sábado, 31 de julio de 2010

La Madre de la Patria, María Remedios del Valle - parte 4


Las tropas dirigidas por Belgrano habían combatido más con prepotencia de victoria que con recursos para alcanzarla: habían protagonizado numerosos actos de valor para expulsar a una armada colonialista que los doblaba en combatientes y piezas de artillería. Pero fueron derrotados. Los realistas se encarnizaron con Del Valle: fue sometida a nueve días de azotes públicos. Una medida ejemplificadora: la saña sólo se explica como una decisión de sus captores para que su actitud no cundiera: a las mujeres les estaba vedado el arte de la guerra; a las negras, el espíritu de la heroicidad. Pudo escapar y regresó a las escuadras belgranenses.

Continuó empañando las armas y ayudando a los heridos en los hospitales de campaña. Nunca perdió el mote de “Madre de la Patria” entre la soldadesca y seguía con la fiebre de los fanáticos los derroteros de la bandera celeste y blanca. Cuenta Enrique Loudet, profesor de Historia, que cuando el pabellón patrio fue jurado en Jujuy, se la vio arrodillada junto a Martín de Güemes, el patriota salteño, y a Juan Antonio Álvarez de Arenales, uno de los hombres destacados de Belgrano. El hombre que la había designado capitana había decidido entregarle el mando de las tropas al general San Martín. Belgrano regresó a Buenos Aires, donde, en un primer momento, se ordenó su arresto debido a las derrotas militares sufridas. Fue absuelto de las acusaciones y liberado.

El 20 de junio de 1820 murió en Buenos Aires: había empeñado un reloj para pagarle al médico que lo atendía, tal era su grado de pobreza. Sólo un diario, El Despertador Teofilantrópico, consignó la noticia de su fallecimiento. A nadie más le importó. Del Valle lo recordaría siempre y, relegada por las autoridades porteñas al olvido, se lamentaría de la pobreza en que había muerto su general. Mientras tanto, ella vivía una miseria aún peor.

“¡Pero si es la madre de la Patria!”, exclamó el general Viamonte cuando reconoció, debajo de los harapos y las canas, a María Remedios del Valle. “Es ‘La Capitana’, la que nos acompañó al Alto Perú, es una heroína”, explicó a sus acompañantes. Conmovido, decidió ampararla y, diputado en la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires, el 11 de octubre de 1827 presentó un proyecto para resarcir el injusto abandono en que se encontraba y otorgarle una pensión que reconociera los servicios prestados a la patria. Veintitrés accedió a las actas de la sesión del 18 de julio de 1828, cuando por fin se debatió el tema.

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viernes, 30 de julio de 2010

La Madre de la Patria, María Remedios del Valle - parte 3


Cantaba John Lennon que la mujer es el negro del mundo. ¿Por qué sorprenderse del silencio que rodea a la historia de Del Valle si no sólo pertenecía al género femenino, sino que además tenía la piel oscura? La sociedad argentina, y los discursos que la construyeron, fueron pródigos en exclusiones. Las mujeres criaron a los hijos varones que hicieron la Historia, los negros no existieron. Sin embargo, desde Juana Azurduy comandando las tropas antirrealistas hasta la audacia de Mariquita Sánchez de Thompson en los días de preparación de la revolución de Mayo, pasando por una Machaca Güemes convertida en santo y seña del troperío salteño, las mujeres tuvieron un papel relevante en la historia de la independencia, sólo limitado por la coyuntura de la época, que la relegaba al lugar del solaz del varón guerrero.

Y no se debería olvidar que la población negra de Buenos Aires censada en 1810 arrojó la cifra de 9.615 personas de origen afro que convivían con 22.793 blancos, es decir más del 20 por ciento. Los negros argentinos fueron una parte sustancial e imprescindible de la lucha independentista, al punto que llegaron a cubrir el 65 por ciento de los puestos de batalla en las tropas comandadas por Belgrano y San Martín. En 1848 Domingo Faustino Sarmiento, el gran estadista y escritor, escribió en su diario de viaje a los Estados Unidos: “La esclavitud de los Estados Unidos es hoy una cuestión sin solución posible; son 4 millones de negros, y dentro de 20 años serán 8. Rescatarlos, ¿quién paga los 1.000 millones de pesos que valen? Libertos, ¿qué se hace con esa clase negra odiada por la raza blanca?”. Durante su presidencia, inaugurada en 1868, sobrevendrían la fiebre amarilla y la Guerra de la Triple Alianza, acontecimientos a los que se le atribuye el exterminio de los negros en el país. En 1887, el censo oficial computó sólo un 1,8 por ciento de negros sobre el total de la población.

Más tarde, el Estado se encargaría de silenciar su historia y los aportes que realizaron a la construcción de la nación. El espíritu europeísta de las clases dirigentes necesitaba una historiografía que contemplara un destino blanco y cristiano. A tal punto llegaron que los primeros retratos del general San Martín, en los que se notan sus rasgos amerindios, fueron españolizados mientras se lo elevaba a la categoría de héroe nacional. Aunque al sentido común argentino le guste señalar que descendemos de los barcos transoceánicos, un estudio realizado por Daniel Corach, que dirige el Servicio de Huellas Digitales Genéticas de la UBA, demostró que un 56 por ciento de la población tiene marcadores genéticos amerindios. O lo que es lo mismo: la mayoría de los habitantes del país tiene en su árbol genealógico algún poblador originario. Si ese dato es ignorado, ¿cómo extrañarse, entonces, por el olvido al que fue relegada la vida de María Remedios del Valle, una prócer que era mujer, negra, pobre y vieja?

El 14 de noviembre de 1813 las tropas del general Belgrano se enfrentaron a los realistas en Ayohuma, comandadas por el general español Joaquín de Pezuela. Los colonialistas venían de un triunfo en Vilcapugio, donde atacaron por sorpresa, y en la localidad salteña eligieron la misma táctica. Y tuvieron éxito. Después de una jornada de briosos enfrentamientos, sobre el campo de batalla yacían doscientos cadáveres de las tropas patriotas. Hubo otros doscientos heridos. Los españoles apresaron a quinientos soldados, entre los que se encontraba la capitana María de los Remedios del Valle, que había luchado a la par de sus compañeros de regimiento y que había sido herida de bala.

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martes, 27 de julio de 2010

La Madre de la Patria, María Remedios del Valle - parte 2


¿La historia fue escrita bajo el signo de una cultura machista? ¿El país fue solamente construido por los hombres? “Existe toda una construcción social y cultural propia de la cultura occidental y cristiana donde la mujer siempre ocupa un papel relegado y subalterno al hombre. Nuestro país y nuestro continente no son ajenos a esta concepción”, asegura la historiadora Julieta Chinchilla. Sin embargo, María Remedios del Valle reúne los antecedentes necesarios para ser honrada con ese título. Como tantos otros héroes nacionales, posee una característica que los iguala: es una olvidada. Fue eliminada de la memoria historiográfica y del registro del imaginario popular. Además, era negra y pobre. Rasgos que ciertos arquitectos del relato de la patria quisieran extraviar.


Las primeras noticias sobre la carrera de guerra de María Remedios del Valle se remontan a su participación en el Cuerpo de Andaluces que defendió la ciudad en las Invasiones Inglesas. “Durante la campaña de Barracas, asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere”, escribió el comandante de ese cuerpo de combate. El 6 de julio de 1810 se incorporó al Ejército Auxiliar para las provincias del Norte, en compañía de su marido y dos hijos: sólo ella regresó viva de las campañas militares de la gesta independentista. Se había embarcado en la conocida Campaña al Alto Perú en la que el abogado y patriota Manuel Belgrano comandaría batallas feroces contra el enemigo colonialista.

Fue parte del ejército compuesto por 1500 hombres, cuyas dos terceras partes formaban parte de la caballería -de los cuales sólo 600 poseían armas de fuego- y que contaba con apenas diez piezas de artillería. Esta escasez de fuerzas no le impidió protagonizar hechos gloriosos de nuestra historia, como el decisivo Éxodo Jujeño, que determinó el fin del avance de las tropas enemigas, y las victorias en las batallas de Tucumán y Salta. Durante las vísperas de la Batalla de Tucumán, Del Valle se presentó ante Belgrano para solicitarle que le permitiera atender a los heridos de las primeras líneas de combate. Belgrano, siempre reacio a la participación femenina en sus tropas, le negó el permiso. Pero esa mujer era empecinada. Durante la contienda, se filtró entre las líneas de retaguardia y llegó al centro de la conflagración, donde asistió y alentó a los soldados a batir al enemigo. La soldadesca, que era consciente del rol histórico que cumplía en esa lucha denodada contra los realistas, comenzó a llamarla la “Madre de la Patria”. Belgrano no pudo más que rendirse ante la evidencia de su valor y la nombró Capitana de su ejército. Comenzaba la breve leyenda que protagonizó María Remedios del Valle, eliminada de la memoria argentina hasta la escritura de estas líneas.

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La Madre de la Patria, María Remedios del Valle - parte 1

Negra, mujer y pobre, combatió como un soldado más durante la Guerra de la Independencia. Manuel Belgrano le otorgó el grado de Capitana del Ejército.

Murió en la miseria, mendiga en la Buenos Aires del siglo XIX. Un texto contra el olvido. El rescate de un personaje necesario para comprender la Historia argentina.

Por Diego Rojas

En 1827, Buenos Aires era una comarca de grandes dimensiones. Según el viajero francés Arsène Isabelle, la habitaban alrededor de noventa mil personas, de las cuales treinta mil eran extranjeros. “Todo anuncia aquí una ciudad comercial, una metrópoli digna de mejor suerte”, aventuraba en un escrito.

No se equivocaría. Sin embargo, en esa época Buenos Aires era aún un pueblo que se ahogaba en barro, una ciudad en la que el futuro se construía de promesas. En las inmediaciones de la plaza de la Recova, la iglesia de Santo Domingo, la de San Ignacio o la de San Francisco, un personaje estrafalario vendía empanadas y mendigaba monedas a los transeúntes. Era una mujer negra y vieja que tenía cicatrices en su cuerpo: todos los días llegaba hasta el centro, ya que vivía en un rancho en las afueras donde empezaba la pampa inabarcable. Se hacía llamar “La Capitana”.

Aseguraba que las marcas que portaba eran registros de la guerra por la patria, “de cuando de verdad se peleaba por la patria”, repetía mientras estiraba el brazo para tomar las limosnas que le entregaban los vecinos piadosos de la ciudad, que la consideraban una loca. Otra loca más. El mes de agosto siempre fue de un frío muy intenso, aun en 1827. El general Juan José Viamonte, héroe de la independencia, caminaba por la plaza de la Recova, la actual plaza de Mayo, cuando “La Capitana” extendió su mano. Viamonte se detuvo sorprendido: la cara de esa mujer negra, canosa y vieja le resultaba familiar. Le preguntó su nombre. “María Remedios del Valle”, respondió la anciana. Viamonte hizo un silencio. Luego gritó: “¡Pero si es la madre de la Patria!”.

La historiografía argentina siempre se vio envuelta en contiendas entre corrientes que postularon diversas lecturas sobre los hechos que construyeron a la nación. Mitristas, revisionistas, marxistas: cada tendencia versionó una Argentina para sostener el proyecto político que defiende en la actualidad. Desde la discusión sobre la figura de Rosas hasta el origen real de los colores de la insignia patria, todo ha sido sometido a discusión. Incluso, muchas veces se debatió sobre a quién le correspondía el título de “Padre de la patria”, si a Belgrano o a José de San Martín. Sin embargo, ninguna corriente se detuvo a analizar qué mujer podía detentar el rol de “Madre de la Patria”. Qué figura femenina podía ostentar las virtudes del valor, la abnegación, el patriotismo y haber formado parte de un proyecto político de liberación en los tempranos años de la Argentina.

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lunes, 26 de julio de 2010

Chacra Los Tapiales - parte 3

También en la Chacra de “Los Tapiales”, el General Juan G. de Lavalle (sobrino de Don Francisco), acampó luego de la derrota de Puente Márquez, donde permaneció durante varios meses del año 1829. De allí partió meses después el general con una pequeña escolta a visitar el campamento de Rosas, en la actual localidad de Virrey Del Pino, para entrevistarse con su jefe en busca de una acuerdo. En ese lugar Lavalle, a la espera de Rosas, descansó en la tienda del Restaurador, en demostración de camaradería propia de otras épocas; pocos días mas tarde se suscribiría el Tratado de Cañuelas.

Los hijos y yernos de Don Pancho se plegaron en 1839, a la Revolución de Los Libres del Sur, campaña contra Rosas, que luego continuaron en el ejército de Lavalle, cuando éste intentó derrocarlo en 1840.

Acompañaron a Lavalle en su célebre retirada hacia el norte, luego de la derrota sufrida en Quebracho Herrado, Matías, Ezequiel y Francisco Ramos Mexía. Este último fue muerto en Córdoba. También fueron de la partida los maridos de Magdalena y Marta Ramos Mexía, Don Isaías de Elía y Don Francisco Madero, que luego fuera Vicepresidente de la Nación durante la primera Presidencia de Julio A. Roca.

Lavalle encontrará su muerte un 9 de Octubre de 1.841 en Jujuy, y los Ramos Mexía junto a un centenar de leales soldados, realizo la odisea del traslado de sus restos, hasta llegar a Bolivia, con el fin de evitar la profanación de los mismos.

Por estas causas, Rosas dispone la confiscación de la Chacra “Los Tapiales” y del establecimiento “Miraflores”. Siendo estas propiedades devueltas a sus dueños, luego de la batalla de Caseros.

Se inicia junto a la organización nacional, un período de paz y progreso que se ve reflejado en Los Tapiales. Isaías de Elía, yerno de Pancho Ramos Mexía, animado del espíritu de sus predecesores en el lugar, se vuelca con intensidad a la producción agroganadera, constituyéndose en pionero de la cría del caballo pura sangre de carrera y de vacunos Shorthorn, descendientes de Tarquino. (1)

Continuaron en tal actividad su hijo Agustín Pío, y más tarde su nieto, Agustín Isaías de Elía, quien luego fuera Intendente de La Matanza. Este amplía la casa y le da el aspecto, tamaño y configuración que la casa conserva actualmente. El casco de la Chacra fue declarado monumento histórico nacional, el 21 de Mayo de 1942, por decreto 120.411. La Chacra de Los Tapiales, fue expropiada en el año 1946 y casi una década más tarde, devuelto a sus dueños.

Finalmente, en 1963, por Ley 17.422 se le da al predio condición de “tierras de utilidad pública” y se dispone la expropiación para ser destinada a la Corporación Mercado Central de Buenos Aires, la que quedó propietaria del caserón y encargada de velar por su conservación.

En 1987 llega a la Argentina el Papa Juan Pablo II, en esta visita se acerca al Mercado Central -una de las habitaciones de la torre fue preparada como lugar de descanso para su estadía- realizando en él una misa de campaña.

Hoy, la Corporación del Mercado Central, con la colaboración de las Secretarías de Cultura del Gobiernos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del Municipio de La Matanza y con el apoyo de descendientes de los antiguos dueños, ha decidido incorporar este lugar como espacio de cultura e historia para la ciudadanía, procurando, mediante su reapertura, en el 20º Aniversario de la Corporación Mercado Central, la divulgación de hechos y personalidades olvidados de nuestro pasado.

Referencia

(1) Tarquino fue el nombre del primer reproductor de la raza Shorthorn importado en 1823 de Inglaterra por John Miller para su estancia “La Caledonia” situada en Cañuelas.

Corporación del Mercado Central de Buenos Aires.

Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina.

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domingo, 25 de julio de 2010

Chacra Los Tapiales - parte 2

El 10 de agosto de 1814 presenta al gobernador Gervasio de Posadas, un plan para poblar pacíficamente la pampa y llevar adelante una acción civilizadora y opuesta al empleo de la fuerza.

Don Pancho fue un protector de los aborígenes y los representó en el acuerdo de paz que suscribieron con el Gobernador Martín Rodríguez, denominado “Tratado de Miraflores” firmado el 12 de Abril de 1820. El mismo constaba de 10 puntos, que eran significativos para la convivencia, era base firme y estable de fraternidad y seguridad recíproca.

Convivió con indios y gauchos, perfeccionándolos en tareas de campo, los trataba como huéspedes, lejos de prejuicios raciales y les tendió una mano; con auténtico espíritu misionero predicó a los indios, los educó y respetó; hablaba de paz, de comprensión, de hermandad; se acataban normas tales como no beber o jugar; según Clemente Ricci, era un ejemplo de rectitud, sobriedad y templanza.

Sin embargo, su destacada actividad en pos de relacionarse con los naturales de manera pacífica e intentando quebrar siglos de desconfianza, fue tronchada por intereses comerciales, que resistían la labor de Ramos Mexía más allá de las fronteras. Ello le costó ser detenido, engrillado y luego confinado en la Chacra “Los Tapiales” por órdenes del mismo gobernador, Martín Rodríguez que le había asignado la responsabilidad de firmar un tratado de paz con los indios. Hay que destacar que un día antes de ser trasladado por la fuerza de su estancia en Maipú, fue separado de un centenar de indios fieles que vivían con él en las inmediaciones de Miraflores, ya iniciado su viaje se encuentra que cerca de 80 de estos indios, fueron ultimados en las cercanías. Cerca del viejo casco de la estancia Kakel en Maipú existía hasta hace muy poco, una cruz de madera señalando el cementerio de estos indios sacrificados por su adhesión y lealtad con el hacedor del acuerdo de Miraflores.

Ya en Tapiales, vivió en compañía de su familia y protegido por una guardia de voluntarios indios pampas, instalados en tolderías, no muy lejos del casco, el que ya contaba con la actual torre almenar, desde cuya altura se dominaba la amplia extensión de esta hermosa tierra.

Finalmente, Don Francisco Ramos Mexía, muere en 1828, apenado y entristecido por el fallecimiento de dos de sus hijos a causa de la peste. Con tal motivo, sus familiares piden autorización a las autoridades para enterrarlo en su chacra. Tal solicitud les es denegada. Cuenta la tradición que, ante la situación planteada y encontrándose la familia en los prolegómenos de su entierro, transcurridos dos días de largos velorios de esos tiempos, a la hora de la siesta y en medio del descanso, una partida de indios pampas sigilosamente retiró el cuerpo y partieron en silencio en busca de su morada definitiva. El destino final de sus restos, a ciencia cierta, sus descendientes nunca lo conocieron.

Pancho Ramos Mejía, murió confinado por defender una visión sobre el desarrollo de nuestras pampas y de los indios que las habitaban. Visión que coincidía con la de otros patriotas como Belgrano al reivindicar a los naturales de las Misiones, Castelli festejando el 25 de mayo de 1811 con las comunidades indígenas en el Tiahuanaco o con el caudillo oriental Don José Gervasio Artigas quien veía a los americanos como una categoría “…… indios, criollos, negros, campesinos, artesanos todos son americanos”.

Corporación del Mercado Central de Buenos Aires.

Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina.

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Chacra Los Tapiales - parte 1


Los antecedentes dominiales de estas tierras, se remontan a los primeros años de la colonia, con más precisión a mediados del siglo XVII, cuando el Gobernador de Buenos Aires, Hernando Arias de Saavedra (más conocido como Hernandarias) las entregó en propiedad, por Merced Real, al Capitán Pedro Gutiérrez de Paz. Luego de su muerte, se sucedieron diversos propietarios, respecto de los cuales merecen destacarse, por su participación en la historia de nuestro país, a Martín José de Altolaguirre y a Francisco Ramos Mexía, sin mengua de otros distinguidos habitantes de esa propiedad.


Dicha Chacra constaba, aproximadamente, de 7.000 hectáreas, teniendo por límites, al norte, los pagos de El Palomar, al Sur el otrora Riachuelo de los navíos; al naciente, diversas chacras que se extendían hasta las proximidades de la Plaza Miserere y al poniente, la extensa pampa.


A “Los Tapiales” llegó la impronta progresista, de la mano de Altolaguirre, uno de los pocos agrónomos de su época y un amante de la naturaleza y la botánica. Tal su interés por el desarrollo de esa actividad que, en compañía de amigos, tales como Manuel Belgrano, en su chacra “Los Olivos” –ubicada en el actual Barrio de la Recoleta- realizó una extensa plantación de árboles y arbustos de diversa especie. Hoy todavía son testigos de aquella noble labor, los viejos gomeros próximos a la Iglesia del Pilar.


Congruente con su espíritu innovador, Don Martín desarrolló una intensa actividad en “Los Tapiales”, llegando a transformar ese áspero paraje, donde campeaba el indio, en un lugar que hubiera sido sin duda de admiración de cualquier botánico. Sostienen que con su intervención, en ese establecimiento, se plantaron doscientos mil árboles. Allí también se efectuaron las primeras plantaciones de lino y cultivo de olivares e inclusive 100 hectáreas de nogales.


Treinta años más tarde, apremiado por necesidades económicas, Altolaguirre vende “Los Tapiales” a Don Francisco Hermógenes Ramos Mexía, quien acababa de regresar junto a su cónyuge, María Antonia de Segurola, del Alto Perú, luego de realizar varios años estudios de Filosofía, Teología, Lógica y Leyes en la Universidad de Chuquisaca, lugar donde estudiaron, en la misma época, entre otros Manuel Belgrano, Juan José Castelli y Mariano Moreno. En Alto Perú fue designado por el Virrey Arredondo, en la subdelegación de Hacienda en Tomina, poblado de mayoría indígena, en 1797 y con igual función en 1801 en asentamientos cercanos al Lago Titicaca.


Influenciado por el medio donde desarrolló sus estudios y por su espíritu pionero de Don Francisco Ramos Mejía, en compañía de algunos pocos hombres de la Chacra -entre ellos José Luis Molina, valeroso soldado que combatió en las batallas de Salta y Tucumán- traspone el límite Sur del Río Salado -frontera con el indio por ese entonces- con el ánimo de instalar allí un establecimiento ganadero. Corría el año 1814.


Luego de una larga travesía llega a la Laguna Kakel Huincul, ubicada hoy a metros de la Ruta Nacional Nº 2, situada en el viejo Partido de Monsalvo (actualmente Partido de Maipú), donde, luego de serias tratativas con los caciques y capitanejos pampas, les compra las tierras por ellos ocupada, haciendo lo mismo con el Gobierno según consta en la Gazeta Nº 112 de 1819.


La adquisición de Don Pancho Ramos (así lo llamaban los aborígenes), fue un acto de reconocimiento de la propiedad original a sus antiguos pobladores. Concretada la transacción, lleva adelante la fundación de la Estancia “Miraflores” así denominada en recuerdo a una finca de su suegro, el Gobernador de La Paz, en el Alto Perú, Don Sebastián Segurola y Oliden. El historiador Adolfo Saldías, en su Historia de la Confederación, plantea que Francisco fue el único estanciero de entonces en comprarle tierras a los indios, permitiéndosele a estos permanecer con sus tolderías en dicho territorio.



Corporación del Mercado Central de Buenos Aires.

Saldías, Adolfo – Historia de la Confederación Argentina.

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América Latina entre la revolución Cubana y las dictaduras - parte 2

La rebelión juvenil en América Latina

Los jóvenes latinoamericanos se hicieron eco de la corriente mundial que cuestionaba el orden establecido. La rebelión juvenil contagió al resto de la sociedad, que en muchos países eligió el cambio a principios de los 70. En Chile y en Argentina triunfaron en las elecciones partido populares que intentaron llevar adelante reformas sociales y políticas. Pero estos procesos fueron interrumpidos por golpes militares. En Chile el 11 de Septiembre de 1973, el General Pinochet derrocó al presidente socialista Salvador Allende y en Argentina, el 24 de marzo de 1976, el General Videla derribó el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Los militares, apoyados por los grandes grupos económicos y la banca internacional, implantaron una férrea dictadura, persiguiendo, torturando y asesinando a miles de personas que se oponían a su gobierno.

Allende en Chile

El gobierno Socialista de Salvador Allende desde 1970 venía cumpliendo con sus promesas electorales. Llevó adelante una política en beneficio de las mayorías populares, nacionalizando importantes empresas extranjeras.

Estas medidas, junto con el acercamiento de Chile a la Cuba de Fidel Castro, provocaron la hostilidad del gobierno norteamericano de Nixon que decretó el bloqueo económico de Chile. El malestar norteamericano encontró eco en la oligarquía chilena y comenzó la conspiración.

Finalmente el 11 de Septiembre de 1973, al mando del Gral Pinochet las fuerzas armadas chilenas bombardean el palacio de la Moneda y asesinan al presidente Salvador Allende. Asumiendo el mando Pinochet instaurando una feroz dictadura militar que se mantendrá en el poder hasta 1990.

La Iglesia en América latina

En América Latina, una de las principales consecuencias del Concilio Vaticano II fue la convocatoria por parte del CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), en 1968, de una conferencia en la ciudad colombiana de Medellín. Allí surgió la "teología de la liberación, que parte de un mensaje de Juan XXIII de 1962 donde expresaba que "frente a los países subdesarrollados, la Iglesia se presenta tal como es y quiere ser: como la Iglesia de todos y, particularmente, la Iglesia de los pobres". En un contexto de gran diferenciación social, escasa o nula representatividad política de los sectores más pobres; el concepto de "Iglesia de los pobres" fue interpretado por algunos sacerdotes como que era ese institución la que debía luchar por los que menos tenían, confundiéndose en algunos casos con los movimientos de liberación que utilizaban la lucha armada o en otros casos con una evangelización cargada de un alto contenido social.

Por otra parte, la Encíclica "Populorum Progressio" de Paulo VI de 1967, donde se critica al sistema capitalista (ver recuadro) y denunciaba la situación imperante en el Tercer Mundo, alimentó aún más las posturas en favor de la teología de la liberación. No toda la Iglesia católica latinoamericana compartía estas ideas que pronto fueron neutralizadas por la nueva conducción del CELAM a partir de 1972 y se terminó de redefinir el verdadero papel de la Iglesia americana en la Conferencia de Puebla de 1979 bajo el papado de Juan Pablo II.

Muchos sacerdotes que abrazaron la teología de la liberación fueron perseguidos y asesinados como el Padre Carlos Mugica de Argentina.

La doctrina de la seguridad nacional

Doctrina difundida por los Estados Unidos en América Latina a través de la escuela de formación de oficiales superiores de las fuerzas armadas. En esta institución ubicada en la zona del Canal del Panamá y conocida como "Escuela de las Américas", oficiales norteamericanos instruían política y militarmente a los jefes de los ejércitos latinoamericanos. Allí se difundió esta teoría según la cual el enemigo no estaba fuera de las fronteras sino dentro del propio país. Ese enemigo era el opositor, denominado genéricamente como "subversivo" al que había que combatir hasta la muerte. Esta Doctrina tuvo una nefasta influencia en la región y fue aplicada a rajatabla por las distintasd dictaduras latinoamericanas.

Autor: Felipe Pigna

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sábado, 24 de julio de 2010

América Latina entre la revolución Cubana y las dictaduras - parte 1

La Cuba de Fidel

En Cuba, protectorado de los Estados Unidos, desde su independencia en 1898 fue gobernada por distintos regímenes dictatoriales y su economía manejada por los intereses azucareros estadounidenses.

La mafia controlaba el juego, la prostitución y las drogas en la isla. La corrupción alcanzaba límites escandalosos durante la dictadura del ex sargento Fulgencio Batista a partir de 1952 y fueron violentamente reprimidos movimientos de oposición encabezados por grupos de estudiantes y partidos democráticos.

El organizado por el abogado Fidel Castro, su hermano Raúl y el médico argentino Ernesto Guevara de la Serna, conocido como el CHE, logró en 1959 tras tres largos años de lucha, el objetivo buscado.

En medio del entusiasmo popular, la entrada triunfal de Fidel Castro en La Habana, abrió una nueva era en la historia de la isla.

Será característica del nuevo gobierno su firme voluntad de transformaciones radicales: expropiación de monopolios locales y norteamericanos, reforma agraria, extensión de servicios sanitarios, campañas de alfabetización masiva.

La orientación del mismo hará que entre 1960 y 1961 se concrete la ruptura con Washington.

América Latina entre la Revolución Cubana y la Alianza para el progreso

A fines de los '50, Latinoamérica continuó siendo un continente marcado por altas desigualdades sociales. Los procesos populistas, en muchos casos interrumpidos por golpes de estado, no alcanzaron a superar los problemas de analfabetismo, desnutrición, vivienda y trabajo.

La Revolución Cubana se transformó en una alternativa a imitar para importantes sectores políticos y sindicales de América Latina que veían en el modelo socialista una posible solución a sus problemas cotidianos.

El gobierno norteamericano de Kennedy, preocupado por la influencia de la Revolución Cubana en América Latina, lanzó a comienzos de los 60 la "Alianza para el Progreso", un programa de ayuda económica destinado a combatir la miseria y mejorar la situación social de los sudamericanos. La trágica muerte de Kennedy en 1963 pondrá fin a las políticas reformistas y a la Alianza para el Progreso. Bajo la administración Johnson, los EEUU volverán a su tradicional política de respaldo de las fuerzas del orden establecido, y tomando como excusa el temor a la propagación del ejemplo cubano, fomentó experiencias militares totalitaristas.

El primer ejemplo de este cambio de política se produjo en Brasil, donde el ejército, conel apoyo de los Estados Unidos, encabeza un golpe de estado en 1964 contra la política reformista del presidente Goulart. La experiencia se repetirá en 1966 en Argentina, en 1973 en Uruguay y Chile.

Autor: Felipe Pigna

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viernes, 23 de julio de 2010

Día del Payador

Se lo define academicamente como cantor repentista. Algunos historiadores creen que su nombre deriva del “payo”, la denominación con la que se conoce a los campesinos españoles de donde se cree proviene esta particular expresión artistica. Se considera también que su origen puntual pudo surgir a partir de ls Trovadores de Provenza, quienes gustaban entablar polémicas en versos . En España, los juglares, fueron los primeros cronistas de la historia, a veces magnificando hechos reales originados, generalmente gestas heróicas de esos tiempos. De alli se cree que proviene y que mas tarde llegó a America donde adquirió la formas propias de nuestra música.


Este género es muy popular en toda la America de habla hispana , especialmente en Uruguay, Argentina, Chile y Cuba, pero tambíen se conocen payadores de Brasil que adiheren a las formas artísticas de sus pares de los paises mencionados.


El payador posee una virtud instranferible e innata y suele ser dueño de reflexiones casi filosóficas en el breve instante en que su pensamiento se las dicta.


Se conoce como Payada el dialogo repentista -sin nada previamente escrito-, de dos o más personas. Estas tambíen pueden ser de contrapunto: realizandose preguntas sobre temas diversos entre los contrincantes de los cuales uno resulta ganador.


En Argentina y Uruguay se celebra el 23 de julio como Dia del Payador por haberse realizado en esa fecha,en Montevideo la payada entre Juan Nava y Gabino Ezeiza en el año 1884.


Aquí, Santos Vega, fue el mas legendario de todos los payadores. Hijo de padres andaluces que llegaron de Cádiz en 1770. Transitó la llanura pampeana improvisando y midiendose con los créditos de cada lugar. Con el tiempo se convirtió en el prototipo del payador, luego la fantasia literaria le dio a su existencia un tinte mitológico. Se cuenta que perdió su ultima payada con Gualberto Godoy, a quien por ser autor de tal proéza, se indicó como una personificación de El Diablo. Hilario Ascasubi, Rafael Obligado y Bartolomé Mitre realizaron obras literarias con este personaje. Lo cierto fue que Godoy tuvo exiastencia real, había nacido en Mendoza,fue polí tico y periodista de tendencia unitaria y se desempeño como enviado diplomatico a Chile.


Varios ritmos son empleados para realizar las payadas: La sextina o sextilla apareada, cuarteta, valsesitos criollos, alejandrino, cifra, estilo, cielito, vidalita, habanera, pero la forma más usada es la décima octosilábica.




HORACIO ORTIZ

Informe especial para RAÍCES ARGENTINAS

lunes, 19 de julio de 2010

Las manos de Piluso


Las manos de Alberto Olmedo. Originalmente en el Paseo de las Estrellas, en la vereda del Hotel Hermitage de Mar del Plata. Se hizo una copia para Buenos Aires. Está en Corrientes al 1700, en la puerta del viejo cine-teatro Alfil (hoy desaparecido), donde Olmedo hizo su última temporada teatral en Buenos Aires, en 1987.


La Pirámide de Mayo


Traslado de la pirámide de Mayo, en 1912. Originalmente estuvo frente a la Catedral, pero en ese año se corrió porque se estaba construyendo a cielo abierto el subte A debajo de la plaza de Mayo.

domingo, 18 de julio de 2010

Vairoleto, una sombra en La Forestal - parte 4


La ruptura

El asalto al gerente de Quebrachos Fusionados S.A., la fábrica taninera más grande del Chaco y subsidiaria de La Forestal, había resultado perfecto. Las recomendaciones impuestas por Mate Cosido previo al golpe se habían respetado: no hacer fuego si no era imprescindible, evitar la exposición y abandonar el lugar ante cualquier problema, pues cualquier demora habría puesto en alerta a toda la policía. Pero a la hora de repartir el botín, las cosas no pintaron tan claras. Los gastos se incrementaron, los colaboradores se multiplicaron y Vairoleto terminó con muy poco dinero en sus manos, descontados también sus gastos de estadía en el Chaco. La frustración de Juan era notoria y comenzó a dudar de la honestidad de su cómplice a la hora de afinar el lápiz.

Vairoleto estaba decidido a dar otro golpe inmediatamente, pero Mate Cosido desestimó la idea porque toda la policía de la zona los buscaba y sus nombres aparecían como principales sospechosos en la prensa. Pero la impaciencia del pampeano tuvo un límite y el 10 de mayo de 1938 se mandó a la caza del núcleo administrativo de La Forestal , ubicado cerca de Cotelai. El saldo del robo fue desastros: la seguridad del lugar se había reforzado, respondieron a los tiros y un mayordomo cayó víctima de las balas de los bandidos. La ira de Mate Cosido al enterarse de los detalles se hizo incontenible: estaba claro que la banda no podía mantener dos cabezas y Vairoleto fue el primero en dar un paso al costado. Una calurosa mañana de mayo, montó su pingo y se marchó rumba a llanuras más conocidas, perseguido por una multitud de uniformados y también por el recuerdo de aquel último golpe nefasto.

Solo con su banda, Mate Cosido decidió dejar enfríar las cosas. Se dedicó entonces a aclarar las mentiras policiales en la prensa y también, de paso, a burlarse de sus perseguidores: "Estoy enterado de la oferta de dos mil pesos que la gendarmería promete por mi captura. Lástima que mi detención haya sido cotizada tan a bajo precio, yo creía que a estas horas mi vida valía mucho más. Mis amigos chaqueños se ríen de la oferta y yo, confiado, duermo a veces en sus hogares, en la certeza de que no seré vendido así nomás". Y así fue, Mate Cosido jamás pudo ser aprendido por la policía y, según se dice, murió como un anciano respetable en Salta, allá por 1970, con una multitud acompañándolo hasta el cementerio.

Vairoleto, en tanto, menos histriónico, fue apagando de a poco los ecos de su fama. El nacimiento de su primer hija, Juanita, revolucionó su vida y se dispuso a abandonar para siempre el derrotero del fugitivo. Intentó en vano buscar las maneras de vivir como un chacarero más, en una humilde finca a orillas del río Atuel. Pero su destino estaba escrito y una fría madrugada de 1941, botoneado por un ex compinche, una veintena de policías rodeó su chacra y disparó a mansalva sobre la frágil casilla. Un Vairoleto cansado, harto ya de escapar y de dormir bajo la luz de las estrellas, miró por última vez a Telma y a sus pequeñas hijas en la pieza y se tiró de cabeza hacia la cocina para protegerlas. Desde allí, resistió como pudo. Cuando se supo perdido, le quitó a los esbirros de uniforme la satisfacción de verlo ultimado por sus disparos y se pegó un tiro en la frente.

Dicen los que conocen el campo que algunas noches, las noches de bruma, algunos humildes chacareros escuchan el galope de un caballo conocido. Dicen también que la sombra del jinete no asusta ni a los chicos. Esa noche, cuentan, en los ranchitos del monte el hambre golpea un poco menos porque un amigo se invitó la cena...

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Vairoleto, una sombra en La Forestal - parte 3


Pueblos enteros con sus autoridades y su policía, cientos de fábricas líneas de ferrocarril, puertos y barcos, habían nacido al compás de la explosión del negocio del tanino, y ese Estado que dentro de otro Estado contaba con bandera y moneda propia, defendía sus ganancias a punta de rifle.

A mediados de la década del 30, la situación para los trabajadores allgodoneros y forestales de la zona era terrible: la explotación sufrida por chacareros, obreros de las hachas y jornaleros indígenas era otro signo inequívoco de la capacidad de La Forestal para acumular riquezas, al mismo tiempo que devastaba el pequeño monte chaqueño con su acción depredadora.
Los huelguistas eran perseguidos o anotados en listas negras, la policía era el terror de la peonada y la red de comercios limitaba cualquier compra de los trabajadores a los negocios de la firma.

Aquel hombre petiso, algo pasado de peso, leal hasta la muerte con sus amigos pero implacable con sus delatores, había sorprendido a Vairoleto con la invitación a un asalto donde se mezclaba la dosis perfecta de audacia y de ideales libertarios que ambos compartían, más por intuición que por otra cosa.
Mate Cosido siempre se ocupó de reconocer la gratitud de los anarquistas de la FORA en varios de sus golpes; y Vairoleto recordaba siempre con respeto y admiración a su amigo, el carpintero Juan Chiappa, quien le hablaba de la crisis de sobreproducción en el campo, de la defensa armada y libertaria, de Bakunin y su aprecio por los bandoleros, a los que definía como "los vengadores del pueblo".
Conocedor de la pobreza del campo, de la usura que sufrían sus amigos los chacareros, de la tristeza frente a la sequía destructiva, Vairoleto escuchaba a Chiappa y repartía panfletos anarquistas entre paisanos y jornaleros, analfabetos en su mayoría. Panfletos que hablaban de quemar el dinero, de sublevarse contra la explotación de hacendados y arrendatarios, y que recorrían de punta a punta el río Salado. Pero Vairolero no tenía tiempo para sueños, debía escapar, montar su pingo, y escapar, como siempre...


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Vairoleto, una sombra en La Forestal - parte 2


El encuentro

Un par de meses antes de la escena relatada, muy lejos de allí, en una casona del barrio porteño de Barracas, se ultimaban los detalles para el ansiado encuentro. Juan Bautista Vairoleto entró despacio en la casa, recorriendo con la vista cada detalle, alerta ante cualquier movimiento sospechoso. Adentro lo esperaban. Un par de viejos conocidos aprovecharon para estrecharle la mano al bandido con orden de captura en La Pampa, San Luis, Mendoza, Río Negro y Neuquén. Hombre de pocas palabras y mucha acción, Vairoleto se abrió paso casi sin hablar.

El relato de sus andanzas en las pampas había llegado hacía tiempo a Buenos Aires, y su fantasma era pesadilla de terratenientes y hacendados. Amigo de los peones y chacareros, protector de los hacheros del monte y de los indios de la meseta, respetado por los agitadores anarquistas -con quienes compartió años de calabozo-, la figura de Vairoleto se había transformado en un mito, en el heredero de la fama de Juan Moreira, de Santos Vega, de Hormiga Negra.

También era una espina clavada en el orgullo de la policía, un bandido popular cuya libertad representaba una burla humillante para los uniformados. Vairoleto lo sabía ya de joven: disputándose una mujer, había matado de tres balazos a un gendarme en Castex, su pueblo natal, y desde entonces supo para siempre lo que significaba sufrir el acoso de los milicos. Desde entonces, el monte sería su casa y la noche su refugio.

Aquellas horas lo volvieron el compañero inesperado y generoso en la humilde mesa de cualquier ranchito perdido en la llanura, la visita que pagaba con creces la amistad de la gente y se preocupaba por sus problemas.

Pero esa tarde en Barracas se sentía incómodo, Buenos Aires nunca le agradó demasiado. Lo esperaban para hacerle una oferta que no podría rechazar. Así conoció a Segundo David Peralta, el mítico Mate Cosido, apodo que recibió gracias a la enorme cicatriz que recorría su frente, producto de un machetazo en sus años mozos. A Mate Cosido también lo rodeaba una fama muy particular, también lo perseguía la policía y también andaba a la pesca de algún golpe importante para retirarse definitivamente del negocio.

"No soy un delincuente nato, ni creo que mis sentimientos sean malos. Soy una fabricación de las injusticias sociales que, siendo muy joven, ya comprendí por las persecusiones gratuitas de una policía inmoral y sin escrúpulos", escribió Mate Cosido en una carta enviada a la revista Ahora tiempo después

Los movimientos de Mate Cosido, el bandido que tuvo que dejar a su madre y elegir el delito como camino obligado ("ya que la policía no me dejaba otra alternativa, y la sociedad me negaba vivir al lado de ella, iba a vengar las lágrimas de mi madre con otras lágrimas", explico luego), eran padecidos por la compañía Dreyfus, por la Bunge & Born, y cada vez más conocidos por la policía del litoral.

Esa tarde, por fin, los dos bandidos más buscados del país se veían frente a frente, listos para cerrar el asalto más importante en los últimos tiempos. El objetivo no era otro que el colosal imperio de La Forestal. "Argentina termina donde empieza La Forestal", se decía no sin razón para describir el poderío de la empresa dueña monopólica del negocio del tanino, el tesoro oculto en las entrañas del quebracho colorado. La Forestal, el gigante de accionistas ingleses, llegó a ser propietaria, en el áre boscosa de Santa Fe y del Chaco, de dos millones de hectáreas.


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Vairoleto, una sombra en La Forestal - parte 1


La historia del asalto contra el imperio símbolo de la explotación campesina en el Chaco, organizado por los dos bandidos más buscados de Argentina: Juan Bautista Vairoleto y Segundo David Peralta, alias Mate Cosido. Molesto por el calor agobiante de la mañana, o quizás ansioso por lo inminente del desenlace, el caballo del bandido amagó con corcovear. Oculto entre la maleza, rodeado de moscas y de sudor, el bandido acaricio al pingo en el cogote hasta lograr calmarlo. En ese momento, como cortando a duras penas el calor de la ruta, crecía el sonido del coche acercándose al lugar.

Todo estaba listo, la mano en el Winchester, las miradas que se cruzan en la penumbra, la señal convenida. Cuando el auto esperado se disponía a cruzar el Puente Tirol, la camioneta de los bandidos se cruzó intempestivamente en la ruta.El jinete dejó atrás el escondite y apuntó el rifle con una sola mano. Los disparos se cruzaron por escasos segundos, pero el gerente de Quebrachales Fusionados S.A., Wenceslao Ward, se supo perdido y disuadió al chófer de continuar con la inutil resistencia.

Los bandidos los bajaron del coche y tomaron el maletín con los trece mil personajes; el gerente acababa de extraer de la cuenta de la empresa en la sucursal del Banco Nación de Resistencia. Sin perder la calma en ningún momento, los bandidos emprendieron la huida. El último en escapar fue el jinete con el Winchester, que permaneció apuntando su rifle hasta el último segundo, cubriendo la retirada de sus secuaces.

Un minuto después, una nube de polvo cubría la ruta chaqueña como epílogo para un golpe perfecto.


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viernes, 16 de julio de 2010

La inolvidable Imprenta Coni - parte 2


LA IMPRESION ARTESANAL COMO ELECCION

Cuando apareció la linotipia, pronto llegó un representante francés a ofrecerle a Coni la primera que salía en el país. Sus ventajas eran considerables ya que aceleraba los trabajos. Pero fueron rechazadas ya que priorizó la calidad que podía lograrse con la composición manual, antes que la realización de una mayor cantidad de obras pero con un menor nivel.

En calidad artística esta imprenta siguió recogiendo elogios y produjo libros de géneros muy diferentes: Desde 1876 hasta 1933 se encargó de darle estilo en el formato a la totalidad de los Anales de la Sociedad Científica Argentina, revistas universitarias, tomos con los resultados del Observatorio Cordobés, la Revista de Legislatura y Jurisprudencia, etc. Un trabajo notable fue La Vuelta de Martín Fierro, de José Hernández. Las figuras mas importantes de la época confiaron sus obras a la estética de estas ediciones: entre otras podemos mencionar a Sarmiento, Avellaneda, Roca, Urquiza, Derqui, Mitre o Alberdi.

En 1910 falleció Pablo Emilio Coni. Los herederos nunca renunciaron a la composición manual de sus trabajos, por lo tanto no usaron el procedimiento mecánico de la linotipia. Pasados los años ’30 los altos impuestos que se impusieron al papel en blanco, hicieron que resultara más barato imprimir los libros en el exterior del país. Años después la imprenta fue vendida a un grupo de profesores universitarios entre los cuales se encontraba Arturo Leanza, Primer Premio Nacional de Ciencias, quienes años después la cerraron, pero mantuvieron hasta el final el viejo sistema de componer las líneas de un texto, letra por letra, con lo cual se obtuvieron trabajos muy esmerados.

Quedó en el recuerdo el más completo catálogo de tipos de todas las lenguas, las ciencias y artes. Numerosos operarios pusieron su sello en cada línea. Testigos y protagonistas de la historia de la imprenta fueron presidentes, novelistas, juristas, poetas, médicos , maestros y un interminable número de escritores que, con buen gusto, dejaron en manos de la imprenta Coni su producción literaria.

En San Telmo y sus alrededores Nº 9, Enero 1998
IMPRENTA CONI, Apuntes para la historia de una imprenta y una dinastía. Iván Grondona. Edición de la Junta de Estudios Históricos de San Telmo

La inolvidable Imprenta Cony - parte 1


No es frecuente que alguien renuncie a la posibilidad de incrementar su margen de ganancia para conservar productos de calidad. A fines del siglo pasado, en tiempos de producciones a gran escala, la primer imprenta privada en Argentina - Coni - prefirió mantener el estilo artesanal de sus ediciones a incorporar la linotipia. La llegada de esta innovación tecnológica, representaba la producción mecánica de las letras, siendo el resultado más impersonalizado. O al menos esto entendió Coni, quien prefirió que en su taller, los libros y las demás impresiones, mantuvieran su marca y sello. Su lema era claro "que le espiritual reine sobre la material".

El edificio de la vieja imprenta, ubicado en Perú 684 es el más antiguo de todos los que lo rodean y su proyectista fue el ingeniero Pedro Coni, hijo del fundador de la imprenta y padre de Alberto Coni, un reconocido arquitecto que proyectó más de doscientas edificaciones a principios de este siglo.

Pablo Emilio Coni (el creador de la imprenta), era un parisino que había sido educado en las artes gráficas, pero pronto aprendió el oficio de tipógrafo. Vino a Corrientes y en 1853 empezó su etapa de impresor con unos periódicos. Su trayectoria en la provincia del litoral fue intensa. No solo se dedicó a la impresión del diario, "La libre navegación de los ríos", que después pasó a llamarse "El Comercio" sino que imprimió distintos folletos y obras que hicieron historia, como el Primer Mensaje del Presidente de la Confederación Argentina al Primer Congreso Legislativo Federal; los estudios sobre la Constitución argentina; la instrucción práctica de artillería por Bartolomé Mitre o los Anales del Museo de Corrientes.
También de su imprenta surgió el primer sello postal de Argentina, que fue hecho con su colega francés Pipet. En la primer estampilla se nota la influencia en el diseño de la emisión francesa de 1849, con la efigie de la diosa Ceres cuya fuerza reconoce su origen en la tierra, representa la fecundidad y lleva por atributo la hoz y la gavilla.

Pulcritud, elegancia y buen gusto caracterizaban sus obras. En 1863 se instaló cerca de lo que hoy es Perón y Rivadavia y después se trasladó a Perú 684, lugar en el cual imprimó a través de años, una variedad de composiciones que dejaron rastros importantes en la historia argentina. Entre ella podemos mencionar a Anales de la Educación Común que fundó Sarmiento y dirigió Juana Manso; Los fallos de la Suprema Corte de Justicia, que apareció simultáneamente con la creación de ese tribunal o el proyecto de Código Civil de Vélez Sársfield. El único momento en que cerró la imprenta fue durante uno o dos meses, en 1871, como consecuencia de la fiebre amarilla.

En San Telmo y sus alrededores Nº 9, Enero 1998
IMPRENTA CONI, Apuntes para la historia de una imprenta y una dinastía. Iván Grondona. Edición de la Junta de Estudios Históricos de San Telmo

jueves, 15 de julio de 2010

Vestimenta de 1810


Durante el periodo colonial la Argentina tiene la mirada puesta en Europa y, a los efectos de ser más específicos, intenta imitar, sobre todo a Francia y España.


La clase influyente de entonces se viste copiando la moda de Paris.

La moda europea tras la revolución y la ruptura con el antiguo régimen es menos ostentosa, los colores son claros, el corte típico de los vestidos es el llamado corte princesa, debajo del busto. En cuanto al calzado, los zapatos de la dama suelen ser de tela, hechos a mano y en algunos casos, llevan uno que otro bordado.

En relación con el peinado, se estilaba el rodete, sostenido con una peineta, dejando caer algunos bucle al costado de ambas mejillas.

Los colores, al igual que estilo, denota cierta sobriedad en relación con el barroco. El neoclásico, si bien es inmediatamente anterior a la Revolución, se caracteriza por ser un estilo menos ostentoso y rebuscado. Asimismo, pese a la sobriedad, hay gran variedad de telas gracias al proceso de la Revolución Industrial: más mercados, menos tiempo de producción y costos más bajos. La consecuencia es aprovechada por una burguesía próspera que tiene alcance a géneros más variados.

Debajo de los vestidos, generalmente en color marfil, blanco, etc., las damas llevaban una enagua por debajo del mismo género.
En cuanto a los hombres, el vestido usual era chaqueta entallada y pantalón ceñido al cuerpo, todo en color negro. Debajo la camisa, más ceñida aún que el saco, era de color blanco. A ningún hombre de clase podía faltarle la galera y el bastón, que coronaban el atuendo.

La variante de gala y muy similar, era el frac de origen francés, cuyo uso se masifica en el siglo XIX y surge a mediados del XVIII. El saco es más corto de adelante, con dos faldones detrás. Originariamente, la palabra frac devino del término “frock” inglés, indumentaria británica de montar.

El spencer también es un tipo de frac, con faldones no tan largos pero de características similares. El uso de esta prenda llegó a través de España.

Aún así, existe una diferencia entre el vestido urbano y el del hombre de campo de la Argentina, cuyo refinamiento no es el mismo; el contraste social se proyecta claramente en los usos del gaucho colonial. A diferencia de la clase cultivada, vestía una chaqueta corta (el largo nunca se excedía de la cintura) con puños y cuello de terciopelo, camisa blanca con cuello blanco, pequeño corbatín negro y un chaleco con tres botones que en ocasiones exhibía un jabot en el centro.

Aquí sólo se detalla el gaucho clásico, el vestido difiere de acuerdo con el tipo social que se quiera representar.

El pantalón de tipo calzón español era entallado a las piernas y hasta las rodillas, abotonado a los costados. Debajo del pantalón o calzón, sobresalía hasta los tobillos un calzoncillo largo color blanco.

Posteriormente, este tipo de pantalón fue reemplazado por el chiripá.Acompañado por cuchillo o facón, completaba el traje con sombrero y manto.

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