jueves, 24 de agosto de 2017

Jujuy, la sangre india - Parte 3

Durante las guerras por la independencia, Jujuy se convirtió en el escenario de las batallas entre el Ejército del Norte y las fuerzas realistas. 


Pasados dos años de la Revolución de Mayo, Jujuy entregaba sus mejores hijos. La poca formación militar, a lo que se sumaba la carencia de elementos necesarios y la inferioridad numérica, llevaron a la consecuencia lógica de las derrotas de Cotagaita, Nazareno y Desagüadero. Poco pudieron hacer los jefes patriotas que sucesivamente asumieron el mando del Ejército del Norte, como Francisco Ortiz de Ocampo, Antonio González Balcarce, Juan José Castelli y Juan Martín de Pueyrredón. 


Sólo el triunfo del 7 de noviembre de 1810 en Suipacha, que constituye la primera victoria argentina en la guerra de la independencia, lograda por los gauchos del Norte comandados por Martín Miguel de Güemes con apoyo del capitán porteño Balbastro, eleva y mantiene aún la fe. La figura de Manuel Belgrano es de sobra conocida por todos los argentinos y en particular por los jujeños, que han hecho de él el héroe por antonomasia de la emancipación nacional. 


Belgrano llegó a Jujuy el 19 de mayo de 1812 y allí recibió el saludo del pueblo en general que veía en el Ejército del Norte, y en su nuevo jefe, la solución a la amenaza de la invasión realista. 

La situación era clara y sus lineamientos generales se ajustaban a lo previsto por el gobierno, las circunstancias colocaban a Belgrano ante un duro trance. Ante el avance del enemigo, Belgrano dispuso que el coronel Diaz Velez retomara el mando de la vanguardia en Humahuaca. 


En la noche del 22 de agosto se impartió la orden definitiva de abandonar el pueblo y al amanecer del día siguiente toda la ciudadanía jujeña abandonó la ciudad. A media tarde salió el grueso del ejército, en tanto que Belgrano recién salía a la medianoche. En la noche del 23, la retaguardia patriota era atacada desde diversos lugares y solo pudo salvarse gracias a la acción enérgica del capitán Zelaya, quien organizó el repliegue bajo el fuego enemigo. 

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martes, 22 de agosto de 2017

La fundación de Jujuy - Parte 2

El capitán Pedrero de Trejo había sido designado para la fundación de Jujuy, pero como pasó un tiempo sin que lograra formar un ejército para la misión, Argañarás solicitó a Trejo que le cediera sus derechos. Al haberlo hecho, la comisión fue confirmada por Ramírez de Velasco el 25 de enero de 1593. Argañarás tenía orden de buscar el mejor sitio para que la ciudad contase con agua, pastos y montes; y el compromiso de sostener a la población durante el lapso de seis años. Con unos treinta hombres recorrió el valle de Jujuy y fundó la ciudad de San Salvador de Velasco el 19 de abril 1593.

Este emplazamiento “entre ríos” que corren a corta distancia motivó que su plano de fundación fuera un rectángulo alargado de diez manzanas por cuatro, cada una de las cuales medía 440 pies de lado ( 126 m ). Las calles, a su vez, tenían 35 pies ( 10 m ) de ancho.

En los meses siguientes se reunieron con él su esposa Bernardina y los numerosos hijos del matrimonio. Luego del acto fundacional, Argañarás se convirtió en el primer Teniente de Gobernador de Jujuy, en funciones hasta el 7 de junio de 1596.

Después de varios intentos frustrados de emplazamientos españoles en la zona, territorio de los Jujuy o jujuyes parcialidad de la etnia omaguaca, se inició el cierre del cerco en torno a los aborígenes y proporcionó una crucial escala para el comercio del Tucumán con Perú y Alto Perú. La ciudad progresó escasamente en los primeros tiempos: la cantidad de 45 vecinos al fundarse la ciudad en 1593 se redujo a 9 en 1607.

Durante la Guerra de la Independencia Argentina a inicios del siglo XIX, Jujuy fue uno de los principales baluartes encontrándose muchas veces en pleno frente de tal guerra. Se convirtió en capital de la provincia desde el momento en que Jujuy se separó de Salta, en 1834.

Primera fundación

En el lugar donde actualmente se encuentra el barrio Ciudad de Nieva, en las planicies altas sobre el Sivi Sivi, el 20 de agosto de 1561, por disposición de Pérez de Zurita, entonces Gobernador de Tucumán, y con el ritual de costumbre fue fundada por Gregorio de Castañeda la primera ciudad jujeña, llamada de Nieva, en homenaje al Virrey del Perú. En muy precarias condiciones subsistió el escaso poblado hasta 1563, fecha en la cual el cacique Juan Calchaquí y un grupo de indios se rebelaron contra Castañeda, incendiaron y destruyeron la modesta ranchería.

Segunda fundación

El valle de Jujuy era punto estratégico, ya que por allí convergían las rutas procedentes del Perú y las que se abrían hacia la progresista región del sur uniéndose al Atlántico. Por ello el 13 de octubre de 1575, Don Pedro de Zárate fundó, en la zona llamada Punta Diamante por la cercana unión de los ríos que flanquean la ciudad (el Grande y el Chico), la ciudad de San Francisco en la nueva provincia de Alava, donde actualmente se encuentra el Cementerio del Salvador. La ciudad alcanzó escasamente un año de vida, ya que también fue destruida por las hordas salvajes.

Tercera fundación

El comercio con el Alto Perú se había resentido y ello hizo que el monarca español ordenara que se repitieran los esfuerzos para hacer una nueva fundación. Es así como Juan Ramírez de Velasco designó al capitán Francisco de Argañarás y Murguía para dicha tarea. El 19 de abril de 1593, en el lugar donde está emplazada actualmente la Plaza Belgrano, siendo un lunes de Pascua de Resurrección y bajo la invocación del Salvador, Argañarás dejó establecida la fundación de San Salvador de Velasco en el Valle de Jujuy donde quedó definitivamente asentada.

La fundación de Jujuy - Parte 1



La llamada “Tacita de Plata” nacía un Lunes de Pascua de Resurrección de 1593, un 19 de abril bajo el amparo de su Patrono el Santísimo Salvador luego de varios intentos frustrados.

San Salvador de Jujuy tuvo tres fundaciones. La primera se llamó Ciudad de Nieva, fundada por Gregorio de Castañeda el 20 de agosto de 1561, por disposición de Juan Pérez de Zurita, gobernador de Tucumán; en donde actualmente se emplaza el barrio Ciudad de Nieva.

La segunda ciudad fundada se llamó San Francisco de Álava, el 13 de octubre de 1575 por don Pedro Ortiz de Zárate, en la unión de los ríos Grande y Xibi Xibi, lugar conocido como Punta diamante. La fundación definitiva fue en abril de 1593, se instaló en el centro, equidistante de las anteriores fundaciones.

La llevó a cabo Francisco de Argañarás y Murguía con el nombre de “San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy” el 19 de abril de 1593, en donde actualmente está ubicada la plaza Belgrano. Francisco de Argañarás y Murguía, responsable de la tercera y definitiva fundación de la capital de Jujuy, había nacido en Amezqueta, Guipuzcoa, país vasco, en el año 1563.

El 17 de julio de 1586 Argañarás llegó al Tucumán como Maestre de Campo de Juan Ramírez de Velasco, gobernador de la región. Se estableció en Santiago del Estero, donde los documentos lo registran como titular de encomiendas y regidor del Cabildo.  Allí se casó con Bernardina Mejía de Miraval y Mancho, hija de Hernán Mejía de Miraval y Vega, conquistador del Perú y del Tucumán, quien era también encomendero en Santiago del Estero.