pampa, Av. Forest, Av. Elcano, Vías del Ferrocarril General Urquiza , Av. Del Campo, Combatientes de Malvinas, Av. Triunvirato y Combatientes de Malvinas. Limita con los barrios de Villa Urquiza al norte, Belgrano al noreste, Colegiales al este, Chacarita al sudeste, La Paternal al sur, y Parque Chas al oeste. Ocupa parte de los que fueran terrenos de la Chacarita de los Colegiales y posteriormente de Santiago Ortúzar. Los primeros en instalarse en esta zona fueron los padres jesuitas, en el año 1614. Más tarde, ya en 1827, durante el gobierno de Bernardino Rivadavia sus terrenos fueron cedidos a inmigrantes alemanes.

En 1833 llegan inmigrantes de las islas Canarias, pero no prosperó ninguno de los emprendimientos y se retiraron. Fueron varios los dueños de los terrenos de la zona que se fueron sucediendo hasta que en 1862, el 26 de Abril, Don Santos Mugerza vende a don Santiago Ortúzar los terrenos. Hay otras fuentes que afirman que Ortúzar había recibido esos terrenos como recompensa por sus servicios militares durante el gobierno de Rosas. Eran 26 manzanas entre las actuales Av. Triunvirato, Tronador, A. Thomas y Av. Elcano. Trazó las calles y las arboló con eucaliptos. Su casa fue construida entre las calles Giribone, Heredia, 14 de Julio y Álvarez Thomas; Santiago Ortúzar instaló grandes palomares y, por este motivo, al lugar se lo conocía como "El Palomar de Villa Ortuzar" En 1871 se inauguró el Cementerio del Oeste y en 1874 comienza el primer loteo de Ortúzar. En 1889, el 4 de diciembre murió Santiago Ortúzar y fue sepultado en el cementerio de Chacarita.

En las primeras décadas del siglo, se incrementó notablemente la población del barrio, ya que se produjeron numerosos loteos y fraccionamientos donde se instalaron nuevos vecinos. Fue también una zona elegida para levantar importantes industrias. Allí funcionó la Perfumería Griet (en la calle Girardot 1618 y 1640), la firma Everton (que fabricaba plumas fuentes) y la empresa Sudamtex, una textil que funcionó hasta 1986, que llegó a tener 2000 empleados. El 26 de abril quedó instituido como el “Día del Barrio de Villa Ortúzar”, fecha en que Santiago Francisco de Ortúzar compró la chacra 38 en esa zona. Ortúzar también donó tres terrenos para construcción de la Escuela General Acha. En donde se hallaba el "Palomar de Ortúzar", se emplaza actualmente la Plaza "25 de agosto".

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viernes, 27 de octubre de 2017

Historia y Límites del Barrio de Villa Crespo


Este barrio está ubicado en el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y limita con los barrios de Chacarita, Palermo, Almagro, Caballito y Paternal. Está delimitado por las vías del Ferrocarril General San Martín, Av. Dorrego, Av. Warnes, Paysandú, Av. San Martín, Av. Gaona, Av. Ángel Gallardo, Av. Estado de Israel, Av. Córdoba.

Su nombre proviene del intendente municipal Dr. Antonio F. Crespo, que apadrino la instalación de la “Fábrica Nacional de Calzado” que se hallaba entre la actual Avenida Raúl Scalabrini Ortiz (ex Canning), Avenida Warnes, Avenida Corrientes y la Avenida Juan B. Justo. El nombre del barrio se debe a los rematadores de estos terrenos, los que en honor al intendente Crespo y alentados por la familia Lebrero, propietaria de los mismos, comenzaron a denominar el lugar como la Villa de Crespo. De hecho esos terrenos se convirtieron en las primeras villas de la ciudad de Buenos Aires. Tuvieron que pasar años para considerar a “Villa Crespo” como nombre único y definitivo del barrio, en lugar de “La Villa de Crespo”. Durante esos años también se usó el nombre de San Bernardo debido a que la Parroquia (electoral) de San Bernardo cumplía la función del registro civil, aun no creado.

Este barrio surge junto al Arroyo Maldonado. En la zona, la industria marroquinera tomó gran impulso. Sus obreros tenían como santo patrono a San Crespín y bregaron para que la nueva villa fuera denominada en su honor, pero luego de un gran debate se prefirió que el santo patrono fuera San Bernardo, en honor al padre del Gerente General de la fábrica, Don Salvador Benedit. 

Este facilitó materiales para la construcción de la primeras viviendas para obreros de la fábrica, dichas viviendas tomaron nombres de conventillos, en los cuales vivían numerosos inmigrantes de diversos orígenes. Con el aumento de la población se originó un constante crecimiento comercial, sus vecinos desarrollaron un alto grado de actividad social, que tuvo su esplendor en la década de 1940.

Décadas más tarde (años 60 y 70) el barrio sufrió un éxodo de vecinos junto a la desaparición de varias entidades, tanto comerciales como culturales, lo que llevó al barrio a un estado de abandono. A partir de su centenario (año 1988) un grupo de arraigados vecinos comenzaron a peticionar a las autoridades para una mejor calidad de vida y renovar así su actividad cultural. Sus logros fueron en aumento, tal es así que Villa Crespo está resurgiendo gracias a la actividad de sus habitantes.

Entre las grandes figuras artísticas y de la cultura del barrio se encuentran: La primera mujer bandoneonista Paquita Bernardo, el pianista de tango Osvaldo Pugliese, el dramaturgo Leopoldo Marechal, el pintor Antonio Alice, el cantante Celedonio Flores, el editor Manuel Glaizer, el dramaturgo, poeta y letrista de tangos Alberto Vaccarezza, el dramaturgo y músico Osvaldo Mongelli, el actor Angel Magaña, el actor Osvaldo Miranda, el cómico Alberto Locatti, el escritor Juan Gelman, el productor y escritor Ben Molar , el productor de televisión Adrián Suar.
Entre los Deportistas se encuentran Daniel Scioli (Campeón Mundial de Off Shore), Hugo Orlando Gatti (jugo en Atlanta), Norberto Battilana (Campeón Internacional de Basket) y José Velutatto (Campeón Argentino de Ciclismo).

Entre los edificios históricos se encuentra el "Conventillo de la Paloma", que dio nombre al famoso sainete de Alberto Vaccarezza. Sobre la calle Serrano 156, fue colocada una placa en honor a Vaccarezza, el edificio cuenta con Protección Estructural establecida por la Ley 1487, en el año 2004. Otros edificios son: la Parroquia San Bernardo, el Bar y Billar San Bernardo, el Mercado San Bernardo, la alcaldía, el conservatorio odeón, el taller de los hermanos máspero, el hotel imperio, la farmacia del águila y el complejo de la fábrica Dell'Aqua.

El barrio tiene una gran tradición en el carnaval porteño,  donde actúan al menos 4 murgas: Los Ansiosos De Villa Crespo "Los Movedizos de Villa Crespo", "Centro Murga Maniáticos de Villa Crespo", y "Los Dichosos de Villa Crespo". Entre los clubes están Villa Malcolm, El Fulgor, el club Villa Crespo y obviamente el más conocido de todos: Atlanta. Entre los locales comerciales se cuentan pizzerías como Imperio o Nápoles y restaurantes como Comander, Los Amigos o Los Chanchitos, muy concurridos. Como único supermercado kosher del barrio, está "100% Casher", que se encuentra enfrente del templo judío ACISBA. En Villa Crespo viven una buena parte de los judíos de la Capital Federal.

En la calle Olaya al 1796, se encuentra la Junta Barrial y de Estudios Históricos de Villa Crespo, esta institución fue fundada el 5 de julio de 1976 por el Dr. Cayetano Francavilla entre otros destacados vecinos como Don José Scioli (abuelo del mencionado Daniel Scioli), con el fin de difundir la historia del barrio. Entre las entidades más antiguas y vigentes, está la Liga Argentina Médica Asistencial, fundada en 1919. El Club Fulgor de Villa Crespo, fundado el 1º de octubre de 1933. Y la famosa República de Villa Crespo, fundada el 15 de Diciembre de 1935.



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miércoles, 18 de octubre de 2017

Historia y Límites del Barrio de Parque Chas




Fundado en 1925 Parque Chas es sin dudas uno de los barrios más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires, fama ganada a su particular trazado de calles circulares inspirado en el urbanismo europeo.

Delimitado por las avenidas Triunvirato, Chorroarin, Constituyentes y la calle La Pampa, toma su nombre de la familia Chas, que era propietaria del latifundio antes de que sea loteado en 1927, y originalmente fue adquirido para sacar material para rellenar el irregular terreno sobre el cual hoy se extiende el barrio de Villa Urquiza, y a diferencia de este último, vio pocos cambios en su paisaje, que resalta por la mayoría de casas bajas, mientras que solo en las cercanías de la Av. Triunvirato puede avistarse uno que otro edificio de más de 3 pisos de altura.

A principios del siglo XX la Ciudad de Buenos Aires presentaba un gran desarrollo urbano en lo que hoy en día es la zona más céntrica, desde la Av. Pueyrredón hasta el Río de la Plata, sin embargo este desarrollo encontraba un gran límite en el arroyo que hoy en día se encuentra debajo de la Av. Juan B. Justo. Al norte del mismo solo se destacaba el barrio de Belgrano con sus grandes quintas. Sin embargo, la creciente población de la Ciudad demandaba la creación de nuevas zonas residenciales, como consecuencia de esto el loteado de los grandes latifundios comenzó a ser un gran negocio y generaron la creación de los barrios que hoy conocemos como Villa Devoto y Villa Urquiza. Este crecimiento urbano creaba muy buenas oportunidades para aquellos que deseaban hacer dinero de manera rápida, razón por la cual fue adquirido el terreno donde hoy se ubica Parque Chas. Las primeras construcciones fueron fábricas de ladrillos que funcionaban a estiércol, y que pese a la prohibición de las mismas, la familia Chas lograba conseguir extensiones en su permiso, que duraron hasta el año 1925.

Debido a los reclamos de los vecinos y a las complicaciones que se generaron en esta zona, debido a la contaminación de las fabricas de ladrillos y falta de infraestructura que culmino en la aparición de una laguna en lo que hoy es la esquina de Triunvirato y La Pampa, el gobierno comenzó a ejercer presión para que el predio fuera loteado y urbanizado. Así a partir de 1927 comenzó la construcción del barrio y se delineo el particular trazado de calles que vemos hoy en día. Sin embargo el crecimiento fue lento, ya en los años ´40 solo una fracción del lugar se encontraba edificado y se encontraban grandes baldíos que desaparecieron recién en los años 50 y 60, siendo ocupados en su totalidad por zonas residenciales de baja altura.

Desde ese entonces, el horizonte del mítico barrio ha permanecido casi inalterado salvo por contadas excepciones. El famoso trazado le confirió el apodo de “El Laberinto de Buenos Aires”, ya que por la particularidad curva de sus calles, puede resultar una verdadera trampa mortal para aquellos que no están familiarizados con la zona. Este particular trazado ha inspirado muchas leyendas urbanas. Alejandro Dolina, por ejemplo, escribió sobre la misteriosa manzana a la que no es posible darle la vuelta.
Todas estas particularidades, las leyendas urbanas, la rica historia, el trazado laberíntico, y su paisaje prácticamente inmaculado han llevado a Parque Chas a ser uno de los barrios más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires. Despierta amores y genera pasiones entre sus habitantes, muchos de los cuales han pasado toda su vida allí y son hijos de los primeros vecinos de la zona, lo que genera un ambiente particular, semejante al de un pueblo pequeño del interior donde “se conocen todos” a escasos metros de una de las zonas más densamente pobladas de la ciudad como es el barrio de Villa Urquiza, otro de los detalles que hacen de Buenos Aires una ciudad única en el mundo, pero a diferencia del casco histórico que recuerda las calles de Paris, o el barrio de San Telmo con su tradición tanguera, se encuentra escondido a los ojos de los extranjeros y sigue siendo tesoro de aquellos que más lo aman y dan vida, sus vecinos.
Parque Chas fue el último barrio porteño en conformarse, ya que fue aprobado por la Legislatura porteña como tal el 6 de diciembre de 2005. Está delimitado por las calles La Pampa, Combatientes de Malvinas, Av. Triunvirato, Combatientes de Malvinas, Chorroarín y Av. de los Constituyentes. Limita con los barrios de Villa Urquiza al norte, Villa Ortúzar al este, La Paternal al sur y Agronomía al oeste. En su límite con Villa Ortúzar, en la esquina de Los Incas y Triunvirato se encuentra la estación de la línea B de subtes, “De Los Incas-Parque Chas”.


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viernes, 6 de octubre de 2017

La Familia Chas - Parte 7


El proyecto que permitió sacar más lotes que con 
la típica traza cuadricular, fue toda una novedad para la 
época, y se supone que se inspiraba en los barrios Parque 
de las principales capitales europeas. 

Aquel trazado fue aprobado en la sesión del 29 de septiembre de 1925 por el antiguo Concejo Deliberante.




Residencia de Vicente Chas en Bella Vista, (arriba de todo junto a su
esposa María Lauga)


Esa fecha se tomó como referencia para celebrar el día del barrio Parque Chas, que en este 2005 cumplirá su 80 aniversario.

El 27 de noviembre de 1927 comenzaron los primeros loteos, y casi un mes y medio después -el 8 de enero de 1928- fallece a los 83 años el Doctor Vicente Chas, quien no podrá ver realizada la obra.

El barrio estaba en marcha y las primeras casas empezaban a asomar entre el barro y el humo de los hornos. 

Nieto del adelantado español Chas y Pombo, había nacido 
en Buenos Aires en 1845 y obtuvo su Doctorado en Jurisprudencia en la Universidad de Buenos Aires en 1867.
Fue Concejal de 1878 a 1880, senador en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires y Presidente del Banco Hipotecario bonaerense. 

Los últimos lotes, se vendieron en la década del 40.




La Familia Chas - Parte 6


Los martilleros Bravo, Barros y Cia. fueron los encargados de llevar adelante el remate en cuyo aviso se podía leer:

"Remate de un palacio. De la suntuosa finca perteneciente a la testamentaria del señor Don Francisco Chas, en Belgrano: calle Lavalle (Juramento) esquina Rio Bamba (Vuelta de Obligado), frente a la plaza principal y a la iglesia, sobre calle empedrada y con tramway a una cuadra del boulevard Santa Fe (antiguo camino a Santa Fe, hoy avenida Cabildo)"

Y más a delante decía: "Su distribución es prolija, consta de un gran salón, sala,comedor, ante-comedor, escritorio, fumoir, sala de billar, otra sala, gran terraza, 9 dormitorios, cocina, ante-cocina, piezas para el servicio, cuarto de baño, oficinas necesarias, cochera y caballeriza con entrada independiente, soberbio jardín con plantas escojidas y magníficas avenidas". 

La familia Chas estuvo muy ligada al Partido de Belgrano, ya que 
como decíamos, eran propietarios de importantes fracciones de tierra.

Podemos citar una parte de la Villa Catalinas (más tarde Barrio Villa Urquiza), otras en Coghlan, también una gran quinta ubicada entre Cabildo y las vías del Ferrocarril Poblador en el límite de Saavedra y Belgrano.

Pero la fracción que nos interesa es el denominado "Predio 
o terreno de Munita", que en la década de 1890 pertenecía al Antiguo Municipio de Belgrano, y es el que más tarde se transformaría en nuestro Parque Chas.

El potrero era un bien de la Sociedad Francisco Chas e hijos (Munita tenía una deuda con los Chas y les pagó con el terreno) delimitado 
por las actuales La Pampa, Triunvirato y De los Constituyentes. 

Con el tiempo uno de los hijos de Francisco Chas Belgrano, el Doctor Vicente Chas, fue el encargado -obligado por la antigua municipalidad y vecinos- a urbanizar el terreno. 

La primera acción concreta de Chas, fue la construcción de las 
famosas "20 casas para obreros" en el año 1925. 
Aquellas fueron levantadas a lo largo de Avenida La Pampa 
entre Trinuvirato y Andonaegui. Esto permitió la conformación 
de una imagen continua por cinco cuadras, a la que luego se fueron adaptando todas las demás levantadas en los terrenos intermedios. 



Los comienzos de Parque Chas:
"20 casas para obreros" sobre Avenida La Pampa (circa 1925)


Si bien la intención del propietario fue incrementar el valor 
del terreno, el resultado final fue que aquellas construcciones 
sobre Avenida La Pampa se transformaron en la vidriera del futuro barrio Parque Chas. Es decir, se utilizaron como propaganda para los loteos que comenzaron en el año 1927. 

Una vez que Vicente Chas se decidió a lotear y subdividir 
estas tierras, encargará el proyecto final con el actual trazado 
en forma de telaraña a los Ingenieros Armando Santiago 
Frehner (1897-1980) y Adolfo Guerrico (1897-1950). 


jueves, 5 de octubre de 2017

La Familia Chas - Parte 5


Las hijas mujeres se casaron con renombrados hombres de la 
época : Rosario con Van Praet (el terrateniente del 
Antiguo pueblo de Belgrano); Mercedes con el Coronel Arias,
Juana y Catalina con los hermanos Emilio y Ernesto Bunge, 
y Rosa con el Doctor Enrique Martínez.

Ejemplo del status social de la familia, fue la quinta de veraneo que encargaron construir en el actual barrio de Belgrano. 
Fue realizada y finalizada en 1882 por el yerno de Don Francisco Chas, elArquitecto Ernesto Bunge (1839-1913), poseedor del primer título de arquitecto expedido en nuestro país, (Escuela Nº 1 de Señoritas de la calle Córdoba y Riobamba, Iglesia de Santa Felicitas en Barracas).

El terreno donde fué construída la residencia, formaba parte de la llamada "Chacra de Oliver", de 60 hectáreas, propiedad del Juez de Paz en Belgrano y hombre de confianza de Adolfo Alsina, señor Laureano Oliver.

En esa quinta, frente a la plaza (Juramento, Cuba, Echeverría y Vuelta de Obligado), y a la Iglesia redonda Inmaculada Concepción -cuyas puertas talladas donaron- fallecieron Don Francisco Chas y Doña Catalina Salas de Chas.

Aspecto original de la quinta de Francisco Chas y Catalina Salas (ca.1882). Gentileza: Biblioteca del Museo Enrique Larreta


Aspecto del edificio luego de las reformas realizadas en 1916. Allí funciona desde 1962 el Museo Municipal Enrique Larreta.




Luego del deceso de sus padres, los herederos directos decidieron llevar a remate la quinta. Fué asi que el 15 de Mayo de 1892, en remate público, la señora Mercedes Castellanos de Anchorena adquiere la propiedad por el valor de 112.800 pesos moneda nacional, quien se la obsequió; como regalo de bodas, a su hija Josefina Anchorena cuando contrajo enlace con Enrique Larreta. 

miércoles, 4 de octubre de 2017

La Familia Chas - Parte 4


Este hecho nos da una idea de la estrecha relación que existió entre el General y su sobrino.

El 5 de noviembre de 1832 Francisco Chas Belgrano contrajo enlace con Doña Catalina de los Remedios Salas.



Casa del Matrimonio Chas-Salas en Florida y Avenida Corrientes
Revista Francesa "La Construction Moderne" (Febrero de 1892) 


El matrimonio vivió en una casa ubicada en Avenida Corrientes y Florida, la que fue tomada como ejemplo por la revista de arquitectura francesa "La Construction Moderne" en el año 1892. 

Con el tiempo, la holgada posición económica de los Chas, se vió reflejada en la adquisición de grandes extensiones de tierra. Podemos mencionar las del Antiguo pueblo de Belgrano (hoy barrio Belgrano), las de San Isidro y General Belgrano (provincia de Buenos Aires), las del sur de la provincia de Córdoba, otras en San Juan, y también Bariloche.

El matrimonio tuvo ocho hijos: Vicente, Juana, Francisco 
(que falleció siendo adolescente), Tomás, Mercedes, 
Rosario, Catalina y Rosita.




Foto de la familia Chas tomada en ocasión de las Bodas de Oro
de Francisco Chas y Catalina Salas. (ca 1882)
De pie (izq. a der.): Merceditas Chas, Tomás Chas, Rosario Chas, Inocencio Arias (esposo de Merceditas), Rosa Chas, Vicente Chas. Sentados (izq.-der.): Juana Chas, Francisco Chas, Catalina Salas de Chas, Catalina Chas.



martes, 3 de octubre de 2017

La Familia Chas - Parte 3

Reseña histórica de la familia que le dió el nombre al barrio.

por Fernando Belvedere

En Orense (Galicia-España), se encuentra el Ayuntamiento de Oímbra y dentro de éste una parroquia o caserío llamado "As Chas" (municipio de la Comarca de Verín y Monterrei).



"As Chas" en Orense (Galicia-España)


A principios del siglo XIX arribó al Virreinato del Río de la Plata procedente de aquella localidad española, Don Francisco Chas y Pombo. Según lo relatado por sus actuales descendientes, decidió irse de su país ante la imposibilidad de heredar tierras, ya que era el hijo menor de su familia.

Una vez asentado en la antigua ciudad-puerto, Don Chas y Pombo abrió un almacén de Ramos Generales en la Recova que estaba ubicada en la mitad de la Plaza Mayor frente al Cabildo.

Francisco Chas y Pombo se casó con Juana Belgrano -viuda de Ramos Villamil- y hermana del General Don Manuel Belgrano, activo protagonista de los sucesos de Mayo y creador de nuestra bandera. 

Fruto de aquella unión nació Francisco Chas Belgrano, (sobrino del creador de nuestro símbolo patrio), quien con el tiempo se convirtió en la cabeza de una caracterizada familia de Buenos Aires durante casi todo el siglo XIX, y en el futuro propietario -entre otras- de las tierras que hoy conforman el barrio Parque Chas.

Chas Belgrano fue hacendado y filántropo. Intervino en la vida pública después de la Batalla de Caseros, y según fuentes consultadas fue defensor de pobres,Constituyente en 1854, Senador Provincial y Concejal de la primera Comisión Municipal de la Ciudad de Buenos Aires. 

Por algún tiempo Francisco Chas tuvo bajo su custodia a Manuela Mónica, hija de Manuel Belgrano y Dolores Helguero: 

..."No podemos precisar en qué momento Manuela toma contacto con su medio hermano, pero podemos presumir que fue después de 1834, fecha en que Juan Manuel de Rosas informa a Pedro Pablo -quien vive con sus padres adoptivos en la casa de los Ezcurra- que es hijo de Belgrano. En ese momento Manuela tiene quince años y vive con Juana Belgrano en la casa paterna. Aventuramos esta fecha porque Francisco Chas Belgrano, a cargo del cuidado de Manuela, le informa a Pedro Pablo, también en 1834 y por disposición de Belgrano, quién era su padre". 


La Familia Chas - Parte 2



Las urbanizaciones que seguían los postulados del urbanismo inglés de la ciudad-jardín propuesta por Ebenezer Howard llevaron el nombre de Parque, como el Barrio Parque Rufino de Elizalde (también conocido como Palermo Chico) trazado por el arquitecto paisajista Carlos Thays, barrio tan emparentado ambientalmente con Parque Chas. En este caso, el diseño efectuado por los ingenieros Frehner y Guerrico potenció el trazado pintoresquista a su máxima expresión: el radioconcéntrico.


Cierto es que don Vicente Chas, como todos los propietarios y loteadores, buscaba rédito económico. Pero su inteligencia al buscar la mayor ganancia redundó en la creación de un barrio singularísimo desde el punto de vista urbanístico, y por lo tanto, ambiental y social.

Gracias a aquellos visionarios propietarios y profesionales que buscaron ese algo más, Buenos Aires cuenta hoy con un patrimonio urbanístico de gran valor en el que se destaca nuestro querido barrio como el laberinto de Buenos Aires.


La Familia Chas - Parte 1


por la Doctora Sonia Berjman

La ciudad de Buenos Aires se desarrolló en su aspecto urbanístico a partir de la traza española impuesta en el casco fundacional por Juan de Garay en 1580. Esa zona abarcaba desde el río hasta las actuales calles Córdoba, Independencia, Salta-Libertad. Poco a poco, la ciudad se fue extendiendo hacia el Norte y hacia el Sur, siguiendo la costa. 

El límite Oeste, por su parte, llegó luego hasta Callao (la Calle de las Tunas),más tarde hasta Boedo-Medrano y … así siguió su avance sobre la inmensa e interminable pampa. El trazado en damero continuó la tradición, aunque en varios casos resultó girado con relación al fundacional.


Con la llegada de inmigrantes a partir de la mitad del siglo XIX, pero enfatizada masivamente a partir de 1880, Buenos Aires debió dar respuestas rápidas a los miles y miles de personas que buscaban un sitio para establecerse. Surgieron entonces los loteadores (equivalentes a los hoy auto denominados desarrolladores inmobiliarios), quienes efectuaron una acción tan decisiva en la ciudad que los historiadores los consideramos casi los verdaderos hacedores de la conformación urbana porteña.

Obviamente que estos loteadores actuaron a partir de las posesiones y demandas de los propietarios de tierras. Los hubo de muy distinto carácter, procedimiento y alcance. La mayoría tenía como objetivo la obtención de beneficios económicos en el corto plazo, por lo que se limitaban a demarcar las superficies a vender de acuerdo a la cuadrícula heredada, superficies que iban desde una manzana a muchas hectáreas.

Otros, sin embargo, buscaban un algo más. Algo que los singularizara y que le otorgara cierta jerarquía a su urbanización, rasgo que finalmente se convertía en un factor de beneficio económico. Así, hoy contamos con algunos barrios de gran valor urbanístico, como Villa Devoto, diseñada por el Arq. Juan A. Buschiazzo y el Ing. J. Poggi con sus características diagonales.

A fines del siglo XIX la mayor parte de estos emprendimientos inmobiliarios que dieron lugar a nuevos barrios tomaban el nombre de Villa. Con reminiscencias de las villas europeas - viviendas situadas en la campiña, diseñadas y construidas con lujo para familias de cierto rango social - paradójicamente inspiraron a numerosas barriadas obreras como Villa Manzini, Villa Modelo, Villa Ortúzar, Villa Santa Rita, Villa de las Catalinas, Villa Alvear.

domingo, 1 de octubre de 2017

Los Colorados del Monte:


El jinete usa chuleta a lo federal, viste gorro de manga, camisa y chiripá de bayeta colorados, el calzoncillo es blanco, las botas de potro, despuntadas y las espuelas de plata. Su armadura es el sable, la lanza enastada en tacuara con borla roja y las boleadoras atadas a la cintura.

El caballo, enjaezado con cabezada de plata con riendas de cuero sin curtir, sólo sobadas con bombas y pasadores del mismo metal, luce la frentera federal y en la cola un moño rojo llamado colera; su recado es el común usado en el campo en aquella época.

El soldado del Quinto Regimiento de Caballería creado por Rosas, no necesita más presentación que la de su uniforme, su caballo y su nombre: Los Colorados del Monte, para que un sinnúmero de adjetivos y anécdotas se hagan presentes para describirlo. Este cuerpo de milicianos fue formado y sostenido por Rosas, primero para preservar sus bienes y luego para actuar cuando el orden y la ley se vieran amenazados.


Los Colorados del Monte, ligados por su nombre con el sitio que los vio crecer, estuvieron presentes en cada hora decisiva que vivió el país. En junio de 1820 salen a defender a Buenos Aires contra el alzamiento del coronel Pagola; en agosto tienen la participación más decisiva en la lucha donde son vencidas las fuerzas de Ramírez y López en Pavón. Vuelven a combatir en Buenos Aires el 5 de octubre en la célebre jornada en la que liberan a la ciudad de los amontados restableciendo el orden. Por la disciplina mostrada en estas intervenciones se ganan el reconocimiento y respeto de toda la ciudad. La población los aplaude. El periodismo (a través de Fray Francisco de Paula Castañera).

Con el alzamiento de Lavalle en diciembre de 1828, llega el momento de una nueva intervención de los Colorados en las cuestiones nacionales; pelean en Navarro, en Pergamino, en San Miguel del Monte, en Las Vizcacheras, en Puente de Márquez y otra vez auxiliando a Buenos Aires.

Como locales y con todo el apoyo de su pueblo, la gente de San Miguel del Monte, son la columna vertebral de la expedición al desierto en 1833. llegará 1839 y su actuación en Chascomús contra la revolución de los Libres del Sud. Después serán Santa Fe, Córdoba y La Vuelta de Obligado. En todas estas acciones Los Colorados del Monte estuvieron junto a su jefe y creador, cayendo junto a él cuando fue vencido el 3 de febrero de 1852 en Caseros.


En más de 20 años de existencia, este cuerpo militar contó con verdaderos talleres de maestranza que trabajaban el cuero para aprovisionarlo de los elementos para la tropa y los aperos para la caballada; también se fabricaron mahorras, regatones, lanzas, estribos, espuelas y el vestuario mismo.
Las instrucciones que el Carancho González transmitía y cumplía muestran el cuidado que Rosas esperaba que se tuviera en la elección de la caballada.


San Miguel del Monte fue sede del cuartel militar de un ejército regular de la provincia de Buenos Aires: 
Los Colorados del Monte, aunque una vez dejados sus uniformes debieran vigilar sus campos, sembrar su trigo y cuidar sus animales.

En 1979 (159 años después de su primera aparición pública), este escuadrón reaparece en Monte con una formación simbólica creada el 18 de noviembre. En mayo de 1994 se presenta en el Senado de la Nación un proyecto para autorizar a la provincia de Buenos Aires la creación de una Guardia de Honor para el Gobernador, formada por los Colorados del Monte en homenaje a la labor cumplida en la historia provincial. Sus miembros debían ser preferentemente nativos residentes en el partido de Monte.
En los últimos años, el cuerpo simbólico de Los Colorados del Monte ha participado tanto en Monte como en la ciudad de Buenos Aires de actos recordatorios en memoria de su creador Juan Manuel de Rosas, acompañando el arribo de sus restos al cementerio de la Recoleta o en la inauguración del monumento al Restaurador en 1999.

Fuente: Monte cuna de Rosas, 220 años con historia
http://www.diasdehistoria.com.ar/content/rastros-de-historia-en-san-miguel-del-monte 


domingo, 24 de septiembre de 2017

La federalización de Buenos Aires

  
La federalización de Buenos Aires fue el cambio de estatus jurídico de la ciudad de Buenos Aires por medio de la Ley 1029 aprobada por el Congreso de la Nación el 21 de septiembre de 1880 a instancias del Presidente Nicolás Avellaneda: de ser capital de la Provincia de Buenos Aires se transformó en capital de la República Argentina. La federalización de la ciudad de Buenos Aires pudo llevarse a cabo luego de un violento conflicto armado entre el Ejército Nacional y las milicias provinciales que respondían al gobernador Carlos Tejedor, conocido como Revolución de 1880. Al término del mismo, Tejedor presentó la renuncia.

La Ley 1029 fue ratificada días más tarde por la legislatura bonaerense. De esta manera, se separaba en forma definitiva a la ciudad de Buenos Aires de la jurisdicción provincial. Dos años más tarde, el nuevo gobernador, Dardo Rocha, fundó el 19 de noviembre de 1882 la nueva capital de la Provincia de Buenos Aires: la ciudad de La Plata, la cual se encuentra a 56 km al sudeste de la otrora capital provincial. Con la federalización de la ciudad de Buenos Aires, se puso fin al largo conflicto entre el gobierno federal y provincial por la cuestión de la Aduana, el puerto y la residencia de las autoriades nacionales.
Texto de la Ley 1029
Belgrano, Setiembre 21 de 1880.

Por cuanto:
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, reunidos en Congreso, etc, sancionan con fuerza de LEY:

Art. 1° Declárase Capital de la República, el Municipio de la Ciudad de Buenos Aires, bajo sus límites actuales.

Art. 2° Todos los establecimientos y edificios públicos situados en el Municipio, quedarán bajo la jurisdicción de la Nación, sin que los municipales pierdan por esto su carácter.

Art. 3° El Banco de la Provincia, el Hipotecario y el Monte de Piedad, permanecerán bajo la dirección y propiedad de la Provincia, sin alteración á los derechos que á ésta correspondan.

Art. 4° La Provincia mantendrá igualmente la administración y propiedad de sus ferro-carriles y telégrafos, aunque empiece su arranque en el Municipio de la Ciudad, conservando asimismo la propierdad de los demás bienes que tuviese en él.

Art. 5° La Nación tomará sobre sí la deuda exterior de la Provincia de Buenos Aires, previos los arreglos necesarios.

Art. 6° El gobierno de la provincia podrá seguir funcionando sin jurisdicción en la Ciudad de Buenos Aires, con ocupación de los edificios necesarios para su servicio, hasta que se traslade al lugar que sus leyes designen.

Art. 7° Mientras el Congreso no organice en la Capital la Administración de Justicia, continuarán desempeñándola los Juzgados y Tribunales provinciales, con su régimen presente.

Art. 8° Esta Ley sólo regirá una vez que la Legislatura de Buenos Aires haya hecho la cesión competente, prestando conformidad á sus cláusulas, con arreglo á lo dispuesto en el artículo 3° de la Constitución Nacional.

Art. 9° Comuníquese al Poder Ejecutivo


http://historiaguerrasyarmas.blogspot.com.ar/2010/10/federalizacion-de-buenos-aires-ley-1029.html

domingo, 3 de septiembre de 2017

City Bell: Una historia centenaria - Parte 5



LAS TIERRAS DE CITY BELL

“Muerto mi abuelo heredan sus hijos, mi padre, mi tío Eduardo -quien fue el que hizo la Sociedad Anónima City Bell-, mi tía Ethel Bell, casada con Alcaine y que tenía El Ombú que formaba parte de la Estancia, donde actualmente funciona el Country de Estudiantes de La Plata, y Mabel Bell que era la menor y que estaba casada con Aberg Cobo”.

“Mi tío, Eduardo Bell, casado con Cora Vidal Malbrán, se había ido de viaje de bodas e hizo una cantidad de inversiones disparatadas. Como era el mayor de los hermanos, se lo había nombrado administrador. Cuando volvió de su viaje, trajo dos Rolls-Royce y un auto sport. Yo no vivía en aquella época, pero sé que mi padre estaba indignado, igual que mi tía Ethel, y le quitaron la administración, pero mi tío ya había decidido realizar un loteo de las tierras que estaban al margen del casco y había creado la Sociedad Anónima City Bell, junto a su cuñado Aberg Cobo quien, como tenía ascendencia sueca, le había pedido que la operación la financiara el Banco de Suecia”, relató.

“Mi abuela se había quedado con el casco en donde veníamos de chicos a veranear. Y cuando ella murió, heredaron los hijos.



City Bell: Una historia centenaria - Parte 4


LOS BELL

Lorna Bell, nieta de Jorge Bell e hija de Percival Guillermo Bell y de Alicia Beván Chantrill, vivió junto a sus hermanos en el casco de la Estancia Grande hasta 1944, año en que debieron entregar al Ejército Argentino las tierras que habían sido expropiadas.
En 1996 Lorna estuvo de paso por City Bell y narró frente a los socios del Rotary Club de City Bell gran parte de la historia de su familia y el pueblo que ellos fundaron.

“El primer Bell de la familia en llegar a la Argentina fue mi bisabuelo, quien había nacido en Aberdeen, Escocia, en 1801. Su familia tenía una fundición de hierro en donde fabricaban máquinas agrícolas y diversas herramientas de trabajo como arados, rastras, palas, rastrillos, trefilado de alambre, etcétera, y como era uno de los hijos menores y en Gran Bretaña heredan sólo los primogénitos, se vino a la Argentina trayendo material de la fábrica del padre para comerciar, y le fue muy bien aunque el único problema que tuvo, como le vendió al gobierno, fue que éste no le pagaba y alrededor de 1820 le ofrecieron cancelar la deuda con tierras y una de las estancias que le dieron fue la estancia de los jesuitas, que era la Estancia Grande”, aseguraba entonces Lorna.

“Los hijos de mi bisabuelo eran seis, cuatro varones y dos mujeres. Las mujeres vivieron casi siempre en Inglaterra, mientras que los varones se quedaron acá con los campos. Mi abuelo era un hombre muy duro. A los hijos los hacía trabajar de peones, para que aprendieran a mandar, y los dos trabajaban en la Estancia”.

Su abuelo Jorge Bell, casado con Catalina Shaw, murió a los cincuenta años, en la Estancia “La Favorita”, en Tandil, en noviembre de 1910.


City Bell: Una historia centenaria - Parte 3

En 1920, City Bell tenía Estafeta Postal, la cual se encontraba a cargo del señor Francisco Fregossi. También en 1922 comenzaron los trabajos para la instalación de una usina para la producción de energía eléctrica, con el doble propósito de mejorar las condiciones de vida en los hogares y brindar el servicio de alumbrado público a la comunidad. Este servicio fue librado al uso público en 1923.

En 1929 fue creada la Escuela Nº 12, siendo la única escuela con la que contó por muchos años la comunidad, pasando por sus aulas quienes serían destacados hombres de la sociedad provincial.

EL FERROCARRIL

La estación de City Bell fue inaugurada en el mismo año de 1914, habiendo sido emplazada en terrenos donados por la Sociedad Anónima. Se cuenta que en el primer tren que paró en la flamante estación, justamente a la media noche, viajaron Don Eduardo Bell y su esposa, quienes venían en viaje de bodas a la Estancia, cuyo casco se hallaba ubicado en el predio donde luego se instalaría la Agrupación de Comunicaciones 601.

Una primera estación provisional funcionó doscientos metros al sur de la actual, inaugurada finalmente en el año 1927. A un costado de las vías, a la altura de la calle Pellegrini, aún se puede observar los restos del aljibe que proveía el agua de aquella primera estación.

LOS PRIMEROS VECINOS

Entre los primeros vecinos que vinieron a habitar el pueblo se recuerda a las familias Ferrando, Büchele, Baglioto, Altube, Mariscotti, Choscot, Flores, Funes, Jones, Carnevale, Peñalva, Carbone, Saules, Santamaría, Traverso, Quintana, Labougle, Cao y otros tantos más que sería imposible rememorar. Don Tobías Büchele fue el primer Comisionado Municipal “Ad Honórem”.


sábado, 2 de septiembre de 2017

City Bell: Una historia centenaria - Parte 2

El Poder Ejecutivo, por resolución del 10 de mayo de 1914, aprobó el proyecto, lo que dejó establecida es ésta como la fecha de nacimiento de la localidad.
Se realizaron dos remates de tierras y ninguno tuvo resultados satisfactorios. La Primera Guerra Mundial iniciada en Europa ese mismo año fue el factor preponderante para que se llegara a casi la paralización completa de las operaciones de compras de tierras. Entonces el Directorio de la Sociedad Anónima City Bell decidió suspender las ventas y resolvió arrendar terrenos a quinteros con contratos de dos años y por un valor de cincuenta pesos la hectárea. Con esta innovación se logró que en menos de dos meses City Bell se viera poblado por más de treinta familias de quinteros.
Simultáneamente comenzó la edificación de algunos chalets, muchos de ellos aún habitados por familias citibelenses. El primero de ellos, habitado entonces por Tobías Büchele, administrador de la Sociedad en el pueblo, es el emplazado en la esquina 7 y 14 (Cantilo). Al mismo tiempo se iniciaron los trabajos de pavimentación de la que sería bautizada como Avenida José Luis Cantilo, desde entonces y hasta ahora, verdadera columna vertebral de la localidad.
Desde los primeros pasos, City Bell se caracterizó por el empuje de sus habitantes y la ambición de convertirse en una localidad con vida propia.
Ya en sus primeros años, para la provisión de agua se instaló un tanque elevado y se extendió la red de cañerías que pronto alcanzó la nada despreciable longitud de 12 kilómetros de recorrido.

viernes, 1 de septiembre de 2017

City Bell: Una historia centenaria - Parte 1


En la centenaria historia de City Bell no hay un momento ni un lugar que puedan considerarse el inicio de todo: no hubo acto fundacional, ni fiesta, ni siquiera una piedra fundamental. Más bien, su surgimiento podría considerarse una consecuencia, paradójicamente, de la muerte de Jorge Bell, de posteriores cruces entre sus herederos y de una seguidilla de trámites y vericuetos administrativos y legales, que se prolongaron en el nacimiento de una pujante comunidad que festeja sus primeros cien años de vida.

La historia cuenta que el 18 de julio de 1913, José Guerrico, en representación de la Sociedad Anónima City Bell, compró a la sucesión de Don Jorge Bell algo más de 300 hectáreas de una fracción de la “Estancia Grande” con el fin de crear un nuevo pueblo.

Desde los primeros pasos, City Bell se caracterizó por el empuje de sus habitantes y la ambición de convertirse en una localidad con vida propia
El 2 de febrero de 1914, la Sociedad Anónima solicita formalmente al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires la autorización para concretar el proyecto de traza del nuevo poblado. En aquella petición, la que también aparece con la firma de Guerrico, se afirma en su artículo 5º: “Como homenaje a la familia Bell, cuyo trabajo e inteligencia han contribuido en tres generaciones sucesivas a la prosperidad de las industrias madres de nuestro país, propongo se designe al nuevo pueblo con el nombre de City Bell”.

"Un desconocido Proyecto de Constitución para 1853" - Parte 3


Debido a los graves males que había ocasionado al país el establecimiento de un puerto único en Buenos Aires, engrandeciendo solamente a la poderosa capital histórica, el autor propone entre otras soluciones las creación de 4 puertos mayores (San Nicolás, Santa Fe, Corrientes y Concordia), hasta donde podrían llegar los barcos de ultramar o, al menos, de cabotaje mayor. La finalidad de esta creación es la de erigir centros internos de comercialización y producción, dado que cada uno de esos puertos se convertiría en el receptáculo de toda la riqueza agropecuaria de vastas zonas del país, y aún de las naciones limítrofes. La Provincia de Buenos Aires y el sur de Santa Fe volcarían sus productos en el puerto de San Nicolás. El centro de la República, Córdoba, Santiago del Estero y Entre Ríos comercializarían su producción a través del puerto de Santa Fe. Por su parte, Corrientes sería el centro de comercialización del este boliviano, sur de Brasil y nordeste argentino, y por último, el puerto de Concordia recibiría la riqueza de toda la zona de influencia del río Uruguay.

La fijación de estos puntos geográficos no es caprichosa. El autor demuestra que las provincias del centro de la república ahorrarían 130 leguas de viaje –entre otras ventajas– si en lugar de transportar sus productos a Buenos Aires los llevaran directamente a San Nicolás; y las del norte se beneficiarían en 422 leguas si hicieran lo propio con Santa Fe. Demuestra, además, que sería más fácil la navegación y más ahorrativa si los barcos que vinieran de Europa entraran directamente por el Paraná Guazú hacia San Nicolás o Santa Fe, puertos de ultramar, donde la descarga se haría sin ninguna dificultad, en lugar de tener que fondear en balizas, en pleno Río de la Plata –río plagado de meandros y bancos– y desde allí trasbordar a barcos de cabotaje toda la mercadería, y desde éstos, a las carretas, que llegarían finalmente a la costa.

Con la descentralización propuesta, los nuevos puertos se convertirían en centro de atracción inmigratoria, descongestionando a Buenos Aires y frenando de a poco su acelerado macrocefalismo. Insiste, así, en canalizar las corrientes inmigratorias futuras hacia el interior, realizando una política que mire hacia adentro. De no ser así –advierte –la poderosa metrópoli del Plata absorberá toda la pujanza económica, política y social del país. Estas medidas –agrega– romperán el equilibrio existente, que es ficticio, y permitirá el resurgimiento de otros centros de producción y poblamiento, distintos de Buenos Aires.

Como consideración final, es de advertir la importancia de este proyecto, que si fue tratado en los preliminares de la sanción de la Constitución Nacional, es evidente que debió ceder terreno ante el meduloso proyecto oficial redactado por el miembro informante doctor Benjamín Gorostiaga.

El proyecto nacional que estudiamos, criollo en toda su médula –a pesar de sus pinceladas rousseaunianas–, elaborado al margen del modelo norteamericano, fue sin duda rechazado en las antesalas porque no respondía a la desmesurada política liberal auspiciada por Alberdi, del «engorde a cualquier precio» –como sostenía Groussac–, ni propiciaba el anglosajonamiento de la población. Su política, eminentemente nacional –como sus soluciones–, estaba enderezada a proteger a los «trece ranchos federales» –como alguien denominó a las provincias– diseminados a lo largo del desierto. La protección de sus economías fue su norte, bandera que ya habían sostenido los hombres del litoral en los preliminares de la firma del Pacto Federal de 1831, y que, desde los albores de la revolución habían proclamado los caudillos provincianos.

(*) El autor de este artículo (U 1999) fue miembro Titular de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional.

Fuentes:
- Diario La Prensa del 19 de abril de 1978, pág. 6.
- Castagnino Leonardo J.M.de Rosas. La ley y el orden.
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar


"Un desconocido Proyecto de Constitución para 1853" - Parte 1

                 

(por José Rafael López Rosas) (*)

Santa Fe, abril de 1978

En un reciente trabajo de investigación realizado en España, cumpliendo con los fines de una beca otorgada por la Organización de Estados Americanos (OEA), en colaboración con el Instituto de Cultura Hispánica, guiándonos por un dato hallado en el Archivo General de Indias, pudimos exhumar en la sección manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid un interesante documento, relacionado con nuestra organización constitucional.

Se trata de un desconocido proyecto de Constitución y su memoria explicativa, escrito –imaginamos– para poder servir de guía o antecedentes a los señores convencionales que, para fines de noviembre de 1852, se encontraban reunidos en la ciudad de Santa Fe en el Congreso General Constituyente que habría de darnos nuestra Ley Fundamental. Esta intensión del autor surge de la memoria explicativa.

Como se sabe, dos fueron los proyectos presentados o comentados en las reuniones previas que la Comisión de Negocios Constitucionales celebró en los primeros meses de 1853. El primer proyecto pertenece a Pedro de Ángelis, el erudito periodista y colaborador de Juan Manuel de Rosas; el segundo es obra de Juan Bautista Alberdi, quién lo hizo llegar juntamente con sus célebres Bases.

En consecuencia, el proyecto que ahora analizamos vendría a ser el tercer proyecto que –suponemos– los constituyentes tuvieron a mano en las deliberaciones previas.

El autor del proyecto de referencia nos es hasta hoy desconocido, aun cuando estamos en los rastros paleográficos para individualizarlo. Debió ser –sin dudas– un hombre del litoral, conocedor de los problemas económicos y sociales del país y con una elemental versación jurídica. Amante de las ideas rousseaunianas, desarrolla en esta Constitución la teoría de la soberanía del pueblo y demás principios relacionados con el tema, tal como el admirable ginebrino lo hace en su Contrato Social.

En su artículo 24 establece un día al año, al que llama de «fiesta nacional». «Durante los tres días de la fiesta nacional –expresa– cesan en su ejercicio las autoridades constitucionales y reasume su poder la soberanía del pueblo». Este cese –conforme se explica– es a los efectos de la renovación de todas las autoridades, convocándose a la población para el acto eleccionario. 
Los tres poderes nacionales, así como también los provinciales, se renuevan y se nombran electivamente, aun los miembros del poder judicial. Durante los tres días del receso es la soberanía del pueblo mismo quien asume el poder, dentro de un mecanismo de democracia directa. Este procedimiento está tomado de Rousseau, quien, en su Contrato Social, establece: «Desde el instante mismo en que el pueblo se reúne legítimamente en asamblea soberana, cesa toda jurisdicción del gobierno. El Poder Ejecutivo queda suspendido...».

Al tratar el poder constituyente, la soberanía, ejerciendo dicho poder, nombra a los convencionales y se reserva el derecho de rechazar la Constitución; derecho que también es transferido a las provincias que, con el voto de las 2/3 partes de ellas pueden también desecharla.