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sábado, 30 de abril de 2022

Secretos del Palacio Bosch, una joya de la arquitectura que cumple 100 años - Parte 2

 Si bien las arañas de los pasillos perimetrales son originales de la casa, la luminaria central, que tiene más de 2, 5 metros de altura, fue incorporada en la restauración del fines de los 90. “Y es de fabricación argentina, ya que se hizo en Cristales San Carlos, en la provincia de Santa Fe”, agrega Clerico Mosina.

Las alfombras también datan de la década del 90, y fueron tejidas en Georgia (EE.UU.) con lanas provenientes de Nueva Zelanda. Pero conviven en armonía con taburetes originales circa 1825, un tapiz de 1680 donado por un príncipe ruso y toda una colección que perteneció a la familia Bosch-Alvear y que incluye muebles de madera con dorado a la hoja y mármoles en verde antico y rojo de Alicante, sillones tapizados en telas francesas y gabinetes chinos de laca Coromandel.

La arquitecta Mosina, que se especializó en técnicas de housekeeping (cuidado de casas) en la firma Waddesdon Manor, en Inglaterra (dedicada a lo que se conoce como “conservación preventiva”) detalla que cada año se hacen inspecciones de todos los ambientes y se adjudican prioridades en base a las urgencias.

El sistema de trabajo del mantenimiento incluye la identificación de las piezas, el retapizado de los muebles, la homologación de pinturas y la reparación de los dorados a la hoja. Por caso, el beige original de los pasillos (que alguna vez fueron pintados de blanco) se determinó gracias a los cateos realizados por el estudio estadounidense Matthew J. Mosca. Y cuando hubo que volver a entelar las paredes del Salón Rojo (o pequeño comedor) se contactó a la empresa francesa Prelle, que había realizado la tela damasco original y pudo hacer una réplica exacta a partir de un retazo que se encontró por casualidad, al mover un gabinete.

 

Otra de las historias que guardan las paredes del palacio es la de la chimenea ubicada en la biblioteca, que Elisa de Alvear -quien al parecer no estaba de acuerdo con la venta de la residencia al Gobierno de los Estados Unidos- hizo desmontar para llevársela a otra propiedad. En su lugar se instaló otra más pequeña, que se cambió por una réplica de la original en la restauración de 1999, realizada en base a fotografías de época.

“La gran ventaja -considera Clerico Mosina- es que la casa fue diseñada como residencia para un diplomático, que tenía muy claras las necesidades de su función, entonces todas las prestaciones, las circulaciones están muy bien pensadas”. Y cita como ejemplo la mesa del gran comedor, de 9 metros de largo, que puede desmontarse y retirarse porque está hecha en módulos, si hace falta ese espacio para otro tipo de eventos. O el Salón de Baile, inspirado en el Salón de los Espejos del Palacio de Versailles, cuyas puertas espejadas pueden replegarse a los costados para expandirse hacia el Salón de Música.

También está encantado con la casa Tom Cooney, Encargado de Negocios de la Embajada y embajador interino, quien la considera “un tesoro arquitectónico”. Cooney asegura que en su país se sienten “afortunados y honrados de contar con una residencia de esta naturaleza, que sirve de puente para fortalecer la relación bilateral”.

Todo gracias a Robert Woods Bliss, quien era embajador en 1929 y logró comprarla: después de mucho insistir consiguió que Ernesto Bosch pusiera un precio venta que consideraba exorbitante: $ 3.000.000 (US$ 1,3 millones de la época), y que, inesperadamente para él, fue aceptado.

 

https://www.clarin.com/arq/patrimonio/secretos-palacio-bosch-joya-arquitectura-cumple-100-anos_0_SyXP5F2dG.html?gclid=CjwKCAjw_b6WBhAQEiwAp4HyIEVGrPWUvoAbcgNYj8ZcjL5_ur4ZRNPnRsu8Su7_LEhF1uYuQVMxsBoCCzwQAvD_BwE

Secretos del Palacio Bosch, una joya de la arquitectura que cumple 100 años - Parte 1

Parece un museo, pero acá no hay cuerditas para mirar desde la puerta. Los salones se usan, hay eventos en los jardines, la gente se sienta en los sillones, se ofrecen banquetes y cócteles. Todo se puede manchar, romper, estropear. Sin embargo, el Palacio Bosch, residencia del embajador de los Estados Unidos desde 1929, luce espléndido en su centenario.

Sucede que esta magnífica construcción neoclásica, proyectada por René Sergent entre 1911 y 1918, está al cuidado de la Overseas Buildings Operations, una oficina que regentea las 3.500 construcciones de los Estados Unidos en otros países. Y también sucede que este palacio, diseñado para Ernesto Bosch (por entonces Ministro de Relaciones Exteriores) y su esposa Elisa de Alvear, está entre las 33 propiedades consideradas “culturalmente significativas”, no sólo por la riqueza de su arquitectura sino también por sus muebles, objetos y piezas de arte.


Fachada principal. Con la marquesina de hierro original (Rubén Digilio).

“Eso hace que se la cuide especialmente”, explica Marcela Clerico Mosina, supervisora de preservación arquitectónica, un cargo que se creó en 2004 con ese fin, y que reporta oficialmente a la oficina de Patrimonio Cultural del Departamento de Estado.

La residencia, ubicada en la Avenida Libertador y las calles Seguí, Oro y Kennedy, se alojaron presidentes estadounidenses en sus visitas a la Argentina: Franklin Delano Roosevelt, en 1936; Dwight Eisenhower, en 1960; George H. W. Bush, en 1994; y Barack Obama, en 2016.

La primera restauración integral se realizó entre 1996 y 1999 y a partir de ahí se conformó un equipo con 7 personas fijas para mantenimiento y 2 jardineros.

La construcción ocupa 3.996 m2 cubiertos, sobre un lote de 7 mil m2, donde, además de los jardines, hay un quincho, huerta, vestuarios, salas de máquinas y canchas de tenis. De los exteriores, lo que más impacta es el jardín francés, un diseño preliminar de Achille Duchêne que luego materializó Carlos Thays, estudiando varios esquemas. “Aparentemente -cuenta Clerico Mosina- en un principio no era tan extenso, sino que Bosch fue comprando y adicionando lotes linderos”. En cuanto a la fuente que remata el eje principal de composición de la casa y el jardín, un estudio del Historic Structures Report (la entidad que elaboró el masterplan para los cuidados de la residencia) detectó que originalmente no era una fuente sino una “jardinera”, ya que bajo el grupo escultórico había plantas.

En el nivel de ingreso se ubican la cocina y las áreas de servicio; el primer piso es el de uso público y social; el segundo piso se destina a las áreas privadas del embajador y su familia; y en el tercero están los apoyos.

Los salones, entre los que se destacan el de música, el de baile, el comedor rojo, la biblioteca y un gran comedor para 30 invitados, son el eje de la vida social y se organizan a partir de un gran espacio central bañado en luz cenital, al que se accede a través de una escalera imperial de doble circulación.

“La tradición oral -cuenta Clerico Mosina- dice que cuando la casa fue abierta al público por primera vez, a la escalera le faltaban los pasamanos”. Ocurre que Bosch, que había sido Ministro Plenipotenciario ante la República Francesa, hizo traer materiales y mobiliario directamente desde París y, en plena Guerra Mundial, uno de los barcos fue bombardeado y hundido, por lo que hubo que volver a comprar algunas piezas y la boiserie. “Todo se armaba acá como un rompecabezas -recuerda la arquitecta-. Incluso hoy, si alguna pieza se sale o se remueve para repararla, se puede ver que detrás tiene una numeración y, escrito en francés, el salón al que pertenece”.


sábado, 27 de noviembre de 2021

La noche que murió el varón del tango


A 57 años del accidente automovilístico de Julio María Sosa Venturini, más conocido como “El varón del tango” su historia y la teoría del segundo auto.

domingo 04 de julio de 2021

 

Por Néstor Vidal*.

El Varón del Tango o Julio Sosa, nació con el nombre de Julio María Sosa Venturini en Las Piedras, Departamento de Canelones, Uruguay, el 2 de febrero de 1926 en el seno de una familia humilde, hijo de Luciano Sosa, peón de campo y Ana María Venturini, lavandera. Cursa sus estudios primarios en la Escuela Artigas Nº 106,con calificaciones aceptables y luego entró en la escuela experimental de artesanías, ideada por Sabas Olaizola, donde cursó 3° y 4° año.

Sus primeros trabajos para ayudar a la economía del hogar paterno fueron: repartidor de una farmacia, lustra botas, vendedor de diarios, rifas y boletero en un transporte.Cuando contaba con solo 16 años decide casarse con una vecina de su pueblo (Aída Acosta).Tal vez por la inmadurez de sus años deciden separarse al año, sin haber tenido hijos.Enrolado en la marina por consejo de su tío materno (Venturini Ángel), cumple allí unos meses de servicio, pero Julio no estaba hecho para cumplir órdenes sino para cantar, así que decide pedir la baja. Para esto, su padre estaba grave y fallece al poco tiempo, esto impulsa al Varón a tomar la decisión de cruzar el Rio de la Plata a probar suerte.

Sus incondicionales amigos le reunieron dinero para los gastos del viaje y un hospedaje barato. Así, un 15 de junio de 1949 se embarca hacia Buenos Aires a probar suerte. A los 14 años consiguió que lo dejaran entrar en el café Parodi donde demostró a los parroquianos la forma interpretativa que ya se hacía notar. Pero se frustró su intento al llegar la policía y devolverlo a sus padres. No obstante, consigue un lugar en la orquesta de Gilardoni Carlos donde recorrían clubes y festivales de barrio, pero a su vez necesitaba trabajar como “guarda” para sobrevivir. Esto le sirvió para conocer otros lugares, como el café Ateneo de Plaza Libertad, donde cantó con Di Carlo Hugo, Caruso Luis (Carusito) y a pesar de su pequeña orquesta, Sosa se da el gusto de “grabar sus primeros temas”. En total fueron 5 con el sello grabador uruguayo “Sondor”, corría el año 48’.

Ya consolidado profesional y económicamente, su segundo matrimonio fallido le da su única hija, Ana María, ha quedado atrás la casa de Banfield adquiriendo en Capital Federal un departamento tipo casa de dos plantas en el barrio de Villa del Parque, en las calles Helguera y Santo Tome, también adquirió la casa en donde vivían su madre y hermana en su natal Las Piedras, remodelándola por completo.

Sabido es por los que lo conocieron, la pasión que Julio tenía por sus automóviles y el cuidado con que los trataba, pero esto no significaba que anduviera despacio, le gustaba la velocidad, pero no era imprudente.

Su primer vehículo fue una moto “Vespa” con la que recorría sus lugares habituales donde actuaba y le permitía estar a horario en todos lados. Cuando fue mejorando su situación económica, adquirió un “BMW Isetta” un automóvil pequeño con puerta en el frente por donde emergía julio con su gran corporeidad, y que le valió no pocas “cachadas de sus amigos” que le bautizaron el móvil como “el huevo”.

Lamentablemente con este vehículo se incrusta en la parte trasera de un camión, quedando con heridas de consideración que lo llevaron al hospital con una pierna quebrada y varios golpes.
Luego de salir de la clínica y por recomendación del médico, consigue comprar un “Decarlo 700”, según Julio una “joya mecánica”. Aunasí, sufre un accidente menor que lo tuvo un par de días en reposo. Por último, llega la estrella dorada de sus sueños, un “DKW
Fissore”,una maravilla mecánica para la época y de una cilindrada importante. Comenta Julio que ese auto estaba destinado a una locutora de radio famosa, pero él, insistió tanto al concesionario que dinero en mano lo compro por $750000m/n. Una fortuna para esa época.

Aunque pocos lo sabían, no solo el tango era su profesión y pasión, también era amante de los autos, así fue como compró el DKW Fissore año 1964, en la concesionaria oficial DKW de la Av. Santa Fe. Como de este modelo se hicieron solamente 700 unidades, Sosa quedó en lista de espera detrás de la locutora Nélida Colomba, llegado el momento, a la esposa de Enrique Dumas no le gustó el color del vehículo que la concesionaria le ofrecía, por lo que se lo ofrecieron a Sosa, al cual el rojo lo impresionó. Desde ese momento Sosa y la Fissore patente 1.077.778 fueron inseparables, cuando la orquesta se dirigía en micro a las presentaciones, Sosa se movilizaba con su auto que había hecho bendecir en la Basílica de Luján.

La noche del 24 de Noviembre de 1964 lo encuentra actuando en Radio Splendid, de allí se trasladó a bordo de su coupé al barrio del Abasto a la cantina El Varón del Tango, nombre puesto en su honor, donde se festejaba la despedida de soltero del presentador de la orquesta.
Al retirarse de la cantina lo hace acompañado por el hijo de su representante, un empresario cinematográfico chileno y una amiga, los cuatro abordan el auto con Sosa al volante, dejando a los dos hombres en el barrio de Once y a la dama en Congreso. Con la intención de llegar a saludar a unos amigos del carrito 7 de la Costanera, tomó por Av. Pueyrredon, al llegar a Av. Figueroa Alcorta giró a la izquierda para luego tomar Jerónimo Salguero rumbo al Río de la Plata en un trayecto frustrado.

Las crónicas policiales de la época dirían que Julio Sosa a bordo de su DKW Fissore circulaba por Av. Figueroa Alcorta de doble mano en esa época y al llegar a la intersección de Mariscal Castilla chocó en forma violenta contra un monolito de hormigón que se encontraba inexplicablemente en medio de la avenida y protegía al semáforo allí ubicado. La coupe colisionó de frente con la parte más fuerte de su estructura, el chasis, era la madrugada del 25 a las 3.20 hs… casi dos horas antes del alba.

Una ambulancia lo socorre y traslada al Hospital Fernández. A las 10 de la mañana es derivado al Sanatorio Anchorena donde lo revisa el neurocirujano Dr. Raúl Matera que no abriga ninguna esperanza. A las 9.30 hs. del día 26 a la edad de 38 años, se convierte en leyenda sin haber recobrado el conocimiento desde el momento del accidente.

La congoja popular fue de tal magnitud, que el velatorio se realizó al día siguiente en el Luna Park, el trayecto hasta el Cementerio de la Chacarita se hizo a pie por Av. Corrientes, comenzando a las 16 hs. y arribando luego de seis horas y media. En la actualidad sus restos se encuentran en el cementerio de Las Piedras.

Hasta aquí la historia oficial de su accidente, sorprendentemente la causa judicial llevada adelante por el Juez Jorge Quiroga, asesinado años más tarde, contó con muchas anomalías y fue cerrada con demasiada premura, sin las pericias técnicas necesarias sobre la Fissore como tampoco sobre las huellas de neumáticos en el asfalto, lo que hubiera demostrado la participación de un segundo vehículo en la colisión.

Durante la noche y madrugada del accidente, Sosa tuvo una agitada agenda desarrollada por completo a bordo de su Fissore, estuvo reunido con muchísima gente, muchos de los cuales se acercaron a ver el flamante auto del cantante, transportó allegados en el vehículo, y todos coincidieron hasta la última persona que estuvo con él esa madrugada, el estado sobrio del cantante y que el auto se encontraba impecable, sin raspones o marcas de pintura pertenecientes a otro vehículo y teniendo en cuenta que el impacto solo afectó la parte delantera del auto, las fotografías posteriores al accidente y acompañadas en este informe demostrarían que el golpe y marcas de pintura en la parte trasera derecha del DKW fueron hechas por otro auto en la colisión.
Este segundo vehículo golpeó a la Fissore en el guardabarros trasero derecho, lo cual desacomodó su andar, lo sacó de su carril y de su mano, pasando a la mano de circulación contraria, en el afán de volver a su carril y evitar un choque frontal con otro vehículo ya que la Av. Figueroa Alcorta era doble mano, Sosa volantea a la derecha y no puede evitar sobre un vehículo inestable en esa maniobra, impactar contra el monolito que se encontraba en medio de la avenida.

Luego de los trámites judiciales la Fissore fue llevada al taller de un amigo de Sosa en la Av. Juan B. Justo, pasado un año fue despiezada y el dinero recaudado por la venta entregado a su familia. Al igual que su dueño ya no volvió a rodar. 


Este perito a través de la Fotometría de la época, puede establecer un impacto directo sobre el sector posterior derecho parte trasera entre la línea de cintura y el suelo del vehículo. El impacto es de forma descentrada formando un Ángulo del tipo rozadura de afuera hacia adentro y una dirección de adelante hacia atrás.


sábado, 27 de julio de 2019

ONGANIA EN EL MICROSCOPIO

Lo concreto es que los radicales está ahora fuera del poder y desde allí tienen estructurada una visión —un Juicio— sobre el gobierno Onganía. Pasando por sobre lo que, al respecto, opinen Balbín, Illia u otros vetustos próceres del radicalismo, a EXTRA le interesaba la opinión de estos radicales jóvenes: "Esta no es una revolución —se apresura a desmentir De la Rúa— porque no hay revolución en sentido negativo. En la Argentina todas las revoluciones se hacen por no; porque la Constitución no funciona, porque tal cosa no contempla tales intereses, etc. Las revoluciones, para que sean verdaderas tienen que ser para que algo nuevo, un proceso, se inicie. Como la revolución Francesa y tantas otras. Pero seguir en lo mismo o retroceder no es revolución". De cualquier manera, revolución o no. Onganía está en el poder; ese es el hecho y no puede negárselo. ¿Cómo acometen esa realidad los jóvenes radicales? Si se toman en cuenta las palabras de Antonio Tróccoli, "el Gobierno tiene el legítimo derecho de subsistir mientras no se le oponga una estrategia nacional y organizada para desplazarlo. Sería una utopía creer que se va a ir sólo, porque si ¿En virtud de qué? Por otra parte creo que Onganía ha prefijado su propio término en un mandato presidencial; es decir, piensa estar seis años. Su problema es el plan político y la sucesión. La solución es o el Estatuto de los Partidos Políticos o la Ley Electoral". Para Héctor Hidalgo Solá la permanencia de Onganía es un fenómeno que se va a ir tornando perenne: "Onganía va a estar en el poder todo lo que pueda. Lo que creo es que va a tratar de institucionalizar esa prolongación formando un partido político que lo postule a él mismo como presidente y que lo lleve así constitucionalmente al poder. Hay un sector sindical que está dispuesto a convivir con él". Esta especulación puede objetarse: es difícil asegurar que los sectores populares —concretamente la masa peronista— votarían por Onganía. Pero cuando los rumores de contactos para un pacto Onganía-Perón suben en cantidad e intensidad, la proposición de Hidalgo Solá se vuelve rápidamente creíble. Mucho más corrosiva es la opinión de Emilio Fischer. casi un epitafio: "El orden político está desquiciado y Onganía cuenta con un sólo apoyo que es el del poder económico. Por lo demás a cada momento se demuestra que el Tiempo Social es una mentira".

LAS PUERTAS DEL LABERINTO

Basta un breve análisis para comprobar que si bien los radicales jóvenes no están de acuerdo con el Gobierno ni con la situación actual —por otra parte nada garantizaba que lo estuvieran—, están por lo menos más atados a la realidad que los veteranos del partido. Por lo mismo es más probable que ellos tengan un programa, una salida para el país. Importa conocerla. "No nos engañemos —enfatiza Tróccoli—: Argentina es un país guacho en el mundo. Siempre buscando la protección de alguna potencia. Cuando se acabó el Imperio Británico comenzó EE.UU. y estamos en esa etapa: en la del predominio de los sectores que quieren ser dominados por los EE.UU. Para superar ese estado es que debemos buscar la unión de todos, radicales, frondicistas y peronistas, pasando por sobre los detalles anecdóticos que nos separan". Hay una pregunta inmediata: ¿por qué no se juntaron antes?; "No sé, confiesa entonces Tróccoli. Inmediatamente sigue: "La única salida es el régimen Democrático, que da al ciudadano común participación. Este requisito es indispensable y debe ser asegurado". Eso ya se sabe, pero en el fondo no es otra cosa que una teorización; buscar la manera de llevarlo a una práctica efectiva es la manera de evitar caer nuevamente en las viejas artimañas electoralistas de la política argentina, las mismas que la alejan del país y la depositan en la inercia y la ineficacia. "Hay también un déficit de intelectuales que no dan materiales —vuelve Antonio Tróccoli—; todavía se manejan esquemas del siglo diecinueve; los intelectuales traducen libros extranjeros; no hay elaboraciones políticas, sociales y económicas autóctonas". Si el déficit es de intelectuales ¿cuál es el papel de los políticos? "Tenemos que hacer algo más que tirar los penales. Operar con el material sociológico que nos den los expertos, ser su brazo ejecutor. Hay que incluir hombres técnicos dentro del planteo político. Pero para eso hay que dotar de prestigio a los partidos políticos de manera que los intelectuales se acerquen sin temor; eso lleva 30 años dicen algunos; muy bien, pero hay que empezar, es la única manera de hacer política moderna: hay que hacer política con técnicos pero los políticos tenemos que sanear a la política como para que la misma no contamine estérilmente a los intelectuales que quieren acercarse. También hay que tratar de ir hacia un régimen de dos partidos solamente. Las diferencias son anecdóticas pero no existen en lo que se refiere a concepciones. 

Sobre un material aportado por sociólogos, es decir por expertos, yo no tendría ningún problema en trabajar junto a Antonio Cafiero y Aldo Ferrer, por hacer solamente algunos nombres. ¿Para qué un pluripartidismo, entonces?"

Quizá Antonio Tróccoli no lo sepa —quizá si—, pero su tesis es una de las más modernas, inteligentes y realistas que un político haya dicho últimamente en la Argentina. Por lo menos algo indica que ideas nuevas se están gastando para advenir sobre la política argentina. Si el receso sirve para eso, bienvenido.

 
Revista Extra
11/1968




¡TOQUE CONSTITUCION!

Sin embargo, el mea culpa es apenas el primer paso de la construcción. ¿Cómo avanzar, cómo construir desde ahí otro país?, tal el interrogante clave. Para Fernando de la Rúa no cabe menos que partir de una idea básica: "Dos ideas están perennes en la conciencia del pueblo —asegura—: un régimen federal y popular y el asentamiento jurídico del mismo". Eso, según él, es el quid de la legalidad. "Y el radicalismo ha luchado siempre por la legalidad; la ha defendido como lo demostró durante el peronismo", pontifica. 

Toda la aseveración puede discutirse; seguramente también Illía y su séquito creían en la conciencia popular federal y jurídica, pero es difícil asegurar que, entonces, también el pueblo pensara así. Además, la lucha pro-legalidad entre la UCRP y el peronismo, se desmintió con el abrazo Illía-Ongaro. 
Podría argumentarse que ni Ongaro es el peronismo ni Illía el radicalismo, pero de cualquier manera algo falló entonces en la legalidad. 

De la Rúa lo adopta de algún modo e intenta la justificación: "De acuerdo, la Constitución puede necesitar reformas a veces para adecuarse a una moderna vigencia de la legalidad. Pero la misma Constitución prevé los modos de su reforma: no hay que salirse de la legalidad para arbitrarlos". ¿No se trata con esa afirmación de usar la Constitución cuando conviene? Los observadores ya han remarcado sobradamente la constancia conque Balbín quemó la Constitución en la Cámara a lo largo de diez años. "De acuerdo, acepta De la Rúa y predice a continuación que "si lo que estamos buscando es saltar por sobre ese pasado lo que debe buscarse es refirmar la Constitución y afirmar sobre ella el progreso. Cuando yo me refiero a la Constitución o a un Gobierno federal no es porque esté varado en el pasado o porque mis ideas sean antiguas. 
Lo que pasa es que aun es ese —tomado con ideas modernas y visión de futuro —el camino para la reconstrucción nacional". También Emilio Fischer coincide en esa afirmación: "El gran interrogante actual del país es ser representado. Y solamente la Constitución, la legalidad, le pueden dar esa salida. Darle vigencia e interpretación a la Constitución no es otra cosa que interpretar cabalmente al país". 

Que el amor de los radicales por la Constitución es algo más que una muletilla es lo que trata de demostrar Antonio Tróccoli cuando hace este esquema: "Hoy la Constitución funciona en un 90 %, es decir casi en su totalidad. Es que el Gobierno no puede rechazarla, porque dentro de la inestabilidad en que se maneja, es el único elemento que le garantiza cierta estabilidad". 

Parece, entonces, que no quedan dudas en la programática radical acerca de que es inútil cualquier salida que no contemple entre sus supuestos básicos la creación de un sistema de instituciones estables y legalizadas. "Es así —confirma Tróccoli—, pero no podemos basarnos en prejuicios para decir que la Constitución no sirve. 
Después de todo, el 28 de junio no es nuevo, no inventó nada. Pero no cabe duda que algo falló para permitirlo. El Congreso es útil y necesario, pero, dentro del andamiaje constitucional, puede discutirse su validez. Fuera del mismo, no".


jueves, 25 de julio de 2019





RADICALES JOVENES
ADIOS A LOS PRÓCERES

POCOS dudaban después de junio de 1966 que un silencio total e irrompible había caído sobre los radicales para quedarse por lo menos un buen tiempo. Desalojados del Gobierno sin pena ni gloria —y con un leve consenso popular— su panorama inmediato era, si no desastroso, por lo menos bastante oscuro: desgastados, con una programática desquiciada o inexistente y corroídos por desinteligencias internas (un sector bastante importante renegaba de las tácticas desarrolladas por Illía), los radicales debían prepararse para una estadía bastante opaca en el llano. Durante dos años nadie se acordó demasiado de ellos ni los extrañó —los almuerzos frustrados del ex presidente no contribuían a ello, precisamente—, pero veintiocho meses más tarde algo parece haber cambiado en el esquema. Hasta aquí solamente las reuniones clandestinas, los contactos con dirigentes del interior, las efímeras reuniones callejeras, habían constituido el arsenal con el que el radicalismo planteó su lucha contra el Gobierno; desde fines de septiembre todo indica que el arsenal será la inteligencia en lo sucesivo. Por entonces nació en el norte la Proposición de Tucumán, un documento engendrado por la generación intermedia de la UCRP, que es una especie de declaración de guerra contra el radicalismo hasta aquí conocido. (Y, según algunos, padecido). 

La Proposición Tucumán sugiere la unión de todos los radicalismos —incluidos los desarrollistas del MID y los alendistas de la UCRI— ; marca la apertura, el afloramiento de una nueva ideología radical. A partir de ahí es que conviene poner el ojo sobre los radicales Jóvenes, adscriptos o no a la declaración de Tucumán, para advertir sus aportes a una política moderna en el país. Corría octubre cuando uno de los Jóvenes radicales se quejó ante EXTRA de la cerrazón del periodismo respecto a las posturas de los nuevos políticos. Resulta difícil negar razón a esa protesta y así es que está revista se reunió con cinco nuevos radicales para analizarlos y que ellos analizarán el país y su futuro. La charla dejó, finalmente, esta secuela:


.. .Y HUBO UN ORIGEN


Cuando vuelve hacia 1966 Antonio Tróccoli apela a una rápida frase para definir la situación del radicalismo:: "Estábamos completamente incomunicados". Y después completa: "Ninguno de los actos de gobierno tenía mala fe, pensar eso sería una aberración. Lo que ocurría es que se daba un poco por sentada la anuencia del pueblo y eso conducía a la incomunicación con él. Estábamos encerrados en nosotros mismos". No cabe duda que era así. "Sin embargo, desde 1966 para acá el volumen de comunicación ha crecido y sabemos mejor que es lo que quiere el pueblo, cómo lo quiere y, fundamentalmente, cómo se lo podemos dar", demuestra Tróccoli; pero mantiene aún una reserva: "El problema es que estamos un poco cristalizados; la gente vive una especie de conformismo que más bien parece apatía, los universitarios están desorientados y han perdido la coherencia programática". No cabe duda que a una situación así no se llega ni por osmosis ni por arte de magia, algún culpable tiene que haber. "Es cierto —descubre Tróccoli—, estamos en una varadura; a nosotros nos resulta más difícil que a nadie salir y a nosotros es quizá a quienes menos caso se hará momentáneamente: somos en gran parte los culpables de la crisis". Que sus correligionarios no se opongan a la explicación de Antonio Tróccoli significa que el reconocimiento de la culpa se ha convertido —o se está convirtiendo— en un sentimiento generalizado entre los radicales. Conque solamente la nueva camada radical ejercite esa catarsis —que ya es bastante— el terreno estará preparado para otras ideas, más acordes a la época.


martes, 2 de julio de 2019

Virus - Chapa y pintura







El sábado 10 de septiembre, la calle Corrientes volvió a tener rock. Fue en el Metropolitan, una sala realmente buena por su calidad acústica, donde se produjo una nueva presentación de Virus, el grupo dirigido por Federico Moura que está mezclando los papeles del últimamente demasiado ordenado y previsible rock nacional.

Sin escenografía, iluminados crudamente por "tachos" tipo set de cine, el grupo largó impecablemente con "En mi garage", uno de los ocho temas nuevos que presentaron durante el recital y que integran el nuevo long play que están grabando en estos días. "En mi garage" es una composición que profundiza la línea rock and roll de Virus y produjo un afecto inmediato en el público que, lanzado como un resorte, partió de sus butacas y se dedicó a bailar. Esa energía potencial que producen las huestes de los hermanos Moura parece estar ahora mucho más afiatada que en su anterior presentación de Obras. Es como si hubieran hecho chapa y pintura. Pero claro, hay algunos motivos: Federico está cantando mejor, los teclados tienen un papel más importante y sostenedor, tienen un set de batería nuevo, y gran parte del equipamiento es flamante.

Para muchos, Virus es un grupo de energía, baile y cierta sofisticación. Pero, contra
una letra de temática remanida pero con variantes imprevistas o críticas. En ese tema, Federico cantó mejor que nunca, los teclados estuvieron impecables y la batería cumplió una excelente función climática (en la versión discográfica esta composición tendrá batería electrónica). Luego siguió la fiesta, entrelazan muchas previsiones, presentaron un tema lento (una parte del público no se lo quiso bancar al comienzo, hasta que el baterista les aclaró que podrían escucharlo "para franelear"). Pero no fue ese el motivo por el cual volvieron todos a sus asientos: lo que pasaba es que el tema era realmente bueno, con el típico chiste autoral de Virus: (Nota MR: transcripto textual en la crónica, se interrumpe la redacción)... do temas de anteriores álbumes y otros nuevos, entre los que se destacó "En el probador", una historia insólita -aunque para esta oportunidad verídica- de lo que uno siempre piensa que puede ocurrir en los probadores.

En general el grupo sonó bien, mucho más compacto que en otras oportunidades. Las luces fueron buenas y sencillas, hasta modernas, se diría. Pero lo más importante pareció ser el reforzamiento del grupo en escena, produciendo una música más voluminosa, gruesa y caliente. El público -seguramente el más moderno que asiste a recitales— pareció entenderlo así: todos salieron cantando "En mi garage", un futuro hit.

Revista Pelo
septiembre de 1983


jueves, 13 de junio de 2019

Existen algunos síntomas sobre el gobierno que haría Arturo Illía - Parte 3

Algunos artículos de "Definición" permiten completar conclusiones sobre ese grupo: en el número 7 (febrero de 1962) publica una nota de Pierre Mendes-France con el título de "Un socialismo moderno"; elogiaron la apertura a la izquierda de la democracia cristiana italiana; atacaron, sin embargo, a Santiago del Castillo cuando se solidarizó públicamente con la revolución cubana; defendieron "Mater et Magistra" y la posición de los países neutralistas; censuraron constantemente la política petrolera de Frondizi; publicaron notas de los sociólogos norteamericanos liberales Wright Mills y Erich Fromm. "Definición" estuvo dirigida por Roberto M. Pena.

Cuando se organizó la "Junta Promotora Illía-Perette", se designó presidente de la misma a Héctor Llorens (amigo íntimo de Illía, rematador, diputado electo por Córdoba, con vieja formación yrigoyenista y sabattinista), y secretario coordinador a Luis A. Caeiro (cordobés, cuarentón, abogado, nacionalista-liberal, de larga actuación en el radicalismo sabattinista, nunca fue golpista). Caeiro fue influyendo decisivamente sobre el grupo y tuvo a su cargo la estructuración de los equipos; tomó contacto con el núcleo de la revista "Definición" e incorporó a sus hombres a los equipos de Leandro Alem.

En el grupo Caeiro propiamente dicho trabajaron también Carlos Biaggini y Hugo Schiller, especialistas en asuntos agrarios; el ingeniero Hugo Tolosa, que se dedicó a estudiar una posible planificación de los transportes; el doctor Edelmiro Solari Yrigoyen, preocupado en el análisis —desde el punto de vista legal— de los contratos de petróleo; Horacio Vivo, colaborador de March, sindicalista (junto con Germán López se ocupó de problemas gremiales); Marcos Zimmerman, que —también junto con Germán López— estudió cuestiones de relaciones exteriores; los ingenieros Julio Iglesias y Alejandro Ciará, investigadores en asuntos referentes a energía y combustibles (con ellos colaboró también el ex frondizista Gregorio Meira, en cuya casa se hicieron algunas reuniones). Estos equipos —que trabajaron además con colaboradores universitarios dedicados a diversas especialidades en las facultades de la Universidad Nacional— produjeron numerosos memorándum dirigidos a los candidatos, sobre desocupación, contratos petroleros, el protocolo de garantía de inversiones con USA, política internacional, moralidad administrativa, contrabando, anulación de la legislación restrictiva y sobre reglamentación del artículo 14 bis de la Constitución (derecho de huelga). Casi todos son radicales jóvenes; todos tienen una ideología que podría ser calificada como de "nacionalismo liberal de izquierda". Pese a los antecedentes laicistas de todos ellos, tomaron contactos con la Universidad Católica (a través de José Luis Cantilo) y con la Universidad del Salvador (por intermedio de Edelmiro Solari Yrigoyen). A ambas universidades se les hizo conocer la opinión de los equipos que trabajaron con Illía, en el sentido de que el problema de un retorno al laicismo estricto ha quedado superado hace tiempo.

De todos modos, el tono que pueden dar estos equipos a un futuro gobierno resultará inquietante para algunos sectores. Quizá tan inquietante como el de algunos equipos que tuvo Frondizi en su campaña electoral y en su primara etapa de gobierno. Los antecedentes de algunos de ellos serán utilizados, seguramente, para "asustar" a los peronistas (Germán López se dedicó a la "acción directa" —terrorismo— durante el régimen justicialista), pero muchas heridas parecen ya definitivamente cerradas. Posiblemente, sectores conservadores se inquietarán por la presencia en el gobierno de algunos hombres programáticamente izquierdizantes, y esas inquietudes aparecen como más perdurables. Illía, sin embargo, no parece pensar en renunciar a la colaboración de hombres jóvenes que —estima— llevarán una presencia técnica efectiva a importantes funciones de gobierno. 


PRIMERA PLANA
23 de Julio de 1963


miércoles, 12 de junio de 2019

Existen algunos síntomas sobre el gobierno que haría Arturo Illía - Parte 2

Uno de los problemas "procesales'' que deberá encarar Arturo Illía es el de la formación de sus equipos de gobierno. En ese aspecto, quizá, la cuestión más delicada es la formación del gabinete militar (y algunos vaticinaban que sobre ese tema ya se habían iniciado conversaciones, en las que fue gestor importante el ex ministro de Defensa Nacional, doctor José Luis Cantilo). La teoría que le atribuían sus adversarios frentistas indicaba que Illía trataría de cubrir las carteras militares con "azules moderados" y "conciliacionistas", al estilo del general Loza. Pero, posibles problemas castrenses aparte, lo que definirá primordialmente el rumbo de la gestión de Illía es la integración de su equipo político, de su equipo económico-social y de sus equipos técnicos.

Un periodista allegado a los radicales del Pueblo vaticinaba que en un gobierno de Illía habría neto predominio de la línea de los subsecretarios, al estilo de lo que ocurrió durante el primer gobierno de Hipólito Yrigoyen. La tesis, aquí, sería la siguiente: para la designación de ministros se deben tomar en cuenta complejas motivaciones políticas y no menos complejas relaciones de "public relations"; la designación de subsecretarios por el presidente es siempre "más libre" y con mayores posibilidades de espontaneidad. Además, Illía tratará de dar una "fachada de lujo" a su ministerio, colocando allí a varias personalidades representativas, con antecedentes políticos destacables desde el punto de vista publicitario. Pero a los jóvenes y dinámicos hombres de los equipos técnicos de Illía les pueden estar reservadas importantes subsecretarías y direcciones en los ministerios-claves.

Como en el proceso que culminó con el triunfo de Frondizi (aunque la propaganda desarrolló menos el tema), los equipos de trabajo tuvieron importancia en la campaña electoral de Illía y su labor se vio, muchas veces, obstaculizada por los celos de la estricta estructura partidaria. "Nosotros —dice Pablo Valle— creemos que los comités cumplen una tarea importante como contacto directo con el pueblo, pero también creemos que no están capacitados para desarrollar funciones técnicas específicas." Pablo Valle, un universitario de alrededor de 30 años, periodista, con alguna actuación anterior en la Federación Universitaria de Buenos Aires, es uno de los hombres que coordinó los enlaces entre el candidato Illía, los periodistas y los equipos de trabajo. 
Queda ahora por ver si en el gobierno de Illía los "equipos" tendrán la vigencia que tuvieron sus similares ucristas durante la primera etapa del gobierno de Frondizi.

A los equipos que trabajaron con Frondizi se les atribuyó determinada concepción político - ideológica. Los observadores se preguntan cuáles son las tesis principales de los asesores de Illía que se agruparon, básicamente, en la "Junta Promotora Illía-Perette". Esa junta, por tener su sede en la calle L. N. Alem 1074, es llamada generalmente, en la jerga partidaria, el "grupo Alem". Curiosamente, Frondizi tuvo también su "grupo Alem" durante la campaña electoral (que estaba a cargo de Isidro J. Odena y funcionaba en L. N. Alem al 400).

La mentalidad del "grupo Alem" (el de Illía) puede ser extraída, en gran parte, de una revista radical que algunos de esos equipos editaban: "Definición". Algunas tapas, tomadas al azar de la colección, nos presentan la primera imagen: una manifestación obrera; una villa miseria con la siguiente inscripción: "Oligarquías latifundistas, ejércitos pretorianos, atraso, miseria y barbarie" (el texto alude luego, genéricamente, a América latina); una fotografía de Crisólogo Larralde; otra tapa compuesta con recortes de diarios que aluden a la difícil situación económico-social. En "Definición" colaboran Germán López, ex presidente de FUBA, ex director nacional de Trabajo durante la Revolución Libertadora, un típico liberal nacionalista de izquierda); Bernardo Grinspun (asesor del bloque de senadores de la UCRP de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Alende, que se define a si mismo como un "nacionalista popular"); Félix Elizalde (subsecretario de Hacienda del doctor Blanco, cuando éste fue ministro del general Aramburu, observador por el partido —junto con el doctor Grinspun— en la reciente reunión de la CEPAL); J. J. Alfredo Concepción, Alberto J. Chueke y Roberto Pena (diputado electo por la provincia de Buenos Aires). Este grupo formó parte del "equipo de Germán López" que estuvo asesorando en cuestiones económicas al doctor Balbín como presidente del partido y que, durante la campaña electoral, pasaron a trabajar directamente con Illía. Son los que elaboraron la parte económica de la plataforma radical del Pueblo. También con ese equipo trabajó Luis Schvartzer, que asesoró a Illía en respuestas a los reportajes económicos.


Existen algunos síntomas sobre el gobierno que haría Arturo Illía - Parte 1




Política Nacional


En la semana pasada, en que recrudeció la acción psicológica contra la fórmula Illia-Perette basada esencialmente en un presunto izquierdismo y estatismo de su programa de gobierno, los conservadores tradicionales de la Federación de Partidos de Centro anunciaban que votarían en los Colegios Electorales a los candidatos presidenciales de la UCR del Pueblo. Este hecho demostraba una vez más que "las usinas de acción psicológica", como son llamadas en la jerga militar, tendrán que crear respecto de Illía y Perette métodos y argumentos distintos a los que dieron muy buen resultado en el caso de Frondizi: la UCR del Pueblo se presenta como un partido al cual por ahora resulta difícil calificar de peligroso o catastrófico para el país por encubrir planes secretos e inconfesables.

Para los observadores atentos e imparciales de la situación, parecía evidente que Illía había ganado dos elecciones: la primera el 7 de julio, en las urnas; la segunda, a partir del 8 de julio, en la opinión pública. Si bien la consagración de su presidencia deberá producirse mediante la negociación de posiciones provinciales con los demás partidos políticos, existe consenso unánime que esto es lo lógico y natural; pero el mismo consenso existe en suponer que si una negociación, similar la realizan Aramburu o Alende, la opinión pública se sentiría defraudada y un gobierno de cualquiera de estas dos figuras tendría siempre un interrogante sobre su legitimidad.

Sin embargo, es en la esfera militar donde más preocupan los interrogantes sobre las posibles actitudes de Illia desde la presidencia de la Nación. Interrogantes sobre la relación que establecerá con las Fuerzas Armadas. El doctor Luis Caeiro, íntimo colaborador de Illía. aseguraba el viernes último a un oficial de la Secretaría de Guerra que;
•Illía seguiría respecto del Ejército la política que ha fijado el general Onganía. 
•Illía y Onganía son caracteres muy similares que se llevarán muy bien.
•Illía designará un secretario de Guerra en consulta directa con Onganía.

Por su parte, el doctor Caeiro comprendió que el temor mayor del Ejército es que el gobierno Illía, asesorado por el doctor Zavala Ortiz, intente introducir en sus filas el espíritu deliberativo que los mandos denominan toranzismo. El colaborador de Illía se enteró también de que en el Ejército se adjudicaba a Zavala Ortiz haber asegurado que el próximo secretario de Guerra sería el teniente general Carlos Severo Toranzo Montero.

Hasta ahora, un hecho parece indudablemente cierto, sin embargo: el doctor Illía no ha ofrecido aún ninguna cartera ministerial y parece verosímil que no lo haga en un futuro inmediato. No sería menos cierto que ha recibido enorme cantidad de sugerencias sobre quiénes podrían integrar su equipo ministerial. Para los allegados a Illía resultaba seguro, a fines de semana, que el gabinete sería una verdadera sorpresa para los medios políticos, así como para su propio partido. Convencido de que necesitará en el Parlamento la colaboración de legisladores de otros partidos, Illía intentará algo que hasta ahora parecía ser la antítesis del radicalismo del Pueblo: colocarse por encima de la estructura netamente partidaria. O, en caso de recurrir a su partido, buscar hombres que no signifiquen por su trayectoria un aislamiento de los sectores diversos en que se dividirá el Parlamento. Con esta argumentación, uno de sus colaboradores desechó la idea de un Zavala Ortiz ministro, y aceptó la sugerencia de un Zavala Ortiz embajador. Probablemente, en esta ubicación del veterano dirigente radica la esencia de las intenciones de Illía. 

Equipo

Arturo Illía: Algunos vaticinan que gobernarán los subsecretarios
En la última semana, jóvenes asesores del candidato radical del Pueblo — Arturo Illía— eludían definiciones, descripción de antecedentes personales y planes para el futuro. También evitaban hablar sobre la posible composición del gabinete, aunque todos coincidían en algunas seguridades negativas ("Hay candidatos inventados por los diarios, como Zavala Ortiz o Eugenio Blanco para Economía. No se dará nada de eso"). La extrema cautela radical se debía, obviamente, a la proximidad de la reunión de los Colegios Electorales: "Un solo dato indiscreto puede crear problemas gravísimos". Muchos recordaban que más de una revolución había fracasado porque sus jefes se apresuraron a formar "gabinetes" y a sumar, así, resistencias antes de tiempo. Coincidían, de ese modo, en que la mejor estrategia era obligar a los enemigos de la consagración de Illía en los Colegios Electorales a pelear contra un programa, suficientemente genérico como para ser explicado de distintas maneras, y no contra personajes o procedimientos concretos, que siempre movilizan más resistencia.


lunes, 28 de enero de 2019

Las ideas de Vautier



El Cedodal organiza una muestra de las obras y las ideas urbanísticas de Ernesto Vautier, un arquitecto que quiso cambiarle la cara a la vivienda rural.

Este miércoles se inaugura la muestra del Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana dedicada a la obra y también a las ideas del arquitecto argentino Ernesto Vautier. El Centro que dirige Ramón Gutiérrez busca “rescatar en la arquitectura latinoamericana del siglo XX estos testimonios silenciados, estas voces reducidas a murmullos, estas prácticas tan alejadas del doble discurso que hoy exhiben los ‘lápices de oro’ de una arquitectura al servicio del negocio inmobiliario y del lucro personal”. Es que lo que impresiona de Vautier es su altura moral y su preocupación por temáticas infrecuentes entre nosotros, como la vivienda rural.

Vautier murió a los noventa años en Buenos Aires, la ciudad en la que había nacido en 1899 de un matrimonio de inmigrantes franceses acomodados. En 1921 se recibe de arquitecto en la vieja escuela de Ciencias Exactas, ya dejando rastros de impaciencia ante el dogmatismo del estilo Bellas Artes, de inquietudes sociales típicas de un estudiante de la época de la Reforma de 1918 y de la buena formación técnica y estilística de esos tiempos. Su abuela le regala un pasaje de primera clase a Francia y dinero para un año, que el joven Ernesto transforma en pasaje de tercera y dinero extra para tres años más bohemios. Parte con su amigo y compañero de estudios Alberto Prebisch y en alta mar conoce a la que será su esposa de 44 años.

París significa una aventura intelectual que rápidamente deja afuera a la escuela “convencional”, que poco agrega a la porteña (qué tiempos, ¿no?) y Vautier y Prebisch se dedican más a conocer a Le Corbusier, empaparse de la nueva arquitectura de la época, trabajar con Toni Garnier en Lyon y frecuentar la estupenda colonia argentina de artistas. En 1924, de regreso en Buenos Aires, presentan en conjunto un proyecto de Ciudad Azucarera para Tucumán que les vale el Estímulo del Salón Anual de Bellas Artes. Vautier comienza a trabajar en la Comisión de Estética Edilicia que capitanea el Plan Noel para la ciudad de Buenos Aires, empieza a colaborar en Martín Fierro y se instala como un joven talento renovador.

Hasta 1953, Vautier se dedica a la arquitectura privada y pública, con incursiones en el urbanismo y el paisajismo, y a la docencia. Son años en que comienza a pensar y trabajar en vivienda social urbana y rural, y a formar equipos de trabajo, algo raro en la época, con colegas como Prebisch, Olezza, Bereterbide. Sus obras más importantes de este período son el sanatorio Anchorena, el edificio de Ugarteche y Las Heras, el barrio Sargento Cabral y el paisajismo de la avenida General Paz.

Para 1953, el arquitecto estaba en la ruina económica, aislado por un régimen que no tenía espacio para alguien que no era precisamente paciente con las ortodoxias burocráticas. Ese año lo salva una oferta de trabajo en Colombia: a los 54 años, vuelve a empezar en otro país y realiza un fascinante trabajo de creación de vivienda popular con experiencias de autogestión rural. De esos tiempos data su libro inédito Ruralismo.

Vautier vuelve al país sólo en 1962 y por vía indirecta. Instalado en Montevideo, espera un nombramiento de la Unesco para trabajar en el Africa de habla francesa, que nunca llega. Es entonces que su viejo amigo Prebisch, flamante intendente porteño, lo convoca como asesor y secretario de una comisión con el exótico nombre de “de Eliminación de Tugurios”. Al año siguiente renuncia, convencido con razón de que en realidad no existe la menor intención de eliminar tugurio alguno.

Los años que siguen son intensos, con mucho trabajo en provincias mejorando comunidades rurales y mucha actividad académica. Con una vitalidad llamativa, Vautier sigue activo a edades en que muchos se jubilaron hace rato, de hecho insatisfecho por no ser considerado para ciertas posiciones para las que él no consideraba problema alguno sus ochenta años.

La muestra se inaugura este miércoles y seguirá abierta hasta el 19 en la ya habitual base del Cedodal, el Museo del Banco Provincia en Sarmiento 362. Como siempre, la muestra viene acompañada por uno de esos libros bien cuidados y exhaustivos del Cedodal.

SÁBADO, 30 DE JULIO DE 2005


miércoles, 30 de marzo de 2016

Una multitud recordó la llegada del primer tren a Munro



Los andenes de la estación Munro rebalsaban de gente. No era hora pico ni un día laboral. Pero, en cada rincón, se podían encontrar familias enteras, abuelos con sus nietos, jóvenes y adultos reunidos a la expectativa de una llegada. En el aire se respiraba una mezcla de nostalgia y ansiedad. La gente esperaba el arribo de un tren. Su aparición los transportaría a otro tiempo, 100 años atrás, cuando el 30 de abril de 1912, con la llegada del primer ferrocarril, se inauguraba la estación del barrio y, con ella, nacía la localidad de Munro.
La mirada apuntaba hacía el horizonte. Los celulares, las cámaras de fotos y las filmadoras estaban listas y preparadas para que no bien el tren apareciese, comenzaran a grabar. Entre la multitud, se escuchaban frases del tipo: "Nunca vi tanta gente reunida en la estación" o "Que bueno que seamos tantos para celebrar el nacimiento de Munro". A lo largo del andén, varios abuelos les explicaban a sus nietos cómo eran los trenes de ese entonces, de los días en los que ellos, hoy ya mayores, eran chicos y se escapaban para ver a las estrellas de los estudios Lumiton o corrían y jugaban por las calles de la zona. Los más chicos escuchaban atentos y sorprendidos.
Unos minutos después de las 11.30, los altoparlantes anunciaron que el tren se acercaba. La ansiedad y la emoción se duplicaron. "Ya se acerca", avisaban los adultos a los chicos. Difícil era distinguir quiénes eran los más inquietos, si los grandes o los más pequeños. Segundos más tarde, con las bocinas del ferrocarril sonando de fondo, la formación E 714 se dejó ver. En los andenes, la gente lo recibió agitando sus pañuelos y aplaudiendo.
"Es una gran alegría estar en este momento y recordar los años de Munro", explicó a vicentelopez.clarin.com una señora que vive hace 70 años en la localidad. Comentarios similares fueron los de otro vecino que acompañado de su familia: "Es un evento muy emocionante para nosotros. Hace 44 años que vivo en Munro. Nací acá y no podía no estar hoy". A la celebración no sólo se acercaron aquellos que eran oriundos de la ciudad. "Este acto forma parte de la tradición del barrio. Si bien hace poco me mudé, traje a mis hijos. Quiero que conozcan la historia del lugar donde viven", dijo una mamá.
De la representación de la llegada del primer tren a Munro, también participó el intendente de Vicente López, Jorge Macri, que adelantó que esperan fondos financieros internacionales para la puesta en valor de los alrededores de la estación y se comprometió a reactivar la zona comercial de la localidad. Además, el jefe comunal confirmó la inauguración, en marzo del año próximo, de la primera universidad pública de Vicente López, que será instalada en Munro. "Queremos que nuestros jóvenes no sólo nazcan y crezcan en el barrio, sino que además se desarrollen profesionalmente a través del estudio y proyecten su futuro en la ciudad", afirmó el jefe comunal.
Tras los aplausos, los discursos y las placas descubiertas en conmemoración, como 100 años atrás, el tren siguió su viaje y Munro, su propia historia. 


http://vicentelopez.clarin.com/ciudad/multitud-recibio-tren-nacer-Munro_0_691730822.html

Una multitud recordó la llegada del primer tren a Munro


Los andenes de la estación Munro rebalsaban de gente. No era hora pico ni un día laboral. Pero, en cada rincón, se podían encontrar familias enteras, abuelos con sus nietos, jóvenes y adultos reunidos a la expectativa de una llegada. En el aire se respiraba una mezcla de nostalgia y ansiedad. La gente esperaba el arribo de un tren. Su aparición los transportaría a otro tiempo, 100 años atrás, cuando el 30 de abril de 1912, con la llegada del primer ferrocarril, se inauguraba la estación del barrio y, con ella, nacía la localidad de Munro.

La mirada apuntaba hacía el horizonte. Los celulares, las cámaras de fotos y las filmadoras estaban listas y preparadas para que no bien el tren apareciese, comenzaran a grabar. Entre la multitud, se escuchaban frases del tipo: "Nunca vi tanta gente reunida en la estación" o "Que bueno que seamos tantos para celebrar el nacimiento de Munro". A lo largo del andén, varios abuelos les explicaban a sus nietos cómo eran los trenes de ese entonces, de los días en los que ellos, hoy ya mayores, eran chicos y se escapaban para ver a las estrellas de los estudios Lumiton o corrían y jugaban por las calles de la zona. Los más chicos escuchaban atentos y sorprendidos.

Unos minutos después de las 11.30, los altoparlantes anunciaron que el tren se acercaba. La ansiedad y la emoción se duplicaron. "Ya se acerca", avisaban los adultos a los chicos. Difícil era distinguir quiénes eran los más inquietos, si los grandes o los más pequeños. Segundos más tarde, con las bocinas del ferrocarril sonando de fondo, la formación E 714 se dejó ver. En los andenes, la gente lo recibió agitando sus pañuelos y aplaudiendo.

"Es una gran alegría estar en este momento y recordar los años de Munro", explicó a vicentelopez.clarin.com una señora que vive hace 70 años en la localidad. Comentarios similares fueron los de otro vecino que acompañado de su familia: "Es un evento muy emocionante para nosotros. Hace 44 años que vivo en Munro. Nací acá y no podía no estar hoy". A la celebración no sólo se acercaron aquellos que eran oriundos de la ciudad. "Este acto forma parte de la tradición del barrio. Si bien hace poco me mudé, traje a mis hijos. Quiero que conozcan la historia del lugar donde viven", dijo una mamá.

De la representación de la llegada del primer tren a Munro, también participó el intendente de Vicente López, Jorge Macri, que adelantó que esperan fondos financieros internacionales para la puesta en valor de los alrededores de la estación y se comprometió a reactivar la zona comercial de la localidad. Además, el jefe comunal confirmó la inauguración, en marzo del año próximo, de la primera universidad pública de Vicente López, que será instalada en Munro. "Queremos que nuestros jóvenes no sólo nazcan y crezcan en el barrio, sino que además se desarrollen profesionalmente a través del estudio y proyecten su futuro en la ciudad", afirmó el jefe comunal.

Tras los aplausos, los discursos y las placas descubiertas en conmemoración, como 100 años atrás, el tren siguió su viaje y Munro, su propia historia. 

http://vicentelopez.clarin.com/ciudad/multitud-recibio-tren-nacer-Munro_0_691730822.html

miércoles, 2 de diciembre de 2015

El maestro y su discípulo


“Yo creo que Thays hizo el Jardín Zoológico, pero no lo puedo asegurar porque no tengo nada que lo confirme”, señala Berjman, que se guía por indicios como fotos del Zoo recién inaugurado que fueron apareciendo en el archivo Thays. También lo llevan a sospecharlo los recuerdos de los descendientes en los que Clemente Onelli (el director más notable del Zoo) sobrevive como amigo del patriarca. “Pero claro que Onelli fue mucho más amigo de Benito Carrasco, el discípulo de Thays que luego fue mentor del hijo de Thays” y también sucesor del patriarca en la Dirección de Parques y Paseos.
Tan amigos supieron ser Carrasco y Onelli que, entre 1914 y 1918, llegaron a proyectar y realizar programas notables, como las lecherías municipales. “Estaban las cabrerías y las lecherías de barrio, estaban en el Zoo, en el Parque Avellaneda... vos ibas y te servían el vaso de leche al pie de la vaca, al pie de la cabra, con las mozas vestidas de holandesas. Había también una fábrica de aceite de oliva, que con las aceitunas de todos los olivos de la ciudad hacían el aceite para todos los hospitales. En Parque Avellaneda, Carrasco había organizado el taller de textil autóctono, donde se enseñaba a tejer en telar como el norte. Y también existían las ‘pupponiers’. ¿Viste que ahora se hacen los jardines rodantes para los chicos chiquitos? Bueno, la municipalidad tenía en todas las plazas, sobre todo en las de barrios obreros, señoras que cuidaban a los chicos en las plazas durante el día mientras la mamá se iba a trabajar. Eran guarderías municipales al aire libre, que también se complementaban con el teatro infantil, que era un teatro hermoso que se desarmaba y se armaba cada domingo en otra plaza”. ¿Por qué desapareció todo ese mundo? Porque Carrasco, socialista utópico, era concuñado de Lisandro de la Torre y cayó en desgracia en 1918.


http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/134476-43382-2009-11-01.html

El accidente que sepultó al Italpark


Una tarde de julio, hace 15 años, la historia del Italpark, el emblemático parque de diversiones de la ciudad de Buenos Aires, dio un vuelco fatal: una joven falleció en uno de los juegos y, desde entonces, cerró sus puertas al público.
Todo ocurrió en el Matter Horn, una pista redonda con un eje en el medio, del cual salían brazos de metal que sostenían carritos. La atracción consistía en subirse a esos carritos, que giraban a toda velocidad alrededor del eje.
El 29 de julio de 1990, un desperfecto mecánico provocó el desprendimiento de uno de los carritos, que salió despedido y chocó contra una pared. El accidente causó la muerte de Roxana Alaimo, de 15 años, y graves heridas a otra joven de la misma edad, Karina Benítez.
Al día siguiente, el juez en lo correccional Marcelo Arias dispuso la clausura preventiva del parque, que funcionaba en un predio ubicado en la confluencia de las avenidas Del Libertador y Callao.
Según los peritajes ordenados por la Justicia, la mayoría de los entretenimientos del Italpark no estaba en condiciones seguras. Muchas de las fallas, de acuerdo con los informes, eran "de origen eléctrico". Al juego donde se produjo el accidente no le habían realizado estudios técnicos desde hacía siete años.
Después de haber sido reabierto y funcionado durante dos días -el 10 y 11 de noviembre de 1990-, el parque fue definitivamente clausurado.

En 1996 la familia de la víctima recibió 370.000 pesos de indemnización en concepto de daños y perjuicios, de acuerdo con la sentencia del juez en lo civil Miguel Prada Errecart.
Después de largos debates sobre el futuro del predio, hoy en el lugar está la plaza Carlos Thais.



miércoles, 30 de septiembre de 2015

El Libertador era hijo de una indígena y de Diego de Alvear – Parte 1



Desde hace algunos años, existe otra versión sobre la filiación del General José de San Martín.
El investigador Chumbita afirma tener documentos según los que, en realidad, el Libertador habría sido dado en adopción a Juan San Martín por Don Diego de Alvear, un prohombre español de fluidas relaciones con las jerarquías eclesiásticas, que había tenido un desliz con una indígena durante un tramo de su misión en América.

Un documento revelador

Una de las hijas de Carlos María de Alvear, llamada Joaquina, escribió en su diario personal la condición de sobrina de San Martín, por ser éste hijo de Don Diego y “una indígena correntina”. La anotación es del 23 de enero de 1877, 27 años después de la muerte del Prócer.
El General José de San Martín fue, en vida, un celoso custodio de sus secretos: sentía que todas las informaciones que pudiese dar sobre su vida privada afectarían su imagen pública que, sabía, era por entonces objeto de controversias. Varios historiadores sostienen que cuando Mitre dejó fija la historia, optó por el recurso de ignorar aquellos datos que le molestaban. Y que en algunos casos en los que tuvo acceso a documentación de primera mano, destruyó las pruebas de aquellos hechos que desentonaban con su idea de la historia de la patria.
El General San Martín era mestizo
El historiador Chumbita aclara que, en el Buenos Aires inmediatamente posterior a la Revolución de Mayo era “un secreto a voces” el carácter mestizo del futuro Libertador, que había llegado de España en 1812. Juan Bautista Alberdi trazó en 1843 el siguiente retrato, al visitar al prócer, retirado ya de la vida política en una casa de París: “Yo lo creía un indígena, como tantas veces me lo habían pintado, y no era más que un hombre de color moreno”. San Martín mismo, en un discurso ante los pehuenches, en 1816, dijo, sencillamente: “Yo también soy aborigen”. García Hamilton afirma en su libro que las familias patricias argentinas desmerecían a San Martín cuando era un recién llegado, porque estaban al tanto de su origen plebeyo. Le decían “El Cholo” y “El Tape”. Su suegra, la madre de la joven Remedios de Escalada, directamente hablaba de él como “el plebeyo” o “el soldadote”. Sin embargo, eso no tenía relación alguna con los modales de José Francisco, que era una persona culta, refinada y provenía de una educación esmerada en Europa. 

martes, 29 de septiembre de 2015

El Libertador era hijo de una indígena y de Diego de Alvear – Parte 2

Llega Diego de Alvear a Yapeyú

Don Diego de Alvear llegó a las Colonias en 1774. Era de una familia de nobles de Burgos y un militar de carrera especializado en batallas navales. Cuatro años después de su arribo, fue designado por la Corona para dirigir una división encargada de ejecutar un tratado de límites de los ríos Paraná y Uruguay. En el territorio de lo que habían sido las misiones jesuíticas, tuvo al hijo que no podía reconocer, en un cruce interétnico prohibido por las leyes reales. Alvear le encomendó entonces la crianza a su amigo y subordinado, el teniente que gobernaba Yapeyú.

En 1780, Juan de San Martín tuvo un conflicto con los indígenas y dejó la gobernación. En 1783 todos viajaron a Europa, donde, según los nuevos aportes, Don Diego costearía la carrera militar del joven José. Habría, en medio de esta relación extraña, una tragedia; Don Diego perdería a su esposa, siete de sus ocho hijos legales, un sobrino y cuatro o cinco esclavos al ser atacado por navíos ingleses un barco en el que viajaban rumbo a España, en 1804. Desde entonces, la educación y el futuro del único hijo legítimo que le quedaba, Carlos de Alvear, y de aquel que nunca pudo reconocer legalmente pero ‘blanqueó’ ante su familia, José, habrían sido sus principales desvelos. Carlos no quería nada a aquel intruso, que terminaría por odiarlo, en hechos que afectarían de lleno a la patria en pañales.


Un carácter reservado

Las investigaciones realizadas por Chumbita y otros historiadores que mantienen esa tesis, creen que los datos obtenidos por ellos explican varias lagunas existentes en torno de su carácter, el tenor de sus decisiones y su visión del mundo. La condición de mestizo, la impostura en que fue obligado a vivir y la relación con su padre biológico fueron componentes decisivos de la personalidad y el rol que desempeñó San Martín. Supo en algún momento de su juventud la verdadera historia de su origen y eso explicaría su carácter reservado, a veces hermético, su temperamento bélico, los códigos de su silencio, sus decisiones difíciles de entender . Se lanzó desafiando al mundo de su padre y transformó la humillación personal en rebeldía política. Si es cierto que la mitad de su sangre fue guaraní.



viernes, 21 de octubre de 2011

Murió Herminio Iglesias, el peronista que quemó aquel ataúd de la UCR - parte 2

Herminio Iglesias era una pieza importante y coherente dentro de esa estructura de poder del justicialismo de 1983, y dominaba el aparato bonaerense del partido —que lo eligió candidato a gobernador para ese año— con la aspereza y hasta los episodios de violencia típicos de la tradición vandorista.

Aun así, y a pesar de la fuerza de algunos datos que abonaban la denuncia alfonsinista del "pacto sindical-militar" en la época, Iglesias había ejercitado el coraje personal que le reconocían amigos y enemigos para acompañar con su firma, en 1979, el documento que Deolindo Felipe Bittel presentara ante la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que visitaba el país para denunciar las violaciones de los derechos humanos en las que incurría el gobierno militar de entonces.

Con la misma decisión, quien fuera un prolijo intendente de Avellaneda entre 1973 y 1976 no dudó en justificar la tortura en declaraciones periodísticas durante los primeros meses de la democracia.

Tampoco tuvo reparos, durante un muy oscuro paso por la Cámara de Diputados, en integrar el reducido grupo de legisladores peronistas que votaron a favor de las "leyes de impunidad", la de Punto Final y la de Obediencia Debida, en 1986 y 1987, como un favor a su antiguo gran enemigo, el entonces presidente Alfonsín.

Para entonces, su poder ya había entrado en el ocaso. La derrota de 1983 ya había generado el movimiento "renovador" que encontró un líder en el mismo Antonio Cafiero al que él había vetado como posible candidato presidencial o a gobernador.

La elección de 1985 que lo llevó a la Cámara de Diputados fue la prueba de demostración de su deterioro político.

Con una lista armada por afuera de la estructura del PJ que todavía manejaba, Cafiero había conseguido un segundo lugar después de los radicales, y había condenado al justicialismo a ocupar el cuarto lugar.

Herminio fue casi inmediatamente desplazado también del liderazgo del aparato del PJ bonaerense, que pasaron a conducir, durante muchos años, dos de sus principales enemigos internos: primero el propio Cafiero y, luego, su antiguo colega de Lomas de Zamora, Eduardo Duhalde.

Y aunque, después, muchos de sus antiguos partidarios en la Provincia pasaron a enfrentar a Cafiero para darle sustento distrital a la creciente estrella de Carlos Menem, Iglesias permaneció en el ostracismo político, expulsado del justicialismo y transformado en símbolo del peronismo "viejo".

En los 90 Herminio creó una fuerza vecinal con la que intentó volver, en algún momento con bastantes posibilidades, a la intendencia de Avellaneda.

Pero, tras algunos gestos de reconciliación con Menem, prefirió mantener algunos porcentajes de poder local por delegación: el actual presidente del Concejo Deliberante de Avellaneda por el justicialismo, Armando Bertolotto, es un antiguo compañero de ruta de Herminio Iglesias.

Fue el mismo Bertolotto quien, ayer, dispuso que fuera el edificio del Concejo Deliberante el escenario del velatorio de los restos de Herminio.

Carlos Eichelbaum
ceichelbaum@clarin.com

jueves, 20 de octubre de 2011

Murió Herminio Iglesias, el peronista que quemó aquel ataúd de la UCR - parte 1

Tenía 77 años. Ayer a la madrugada falleció por un problema cardíaco. De origen sindical, fue un protagonista de la derrota ante Alfonsín en 1983.

Penúltimo caudillo vandorista en sentido estricto —aún queda en Lanús Manuel Quindimil—, Herminio Iglesias, ex intendente de Avellaneda, hombre fuerte del peronismo bonaerense en la post dictadura y símbolo consagrado de la derrota electoral de 1983, murió en la madrugada de ayer a los 77 años, víctima de una descompensación cardíaca y renal mientras estaba internado en el Instituto Cardiovascular de la Fundación Favaloro.

Hacía ya muchos años que su estrella política se había apagado hasta el punto de convertirlo en un personaje olvidado o, en el mejor de los casos, recordado para la burla por algunas de sus frases construidas con un castellano poco ortodoxo, como aquella del "conmigo o sinmigo", o la de la promesa de trabajo "las 24 horas del día y de la noche también".

Antes, se lo había convertido en la encarnación individual de las culpas por las que el peronismo, contra buena parte de los pronósticos, resultó derrotado en las elecciones de octubre de 1983 por el radicalismo que lideraba Raúl Alfonsín.

Fue la consecuencia de su actitud en el gigantesco acto de cierre de campaña, frente al Obelisco, cuando incendió una réplica de cajón mortuorio con los colores y la sigla de la UCR. Aunque, después de los años del terror de Estado de la dictadura, en el resultado electoral pareció mucho más determinante que una acción individual un perfil general del PJ hegemonizado por una dirigencia sindical fuertemente sospechada por sus contactos con el régimen militar, y la memoria de la violencia interna del peronismo anterior al golpe de 1976.