domingo, 31 de enero de 2010

Doña Petrona - Merengues

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Hellmanns Confusión


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El primer economista de Argentina


¿A quién esperaban?...


“Nada más importante que tener un conocimiento exacto de la riqueza y fuerza de los Estados; este es el objeto de la ciencia Estadística, y su fin para proceder con acierto en todas las disposiciones que se dirijan al orden económico a efecto de fomentar la Agricultura, animar la Industria y proteger el Comercio, como que son los arcos torales de la felicidad pública.

Esos datos son necesarios, son útiles, y en vano es creer que sin ellos se puedan tratar con acierto, según que lo desean nuestros jefes, las materias interesantes a la causa común del Estado; sin conocimientos de la fortuna pública, de las necesidades y recursos de estas Provincias, no es posible que se dicten las providencias más convenientes a la felicidad general.

”Publicado en el “Correo de Comercio”, el sábado 14 de abril de 1810.


por Miguel A. Mastrocello

El Padre de los indios


El Capitán Don Rufino Solano actuó en la llamada “frontera del desierto” entre los años 1855 y 1880, desarrollando un papel inigualable dentro de toda la historia argentina. Conoció y trató personalmente con personalidades como Justo José de Urquiza, Domingo F. Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Bartolomé Mitre, Marcos Paz, Adolfo Alsina, y hasta el mismísimo Julio Argentino Roca y ministros de sus gabinetes. En el ámbito militar actuó y luchó bajo las órdenes del Coronel Álvaro Barros, coronel Francisco Elias, General Ignacio Rivas, Coronel Machado y en el plano eclesiástico, fue además el eslabón militar con el Arzobispado Metropolitano, en la figura de su Arzobispo Monseñor Federico León Aneiros, denominado el “el Padre de los indios".



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sábado, 30 de enero de 2010

Real Consulado de Buenos Aires - parte 2

El fué la cabeza de columna del monopolio y hasta el año 1810 no cesó de combatir por los privilegios de los comerciantes peninsulares, con una tenacidad digna de mejor causa. Las ideas económicas de Belgrano, aunque hallaron acogida en aquello que no hería sus intereses, se estrellaron en lo demás contra este obstáculo invencible, en el cual se había figurado encontrar un auxiliar de sus planes para la felicidad y engrandecimiento de su patria.


Fuente: Mitre, Bartolomé, Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina, Diario La Nación, Buenos Aires, 1946, 66. Titulo: Inicio de la lucha por el libre comercio


El Consultado de Comercio de Buenos Aires era una de las principales instituciones oficiales del Virreinato del Río de la Plata, junto con el Virrey, el Cabildo y las del orden religioso.
El Consulado de Comercio de Buenos Aires fue erigido en 1794 a pedido de comerciantes locales. Se trataba de un cuerpo colegiado que funcionaba como tribunal comercial (llamado Tribunal de Justicia) y como sociedad de fomento económico (llamada Junta de Gobierno). El Consulado dependía directamente de la Corona española se regía directamente por las normas que dictaba la Casa de Contratación de Sevilla, de la cuál el Consulado era imagen.

Era, en gran medida, un gremio de comerciantes con facultades delegadas por el Rey en materia comercial. Podía dirimir pleitos y demandas presentadas por comerciantes y se financiaba mediante el cobro del impuesto de la avería. Con el pasar de los años iría aumentando el poder de control sobre aduana.

Se requería anualmente que el Secretario del Consulado propusiera, mediante la lectura de una Memoria Consular, los medios para fomentar la agricultura, animar a la industria y proteger el comercio de la región. Manuel Belgrano, Secretario del Consulado desde su fundación se fijó como meta el transformar una región pobre y virgen en una rica y próspera.

En su autobiografía, Belgrano relata:

"Cuando supe que tales cuerpos [Consulados] en sus juntas [de Gobierno] no tenían otro objeto que suplir a las sociedades [de fomento] económicas, tratando de agricultura, industria y comercio, se abrió un vasto campo a mi imaginación... Tanto me aluciné y me llené de visiones favorables a la América, cuando fui encargado por la secretaría, de que en mis memorias describiese las Provincias, a fin de que sabiendo su estado, pudiesen tomar providencias acertadas para su felicidad..."


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Real Consulado de Buenos Aires - parte 1

Se crea por real cédula el Consulado de Buenos Aires. Como secretario, Manuel Belgrano inicia la propaganda en favor del comercio libre, propicia el cultivo del lino y el cáñamo y apoya la creación de escuelas de dibujo y náutica.

El Consulado de Buenos Aires se instaló solemnemente y celebró su primera sesión el día 2 de junio de 1794, "bajo la protección del Poder Divino por la intercesión de la Virgen María en su Purísima Concepción, patrona de España e Indias, para que inspirase a su insuficiencia".

He aquí que el mismo Belgrano hace de los miembros del Consulado: "No puedo decir bastante mi sorpresa cuando conocí a los hombres nombrados por el rey para la junta que habría de tratar de agricultura, de industria y comercio, y propender a la felicidad de las provincias que componían el virreinato de Buenos Aires: todos eran comerciantes españoles, y exceptuando uno que otro, nada sabían, más que de su comercio monopolista, a saber, comprar por cuatro para vender por ocho con toda seguridad." En este terreno debía renovarse la lucha de la libertad contra el monopolio de Cádiz, que años antes había sostenido el comercio de Buenos Aires contra el Consulado.
Belgrano, aunque en minoría, estuvo a la cabeza de uno de esos partidos, sosteniendo las doctrinas más adelantadas del comercio libre, en la acepción que hasta entonces se daba a estas palabras. En una de las sesiones de la Junta de Gobierno, él enunció y sostuvo esta preposición, que aún hoy mismo es el principio elemental de la libertad de los cambios: "El comercio debe tener libertad para comprar donde más le acomode y es natural que lo haga donde se le proporcione el género más barato para poder reportar más utilidad".

Estas ideas, tan vulgarizadas en lo presente, eran entonces un escándalo en las colonias españolas, y tenían por competidores a todos los comerciantes españoles, que sólo miraban la cuestión del punto de vista de las ganancias de los negociantes de Cádiz, y sostenían con imprudencia la preposición contraria. A tal extremo llegaba la ojeriza de los monopolistas contra la doctrina de comprar barato, que habiendo don Pedro Cerviño leído un discurso ante el Consulado, apoyando las ideas de Belgrano y desacreditando el monopolio, el prior pidió que se mandase a recoger y quemar el borrador, por contener entre otras la siguiente proposición herética: "Nuestras embarcaciones irán a los puertos del norte.
Los españoles harán sus compras en las mismas fábricas".
Con este motivo decía don Martín de Álzaga, refutando a Cerviño: "El comercio que hasta ahora se ha hecho es el que han permitido las leyes como útil y proficuo, para mantener y estrechar los vínculos de los vasallos de estas remotas regiones con los de la metrópoli por medio de la recíproca dependencia en sus giros comerciales; pues esta es una verdad tan innegable como evidente el riesgo de que, tolerándose las exportaciones de frutos y dinero en derechura desde los puestos de América a las potencias del norte y en igual modo las importaciones de efectos comprados en aquellas fábricas, como insinúa el autor del papel (Cerviño), se aflojarían y extenuarían hasta el extremo en breve tiempo los mencionados vínculos, con perjuicio irreparable de la monarquía". Si al instituir el Consulado, la metrópoli hubiese tenido en vista poner un obstáculo insuperable al desarrollo del comercio marítimo de las colonias, no habría podido adoptar medida más acertada.


Declaración de guerra del Paraguay al gobierno argentino (18 de marzo de 1865) - parte 3



Producida la declaración de guerra por parte del gobierno de López y consciente del sentimiento proparaguayo que animaba a más de un caudillo provincial, la diplomacia mitrista procuró ocultar la mencionada declaración.
Luego, una vez que la misma tomase estado público, se la presentaría como una "lucha de la libertad contra la tiranía" o como "la agresión del Atila de América, que ambicionaba conquistar a la Argentina y había ofendido en plena paz su pabellón". Por cierto, la demora en dar la noticia buscaba tener algo más de tiempo para generar un clima de opinión pública favorable al mitrismo y serviría, en caso de producirse un ataque, para presentarlo como fuera de las reglas del derecho internacional. No obstante, y a pesar de los esfuerzos de Mitre y su gabinete, la declaración de guerra fue rápidamente conocida.

La estrategia fue aplicada por Mitre de inmediato, al denunciar la captura de dos buques correntinos, el Gualeguay y el 25 de Mayo, por parte de cinco navíos de guerra paraguayos, acción que tuvo lugar el 13 de abril.

Curiosamente el episodio no había generado resistencias en la ciudad de Corrientes, la cual fue ocupada con toda tranquilidad por las fuerzas de López. En realidad los correntinos no consideraban a los paraguayos como invasores.

Es más, con el consentimiento tanto del consejo municipal correntino como del jefe de las fuerzas invasoras, el general paraguayo Wenceslao Robles, tres vecinos de Corrientes -Víctor Silvero, Teodoro Gauna y Sinforoso Cáceres- tuvieron a su cargo la administración de la zona ocupada. Vale destacar que Silvero era amigo personal de Solano López y compartía su pensamiento respecto de Mitre, y Gauna había sido muchos años ministro en la provincia.

No obstante la aceptación correntina de la presencia paraguaya en dicha provincia del Litoral, el presidente argentino decidió explotar políticamente estos hechos para aunar la opinión de mitristas y antimitristas en Buenos Aires, presentando los mismos como "un agravio al pabellón nacional". Además, en otra curiosa demostración de alianza con el orden mitrista,
Urquiza -a contrapelo de los jefes militares y caudillos de su provincia- se ofreció a Mitre escribiéndole que "ha llegado el momento en que las palabras deben hacer lugar a los hechos. Nos toca combatir de nuevo bajo la bandera (la brasileña, acota José María Rosa) que reunió en Caseros a todos los argentinos".

Lo curioso de la ocupación paraguaya de Corrientes del 13 de abril es que no era percibida como una agresión por las supuestas víctimas -es decir, por los correntinos- y sí lo era por los porteños. Era la excusa ideal que Mitre buscaba para poder justificar la guerra contra López ante el antimitrismo dentro y fuera de Buenos Aires y constituía en sí mismo el elemento aglutinador que Mitre tanto necesitaba para evitar una mayor escisión del liberalismo porteño. Incluso fue la excusa para que el presidente argentino tuviera a los residentes extranjeros de su parte, tal como comentaba el diario Standard en su editorial correspondiente al 8 de abril de 1865:

El elemento extranjero es de gran influencia, y ahora se ha pronunciado unánimemente en favor del presidente Mitre y de la causa argentina. Si Buenos Aires hubiera declarado primero la guerra, el caso hubiera sido exactamente inverso. Pero López ha infringido todos los usos de las naciones civilizadas al tomar la flota e invadir el territorio argentino antes de toda declaración de guerra.
El presidente Mitre es un mimado de la buena fortuna, porque nada pudo hacerlo más popular que la coyuntura presente.

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Muerte de Ruiz Huidobro - parte 2

Desde su llegada a Mendoza, acompañado por la esposa y una hija pequeña, actúa en sociedad, donde se destaca como un buen conversador y un gran bailarín. Organiza cuadros filodramáticos, que dirige y encabeza; actúa como empresario. Así llega al cuartel de los Olivos, donde organiza una serie de representaciones, hasta que, habiendo recibido el general José Félix Aldao encargo de formar un regimiento de caballería llamado Auxiliares de los Andes, repara en él y lo alista.
Como este regimiento debe ser puesto a órdenes de Facundo Quiroga, para que con él combata al general Paz, Ruiz Huidobro pasa a formar parte de las milicias del caudillo riojano. De la noche a la mañana el recién llegado aparece convertido en un federal : capitán instructor primero y sargento mayor después, pronto se convierte en jefe de uno de los escuadrones.
Participa en la batalla de La Tablada junto a Quiroga, se distingue por su valor y habilidad, retirándose del campo de batalla junto con su jefe.
Durante el trayecto entre Córdoba y La Rioja, Ruiz Huidobro, que está formado en cuerpos de línea, sugiere a Quiroga la organización de unidades de ese tipo. Facundo acepta y Ruiz Huidobro recibe el encargo de disciplinar el regimiento de Auxiliares de los Andes. Durante seis meses, ya ascendido a comandante, se dedica a organizar y disciplinar aquel cuerpo, hasta dejarlo convertido en un modelo de instrucción y disciplina. Además, consigue los medios necesarios, y después de armarlo con sable, carabina y lanza, le proporciona unos vistosos uniformes azules.
Facundo parece tener debilidad por este hombre, del que nunca quedan desmentidas, ni las costumbres refinadas, ni su valor, ni su sorprendente capacidad organizativa.
Durante la sorpresa de Oncativo pelea junto a Quiroga, corre su suerte al verlo derrotado, lo acompaña hasta Buenos Aires galopando a través del desierto.Cuando Quiroga enferma de reumatismo durante su primera permanencia en Buenos Aires, Ruiz Huidobro es su compañero inseparable. A él le corresponde organizar a los ex presidiarios y vagabundos que empiezan a reclutar en la ciudad, con el consentimiento de Rosas. En los momentos en que Facundo se lanza hacia Cuyo con un puñado de forajidos, su brazo derecho es Ruiz Huidobro. El interviene como factor primordial en la toma de, Río Cuarto y, siempre peleando a la par de su jefe, sin que exista nadie capaz de superarlo en lealtad y valentía, asiste al resurgimiento de aquél.
Facundo lo elige para reemplazarlo en el mando efectivo del Ejército del Centro para iniciar la iniciar la expedición al desierto, y lo usa de instrumento para tratar de arrojar a los Reinafé del gobierno de Córdoba.
Participa en 1840 con motivo de la invasión de Lavalle en 1840 y muere en Buenos Aires el 30 de enero de 1842. Fe sepultado en el cementerio de La Recoleta, junto a Facundo Quiroga, como testimonio de su fidelidad al caudillo riojano.
- Newton, Jorge: Facundo Quiroga. Aventura y leyenda.
- La Gazeta Federal
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Muerte de Ruiz Huidobro - parte 1

El general José Ruiz Huidobro, soldado valeroso, hombre de mundo, empresario y actor teatral en sus momentos difíciles, "cuando es necesario hacer cualquier cosa para ganarse el pan", hombre de la más absoluta confianza de Facundo Quiroga, su instrumento, y uno de los factores principales en la gestación de la tragedia de Barranca Yaco, a raíz de la forma en que acorrala y obliga a defenderse a los Reinafe.

De este pintoresco y al propio tiempo interesante personaje, nacido en Madrid en 1802, se sabe que llega a Mendoza en el año 1825, procedente de la población chilena de Los Andes; que es madrileño y que tiene el grado de teniente en un batallón del regimiento Numancia, cuerpo que figura entre los pasados a la causa patriota.
Quienes conocen sus antecedentes, lo describen como un joven "de figura arrogante y maneras distinguidas, cortés y sociable, gustos de buen vivir y alguna instrucción literaria, posee condiciones amables que le granjean generales simpatía".

Desde su llegada a Mendoza, acompañado por la esposa y una hija pequeña, actúa en sociedad, donde se destaca como un buen conversador y un gran bailarín. Organiza cuadros filodramáticos, que dirige y encabeza; actúa como empresario. Así llega al cuartel de los Olivos, donde organiza una serie de representaciones, hasta que, habiendo recibido el general José Félix Aldao encargo de formar un regimiento de caballería llamado Auxiliares de los Andes, repara en él y lo alista.

Como este regimiento debe ser puesto a órdenes de Facundo Quiroga, para que con él combata al general Paz, Ruiz Huidobro pasa a formar parte de las milicias del caudillo riojano. De la noche a la mañana el recién llegado aparece convertido en un federal : capitán instructor primero y sargento mayor después, pronto se convierte en jefe de uno de los escuadrones.


- Newton, Jorge: Facundo Quiroga. Aventura y leyenda.
- La Gazeta Federal
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LA OPORTUNIDAD QUE PERÓN SUPO APROVECHAR


EL golpe militar del 4 de junio de 1943 le brinda a Perón la primera oportunidad política, que él sabría aprovechar al máximo. Por haber participado de la conspiración que derrocó al Presidente Castillo, le correspondía un cargo en el nuevo Gobierno y fue nombrado en octubre de ese año Director del Departamento Nacional del Trabajo, una función de segunda jerarquía pero que se encargó rápidamente de elevar de rango al convertirla en Secretaría de Estado de Trabajo y Previsión, a nivel ministerial.
Perón era el más lúcido de los oficiales del GOU -la logia golpista del 43- y en poco tiempo logró convertirse en su protagonista principal, a medida que el proceso avanzaba.
La Secretaria de Trabajo le sirvió por ejemplo para tomar contacto con los sindicatos y establecer allí su gran plataforma de lanzamiento político; pero fue el GOU el que le abrió las puertas del poder para obtener sucesivamente él Ministerio de Guerra, en febrero del 44, y la Vicepresidencia de la Nación tres meses después. A partir de allí, Perón pasó a controlar todos los resortes claves del Estado, pues retuvo los tres cargos y ejerció un dominio absoluto sobre el Presidente Farrell.
Era un poder asentado sobre dos pilares básicos: el Ejército y la clase obrera, controlados mediante el Ministerio y la Secretaría. La Vicepresidencia le confería, además. la representatividad de un Gobierno apoyado por otro importante factor de poder, la iglesia Católica, favorecida con la implantación de la enseñanza religiosa.


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“LOS FERROCARRILES DEBEN SER ARGENTINOS” - RAÚL SCALABRINI ORTIZ



Este libro fue escrito entre los años 1935 y 1946; es decir en el lapso que media entre la década infame ( Empréstito Patriótico, Banco Central Corporación de Transportes) y las vísperas de la compra por parte del gobierno argentino, del sistema ferroviario hasta entonces, en su mayor parte, de propiedad inglesa.(Tomado de “Cadena de difusión: Arnaldo Salvini)

ARTURO PEÑA LILLO
“A treinta años de haber escrito este libro Raúl Scalabrini Ortiz, podría parecer insólita su publicación, pero lo realmente insólito es su vigencia. La dramática realidad argentina tiene la rara virtud de mantener lozano lo más viejos problemas, apenas desfigurados por la dialéctica de los tiempos que corren. Titulado originariamente “Los Ferrocarriles deben ser del Pueblo Argentino, resumía el esfuerzo de Scalabrini Ortiz, para decidir el tránsito definitivo de un país colonial, en dueño definitivo de su destino.
En el prólogo - Palabras explicativas, dice el autor: “Durante tres meses debí aclarar muchas dudas, despejar muchos errores, enriquecer con información a muchos vacilantes y desbrozar ese enorme tejido de sofismas con que se había disfrazado el problema ferroviario”
Ya sabemos todos como se liquidó liego dicho pleito. También recordamos la resistencia que levantara la definitiva propiedad por parte de la Nación, del sistema ferroviario inglés en nuestro país. La adquisición del hierro viejo, así llamado el material ferroviario en cuestión, resultaba una ruinosa operación, sólo explicable en función del grave enjuiciamiento por parte de la oposición al gobierno: el peculado.
La inminente caducidad de la Ley 5.315 llamada Mitre, aparentaba terminar con cuarenta años de discrecionalidad, privilegios e insolencia de los ferrocarriles ingleses en nuestro país. Adquirir pues, en dichas circunstancias los Ferrocarriles era algo así como salvar del infierno a un pecador ya condenado.
Pero la Ley Mitre no caducaba ni los ingleses iban al infierno; paradójicamente volvían a caer en otras formas de disfrute que Scalabrini Ortiz agudamente denuncia al hacer el análisis del articulado de dicha ley en el presente libro.
Desgraciadamente los mitos encierran una fuerza superior a la realidad misma, al que no es ajena la información mezquina, la propaganda interesada y por sobre todo, la incapacidad de comprender el problema ferroviario integrado en una realidad económica nacional.
Scalabrini Ortiz no consideraba en sí la compra material física, de las cosas que hacen al sistema ferroviario, sino el rescate de una palanca fundamental para el desarrollo armónico de una Nación. Se compra soberanía.
Éstas son sus propias palabras que configuran la expresión de una doctrina, en la que, la operación comercial es meramente accidental, aunque naturalmente, para los accionistas de la rubio Albión contaran los metros de gastados rieles y las victorianas casillas, solemnemente llamadas estaciones.
Pero la mitología ferroviaria sigue aún en pie. El viejo “slogan" de la inutilidad de la chatarra ferrocarrilera. ha sido suplantado por la “opinión general” de que su explotación ha de dar al traste con las maltrechas finanzas de la Nación, cuando no se le atribuye directamente el desbarajuste de las mismas.
Está fresco en la memoria de los argentinos el desmantelamiento comenzado en 1961, siendo presidente el Dr. Arturo Frondizi, con la clausura de talleres y ramales bajo la vigilante observancia de los funcionarios del F.M.I.
La industria de la carretera y del automotor, tenían mucho que ver en este avance, contenido en gran medida por los mismos obreros del riel. El lector valorará, asimismo, lo poco serio que resulta el argumento opuesto por la industria del camión al transporte ferroviario.
Para terminar, debemos explicar al lector porqué consideramos oportuna la edición de este libro cuyo título supone un anacronismo; efectivamente, los ferrocarriles son argentinos, pese a una oculta política orientada en el sentido de la empresa mixta, como en el caso de SEGBA, cuyas consecuencias son tan gravosas, para la economía del país como la explotación lisa y llana por parte del imperialismo.Como una vieja enfermedad resurrecta, que cobra actualidad con el dolor, Raúl Scalabrini Ortiz nos la recuerda para evitar las recaídas.

viernes, 29 de enero de 2010

Evita Perón o cuando el poder mata - parte 3



La intervención de Pack debió ser un secreto de Estado y de hecho Perón jamás lo mencionó. Pero el médico informaba permanentemente al embajador de su país en Argentina, Ellsworth Bunker, quien a su vez mantenía al tanto al Departamento de Estado de las alternativas de la enfermedad de la entonces influyente esposa de Perón y de su mal pronóstico.

De todos modos, la operación no sirvió para detener un proceso que ya era irreversible. Los resultados de laboratorio indicaron que había metástasis. No obstante, la prensa de la época hablaba de "franca mejoría" de la paciente que lucía más y más desmejorada.

Cuando empezaron las complicaciones, el ginecólogo fue desplazado por nuevos especialistas comprometidos a sostener la mentira. Para que ella misma no reparara en la pérdida de peso, el intendente de la residencia, Atilio Renzi, se ocupaba de modificar su balanza. Antes de morir pesaba apenas 33 kilogramos.

Para cuando Perón asumió la segunda presidencia en junio de 1952, Evita participó del recorrido del presidente en un auto descapotable sostenida por un arnés. Ya sufría fatiga y fuertes dolores. "Lo sabíamos todos, nos portamos mal con Eva", reconoció hace algunos años el sacerdote Hernán Benítez, su confesor.

Si bien hay quienes sostienen que ella sabía de su enfermedad, Castro se suscribe a lo que cuenta Benitez, que Eva, ya desahuciada, se entera casi por casualidad, cuando una mujer que se acerca con un grupo de militantes peronistas hasta su lecho le pregunta "¿Por qué justo usted, que es tan buena, tiene que tener un cáncer?".

El último acto del engaño fue la convocatoria de Perón al modisto Paco Jamandreu para que le diseñara los vestidos que ella llevaría a un presunto viaje. "Eva se muere, pero tenemos que levantarle el ánimo", le dijo. Entretanto, una multitud estimada en un millón y medio de seguidores celebraban una misa en la calle para pedir por su salud.

Castro reserva para el final un testimonio inédito de la jefa de enfermeras, María Eugenia Álvarez, aún viva. "Ya falta poco para el final", le dijo Eva en vísperas de su muerte, cuando la acompañó al baño. La mujer nunca olvidará "el llanto tremendo" de Perón y del doctor Finochietto, el que nunca la operó.

Editorial Vergara. (http://www.edicionesb.com.ar)(FIN/2007)
Por Marcela Valente
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Evita Perón o cuando el poder mata - parte 2


Aquejada de dolores en la ingle, Eva fue operada de una aparente apendicitis aguda el 10 de enero de 1950 por el cirujano Oscar Ivanissevich. Así lo informó el parte oficial, pero en verdad el médico se encontró con un apéndice sano y una inflamación que lo hizo sospechar de un cáncer uterino.

Años después, Ivanissevich reveló que, aún sin decirle claramente cuál era su sospecha, le advirtió a Evita que debía operarle la matriz, pero ella se negó rotundamente. "Me quieren eliminar para que no me meta en política y no lo van a conseguir", le espetó furiosa, y Perón aceptó la negativa de su esposa.

Para Castro, "fue una oportunidad perdida". De hecho, su madre había sido operada por los mismos síntomas años antes por el propio Ivanissevich y sobrevivió a Evita.

A esa altura, la esposa de Perón empalidecía por la anemia que le provocaba la hemorragia vaginal. ¿Cómo es que su esposo no insistió en que se interviniera quirúrgicamente? Castro señaló a IPS que tras la publicación del libro recibió nuevos testimonios acerca de presuntos reproches que le hizo por eso entonces la familia de Eva, su madre y sus hermanas.

En cambio, Perón sí contribuyó y mucho al engaño. Para septiembre de 1951 se confirma el diagnóstico por medio de una biopsia. Allí entra en escena el ginecólogo Jorge Albertelli, quien pasa a vivir en la residencia presidencial durante 100 días.

En un libro publicado en 1994, Albertelli recuerda su experiencia junto a la célebre paciente, relata las intrigas políticas tejidas alrededor de su lecho y brinda numerosos datos que ponen de manifiesto aspectos grotescos del engaño. El peor de todos, sin duda, es el que tiene como protagonista al cirujano estadounidense George Pack.

Sin que ella nunca lo supiera, pero con la anuencia de Perón, el doctor Pack le extrajo la matriz enferma. A la paciente le dijeron que el cirujano fue el prestigioso argentino Ricardo Finochietto a quien incluso luego ella pidió que se lo condecorara por haberla "operado con éxito".


Editorial Vergara. (http://www.edicionesb.com.ar)(FIN/2007)
Por Marcela Valente
IPS/Diario DigitalRD.Com

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Evita Perón o cuando el poder mata - parte 1


BUENOS AIRES, dic (IPS) - Un libro de flamante edición en Argentina brinda datos inéditos sobre el mal que llevó a la muerte en 1952 a Eva Duarte, esposa del entonces presidente Juan Perón. El autor sostiene que podría haberse salvado si no hubiera creído que los argumentos médicos eran una excusa para sacarla del medio.


"Ella entendió que la querían desplazar del poder y esa fue su perdición", dijo a IPS Nelson Castro, médico, periodista, y autor de "Los últimos días de Eva. Historia de un engaño".

"Si hubiera accedido a tratarse cuando el primer médico lo sugirió, hubiera tenido una posibilidad de salvarse que luego no tuvo", afirmó.

Evita, como se la conocía popularmente en Argentina, murió el 26 de julio de 1952 a los 33 años de un cáncer de cuello de útero que había hecho metástasis en otros órganos. Pero ante los primeros síntomas de la enfermedad, que databan de comienzos de 1950, ella se negó a operarse y su esposo no logró convencerla.

El libro recoge toda la información existente sobre la enfermedad de Duarte, la segunda esposa de Perón y un símbolo para las mujeres argentinas y responsable del perfil social de ese gobierno y movimiento político.

Ofrece testimonios de algunos protagonistas aún vivos, revela documentos inéditos sobre la paciente y otros de relevancia política como el material desclasificado del Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos, que sabía más del problema que la propia enferma.

Castro había publicado en 2005 el libro titulado "Enfermos de poder", en el que planteaba la hipótesis de que "el poder mata". Allí abundó en casos de presidentes argentinos que enfermaron e incluso murieron en el desempeño de la tarea. Pero el tema de Eva Duarte mereció un libro aparte, donde profundizó en su teoría.

"Para estas personas, el poder es como una adicción de tal fuerza que supera la natural actitud de preservación de la vida que cualquiera tiene", sostiene el autor. "Cuando un político privilegia el poder ante todo, eso lo puede matar. Por empezar, le temen a la enfermedad porque eso los transforma en seres vulnerables", dice.

En el caso de Evita, el periodista registra también otras cuestiones como los múltiples engaños a los que fue sometida la paciente hasta su muerte en 1952 y el castigo que sufrieron sus médicos tras el golpe de Estado de 1955 que derrocó a Perón, presidente de Argentina en tres oportunidades. Casi todos ellos fueron cesanteados de sus cargos en hospitales y universidades.


Editorial Vergara. (http://www.edicionesb.com.ar)(FIN/2007)
Por Marcela Valente
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A LA CONQUISTA DEL PODER CONSTITUCIONAL



En el vertiginoso ascenso político de Perón hubo un episodio clave para su futuro: el terremoto de San Juan, ocurrido el 15 de enero de 1944. En su flamante Secretaría de Trabajo montó un operativo de auxilio a las víctimas, organizó una gran colecta nacional con la colaboración de numerosos artistas y preparó un festival gigantesco en el Luna Park para el 22 de enero. Esa noche Perón conoció a la actriz Evita Duarte.
Pero el transplante de Evita del escenario artístico al político fue el primer escollo serio que tuvo Perón dentro del Ejército, pues la influencia de ella en algunas designaciones oficiales (como el nombramiento de Oscar L. Nicolini en Telecomunicaciones) precipitó la crisis militar de octubre de 1945. El día 8 -mientras festejaba sus 50 años de edad- Perón fue obligado a renunciar por el jefe de Campo de Mayo, general Eduardo J. Avalos. y al día siguiente arrestado en Martín García.
La movilización sindical que realizaron algunos dirigentes gremiales y la ayuda estratégica de los amigos que aun tenían influencia en el Gobierno -principalmente el general Filomeno Velazco, que dominaba a la policía- resultó más efectiva que las reuniones académicas de sus adversarios, quienes se encontraron de pronto con el poder y no supieron ejercerlo.
El 17 de octubre Perón recuperó su libertad y se convirtió en el gran candidato a la Presidencia, apoyado por el flamante Partido Laborista, una fracción segregada de la URC (la Junta Renovadora) y algunos sectores nacionallstas. Ganó el 24 de febrero de 1946 y asumió el 4 de junio de ese mismo año.

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jueves, 28 de enero de 2010

Coronel franquista facilitó a Perón el plan inicial para crear la Triple A - parte 3


Los terroristas de la Triple A ofrendaron su bautismo de fuego en honor a Perón cuando el líder, ya con 80 años, regresó al país a bordo de un avión chárter de Alitalia, solventado por el italiano Licio Gelli, il capo de la logia masónica de ultraderecha Propaganda Due (P2), poco antes de que la aeronave aterrizara en el aeropuerto bonaerense de Ezeiza. Aupado al palco montado a las afueras del aeropuerto para que el líder hablara a la multitud, estimada en más de un millón de manifestantes, Jorge Osinde, teniente coronel retirado y secretario de Deportes del Gobierno peronista, encabezó un grupo de matones que ametralló a las columnas de militantes y simpatizantes de la Juventud Peronista, el ala izquierda del partido. Aquella escena propia de una película de la mafia neoyorquina pasó a la historia contemporánea de Argentina con el nombre de la masacre de Ezeiza y, aunque nunca hubo cifras oficiales de víctimas, se calcula que costó la vida al menos a 14 manifestantes y dejó heridos a medio centenar.

En los tres años siguientes los muchachos de la Triple A intensificarían su cosecha de sangre eliminando a tiros y bombas a casi un millar de argentinos. La idea de Perón de revivir en Argentina la experiencia del Somatén se fortaleció en las tertulias que mantenía en Madrid con varios personajes de la fauna nazi y fascista que pululaban por la villa en épocas de Franco.

Entre otros, estaba Otto Skorzeny -general de tropas de asalto de Hitler y rescatador de Mussolini en su cautiverio-, Jean Maurice Bauverd o León Degüelle. Ese grupo «gozaba de protección en España por parte de dos funcionarios del régimen: Gerardo Lagüens, ex combatiente de la División Azul, y Antonio Cortina, sobrino nieto de Pedro Cortina, último ministro de Exteriores de Francisco Franco», según se afirma en el libro 'La fuga del Brujo', de Editorial Norma, del periodista de investigación Juan Gasparini, también premio Novela Negra de Gijón.

Incluso Antonio Cortina, según esa obra, acogió en Madrid a El Brujo López Rega en 1975, cuando debió abandonar el país por la presión popular y aterrizó en Barajas con el título de embajador argentino plenipotenciario, escoltado por los jefes de la Triple A Juan Morales y su yerno, Rodolfo Almirón Sena, el cual, en pocas semanas, se empleó en la seguridad de Manuel Fraga Iribarne, que se encontraba al frente de Alianza Popular.

A través de varias sociedades dedicadas al tema de seguridad, Cortina se abocó -siempre según Gasparini- a «fichar a extranjeros» para la denominada matanza de Montejurra, en Navarra, ocurrida el 9 de mayo de 1976, en la que murieron dos monárquicos carlistas. Allí habrían actuado de sicarios tanto Almirón como Morales y otros argentinos de la Triple A, sostiene el autor.

Treinta años y tantisimos cadáveres después, hoy a Isabel y a Almirón Sena se les terminó su exilio dorado en España. Están detenidos, aunque ella en su casa de las afueras de Madrid, y aguardan la hora de ser extraditados a Buenos Aires para rendir cuentas a la Justicia por los crímenes de una organización criminal que, ahora se sabe, tuvo su raíz española.

El Mundo: El origen español de la idea para la Triple A
Por Juan I. Irigaray
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Coronel franquista facilitó a Perón el plan inicial para crear la Triple A - parte 2



Pedro Cotella, único hijo de Eguren, presenció cuando Herrera Marín, en secreto, le dejó a su madre echar un vistazo a un dossier que entregaría minutos después a Perón. «Ese documento era ni más ni menos que el diseño de un proyecto de represión basado en la experiencia de la Guerra Civil española», contó el testigo, según consta en el libro López Rega, biografía, del escritor Marcelo Larraquy, publicado por Editorial Sudamericana.

Gloria Bidegain, hija del gobernador electo de la provincia de Buenos Aires, Oscar Bidegain, también acompañó a su padre, en mayo de 1973, a reunirse con Perón en Madrid. En una de las tertulias de sobremesa presenció cómo Perón le decía una confidencia a Bidegain: «Lo que hace falta en Argentina es un 'Somatén'». Así figura en su testimonio volcado al libro 'El presidente que no fue'. Los archivos secretos del peronismo, editorial Planeta, del periodista y escritor Miguel Bonasso, actual diputado nacional y premio Novela Negra de Gijón por su obra testimonial 'Recuerdo de la Muerte'.

Con esa referencia tan puntual a la historia negra de España, Perón no hizo sino inspirarse en el Somatén, un cuerpo armado paramilitar de Cataluña, originario del siglo XI y reflotado en el XIX por el brigadier Joaquín Mola y los patricios de Barcelona, cobró nuevos bríos con el general Primo de Rivera al asestar su golpe de Estado en 1923.

Perón se alimentó en el padre del fundador de la Falange porque tenía plena conciencia de que en su tercera Presidencia debía combatir a las guerrillas que él mismo había alentado desde el exilio para azuzar a los militares, Montoneros, Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y Descamisados. Si no acababa con ellas, le resultarían inmanejables e iban a disputarle la conducción política.

Por eso cada vez más delegó responsabilidades en su ala derecha, Isabel, y su hombre de confianza, José López Rega, alias El Brujo por sus aficiones al esoterimso y a la astrología, al cual ungió Ministro y hombre fuerte de su tercer Gobierno. López Rega, un gris ex policía, terminó reclutando a sus ex camaradas de la fuerza y ultraderechistas pistoleros para armar el Somatén argentino: la Alianza Anticomunista Argentina (AAA o Triple A).


El Mundo: El origen español de la idea para la Triple A
Por Juan I. Irigaray
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Coronel franquista facilitó a Perón el plan inicial para crear la Triple A - parte 1



Un coronel franquista facilitó al general Perón el plan que sirvió de base para crear la organización terrorista argentina que, en menos de tres años, asesinó a cerca de 1.000 adversarios. Hoy, su viuda, 'Isabelita', y Rodolfo Almirón, uno de los jefes de la Triple A, han visto roto su apacible exilio en España y están detenidos a la espera de una respuesta a la petición de extradición de un juez argentino para responder por sus crímenes.

Francisco Franco aceptó en 1960 como refugiado en España al ex presidente de Argentina Juan Domingo Perón, que llevaba cinco años a la deriva por Latinoamérica tras ser destituido por un golpe militar. Esa acogida retribuía los barcos cargados de carne y trigo que el argentino había enviado en 1946 y 1947 a la península, rompiendo el bloqueo dispuesto por la Sociedad de Naciones sobre el régimen.

De enlace político entre Franco y Perón actuaba el coronel franquista Enrique Herrera Marín, que antes había realizado varias misiones especiales. Por ejemplo, viajó a Buenos Aires con una carta de Franco, que rogaba más alimentos a Perón y su esposa Evita, bautizada popularmente la abanderada de los humildes. También ayudó a crear en República Dominicana -luego de la revolución cubana- la Legión Anticomunista Internacional, formada por mercenarios de países europeos y latinoamericanos.

Aunque debió transmitirle a Perón la exigencia de Franco de que se casara con su concubina, la ex bailarina María Estela Martínez de Perón, alias Isabel -evento concretado en 1962-, Herrera Marín hizo amistad con el exiliado y solía pasar muchas tardes en la residencia de Puerta de Hierro bautizada 17 de octubre en honor a la fecha fundacional del peronismo.

Allí la pareja dormía en el mismo cuarto con el cadáver momificado de Evita. Perón era un líder populista, carismático y nacionalista, que había gobernado Argentina de 1946 a 1955 con cierto éxito y fuerte apoyo obrero. Sus seguidores peleaban porque retornara al país y muchos peregrinaban a Madrid en busca de instrucciones. Durante los días previos al regreso definitivo -el 20 de junio de 1973 y que desembocaría en su tercera Presidencia de la República- Herrera Marín conoció a más peronistas que nunca. Entre ellos, trabó relación con Alicia Eguren, la cual en 1976 terminaría secuestrada y desaparecida por la guerra sucia de la dictadura militar.


El Mundo: El origen español de la idea para la Triple A
Por Juan I. Irigaray
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miércoles, 27 de enero de 2010


Antiguo sello de la sucursal San Nicolás de los Arroyos del Banco de la Provincia de Buenos Aires, que inició sus operaciones el 1° de diciembre de 1863.



El Teniente General Juan Domingo Perón en el Paraguay - parte 3


La emoción del General Perón, en momentos en que se efectuaba la solemne entrega de los Trofeos de Guerra al Paraguay, y mientras los cañones atronaban el aire con la salva de honor que rubricaba el singular acontecimiento y ambos Jefes de Estado se confundían en fraternal y simbólico abrazo, y el Pueblo se expansionaba en delirantes vítores y aplausos, el General Perón, contagiado por la incontenible emoción del ambiente, sacó su pañuelo para enjugarse los ojos.

Fue un momento maravilloso. El Pueblo paraguayo advirtió esa emoción, y tocado a su vez en lo más íntimo de su ser por la sensibilidad de nuestro Presidente, redobló en grado inimaginable las expresiones de su adhesión y simpatía cordiales.

Benditas sean para siempre estas lágrimas de paz y de amor, brotadas de tan viriles ojos, que han regado del modo más fecundo el milenario solar de la raza guaraní.

En la otra cara de la moneda, Perón llegaba al Paraguay el 2 de Octubre de 1955 no ya como presidente de la Argentina sino como un exiliado tras los dramáticos episodios de su caída del poder unas semanas antes. Lo acompañaba a bordo del avión anfibio “Catalina”, el embajador del Paraguay, Dr. Juan Ramón Chávez.

Había estado refugiado a bordo del cañonero “Paraguay” buque insignia de la flotilla nacional de guerra que se hallaba surto en el puerto de Buenos Aires para reparaciones.

Perón fue recibido por el Presidente Stroessner al día siguiente de su dramático viaje a Asunción para agradecer el asilo político que el Gobierno Nacional le había concedido Ese mismo día el Gobierno Paraguayo extendía su reconocimiento diplomático al nuevo Gobierno Argentino encabezado por el Teniente General Eduardo Lonardi.

Unas semanas después Perón continuó viaje a Venezuela, Panamá, República Dominicana y finalmente a España donde vivió más de 18 años como exiliado.

Al concluir este episodio y tras un emotivo viaje de retorno a Buenos Aires en Noviembre de 1972 Perón efectuaba su cuarta visita al Paraguay en Diciembre de ese año.

Estaba latente y flotaba en el ambiente, que no bien Perón sea nuevamente Presidente de la Nación Argentina, iba a visitar nuevamente el Paraguay en prueba de solidaridad, de buen vecino y de gratitud a nuestro país.

Así Perón exponía la nueva esencia de la renovada política exterior de su país, de solidaridad y de amplia cooperación con todas las nuevas hermanas. Aunque los años cuentan, muchos ni imaginaban que Perón protagonizaba así al Paraguay, su último viaje presidencial.

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El Teniente General Juan Domingo Perón en el Paraguay - parte 2



En una memorable concentración popular de la que era tan afecto el Teniente General Perón, el mandatario argentino dirigió la palabra al pueblo paraguayo y dijo en el estadio del Club Cerro Porteño: “Si alguna vez la causa de este bendito pueblo se ve en peligro, nuestro pecho no ha de faltar a su lado”.

Perón pronunció entonces en Asunción su famosa profecía de la problemática continental. En una memorable conferencia de prensa, del 4 de Octubre de 1953, dijo: “Las actuales repúblicas están llamadas a formar un bloque único continental. Para qué vamos a esperar el año dos mil. Nosotros nos adelantaremos. Saldremos a su encuentro. Que el año dos mil nos espere en lugar de esperarle nosotros”.

Visitó por segunda vez la tierra guaraní durante las tradicionales fiestas agostinas de Asunción, portando personalmente los trofeos de la Guerra de la Triple Alianza que su Gobierno devolvía al Paraguay.

Lo recibía, entonces, el nuevo Presidente del Paraguay General Alfredo Stroessner, en 1954.

Al obsequiar al General Stroessner el Sable del Libertador, General José de San Martín, Perón expresó: “Este sable que os dejo, lo usé desde que fui ascendido a General y sepan, señores, que si algún día he de tomarlo nuevamente, será para morir por ustedes” Estas recordadas manifestaciones del presidente Perón, en un acto en la DC 1, causaron una indescriptible impresión entre todos los presentes en la ceremonia.

Cuando entregó los Trofeos de Guerra, Perón pronunció un famoso discurso en la Plaza Juan de Salazar el Domingo 16 de Agosto de 1954.

“Vengo como un hombre que viene a rendir homenaje al Paraguay en el nombre de su sagrado Mariscal Francisco Solano López y hago llegar el abrazo del pueblo argentino a esta Patria tan respetable y tan querida. En nombre de esa amistad y de esa devolución del pueblo argentino, pongo en manos del mandatario de este pueblo, como las reliquias, el testimonio de nuestra hermandad inquebrantable”.

Los trofeos habían sido conducidos al puerto de Asunción por los rastreadores “King” y “Muratore” de la Marina Argentina. Su arribo se produjo el 15 de Agosto de 1954.

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El Teniente General Juan Domingo Perón en el Paraguay - parte 1


Juan Domingo Perón honró y enalteció siempre a nuestro país en forma inalterable, considerado como el político más poderoso de la era moderna argentina y su talento más preclaro, pocos estadistas como el Presidente Teniente General Juan Domingo Perón, fallecido el 1 de Julio de 1974 en Buenos Aires a la edad de 78 años, estuvieron tan vinculados con el quehacer paraguayo, sobre todo en las últimas décadas.
Cultivó y honró en vida, una estrecha amistad argentina con el Paraguay y nunca desaprovechó oportunidades para enaltecerla. A tal extremo que propició en un recordado decálogo, que paraguayos y argentinos no eran sino hermanos y jamás “extranjeros”.

Reclamando “Grandeza Argentina” en sus relaciones con el Paraguay, preconizó su conocida política de solidaridad y de cooperación donde Perón fue siempre, un inspirador y un ejecutor indeclinables.

Conocía como nadie la idiosincrasia de los paraguayos e interpretaba, como sólo Perón podía hacerlo, el sentido de la dignidad nacional. De ahí que el mandatario argentino se gano el respeto y la consideración de los paraguayos.

Por encima de las vicisitudes de la política interna argentina, Perón nunca ocultó su simpatía hacia todo lo paraguayo.

Los observadores recuerdan aún cuando Perón dijo que su pasaporte paraguayo iba a utilizarlo hasta su muerte y cuando, en un momento, todavía dramático de la operación “retorno”, declaraba en Buenos Aires que el Ejército Paraguayo era el “más glorioso” de América, sin desear herir susceptibilidades ni crear suspicacias sino para manifestar algo que sentía y lo exaltaba sin ambages.

Algunos de los antecedentes y episodios que Perón supo protagonizar con humildad pero con sinceridad, lo ubicaron a la consideración de los paraguayos.
Perón realizó cinco visitas a nuestro país, tres como presidente de la Nación, una como exiliado político y otro como “un paraguayo más”. La primera de ellas se realizó en la primera semana de Octubre de 1953 siendo entonces Presidente del Paraguay el Señor Federico Chávez.

En una memorable concentración popular de la que era tan afecto el Teniente General Perón, el mandatario argentino dirigió la palabra al pueblo paraguayo y dijo en el estadio del Club Cerro Porteño: “Si alguna vez la causa de este bendito pueblo se ve en peligro, nuestro pecho no ha de faltar a su lado”.


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martes, 26 de enero de 2010

Declaración de guerra del Paraguay al gobierno argentino (18 de marzo de 1865) - parte 3

Producida la declaración de guerra por parte del gobierno de López y consciente del sentimiento proparaguayo que animaba a más de un caudillo provincial, la diplomacia mitrista procuró ocultar la mencionada declaración.
Luego, una vez que la misma tomase estado público, se la presentaría como una "lucha de la libertad contra la tiranía" o como "la agresión del Atila de América, que ambicionaba conquistar a la Argentina y había ofendido en plena paz su pabellón". Por cierto, la demora en dar la noticia buscaba tener algo más de tiempo para generar un clima de opinión pública favorable al mitrismo y serviría, en caso de producirse un ataque, para presentarlo como fuera de las reglas del derecho internacional. No obstante, y a pesar de los esfuerzos de Mitre y su gabinete, la declaración de guerra fue rápidamente conocida.
La estrategia fue aplicada por Mitre de inmediato, al denunciar la captura de dos buques correntinos, el Gualeguay y el 25 de Mayo, por parte de cinco navíos de guerra paraguayos, acción que tuvo lugar el 13 de abril.
Curiosamente el episodio no había generado resistencias en la ciudad de Corrientes, la cual fue ocupada con toda tranquilidad por las fuerzas de López. En realidad los correntinos no consideraban a los paraguayos como invasores.
Es más, con el consentimiento tanto del consejo municipal correntino como del jefe de las fuerzas invasoras, el general paraguayo Wenceslao Robles, tres vecinos de Corrientes -Víctor Silvero, Teodoro Gauna y Sinforoso Cáceres- tuvieron a su cargo la administración de la zona ocupada. Vale destacar que Silvero era amigo personal de Solano López y compartía su pensamiento respecto de Mitre, y Gauna había sido muchos años ministro en la provincia.
No obstante la aceptación correntina de la presencia paraguaya en dicha provincia del Litoral, el presidente argentino decidió explotar políticamente estos hechos para aunar la opinión de mitristas y antimitristas en Buenos Aires, presentando los mismos como "un agravio al pabellón nacional". Además, en otra curiosa demostración de alianza con el orden mitrista,
Urquiza -a contrapelo de los jefes militares y caudillos de su provincia- se ofreció a Mitre escribiéndole que "ha llegado el momento en que las palabras deben hacer lugar a los hechos. Nos toca combatir de nuevo bajo la bandera (la brasileña, acota José María Rosa) que reunió en Caseros a todos los argentinos".
Lo curioso de la ocupación paraguaya de Corrientes del 13 de abril es que no era percibida como una agresión por las supuestas víctimas -es decir, por los correntinos- y sí lo era por los porteños. Era la excusa ideal que Mitre buscaba para poder justificar la guerra contra López ante el antimitrismo dentro y fuera de Buenos Aires y constituía en sí mismo el elemento aglutinador que Mitre tanto necesitaba para evitar una mayor escisión del liberalismo porteño. Incluso fue la excusa para que el presidente argentino tuviera a los residentes extranjeros de su parte, tal como comentaba el diario Standard en su editorial correspondiente al 8 de abril de 1865:

El elemento extranjero es de gran influencia, y ahora se ha pronunciado unánimemente en favor del presidente Mitre y de la causa argentina. Si Buenos Aires hubiera declarado primero la guerra, el caso hubiera sido exactamente inverso. Pero López ha infringido todos los usos de las naciones civilizadas al tomar la flota e invadir el territorio argentino antes de toda declaración de guerra.
El presidente Mitre es un mimado de la buena fortuna, porque nada pudo hacerlo más popular que la coyuntura presente.

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Declaración de guerra del Paraguay al gobierno argentino (18 de marzo de 1865) - parte 2


La reorganización de la Guardia Nacional: el nacimiento del Ejército Nacional argentino

El gobierno de Mitre quedaba mal parado ante la declaración de guerra de López, ya que no estaba suficientemente preparado para afrontar semejante compromiso bélico. Los medios con que contaba se reducían al ejército integrado por las unidades de línea y la Guardia Nacional en servicio activo, los que sumaban un total de 6000 hombres, distribuidos en distintas partes del territorio argentino con el objetivo de prevenir levantamientos internos y custodiar la frontera con el indígena. Debió entonces Mitre recurrir a medidas especiales, pues estas fuerzas apenas bastaban para cumplir su objetivo específico.

Se ordenó la movilización de la Guardia Nacional en todo el país, reforzada con el reclutamiento en Entre Ríos y Corrientes de 10.000 soldados que se pondrían al mando de los generales Urquiza y Cáceres. Se dispuso además la creación de un ejército de operaciones a través de la contribución de las provincias, que permitiría en teoría organizar 19 batallones de 500 hombres con los contingentes de Guardias Nacionales de cada una de ellas, número luego ampliado a 25.000.

Pero estas medidas tropezaron con dificultades: la impopularidad de la guerra contra el Paraguay dificultó el reclutamiento de hombres, y se dieron numerosos casos de deserciones, tales como la sublevación, en noviembre de 1866, de un contingente de fuerzas acantonadas en la provincia de Mendoza con el objetivo de reponer las bajas aliadas producidas en Curupaytí, y un episodio similar en Entre Ríos, que culminó con el desbande de 8000 soldados de caballería reunidos por Urquiza.

En el segundo año de su presidencia, Mitre creó un ejército nacional, compuesto originariamente de 6.000 efectivos, que afrontó la defensa de la frontera con el indio y la represión de las montoneras provinciales.

La presencia de dicho ejército nacional no eliminó automáticamente las guardias nacionales mantenidas por las provincias, ya que el gobierno central no contaba aún con el suficiente poder para extirpar este caro resabio de la autonomía provincial.

El ocultamiento de la declaración de guerra por parte del gobierno de Mitre y la ocupación paraguaya de Corrientes (abril de 1865)

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Declaración de guerra del Paraguay al gobierno argentino (18 de marzo de 1865) - parte 1

Su ocultamiento por parte del último. La ocupación de Corrientes (abril de 1865).

López convocó al Congreso Nacional paraguayo a partir del 15 de febrero. Este cuerpo aprobó las medidas de López adoptadas contra Brasil, otorgó al presidente el grado de Mariscal de los Ejércitos Patrios y confirmó la creación de la Orden del Mérito. En su análisis de la actitud del gobierno de Mitre respecto del gobierno paraguayo, la comisión parlamentaria hizo una interesante diferenciación entre el mitrismo y el resto de las provincias argentinas, la cual quedó explicitada en el correspondiente informe al Congreso. Afirmaba éste que la guerra era el resultado de "las maquinaciones de los porteños (...) porque lejos está la mente de esta comisión al confundir al pueblo argentino con esa fracción demagógica de Buenos Aires".

El 18 de marzo el Congreso aprobó el informe y autorizó por ley al presidente López a declarar la guerra "al actual gobierno de la República Argentina". López promulgó la declaración y ésta fue publicada en El Semanario el 23 de marzo. Finalmente, los motivos alegados por el presidente López en su nota del 29 de marzo para declarar la guerra contra el gobierno de Mitre fueron los siguientes:

1º La negativa del gobierno de Buenos Aires á conceder el tránsito inocente por su territorio de las tropas paraguayas que llevaban la guerra al Brasil.
2º La protección prestada por el mismo gobierno á la revolución del general Flores en el Estado Oriental, para derrocar á su gobierno legítimo.
3º Connivencia del gobierno argentino con el Imperio del Brasil para que éste se apoderara del Estado Oriental, hecho que perturbaba el equilibrio político del Río de la Plata.
4º Tolerancia del presidente Mitre para la formación de una legión paraguaya en Buenos Aires, destinada a unirse al ejército brasileño.
5º "Empero el gobierno de V.E. (de Mitre) no juzgó todavía suficiente este proceder hostil é ilegal para realizar los fines de su política con el Paraguay: la calumnia y los insultos á la nación y gobierno paraguayo no le detuvieron, y los órganos oficiales de la prensa porteña abundan en producciones tan soeces é insultantes que en ningún tiempo la más desenfrenada licencia y abuso en ningún país supo producir".
6º El pedido de explicaciones hecho al gobierno de la Asunción acerca de la reunión de fuerzas nacionales en la orilla izquierda del Paraná.
7º Los insultos y las calumnias de la prensa oficial porteña al Paraguay y su gobierno.

Por lo que se desprende del texto de declaración de guerra al gobierno argentino emitido el 29 de marzo de 1865, al gobierno de López le afectaban sustantivamente las opiniones de los periódicos de Buenos Aires acerca de su régimen.

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lunes, 25 de enero de 2010

PRESIDENCIA DE FIGUEROA ALCORTA (1906- 1910)



CONCEPTOS FUNDAMENTALES.
1. La conquista del Desierto es el último acto de la ocupación de nuestro territorio por el hombre blanco, cumplido casi tres siglos y medio después de su comienzo, en 1536. Terminó así la insoportable plaga de los malones, la humillante pasividad de la República ante la audacia de un reducido número de bárbaros, la peligrosa existencia de una “tierra de nadie”, susceptible de despertar en cualquier momento la codicia del extranjero. Proporcionó la mitad de la superficie del país al esfuerzo poblador y económico.

2. La cuestión de límites con Chile llena la página principal de nuestra historia diplomática del período. El tratado de 1881 había resuelto el pleito en sus puntos esenciales; pero la separación de la línea fronteriza de las altas cumbres, respecto de la divisoria de aguas, observada en los Andes meridionales, provocó una grave divergencia, lo mismo que el asunto de la Puna de Atacama.
De 1896 a 1902, la inminencia de una guerra preocupó a las dos naciones. El arbitraje de Gran Bretaña disipó la amenaza. Utilizando el mismo recurso del arbitraje —generalmente desfavorable y siempre acatado—, la Argentina zanjó por la pacífica vía legal todos los inconvenientes del trazado de sus fronteras con los vecinos.

3. La prosperidad material y la enorme afluencia de inmigrantes, en su mayoría dispuestos a una permanencia sólo temporaria en el país, afectaron los valores espirituales y el sentimiento patriótico. La avidez de lucro desarrolló la especulación imprudente y deshonesta y contaminó la corrección administrativa. La posesión del poder se convirtió en requisito esencial del éxito, y fue acaparada por una minoría dominante que alejó al pueblo del comicios y de los asuntos públicos. Esto produjo el estallido cívico de 1889, culminado en “la Revolución del Noventa”.
La oligarquía, un momento desplazada consiguió recuperar sus posiciones; pero un nuevo factor de inquietud: el social, vino a sumarse al político; el primero originó huelgas tumultuosas y atentados criminales; el segundo, la revolución del 4 de febrero de 1905.
El doctor José Figueroa Alcorta, vicepresidente en ejercicio por la muerte de Quintana, empeñado en una solución de fondo, impuso la elección del doctor Roque Sáenz Peña para la presidencia, a fin de que formulase y aplicase esa solución, iniciada por la Ley Electoral de 1912.


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viernes, 22 de enero de 2010

Doña Petrona - Facturas (Part 1)

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www.youtube.com/watch?v=-4oiw8BWpa8

Todos contra Sofovich


Condenan los empleados del canal su regreso a la pantalla

Viernes 7 de mayo de 1999 Publicado en edición impresa

Nadie quiere a Sofovich en ATC. Así puede sintetizarse el ánimo general que se percibe en el canal estatal desde que sus trabajadores se enteraron de que el conductor volvería con su ciclo "La noche del domingo", de 19 a 23, a partir del domingo 23 del actual.

En principio, el Sindicato Argentino de Televisión (SAT) y la Asociación del Personal Jerarquizado de ATC declararon a Gerardo Sofovich "persona no grata", por ser "el principal responsable, a partir de su gestión, del estado de crisis económica y técnica del canal". En un comunicado de prensa, el SAT asegura que "debido a su gestión, la emisora terminó en estado de quiebra, perdió la transmisión del Mundial de fútbol y estuvo a punto de desaparecer como medio de comunicación del Estado nacional".

Ayer, delegados de la comisión interna de la emisora se dirigieron al Congreso para entrevistarse con diputados de todos los partidos políticos, en busca de apoyo para evitar el regreso de Sofovich.

Esto no es todo. El confrontación de intereses no se agotará en el rechazo o aceptación de Sofovich en la programación de ATC. Del resultado de este enfrentamiento dependerán las inmediatas condiciones de trabajo del canal.

"Fue el peor"

"La semana que viene ponemos una radio abierta en el Congreso", adelantó a La Nación Alejandro Ruiz, secretario gremial del SAT. "Si bien Sofovich viene con un programa y no con un puesto ejecutivo, su gestión fue la peor de ATC. Recibió el canal sin deudas, como sociedad anónima, y lo dejó con 60 millones de dólares de pérdidas. Sería inmoral que volviera."

Para los empleados de ATC, el creador de "Polémica en el bar" no sólo es el responsable de la precaria economía actual de la emisora, sino también "el que despidió a 160 compañeros a los que costó tres meses reincorporarlos y cinco no volvieron", según recuerda Ruiz.

No mucho es lo que las autoridades de ATC dicen con respecto al regreso de Sofovich a su pantalla.

"El señor Sofovich comienza el 23 de mayo, de 19 a 23. La actitud de ATC es la de programarlo todos los domingos. La decisión es firme", dijo a La Nación Roberto Monfort, gerente de programación de ATC. Claro que el arreglo de Sofovich con el canal no debe de haber pasado por esa gerencia. Fuentes consultadas por La Nación aseguraron: "El desembarco de Sofovich seguramente fue acordado en forma directa con el directorio de ATC, vía la Presidencia de la Nación".

Entre la espada y la pared

"La noche del domingo" será una coproducción entre ATC y Gerardo Sofovich, con quien La Nación intentó comunicarse en la tarde de ayer, pero su puesta en el aire es, desde ya, traumática. Su debut implicará, a pesar de que la fría pantalla de ATC congela el valor del segundo publicitario, la llegada de auspiciantes imposibles de conseguir con la paupérrima programación dominical actual. Pero poner en el aire "La noche del domingo" conllevaría el cese de colaboración de los trabajadores y sus consecuencias en la pantalla.

Si se impidiese el debut de Gerardo Sofovich, no cumplir con un supuesto deseo presidencial significaría que el subsidio que recibe ATC de parte del Poder Ejecutivo sea suspendido. Así, si los trabajadores lograran impedir el ingreso de tal "persona no grata", luego podrían verse afectados por la falta de dinero en las arcas de ATC, de donde perciben sus salarios.

Así,"La noche del domingo" no parece ser algo bueno para ATC. Ni con su debut ni con el levantamiento del programa antes de su puesta en el aire.

Miriam Molero
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=137525

jueves, 21 de enero de 2010

El Tranvía Fúnebre

La Porteña, nuestra primera locomotora, estuvo afectada al servicio de “Tranvía Fúnebre” que partía de la estación Bermejo, ubicada en Corrientes y Ecuador, y transportaba las cajas de madera hasta la actual Av. Dorrego.




Medalla de LA PORTEÑA

30 de Agosto de 1857

- Leyenda del reverso 50 Aniversario -

30 de Agosto de 1907

Grabador: J. Gottuzzo y CA.

Cobre. Cobre Plateado; 60.5mm


http://www.cementeriochacarita.com.ar/historia.htm


El presidente Uriburu en film

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www.youtube.com/watch?v=W8OsR8E4MoA

ATMA

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miércoles, 20 de enero de 2010

Francisco Moreno - Naturista, romántico y aventurero


Su amor por la naturaleza, parece venir de una tía abuela paterna, viajera incansable, que trasladándose en carreta visitaba a todos y cada uno de sus parientes diseminados por todo el país, mientras que, movida por una irrefrenable curiosidad, coleccionaba cuanta rareza encontraba en su camino organizando luego pequeñas exposiciones para sus amigos. Si bien el joven Francisco no conoció personalmente a esta particular tía, los relatos sobre ella despertaron su curiosidad y su admiración.

En el año 1863, su familia adquiere la planta alta de un edificio recién construido, que tiene, como decoración, un friso de mármol rojizo veteado, con figuras incrustadas. Es posible que para cualquier niño, este detalle pasara inadvertido, pero no fue así para Francisco, quien pasaba horas contemplando aquel friso mientras indagaba a sus mayores sobre el origen de las figuras. Su curiosidad se vio recompensada cuando alguien le explicó que aquellas manchas eran ni más ni menos caracoles petrificados. Había nacido así su inclinación por la paleontología. A los 12 años, comenzó a recolectar objetos que despertaban su interés, sobre todo, restos fósiles. Dos años más tarde, su padre le cede el mirador de la casa, y en compañía de sus hermanos forma el “Museo Moreno”.

Corría el año 1867, cuando Germán Burmeister, director del Museo Público, visitó la colección privada de Moreno, y para sorpresa del joven, le pide prestado un ejemplar de “Panochtus” para exhibirlo en el establecimiento a su cargo. Es tambien, durante esta visita, que Burmeister fija su atención en una mandíbula de un fósil aún no identificado, al que se clasifica como Dasypus Moreni”.

A fines de enero de 1871, la ciudad de Buenos Aires se vio sorprendida por una epidemia de fiebre amarilla que se extendió rápidamente, y cobró muchas vidas, entre ellas, la de la Doña Juana Thwaites, madre de Moreno. La familia decide entonces trasladarse a las afueras de la ciudad, refugiándose en la estancia “Vitel”, en cercanías de la laguna Chascomús. Este fue un período importante para Francisco, ya que el lugar le ofrece una variada y amplia cantidad de fósiles, entre ellos un caparazón de gliptodonte, muchos de los cuales se encuentran aún en el Museo de La Plata. Moreno era, a la edad de diecinueve años, dueño de un verdadero tesoro paleontológico, que muchos avezados científicos locales hubieran deseado poseer.

Alentado por los más importantes profesores de la época, en 1872, Moreno hace su primer publicación de carácter científico, ha cumplido veinte años, y su padre le regala un edificio de 200 m2 para el archivo de sus colecciones.


Viaje a la Patagonia Austral


El espectáculo es espléndidamente bello, pero triste; predispone a la contemplación de la naturaleza y arrastra hacia ella el pensamiento. Éste se siente libre aquí; la noche al extender su velo sobre esta porción de tierra, ha rasgado el que ocultaba; durante el día, la vida animal lo ha absorbido todo, el bullicio del trabajo lo ha contenido, en estas horas de soledad, cuando creemos que la naturaleza terrestre duerme, cuando parece que sólo los cuerpos celestes son los que velan siguiendo su inmutable carrera, el espíritu despierta, se diría que se desprende y se siente conmovido.

Ante las sublimes manifestaciones de la creación, que el hombre mira en lo alto, créense escuchar voces que le revelan vida en esas otras tierras, y los recuerdos que ese espectáculo desarrolla en su alma se agolpan y llegan a ser tan innumerables como los puntos luminosos que irradian alrededor de los grandes grupos estelares, núcleos de mundos. Aquí los sentidos se desligan de las impresiones materiales que causa un ser definido cuyo límites conoce.

Al dirigirme a este cerro, sólo llevaba la idea del análisis de mi año concluido; pero nosotros ignoramos casi siempre lo que buscamos, nada rige nuestra mente caprichosa y, a la primera intención de examen de mi vida, se sucede aquí ante este panorama, la admiracion por lo infinito. Abandono mi revista humana para contemplar el espectáculo del universo que lo hace olvidar todo. El sentimiento del infinito es el mayor don que la naturaleza ha podido hacer a su mejor obra.

Al principio todo me confunde; reina el caos en mi ser, la violenta transición que he experimentado desde mí mismo, y de los míos, hasta el Todo modestamente evolucionamos. No encuentro palabras con qué expresar lo que pasa en mi interior; esa sensacion ha abatido mi espíritu, que fluctúa. Hay gran vaguedad en las sensaciones de este momento y en él las ideas se chocan, se anonadan, pero ni siquiera se bosquejan. No dejan impresión en el cerebro, se borran con la misma facilidad que se estampan y no dan tiempo a transformarlas en palabras. No me permiten decir lo que pienso.
Es necesario descansar y esperar que de las tinieblas intelectuales brote siquiera vaga luz y que la calma suceda a la exaltación mental que produce a esta hora la soledad de la meseta patagónica. La intensidad luminosa de los astros llega por fin al espíritu, que despierta, y el indinito del pensamiento trata de igualarse al infinito del tiempo y del espacio, que en un principio lo abruma.

Lo mismo que ciertas nebulosas son embriones de mundos, esta situación del alma que ha pasado es la sustancia caótica del espíritu, es el embrión del pensamiento.
Sin esos puntos casi indefinidos no habría armonía en el espacio sideral; sin ellos el equilibrio universal se resentiría; lo mismo sucede con las ideas: sin las irreductibles que flotan sin fijarse en el cerebro no se llegaría a las que se graban en él y se comprenden. Todo necesita comprenderse, eslabonarse; las nebulosas son la base de los mundos, la ameba preparó el camino al hombre. Las mismas leyes que rigen los cuerpos celestes y los animales que en ellos viven, rigen el espíritu humano; todo responde a la sublime ley de la armonía. El mismo génesis, la misma evolución que rige la materia, rige la inteligencia. Sin el desarrollo gradual del cerebro no se explica el desarrollo gradual del pensamiento, ni puede negarse la influencia de éste sobre aquél. La fuerza que lo engendra condensa todas las de la naturaleza; éstas, múltiples en sus manifestaciones, se unifican en el genio...

¡Fantaseo sugerido por el espectáculo que tengo presente! El brillo de los astros del cielo que en la gigante faja celeste se aglomeran, no al capricho, sino donde deben estar, es tal que parece que sus luces chispeantes se reflejan y hacen inclinar la imaginación ante esos soles incontables, y entre los cuales el que nos da la vida es como un simple átomo de los que existen. Las enormes manchas magallánicas resaltan en el fondo del firmamento; parecen alborotadas por las tempestades y traen el recuerdo del gran navegante cuyo nombre inmortalizan, cruzando los tenebrosos mares del sur.

Es imposible dejar de pagar tributo a la belleza y variedad de este cielo, donde esas nubes, que se reúnen para formar mundos, recuerdan las nebulosas del espíritu humano afanándose por alcanzar la ciencia que debe darle aliento. La espléndida Vía Láctea parece ronda gigante de agradecidos genios que veneran la fecunda creación. Nosotros, aquí abajo, pagamos también humilde tributo a la naturaleza cuya esencia no nos explicamos, que nos es desconocida y que, sin embargo, presentimos en todas las manifestaciones de lo que vemos.(*)

(*) Fuente: Francisco P. Moreno, Viaje a la Patagonia Austral, Buenos Aires, Ed. Elefante Blanco.
http://www.temakel.com/textomorenopatagonia.htm