viernes, 30 de junio de 2017

Chascomús – Heráldica y simbología - Parte 3

Y decimos que nos preocupa porque lo importante sería que quienes tienen a su cargo los poderes del estado municipal, tanto Ejecutivo como Deliberativo, tengan conocimiento y actúen con criterio.

En cuanto a la discusión por el escudo en si mismo no seremos de los que salga a defender a capa y espada el que hoy Chascomús tiene, porque en realidad fue creado bajo la dictadura de Onganía en la década del sesenta, cuando en Chascomús era Comisionado César O. Mouján, reemplazando sin que existieran autoridades democráticas (Intendente y Concejo Deliberante) a otro existente.

Es decir su nacimiento, y con esto no criticamos a quien lo creó ni su obra, es de facto y quizás haya llegado el momento de regularizar esta situación.
Escuchamos en FM 95,3 un oyente que sugería que se pusiera en marcha con los elementos que la democracia brinda un mecanismo para diseñar un nuevo escudo.

Una opinión si duda que vale ser tenida en cuenta, pero nosotros le agregaríamos que primero se estudie el origen del escudo que fue reemplazado por el de facto, dado que quizás si había sido creado dentro de los procesos constitucionales pertinentes, pueda que lo correcto sea honrarlo y devolverle el lugar que supo ocupar.

Los escudos siempre incluyeron el río Salado

No queremos dejar pasar esta oportunidad para resaltar algo tenido en cuenta en los dos escudos y que las autoridades que debieron defender desde el inicio la integridad del partido impidiendo su división nunca tuvieron en cuenta.

En el escudo vigente en su simbología dentro de lo que la heráldica explica "el tangle representa el río Salado, límite en aquellos años de 1779 (fundación de Chascomús) como frontera natural", y en el que fue reemplazado por la dictadura, si bien carecemos de la explicación de sus símbolos, es evidente la importancia dada a los ríos, entre ellos el salado, ya que forman parte del dibujo.



Huecuvu Mapu la historia de Bahía Blanca

Chascomús – Heráldica y simbología - Parte 2


El Comisionado César O. Mouján, durante el gobierno de facto del Gral Onganía, en 1966, sin que existieran autoridades democráticas (Intendente y Concejo Deliberante) creó el escudo actual reemplazando al existente .

Forma: Elipse filiera de cordón.

En campo único en el jefe un sol naciente figurado con catorce rayos lineales.
Debajo las riveras de un río con tres árboles la diestra y cuatro la siniestra, el río desembocando en una laguna con dos bergantines de dos palos navegando a la siniestra.

En la punta un vacuno pasante orientado a la siniestra y productos agrícolas
Ornamentos : bordura cargada con un lema de calidad en arco superior y uno toponímico inferior separados por dos estrellas

Se ha representado en forma paisajista el sol naciente alumbrando el río Salado a cuyas márgenes nació y se instaló Chascomus, y su desembocadura en el río Samboronbon. En la punta las riquezas agropecuarias de la zona


Los ediles opositores públicamente han difundido su crítica a esta acción, pero a nuestro entender los más preocupante es que la conducción del Concejo parece no haber tomado conciencia de lo que es un escudo y la representación que cada una de sus partes tienen en relación al Distrito y la comunidad que lo integra, habiéndole dado características de logotipo, los que muy usado su "aggiornamiento" con el transcurrir del tiempo.


jueves, 29 de junio de 2017

Chascomús – Heráldica y simbología - Parte 1


Chascomús – Heráldica y simbología

HERÁLDICA

Forma: español de la segunda mitad del siglo XVIII, coronado, acamado
Trae en campo de sinople una laguna de plata cargada de un pez de oro, escamado e irizado sobre ondas de azur. El jefe también de azur, se halla separado del centro por una cinta ondeada de plata y azur.

Bordura en oro con un mote de letras capitales romanas de gules.
Ornamentos: sobre el escudo, una corona mural con cuatro almenas, tres a la vista, de oro, separada por un tangle de plata de aquél, que porta sendos lambrequines salientes de oro forrados de gules.

La panoplia de armas, cruzadas en sotuer aparecen detrás del escudo una lanza empenachada y una tacuara tintas en sangre 

SIMBOLOGÍA

La leyenda en la bordura con el nombre FUERTE de SAN JUAN BAUTISTA de CHASCOMÚS - AÑO 1779  significa la cruenta lucha entre la corriente civilizadora cristiana  española y criolla contra los indígenas y el color oro representa la soberanía sobre esta tierra. El tangle representa el río Salado, límite en aquellos años de 1779 como frontera natural. La laguna central con su pez representa la famosa laguna de Chascomús en la pampa verde que la rodea. El jefe representa el cielo.

La corona representa la plaza fuerte que amparaba a sus moradores, y sus lambrequines representan las luchas de los caballeros cristianos por mantener la soberanía sobre la tierra conquistada a los indígenas. 
Las armas representan las usadas por ambos bandos en sus enconadas luchas cuerpo a cuerpo. 



martes, 27 de junio de 2017

Julieta Lanteri: Nadie nos regalará nada - Parte 1





Votó cuarenta años antes de que Eva Perón proclamara el voto femenino. Fundó un partido político antes de que las mujeres pudieran votar. Organizó congresos, apoyó huelgas, construyó sindicatos. Nunca aceptó que los derechos fueran solo para algunas mujeres.


Noviembre de 1951 marca el aniversario del voto femenino en Argentina. Pero, ¿esa es toda la historia?  El 26 de noviembre de 1911, una mujer votó primera vez en nuestro país. Lo hizo en la mesa 1 de la segunda sección electoral de la Ciudad de Buenos Aires, el presidente de mesa era el historiador Adolfo Saldías, que confirmó que se había transformado en la primera mujer en sufragar en toda Sudamérica.

Esa mujer era Julieta Lanteri (1873), inmigrante italiana que llegó a Buenos Aires con su familia a los seis años. En 1906, asistió al Congreso Internacional de Librepensamiento realizado en Buenos Aires, donde se conmovió con el llamado de la republicana española Belén Sárraga a pelear por los derechos políticos de la mujer. Esto la convenció de fundar junto a la socialista Alicia Moreau el Centro Feminista, la primera organización que luchó explícitamente por los derechos femeninos.

En 1907, se convirtió en la sexta doctora en Medicina, en una época en la que las mujeres tenían el estatus legal de un infante o una persona con problemas mentales. Cualquier traba “administrativa” se transformaba en un obstáculo gigante para una mujer que pretendía disponer de su vida. Ni hablar si esa mujer pretendía participar de los ámbitos reservados para los hombres.

En 1910, fue la secretaria general del Congreso Femenino Internacional. Ese año marcó el centenario de la Revolución de Mayo, y estuvo cruzado por debates y polémicas Este ambiente se coló en el movimiento de mujeres, y cuando se aceraban los festejos, se hicieron evidentes las divisiones hacia su interior. . Por un lado, se organizaba el Congreso Patriótico de Señoras, reconocido en los festejos oficiales; y el Congreso Femenino Internacional, con un clara tónica feminista e internacionalista impulsado por intelectuales y socialistas. Ese era el congreso que organizó Julieta.


Llegada de inmigrantes de posguerra │1953 Argentina

domingo, 25 de junio de 2017

Alejandro Korn tras la Reforma Universitaria - Parte 3


Hay en la evolución de las ideas un movimiento rítmico, en virtud del cual toda época nueva ofrece un carácter opuesto a la que precede. ¿Y cuál, preguntemos, fue el carácter saliente de la última, que hoy se desvanece en el pasado? Ningún extraño lo anunció en sus albores; fue un pensador genuinamente nacional el que nos dio la clave de los, para él, tiempos venideros, al revelar el carácter económico de los problemas sociales y políticos. La doctrina de Alberdi la hemos vivido hasta agotarla, hasta exagerar y pervertir, hasta subordinar toda actividad a un interés económico. E hicimos bien; esa fue la ley del siglo y realizóse la obra nacional más urgente.
Mas el proceso histórico no se interrumpe, todo principio extremado engendra su contrario, un nuevo ritmo sobreviene, su significado es otro: hay valores superiores a los económicos. No lo ignorábamos, ese era el secreto de esta casa, en la cual no hay una sola cátedra donde se enseñe el arte de hacer dinero. (...)
Y el nuevo orden surge con anhelos de justicia, de belleza y de paz; con ideales éticos, estéticos y sociales. (...)
Con su trabazón lógica, casi escolástica, ha poco aún se imponía aquel sistema que, apoyado en las ciencias naturales, hacía del hombre una entidad pasiva, modelado por fuerzas ajenas a su albedrío, irresponsable hasta de sus propios actos (...); la libertad era una hipótesis (...) Y he aquí que vuelven ahora a postularse ideales, queremos ser dueños de nuestros destinos, superar el determinismo mecánico de las leyes físicas, el automatismo inconsciente de los instintos, conquistar nuestra libertad moral (...) El hombre reclama los fueros de su personalidad, la capacidad de la acción espontánea (...) mis alumnos saben que jamás desde la cátedra he dogmatizado y con igual fervor les he expuesto a Platón y a Lucrecio Caro. (...) Como en los tiempos remotos en que el discípulo de Sócrates pensaba las utopías de su República, el ideal se resume en la misma palabra: Justicia, que para Platón era la síntesis de la tríade ética. Justicia queremos como norma de nuestra conducta: justicia social, justicia entre las gentes de distinta estirpe. (...)
Toca, por cierto, a la Universidad no descuidar esta paz de su misión, y la acaba de tener presente al suprimir -por fin- la tradicional tutela de las trabas reglamentarias con las cuales pretendía mecanizar la vida del estudiante. No desconozcamos su alcance. Esta innovación emancipadora no es un alivio para nadie; ella dignifica la vida universitaria, pues despertará en profesores y alumnos la conciencia de su responsabilidad. (...) Esta reforma por fuerza ha de intensificar la seriedad de las pruebas finales y desde luego impondrá al estudiante mayor contracción y sobre todo el autodominio de su voluntad. La libertad es un bien para los fuertes, para muchos será un escollo.
(...)
La misma coparticipación de los alumnos en la designación de las autoridades universitarias es un hecho que impone los deberes correlativos. Es menester ejercerlo con ecuanimidad (...) Y permítanme los alumnos que con la autoridad que ellos mismos me han dado, les haga una advertencia: tras de las nuevas ordenanzas ha aparecido como por generación espontánea, el tipo de docente empeñado en captarse la benevolencia del estudiante con la frase lisonjera que explota sus flaquezas. Ese es el enemigo. No ha de mediar displicencia entre el profesor y los alumnos, bien poco vale el saber sin la bondad, pero el maestro ha de ser severo, que no educa a niños sino a hombres.
(...)

Alejandro Korn tras la Reforma Universitaria - Parte 1


Alejandro Korn fue uno de esos protagonistas de la historia que se destacó en cada terreno en el que actuó. Nacido en el paraje bonaerense de San Vicente el 3 de mayo de 1860, ante todo, fue uno de los principales médicos psiquiatras del país. 
Primogénito de ocho hermanos, su vocación médica se explica por la trayectoria de su padre, un militar prusiano devenido en médico luego de que su carrera militar se frustrara al plegarse a las corrientes liberales e idealistas  de la época. 

Korn egresó de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires en 1893, carrera que costeó con traducciones de novelas y biografías del alemán. Luego de trabajar como médico rural en la localidad de Ranchos -donde contrajo matrimonio con María Cristina Villafañe-, se trasladó a Tolosa, localidad vecina de la recién fundada La Plata y pronto logró desempeñarse  como médico de la policía local. 

Luego de nueve años, en los cuales fundó la Sociedad Médica de la Plata, el 2 de noviembre de 1897, fue puesto al frente del hospital provincial de alienados Melchor Romero. Korn tenía entonces 37 años y allí, durante dos décadas, convirtió en políticas concretas su ya marcado corrimiento de la corriente positivista en la que se había formado. 
La reforma asistencial que llevó adelante abarcaba desde la incorporación de tareas agrícolas y rurales realizada por los pacientes en condiciones de “libertad relativa”, un trato humanitario con los enfermos mentales e innovaciones edilicias, todo lo cual contribuía a la buscada “humanización de la locura”.

En paralelo a sus tareas médicas, Korn había desarrollado su pasión por la escritura y la filosofía e inició su camino en la vida universitaria. De joven había escrito numerosos poemas y novelas y, de a poco, logró construir un pensamiento que lo destacaría como uno de los principales pensadores de la libertad y la conciencia, en la transición que pondría fin al dominio positivista. Sus ideas quedarían plasmadas en los libros La libertad creadora (1922), Axiología (1930) e Influencias filosóficas en la evolución nacional (1936). Hacia comienzos de siglo comenzó a enseñar filosofía en La Plata y Buenos Aires. Pero su enseñanza académica, en el marco del impulso reformista, trascendió los claustros universitarios. Su estrecha relación con grupos estudiantiles le permitió que, una vez iniciado el proceso de la Reforma Universitaria, fuera propuesto para el cargo de decano de la facultad de Filosofía y Letras, al que accedió en 1918, cuando por primera vez votaron los estudiantes. Korn -quien además había incursionado en la política local platense, llegando a ser  en 1894 diputado provincial por la recién nacida UCR-, expuso en su primer discurso como máxima autoridad facultativa los conceptos centrales del original pensamiento que había elaborado. Por entonces, solía decir: "El cambio de rumbo se impone; un nuevo ritmo pasa por el alma humana y la estremece”. Korn falleció hace 75 años, el 9 de octubre de 1936.
Fuente: Dardo Cúneo (Pról. y Comp.), La Reforma Universitaria (1918-1930), Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1974.


Alejandro Korn tras la Reforma Universitaria - Parte 2


Discurso de Alejandro Korn como primer decano electo con el voto estudiantil, sucedida la Reforma Universitaria
Comporta el puesto que me discierne el voto de los profesores y alumnos una alta distinción, y al aceptarla no puedo menos de exteriorizar mi gratitud
(...)
No he de ocultar, sin embargo, que en este instante, a pesar de este ambiente placentero, más que la sensación del halago, prevalece en mi ánimo la sensación de la responsabilidad que asumo, la duda propia del hombre nuevo llamado a continuar la obra de tan dignos antecesores (...) Por un feliz concurso de circunstancias, la prudencia, señor interventor, la acción concorde de profesores y alumnos ha clausurado con rapidez este episodio, no sin dar un ejemplo de unión y de cordura. Me conforta este espíritu de circunspecta sensatez; él justifica la intervención de los estudiantes en el gobierno de las casas y aleja todo recelo sobre la eficacia de la avanzada reforma que ensayamos. Su primer fruto es un Consejo Directivo habilitado para satisfacer todas las aspiraciones legítimas.
(...)
No sin complacencia volvemos una mirada retrospectiva sobre el desarrollo de esta facultad; su importancia y su misión fue negada en los comienzos, pero lentamente se poblaron sus aulas, se cumplió el cuadro de su enseñanza, se convirtió en centro destinado a la difusión de las ideas y ya estos muros son estrechos para albergar junto a las aulas las colisiones etnológicas del museo, la creciente riqueza de su biblioteca, nuestra valiente sección histórica y la geográfica encaminada a idéntico desarrollo, creaciones todas que honran a sus iniciadores.
En buena hora se incorporan al Consejo fuerzas nuevas, exponentes representativos de nuestra vida intelectual, cuyo renombre ha salvado los lindes patrios; vienen ellos a su propio hogar, era su ausencia la que extrañábamos, no nos sorprende su llegada. Luego compañeros hoy, quienes ayer nomás frecuentaban nuestras clases, arrojarán a la controversia académica la voz de nuestra juventud, el eco de sus anhelos, el reflejo de sus impaciencias, la gallarda entereza de sus desplantes. Y por primera vez en nuestro grave cónclave pondrá su nota amable la mujer; viene a ocupar en la casa de Rivadavia el bien ganado sitio y bien la representa la distinguida graduada que honra nuestra facultad.
Así llegaremos de los rumbos más opuestos de la vida a sentarnos en torno de la mesa del Consejo, distintos en años, en experiencia y saber, separados por hondas divergencias, pero mancomunados en el culto de los más altos intereses humanos, con igual libertad de espíritu, dispuestos a hacer de esta casa el centro, el foco de un intenso movimiento intelectual, a conquistarle la preeminencia en el organismo universitario, al extender su influencia sobre las más altas aspiraciones de la vida nacional.
(...)
No debemos considerar estos movimientos que han venido a perturbar el tranquilo ambiente universitario como hechos aislados o fortuitos. Después de lenta gestación, se han insinuado en su punto, han estallado en otros y han repercutido en todos, hasta imponerse con la implacable coerción de las fuerzas que surgen de su obra histórica. Debemos vincularlos, no a causas ocasionales o transitorias, sino a la razón fundamental que las informa. No debemos apreciarlos, según sus rasgos humanos, tal vez excesivamente humanos, sino según la finalidad que los rige. Son en realidad, la expresión aún inorgánica, vaga, quizá desorientada, de la honda inquietud que estremece el alma de las generaciones nuevas. Algún estrépito había de ocasionar el crujir de los viejos moldes.
No son estos movimientos sino un incidente dentro de otros más amplios, que, a su vez, reflejan grandes corrientes universales, pues nosotros somos una parte solidaria de la humanidad.
(...)

Julieta Lanteri: Nadie nos regalará nada - Parte 2

Acostumbrada a enfrentar los prejuicios, su vida personal no fue la excepción. No hubo un solo rincón en silencio cuando se casó con Alberto Renshaw, 13 años menor que Lanteri, que acompañó su lucha y venció junto a ella varios de los obstáculos que alejaban a las mujeres de sus derechos civiles. 

El rumor silencioso volvió a sonar cuando se divorció un tiempo después.
En 1912, con la reforma electoral que será conocida como ley Sáenz Peña de fondo, Julieta consiguió la ciudadanía argentina. Esto fue un punto de inflexión, Lanteri exigió para sí todos los derechos ciudadanos. Después de varias discusiones, el juez que actuaba en su causa respondió que no podía negarle los derechos consagrados por la Constitución para toda la ciudadanía, lo que no excluía expresamente a las mujeres.

Así, Julieta se convirtió en la primera mujer incorporada al padrón electoral, y en las elecciones del 26 de noviembre de 1911 en la primera sudamericana en votar. Pero esta no era su meta final, Solo era un punto de partida, y casi una declaración de guerra al régimen político que proscribía a la mitad de la población.

Después de este acontecimiento, el Concejo Deliberante de la ciudad sancionó una ordenanza que prohibía explícitamente el voto femenino con el argumento de que para empadronarse era necesario el registro del servicio militar. ¿Esto la detuvo? No. Intentó enrolarse en el Ejército. Debió recibirla el ministro de Guerra y Marina para acallar las repercusiones de su petición.

Pero Lanteri no abogaba exclusivamente por el derecho al voto. Su lucha incluía denunciar las condiciones inhumanas de las obreras privadas de cualquier derecho, pelear contra proxenetas y funcionarios que se enriquecían con la explotación sexual, exigir el derecho al divorcio, terminar con el poder de la Iglesia sobre la vida de las personas. Perseguía la igualdad de derechos en todos los planos, político, legal, laboral y civil.

En 1912 fue nombrada por las trabajadoras de La Higiénica como su asesora frente a los patrones del lavadero (las lavanderas eran el sector más precario y explotado de la época). Julieta se había sumado a su lucha de la mano de las obreras gráficas y de la socialista Carolina Muzzilli, que luego de conquistar su convenio colectivo se organizaban para apoyar a otras trabajadoras.

En 1919, se postuló como diputada nacional (porque las mujeres no podían votar, pero nada impedía que fueran candidatas) con el lema “En el Parlamento, una banca me espera, llevadme a ella”, por el Partido Feminista Nacional. Consigue 1.730 votos, sus votantes por supuesto eran todos hombres.

En 1920, Alicia Moreau organizó un enorme simulacro de votación con urnas para mujeres en 20 distritos electorales de la Capital Federal. En las elecciones oficiales, Julieta Lanteri se presentó por el Partido Feminista Nacional, y solo fue superada por Alfredo Palacios del Partido Socialista.

Una postal de Julieta Lanteri de ese momento la mostraría sobre un cajón de manzanas en plena plaza Flores o sobre un banco de la plaza Congreso, exigiendo todos los derechos para todas las mujeres.

“Arden fogatas de emancipación femenina, venciendo rancios prejuicios y dejando de implorar sus derechos. Éstos no se mendigan, se conquistan”. Lo escribió Julieta Lanteri en 1922, lo reafirman las mujeres en su larga lucha por la emancipación en 2014.


Celeste Murillo @rompe_teclas

https://www.laizquierdadiario.com/Julieta-Lanteri-Nadie-nos-regalara-nada

lunes, 12 de junio de 2017

Jujuy en imágenes Año 1928



Primeras imágenes de Jujuy extraídas del documental EXPEDICIÓN ARGENTINA STOESSEL sobre el Primer Raid Panamericano en 1928 en un automóvil Chevrolet 1928. Imágenes obtenidas por el Prof. Manuel Omar Armas y editadas por el Colegio de Profesores de Historia de Jujuy
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viernes, 2 de junio de 2017

Jettatore

Dirección: Luis Bayón Herrera Elenco: Enrique Serrano, Tito Lusiardo, Severo Fernández, Pedro Quartucci, Benita Puértolas y Alita Román.