domingo, 31 de mayo de 2009

¿Cien barrios porteños?

Hay 48 oficiales y otros 48 con nombres informales

A los que están en los mapas, se suman otros como Once, Barrio Norte o Las Cañitas. La gente los nombra, pero no integran la lista oficial. Nacen por invención, costumbre o intereses comerciales.

Por:
Nora Sánchez


Tal vez Alberto Castillo tenía razón cuando cantaba: en Buenos Aires sí hay cien barrios. O al menos, muchos más de los 48 admitidos oficialmente. A lo largo del tiempo, la inventiva popular y los intereses comerciales han creado tantos nombres de barrios informales como oficiales. Hay al menos 48 que no figuran en el mapa, incluyendo a algunos tan arraigados como Once o Barrio Norte. El caso más extremo son las 13 zonas de Palermo, aquel barrio donde Borges imaginó la fundación mítica de Buenos Aires.

Inicialmente, los barrios tomaron sus nombres de las parroquias: Montserrat, San Nicolás, San Telmo... En 1972, la ordenanza 26.607 fijó los límites y nombres de los barrios actuales, a los que años más tarde se les sumaron Puerto Madero y Parque Chas. Pero, ¿con qué se identifican hoy los vecinos para rebautizar partes de un barrio y crear otro?

Los edificios de trascendencia y sus actividades son una fuente de barrios no oficiales. Congreso, repartido entre Balvanera, Montserrat y San Nicolás, es la zona de la política, regida por el Congreso de la Nación. Tribunales, en San Nicolás, es el territorio de los abogados, con epicentro en el Palacio de Justicia. Y, Facultad es un área difusa entre Recoleta y Balvanera, cerca de las facultades de Económicas, Odontología y Medicina de la UBA.

"Una mujer el otro día me preguntó si un plano de la ciudad estaba bien, porque no figuraba el barrio de Congreso -cuenta el guía de turismo Diego Zigiotto-. La gente llama por costumbre con ciertos nombres a barrios o plazas. Como a Plaza Flores, que en realidad se llama Pueyrredón".

Otras veces, los nombres surgen de instituciones barriales con peso propio. Como el Mercado de Abasto, hecho en 1929, que aunque ahora es un shopping sigue dándole nombre a un barrio que se resiste a integrar Balvanera. El club River le da su nombre al polígono entre Libertador, Monroe, Figueroa Alcorta y Udaondo, en Belgrano. Y en Palermo, no Belgrano, La Imprenta es la zona donde estaba la antigua imprenta del Jockey Club, Migueletes al 800.

Los nombres también surgen de colectividades afincadas en los barrios. El sector de Belgrano C donde se asentaron taiwaneses, es el Barrio Chino, que ya tiene un arco de ingreso casi terminado en Arribeños. Y ocho cuadras del Bajo Flores forman el barrio coreano.

Otros "barrios" surgen de movidas inmobiliarias y comerciales. Los bares de Retiro impusieron el Nuevo Bajo. Y las inmobiliarias fueron acusadas de publicidad engañosa cuando quisieron llamar Palermo Queens al sector de Villa Crespo entre Córdoba, Julián Alvarez, Corrientes y Thames.

Es que Palermo es reinventado con nuevos nombres continuamente. Palermo Hollywood, cerca de los estudios de Canal 9 y América, está entre Dorrego y Juan B. Justo. Palermo Soho, ubicado entre Juan B. Justo y Scalabrini Ortiz, trasplanta en tierras criollas la denominación del barrio de Nueva York que está al sur de la calle Houston (SoHo). Palermo Boulevard es un área de torres, en Juan B. Justo, entre Guatemala y Gorritti. Y Palermo Alto se distribuye alrededor del shopping.

"Los barrios nacen con un nombre porque forman parte de un contexto y una historia. La gente cambia esos nombres, muchas veces por intereses comerciales. Eso provoca una pérdida de identidad. Y lo terrible es que la gente no reacciona. Llamar Palermo Soho a Palermo Viejo es no valorar lo propio y creer que vale más porque tiene un nombre foráneo", opina el arquitecto José María Peña.

Los nuevos nombres conviven con los de siempre: Palermo Viejo, Nuevo, Botánico, Chico, Pacífico y Plaza Italia. Y con otros más recientes, como Las Cañitas, donde en los 90 empezó una movida gourmet. Se llama así por el cañaveral que, en 1900, había en los bajos del arroyo Maldonado.

Las actividades imperantes en ciertas zonas también dan identidad. Los alrededores de la Plaza Guemes, entre Mansilla, Soler, Bulnes y Julián Alvarez conforman Villa Freud o Palermo Sensible, por su concentración de consultorios de psicólogos. Mientras, en el barrio de San Nicolás está la City bancaria o microcentro.

Incluso la ubicación geográfica creó nombres: Centro, Bajo Belgrano, Bajo Flores. O Barrio Norte, un área entre Retiro, Recoleta y Palermo adonde se mudaron los más pudientes para huir de la fiebre amarilla, en 1871.

Otros nacieron por sus parques o plazas: Parque Centenario, Primera Junta, Plaza Italia o el Botánico le dan su nombre a sus alrededores. Mientras, algunos sub-barrios surgen de la denominación de complejos de viviendas o casas municipales, como Lugano I y II o Piedrabuena en Villa Lugano; los monoblocks del barrio Nágera en Parque Avellaneda, o Butteler, Simón Bolívar, Emilio Mitre y Cafferata en Parque Chacabuco.

Los trenes y sus estaciones también aportan identidad. Once, por la estación 11 de Septiembre. Belgrano R, por la estación de Echeverría y Freire, que era del Ferrocarril a Rosario. Y Belgrano C alude a la estación de Juramento y Virrey Vértiz, del Central Argentino. Pacífico, es la parte de Palermo cercana al puente del San Martín, en Juan B. Justo y Santa Fe. No serán cien barrios, pero casi.

http://www.clarin.com

Radicalismo en Santa Fé - Fundadores


"Una histórica fotografía obtenida por Aristóbulo del Valle en Rosario, en 1891, cuando Alem organizaba al radicalismo. Con Alem (3), aparecen Guillermo Leguizamón (1), Marcelo T. de Alvear (2), Francisco Barroetaveña (4), Juan Posse (5), Martín Irigoyen (6) y un grupo de fundadores del radicalismo de Santa Fe"

http://www.magicasruinas.com.ar

sábado, 30 de mayo de 2009

Algunas costumbres nuestras de ayer y de hoy


El mate

Es tal vez la más antigua de esas costumbres. Su origen se remonta a los indios guaraníes que habitaban la pampa argentina, antes de la llegada de los españoles. Su práctica se extendió al gaucho, al criollo y al compadrito de los tangos. Ganó fama de bebida milagrosa y los españoles lo prohibieron por desconocer sus efectos y considerarlo un símbolo de haraganería. El mate siempre implica una pausa que inicia, además, una rueda de conversación.

Se trata de una infusión que se prepara a partir de las hojas picadas de la planta de Yerba Mate. Se puede tomar en taza, en su versión “mate cocido”, pero lo más tradicional y típico es hacerlo en un mate, que es un recipiente, generalmente una calabaza, en el que se coloca la yerba sobre la que se vierte agua caliente. La infusión preparada de esta manera se absorbe por medio de una bombilla. Cada cual tiene su receta sobre cómo hacer un buen mate, la cantidad de yerba, la temperatura del agua, la forma de colocar la bombilla, etc. Puede agregarse azúcar en cada “cebada” y así se obtiene “mate dulce”, pero el verdadero, el más criollo, es el mate amargo. Cualquier hora del día es buena para “unos matecitos”, pero la tarde es su momento ideal, en la versión de “mate con bizcochitos”.

El café

Interpretado como infusión y como lugar de reunión, tiene historia propia en la vida de cada porteño. Es la versión aggiornada de los antiguos almacenes donde paraban los parroquianos con sus caballos, allá por el año 1920, para tomarse una ginebra. Sus características fueron cambiando a través del tiempo. Alrededor de los años 60 se transformaron en los boliches de barrio donde los vecinos se encontraban para jugar al billar, a las cartas o a los dados, confesar proezas y compartir dolores, cantarse un tango o simplemente ver la vida pasar. Con el paso del tiempo, fue perdiendo ese rasgo de bohemia y adoptó nuevas formas. Los hay de todo tipo y estilos y pueblan todas las zonas de Buenos Aires. Siempre hay uno a mano para darse cita con un amigo, hablar de negocios, pactar un encuentro de amor, o simplemente parar ir a leer el diario, a pensar o a “hacer tiempo”.


viernes, 29 de mayo de 2009

El Cordobazo, tapas de diarios y revistas














29 de mayo de 1969 - El Cordobazo


En mayo de 1969, durante el gobierno de Onganía, comenzó a evidenciarse una crisis con estallidos en distintos puntos del país, como Corrientes y Rosario. En Córdoba, donde existía una estrecha relación entre estudiantes y obreros, al descontento general se sumó la decisión del gobierno provincial de suprimir el “sábado inglés”, es decir, la media jornada laboral. En consecuencia, el SMATA (de los obreros de la industria automotriz) y el sindicato de Luz y Fuerza convocaron a un paro activo con movilización para el 29 de mayo. Los estudiantes adhirieron a la medida de fuerza y pronto la ciudad fue controlada por los manifestantes, quienes lograron su ocupación durante unas veinte horas. Se produjeron incendios y ataques a las principales empresas multinacionales. La represión consiguiente fue brutal y dejó como resultado veinte manifestantes muertos y cientos de detenidos, entre ellos Agustín Tosco, Atilio López y Elpidio González.

Entrevista a Agustín Tosco, una entrevista que no nos dejaron hacer

Hubiéramos querido reportear a Agustín Tosco. No nos dejaron. Los parapoliciales y paramilitares y los policías y militares del gobierno de Isabel Perón y López Rega que lo perseguían a sol y a sombra y lo obligaban a transitar en la clandestinidad no lo dejaron tratarse adecuadamente una enfermedad injustamente terminal, que se lo llevó el 5 de noviembre de 1975. Elegí aquí el estilo de reportaje histórico que hago todos los meses en Caras y Caretas, y como en ellos, las respuestas de Agustín Tosco son textuales y fueron tomadas de escritos por el notable sindicalista cordobés.

Agustín Tosco fue un dirigente obrero revolucionario. Férreo opositor a la burocracia sindical. Secretario general del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba. Junto a Elpidio Torres, dirigente de SMATA, y Atilio López, de la UTA, encabezó la rebelión popular que pasaría a la historia como el Cordobazo. Tras la represión fue detenido y trasladado el penal de Rawson. Colaboró con la fuga de sus compañeros el 15 de agosto de 1972 (que terminaría en la masacre del día 22) pero se negó a salir porque planteaba que su lugar de lucha estaba allí. En 1973 se opuso al Pacto Social por considerarlo una trampa para la clase obrera. Tras la sublevación encabezada por el comisario Navarro en Córdoba, que puso fin al gobierno de Ricardo Obregón Cano y Atilio López, su gremio fue intervenido y comenzó una implacable persecución sobre él y sus compañeros. Murió el 5 de noviembre de 1975.

¿Qué querían los obreros y estudiantes, el pueblo de Córdoba?

Agustín Tosco: Exigía respeto a su soberana voluntad; exigía la normalización institucional, para que el gobierno fuera elegido por decisión de la mayoría de la población, sin persecuciones para con las ideas y doctrinas de ningún argentino. Exigía que se aumentaran los salarios en un 40%, que era lo que había crecido el costo de vida. Exigía la defensa del patrimonio nacional, absorbido cada vez más por los monopolios extranjeros. Exigía la creación de nuevas fuentes de trabajo, para eliminar la desocupación que trae miseria y desesperación en los hogares. Exigía la reincorporación de los cesantes y el levantamiento de las sanciones por haber hecho uso del derecho constitucional de huelga. Exigía una Universidad abierta a las posibilidades de los hijos de los trabajadores y consustanciada con los intereses del país.
¿Por qué cree usted que la rebelión estalló en Córdoba?

Agustín Tosco: Porque Córdoba no fue engañada por la denominada Revolución Argentina. Córdoba no vivió la “expectativa esperanzada” de otras ciudades. Córdoba jamás creyó en los planes de modernización y de transformación que prometió Onganía, ni Krieger Vasena. La toma de conciencia de Córdoba, de carácter progresivo pero elocuente, es bastante anterior al régimen de Onganía. Pero se expresa con mayor fuerza a partir de julio de 1966. La reivindicación de los derechos humanos, proceda de donde proceda, en particular de las encíclicas papales desde Juan XXIII, encuentran en nosotros una extraordinaria receptividad y así se divulgan especialmente en la juventud y en los sindicatos. Si hay receptividad es que hay comprensión, y la comprensión deriva en entusiasmo, en fe y en disposición al trabajo, al esfuerzo e incluso al sacrificio para consumar los ideales que ya tienen vigencia en el ámbito universal.
¿Cómo se gestó finalmente el Cordobazo?

Agustín Tosco: El día 26 de mayo, el movimiento obrero de Córdoba, por medio de los dos plenarios realizados, resuelve un paro general de actividades de 37 horas a partir de las 11 horas del 29 de mayo y con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta. Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de ambas CGT. Todo se prepara para el gran paro. La indignación es pública, notoria y elocuente en todos los estratos de la población. No hay espontaneidad. Ni improvisación. Ni grupos extraños a las resoluciones adoptadas. Los sindicatos organizan y los estudiantes también. Se fijan los lugares de concentración, cómo se realizarán las marchas. La gran concentración se llevará adelante frente al local de la CGT en la calle Vélez Sarsfield 137. Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad en los días previos. Se suceden las asambleas de los sindicatos y de los estudiantes que apoyan el paro y la protesta.
¿Cómo fue el 29 de mayo de 1969?

Agustín Tosco: El día 29 de mayo amanece tenso. Algunos sindicatos comienzan a abandonar las fábricas antes de las 11 horas. A esa hora el gobierno dispone que el transporte abandone el casco céntrico. Los trabajadores de Luz y Fuerza de la Administración Central pretenden organizar un acto a la altura de Rioja y General Paz y son atacados con bombas de gases. Es una vez más la represión en marcha. La represión indiscriminada. La prohibición violenta del derecho de reunión, de expresión, de protesta. Mientras tanto, las columnas de los trabajadores de las fábricas de la industria automotriz van llegando a la ciudad. Son todas atacadas y se intenta dispersarlas.
¿Cuál fue la chispa final?

Agustín Tosco: El comercio cierra sus puertas y las calles se van llenando de gente. Corre la noticia de la muerte de un compañero, era Máximo Mena del Sindicato de Mecánicos. Se produce el estallido popular, la rebeldía contra tantas injusticias, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles, que luchan enardecidas. Todos ayudan. El apoyo total de toda la población se da tanto en el centro como en los barrios.
Es la toma de conciencia de todos evidenciándose en las calles contra tantas prohibiciones que se plantearon. Nada de tutelas, ni de los usurpadores del poder, ni de los cómplices participacionistas.

¿Cuál fue el saldo del Cordobazo?

Agustín Tosco: El saldo de la batalla de Córdoba –el Cordobazo– es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás. En las fogatas callejeras arde el entreguismo, con la luz, el calor y la fuerza del trabajo y de la juventud, de jóvenes y viejos, de hombres y mujeres. Ese fuego que es del espíritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares, ya no se apagará jamás. En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad soberana del pueblo, partimos esposados a bordo de un avión con las injustas condenas sobre nuestras espaldas. Años de prisión que se convierten en poco menos de siete meses, por la continuidad de esa acción que libró nuestro pueblo, especialmente Córdoba, y que nos rescata de las lejanas cárceles del sur, para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias lógicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su compañero y su hermano.

Autor: Adaptación del libro Lo pasado pensado, de Felipe Pigna, Buenos Aires, Editorial Planeta, 2005.

www.elhistoriador.com.ar

El Cordobazo - mas imagenes

video
http://www.youtube.com/watch?v=aSesnkTqQkM

El cordobazo constituyo una de las primeras agresiones armadas del terrorismo en la Argentina

El Cordobazo en imagenes

video

http://www.youtube.com/watch?v=k59Fj8p7KhA

Fragmentos del video del periodista argentino Roberto Di Chiara, quien lo construyó a su vez con material de archivo.

El Cordobazo, según dos diarios de la época



Una revuelta popular, bisagra en la historia de Córdoba y la Argentina, sacudiera los cimientos del onganiato. Dos medios gráficos de la época, Los Principios y La Voz del Interior manifestaron abiertamente sus posicionamientos, a favor o en contra de las épicas jornadas de entonces. Mientras el diario de los Remonda entendía los fundamentos del descontento popular, el medio de la Iglesia defendía al régimen y reclamaba autoridad.


Paula Fraticelli.


El Cordobazo marcó un antes y un después en la historia de nuestra provincia, pero también en la de nuestro país. Los medios de comunicación cumplieron un rol importante en días anteriores y posteriores a la toma de la ciudad de Córdoba aquel 29 de mayo de 1969, en tanto informaban acerca de todo lo que sucedía por entonces.

Los dos periódicos cordobeses de mayor tirada se conformaron como actores en el contexto del Cordobazo: La Voz del Interior y Los Principios. Ambos diarios informaron pero también formaron opinión acerca del accionar de los dos principales sectores en conflicto: el Gobierno y el Pueblo.

Contexto

Ya a fines de los años 50 se iniciaba una década que tenía en la mira la construcción de un mundo y un orden nuevo. Así se fueron afianzando ideales que marcaron pautas de acción. Fundamentalmente el debilitamiento del sistema político y la falta de confianza en el sistema democrático representativo, funcionaron como motor del ideal de trabajar para generar cambios de estructura.

La revolución cubana y la revolución china se constituyeron en antecedentes para trabajadores y estudiantes que motivaron su acción en busca de la revolución. El tinte que se le daba al fin revolucionario variaba entre unos grupos y otros; mientras algunos consideraban que la revolución los llevaría al poder, otros daban un sentido más social a la acción revolucionaria.

En el país brotaba el descontento social en forma de paro y protestas callejeras que se tornaban escenarios donde primaba la violencia entre los sectores que se manifestaban y las fuerzas de seguridad que buscaban mantener el orden.

Córdoba se constituyó en uno de esos escenarios donde los trabajadores y estudiantes se unieron para hacer oír su disconformidad ante las medidas implantadas por el gobierno de Onganía. En un contexto en que dominaba la restricción del ejercicio de libertades democráticas, los cordobeses coparon las calles de la ciudad.

El rol de la prensa

El 30 de mayo se decretó paro general y los diarios cordobeses no salieron a la calle. Las crónicas referidas a los sucesos ocurridos durante la protesta del día anterior, fueron publicadas en las ediciones del 31 de mayo. Los Principios y La Voz del Interior cronicaron de igual manera, con que revelaban que los cronistas salieron a la calle para ser observadores directos de los hechos. Relatos en primera persona, dejaron en claro que los medios enviaron a sus trabajadores a cubrir el hecho que, se anticipaba, iba a invadir la ciudad.

En la edición posterior de ambos diarios al Cordobazo predominaron textos sobre la jornada de paro activo que contó con masiva participación de cordobeses. Textos que describían cronológicamente los movimientos de las columnas de manifestantes eran acompañados de fotografías representativas de la masividad de la protesta y de la violencia desatada.

Sin embargo, fueron los editoriales y el lugar dado a la publicación de las voces representativas de los sectores en conflicto los que marcaron la diferencia entre el diario fundado por la Juventud Católica (Los Principios) y el fundado por la familia Remonda (La Voz del Interior).

En días previos a la revuelta popular, La Voz del Interior publicó comunicados y solicitadas enviadas por los gremios llamando al paro y movilización. En cambio, Los Principios no daba espacio a esas publicaciones; este diario se caracterizó por llamar al orden y por anticipar que los sectores descontentos eran “extremistas” y “grupos de izquierda”.

La Voz del Interior en sus editoriales dejaba en claro su desacuerdo ante el régimen impuesto por el general Onganía. El día anterior al paro activo el diario expresó en su editorial: “La subordinación de las Constituciones (nacional y provinciales) frente al Estatuto de la Revolución Argentina permite al gobierno actuar con extraña dualidad de criterio utilizada según convenga a sus difusas intenciones (…)”.

Distinta fue la postura de Los Principios, que destacaba logros del régimen dictatorial poniendo en duda las razones del pueblo ante su descontento: “¿Habrá motivos suficientes para explicar esta explosión de violencia tan públicamente desatada que de no mediar la intervención de las fuerzas armadas habría provocado el incendio de nuestra ciudad, la pérdida de innumerables vidas y además nuevos daños que se sumaría a los ya producidos y que se estiman por ahora en millones de pesos?”.

Mientras La Voz del Interior sostenía que la protesta implicó a todo el pueblo cordobés en tanto contó con la participación de “ciudadanos dotados de una capacidad de movimiento realmente excepcional (…) sin contemplaciones de ninguna clase". Los Principios destacó la presencia de grupos extremistas: “Desgraciadamente en estos trágicos acontecimientos han tenido infausta intervención extremistas con afinidades muy próximas a los profesionales del delito”.

La mayor diferencia entre ambos medios se evidenció en la solución que cada uno proponía ante la situación de desorden y descontento social.

Para La Voz del Interior el regreso a la democracia acabaría con la crisis; en cambio, Los Principios proponía revalorizar el principio de autoridad que proclamaba la Revolución Argentina. Con firmeza La Voz del Interior expresó en su editorial del 3 de junio de 1969: “Más allá y por encima de toda sutileza y de todo eufemismo, hoy, sostenemos una salida efectiva, positiva y quizás única: la salida democrática.” Contrariamente, Los Principios enunció: “No puede continuar la República en este clima de verdadera indisciplina. El principio de autoridad debe salvarse”.

A 39 años del Cordobazo, los ciudadanos de ayer y de hoy podemos estar de acuerdo (o no) con uno u otro medio; pero la actitud de ambos diarios de tomar postura frente al gobierno y al sistema político evidencia compromiso por parte de cada uno de ellos, compromiso institucional y periodístico que hoy está en vías de extinción.

28 de mayo de 2008

http://www.sosperiodista.com.ar

El Cordobazo



Córdoba se había convertido en la capital industrial del interior. En ella estaban instaladas la mayoría de las fábricas de automotores del país, una industria moderna propiedad de poderosas sociedades extranjeras como Fíat y Renault. Esta última había adquirido las instalaciones de Industrias Kaiser Argentina, IKA, de origen estadounidense, radicada en Córdoba desde 1955 y dedicada a la producción de automóviles. Los obreros industriales que trabajaban en esas plantas recibían salarios más altos que el salario promedio industrial percibido en otras provincias. Como resultado de todos estos factores, en la ciudad de Córdoba se profundizó el proceso de urbanización.


En mayo de 1969, el Poder Ejecutivo Nacional dictó un decreto por el cual se derogaban los regímenes especiales sobre el descanso del sábado inglés en Mendoza, San Juan, Tucumán y Córdoba. Al mismo tiempo también anunció el congelamiento de los convenios colectivos y de los salarios.
En Córdoba, las regionales de SMATA - el Sindicato de los Mecánicos de Automotores y Transportes de la Argentina -, de Luz y Fuerza y la UTA - Unión de Tranviarios Automotor- convocaron a una asamblea general. Las conducciones de estos tres sindicatos, cuyos trabajadores recibían los salarios más altos del país, lideraron la protesta. La sesión de esa jornada terminó con un enfrentamiento con la policía y un llamado al paro general.
El 29 de mayo de 1969, obreros y estudiantes cordobeses y de otras provincias salieron unidos a las calles de Córdoba. Ante la magnitud de la movilización; Onganía ordenó que las Fuerzas Armadas se hicieran cargo de la represión. La protesta fue un hecho localizado en la ciudad de Córdoba y como resultado de los enfrentamientos hubo presos, decenas de heridos y 16 muertos, algunos ajenos a la manifestación.


La protesta se extendió a otras provincias. Rosario fue declarada zona de emergencia y colocada bajo jurisdicción militar. También se profundizaron los conflictos en la provincia de Tucumán. El cordobazo fue el inicio de un proceso de agudización de la protesta social y la lucha armada que, desde entonces y por varios años, se desarrolló en la sociedad argentina.


Los estudiantes en el mayo cordobés.
Un rasgo original del movimiento estudiantil de 1969 fue el ejercicio de la crítica a la organización, los contenidos y la práctica de la enseñanza. Es cierto que esta línea de acción estudiantil fue uno de los argumentos centrales de la Reforma de 1918, y el movimiento estudiantil reformista siempre manifestó una genuina preocupación por lo que se denominaba la cuestión de la calidad de la enseñanza. Lo distintivo de 1969 fue la radicación de los planteamientos y el inicio de lo que podríamos llamar acción directa en muchas cátedras, escuelas y facultades, contra los profesores que eran considerados los representantes más evidentes del statu o la política de la dictadura en lo académico: mala calidad de sus conocimientos, desactualización, falta de pluralismo en los discursos, autoritarismo en la relación docente - alumno.

Lo novedoso respecto de la práctica anterior del movimiento reformista estuvo dado por la masividad de la participación y la generalización de los reclamos hasta constituirse en una demanda general que abarcó prácticamente a toda la universidad.
Además, los reclamos relacionados con la calidad de la enseñanza se convirtieron en el eje de una movilización activa e inmediata. (Tomado de Horacio Crespo y Dardo Alzogaray, Los estudiantes en el Mayo cordobés).
Los sectores sociales y políticos frente al Cordobazo.

Luego de los sucesos del Cordobazo, los distintos sectores sociales analizaron los hechos con la intención de encontrar su significado. Los empresarios de la Confederación General Económica y el sindicalismo participacionista y vandorista explicaron el Cordobazo como el resultado de la aplicación de una política económica y social liberal que, por no contemplar los costos sociales, generaba tensiones que se habían acumulado y que finalmente explotaron en aquel episodio. Frente a esta situación, proponían la conformación de una alianza social entre algunos sectores de las Fuerzas Armadas, los empresarios nacionales y los trabajadores. Reconocían la importancia de las inversiones de capital extranjero pero sostenían la necesidad de un mayor control sobre ellas.

Tanto la CGE como la CGT propusieron la sustitución de Krieger Vasena. Ambas entidades entendían que las movilizaciones populares que se habían extendido en todo el país después del Cordobazo, podían servir como elemento para presionar al gobierno y lograr cambios en la orientación de las políticas que favorecieran sus intereses.
Los principales medios periodísticos y amplios sectores de la gran burguesía industrial tenían una lectura diferente de la situación. Desde el punto de vista de estos sectores, los acontecimientos ocurridos en el interior fueron el resultado de la falta de autoridad del gobierno frente a lo que entendían era el avance del comunismo internacional. Criticaron que el gobierno no hubiera desmantelado la capacidad de organización de los sindicatos y que no hubiera ordenado reprimir con mayor dureza los desbordes sociales.
Desde el punto de vista de las organizaciones de la izquierda peronista y los partidos y agrupaciones de izquierda no peronista, el Cordobazo significaba el comienzo de la revolución social que conducía al país hacia el socialismo.
Por su parte, los partidos políticos tradicionales, el peronismo y el radicalismo pensaban que la violencia social tenía que tener como objetivo la recuperación de la democracia. Sostenían que la vida política del país debía reencauzarse en las instituciones del sistema republicano.
Para los sectores liberales más tradicionales, el Cordobazo representaba la pérdida del orden y la confirmación de la imposibilidad de consolidar un modelo económico de crecimiento y de estabilidad sobre la base de los valores nacionales.

Las consecuencias políticas del Cordobazo.
El Cordobazo provocó varias renuncias en el gobierno. Fueron reemplazados el general Imaz, ministro de Interior y hombre de confianza de Onganía, y el ministro de Economía, Adalbert Krieger Vasena.
Krieger Vasena fue reemplazado por Dagnino Pastore, un técnico alejado de las expectativas de la CGE y la CGT pero que tampoco contaba con la confianza de la gran burguesía industrial. Rápidamente disminuyeron las inversiones y se aceleró la inflación.
Los sectores militares liberales comenzaron a planear el desplazamiento de Onganía del gobierno. Para la gran burguesía industrial y la mayoría de las Fuerzas Armadas, los tiempos de Onganía al frente del gobierno habían llegado a su fin.
Hacia 1970, estos sectores no tenían muy claro qué tipo de sistema iba a reemplazar al instaurado por Onganía. No estaban de acuerdo con la política negociadora de Onganía con los sindicatos, pero consideraban necesario encontrar una salida política que contuviera la presión social y obtuviera cierto consenso entre algunos sectores de la sociedad.
También para los sectores más conservadores, el Cordobazo había puesto en evidencia las limitaciones del Estado burocrático autoritario implantado en 1966.
La caída de Onganía.

Después del Cordobazo, el clima de violencia social se agravó. El 30 de junio de 1969, el gobierno declaró el estado de sitio en todo el país. Esta medida, que significaba la suspensión de las garantías constitucionales de los ciudadanos fue justificada para "dotar al gobierno del instrumento legal adecuado para asegurar la paz y el orden en todo el territorio de la república".
Sin embargo, entre junio de 1969 y mayo de 1970 se produjo una serie de acontecimientos violentos y movilizaciones sociales que tuvieron profunda repercusión en toda la sociedad y que terminaron de debilitar la posición de Onganía.
Sin duda, el hecho decisivo que precipitó la caída de Onganía fue el secuestro del general retirado y ex presidente Pedro Eugenio Aramburu por los Montoneros en el mes de mayo de 1970. Aramburu fue asesinado el 1 de junio y su cadáver fue encontrado unos días después.
El 8 de junio, la Junta de Comandantes dio a conocer un comunicado en el que anunciaba que "las Fuerzas Armadas no estaban dispuestas a otorgar un cheque en blanco al Poder Ejecutivo Nacional". Finalmente, esa noche, Onganía presentó su renuncia.

http://www.oni.escuelas.edu.ar


jueves, 28 de mayo de 2009

Fundación de "La Gazeta" de Buenos Aires


Desde el momento en que un juramento solemne hizo responsable a esta Junta del delicado cargo que el pueblo se ha dignado confiarle, ha sido incesante el desvelo de los individuos que la forman, para llenar las esperanzas de sus conciudadanos.

Abandonados casi enteramente aquellos negocios a que tenían vinculada su subsistencia, contraídos al servicio del público, con una asiduidad de que se han visto aquí pocos ejemplos, diligentes en proporcionarse todos los medios que puedan asegurarles el acierto; ve la Junta con satisfacción, que la tranquilidad de todos los habitantes, acredita la confianza, con que reposan en el celo y vigilancia del nuevo gobierno.Podría la Junta reposar igualmente en la gratitud con que públicamente se reciben sus tareas; pero la calidad provisoria de su instalación redobla la necesidad de asegurar, por todos los caminos, el concepto debido a la pureza de sus intenciones. La destreza con que un mal contento disfrazase las providencias más juiciosas, las equivocaciones que siembra muchas veces el error, y de que se aprovecha siempre la malicia, el poco conocimiento de las tareas que se consagran a la pública felicidad, han sido en todos los tiempos el instrumento que limando sordamente los estrechos vínculos que ligan el pueblo con sus representantes, produce al fin una disolución, que envuelve toda la comunidad en males irreparables.

Una exacta noticia de los procedimientos de la Junta, una continuada comunicación pública de las medidas que acuerde para consolidar la grande obra que se ha principiado, una sincera y franca manifestación de los estorbos que se oponen al fin de su instalación y de los medios que adopta para allanarlos, son un deber en el gobierno provisorio que ejerce, y un principio para que el pueblo no resfríe en su confianza, o deba culparse a sí mismo si no auxilia con su energía y avisos a quienes nada pretenden, sino sostener con dignidad los derechos del Rey y de la Patria, que se le han confiado. El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos.¿

Por qué se han de ocultar a las provincias sus medidas relativas a solidar su unión, bajo el nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península? ¿Por qué se ha de envolver la administración de la Junta, en un caos impenetrable a todos los que no tuvieron parte en su formación? Cuando el Congreso general necesite un conocimiento del plan de gobierno que la Junta Provisional ha guardado, no huirán sus vocales de darlo, y su franqueza desterrará toda sospecha de que se hacen necesarias o temen ser conocidos, pero es más digno de su representación, fiar a la opinión pública la defensa de sus procedimientos y que cuando todos van a tener parte en la decisión de su suerte, nadie ignore aquellos principios políticos que deben reglar su resolución.Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a luz un nuevo periódico semanal, con el título de Gaceta de Buenos Aires, el cual sin tocar los objetos que tan dignamente se desempeñan en el Semanario del Comercio, anuncie al público las noticias exteriores e interiores que deban mirarse con algún interés.

En él se manifestarán igualmente las discusiones oficiales de la Junta con los demás jefes y gobiernos, el estado de la Real Hacienda y medidas económicas, para su mejora; y una franca comunicación de los motivos que influyan en sus principales providencias, abrirá la puerta a las advertencias que desee dar cualquiera que pueda contribuir con sus luces a la seguridad del acierto.La utilidad de los discursos de hombres ilustrados y que sostengan y dirijan el patriotismo y fidelidad, que tan heroicamente se ha desplegado, nunca es mayor que cuando el choque de las opiniones pudiera envolver en tinieblas aquellos principios, que los grandes talentos pueden únicamente reducir a su primitiva claridad; y la Junta, a más de incitar ahora generalmente a los sabios de estas provincias, para que escriban sobre tan importantes objetos, los estimulará por otros medios que les descubran la confianza que pone en sus luces y en su celo.

Todos los escritos relativos a este recomendable fin se dirigirán al señor vocal doctor don Manuel Alberti, quien cuidará privativamente de este ramo, agregándose por la secretaría las noticias oficiales, cuya publicación interese. El pueblo recibirá esta medida como una demostración sincera del aprecio que hace la Junta de su confianza; y de que no anima otro espíritu sus providencias que el deseo de asegurar la felicidad de estas provincias (Orden de la Junta).(Gaceta de Buenos Aires, del 7 de junio de 1810.)

http://www.biblioteca.clarin.com/pbda/ensayo/moreno_escritos/gaceta.html

lunes, 25 de mayo de 2009

La Junta gobierna en nombre de Fernando VII...

Todo parece indicar que el 25 de mayo de 1810 amaneció lluvioso y frío. Pero la "sensación térmica" de la gente era otra . Grupos de vecinos y milicianos encabezados por Domingo French y Antonio Beruti se fueron juntando frente al cabildo a la espera de definiciones. Algunos llevaban en sus pechos cintitas azules y blancas, que eran los colores que los patricios habían usado durante las invasiones inglesas. Pasaban las horas, hacía frío, llovía y continuaban las discusiones.
El cabildo había convocado a los jefes militares y estos le hicieron saber al cuerpo a través de Saavedra que no podían mantener en el poder a la Junta del 24 porque corrían riesgos personales porque sus tropas no les responderían. La mayoría de la gente se fue yendo a sus casas y el síndico del Cabildo salió al balcón y preguntó "¿Dónde está el pueblo?". En esos momentos Antonio Luis Beruti irrumpió en la sala capitular seguido de algunos infernales y dijo "Señores del Cabildo: esto ya pasa de juguete; no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces, Si hasta ahora hemos procedido con prudencia, ha sido para evitar desastres y efusión de sangre.
El pueblo, en cuyo nombre hablamos, está armado en los cuarteles y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz para venir aquí. ¿Quieren ustedes verlo? Toque la campana y si es que no tiene badajo nosotros tocaremos generala y verán ustedes la cara de ese pueblo, cuya presencia echan de menos. ¡Sí o no! Pronto, señores decirlo ahora mismo, porque no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños; pero, si volvemos con las armas en la mano, no responderemos de nada." Poco después se anunció finalmente que se había formado una nueva junta de gobierno .El presidente era Cornelio Saavedra; los doctores Mariano Moreno y Juan José Paso, eran sus secretarios; fueron designados seis vocales: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, el militar Miguel de Azcuénaga, el sacerdote Manuel Alberti y los comerciantes Juan Larrea y Domingo Matheu. Comenzaba una nueva etapa de nuestra historia. La Junta declaró que gobernaba en nombre de Fernando VII.
Así lo recuerda Saavedra en sus memorias "Con las más repetidas instancias, solicité al tiempo del recibimiento se me excuse de aquel nuevo empleo, no sólo por falta de experiencia y de luces para desempeñarlo, sino también porque habiendo dado tan públicamente la cara en la revolución de aquellos días no quería se creyese había tenido particular interés en adquirir empleos y honores por aquel medio. Por política fue preciso cubrir a la junta con el manto del señor Fernando VII a cuyo nombre se estableció y bajo de él expedía sus providencias y mandatos." Para algunos era sólo una estrategia a la que llamaron la "máscara de Fernando", es decir, decían que gobernaban en nombre de Fernando pero en realidad querían declarar la independencia. Pensaban que todavía no había llegado el momento y no se sentían con la fuerza suficiente para dar ese paso tan importante. La máscara de Fernando se mantendrá hasta el 9 de julio de 1816. Pero los españoles no se creyeron lo de la máscara o el manto de Fernando y se resistieron a aceptar la nueva situación. En Buenos Aires el ex virrey Cisneros y los miembros de la Audiencia trataron de huir a Montevideo y unirse a Elío (que no acataba la autoridad de Buenos Aires y logrará ser nombrado virrey), pero fueron arrestados y enviados a España en un buque inglés.
Autor: Felipe Pigna.

Los Hombres de Mayo


“LA REVOLUCION DE MAYO”Por Ricardo Darío Primo

Mucho se ha escrito sobre la famosa Revolución de Mayo y su sentido ideológico. La tradición histórica nos cuenta de la fermentación de las ideas de libertad e igualdad que hicieron eclosión aquel famoso 25 de Mayo.
También están aquellos que sostienen que el movimiento de dicha fecha fue de índole militar e hispanista a raíz de la constitución de una Junta de Gobierno en representación del rey Fernando VII.
Y aquí no terminan las numerosas interpretaciones de este hecho ya que a la postura anterior, surgen los estudios historiográficos que dan cuenta de la actuación de los revolucionarios de Mayo, bajo la máscara del rey cautivo y así desarrollar en forma astuta y total la mentada independencia de las Provincias Unidas.

Lo cierto en todo esto, es que las invasiones inglesas que intentaron dominar estas tierras, dieron como impulso colectivo la creación de una conciencia del real poderío de un pueblo unido contra el invasor.
Los criollos asimismo avanzaban con total confianza a poseer en real forma el control de las armas en los distintos regimientos de la época. Por su parte, la deplorable actuación de Sobremonte al huir con un tesoro que aún hoy algunos están buscando y el nombramiento de Liniers hicieron comprobar a los sectores criollos de la debilidad del aparato español para el sostenimiento de su hegemonía en estas tierras.
Belgrano, ante el canto de las sirenas y las seducciones inglesas que a través de sus prisioneros intentaron luego ganar la mente de los pobladores de Buenos Aires, dijo en aquella oportunidad histórica “el amo viejo a ningún amo” (Manuel Belgrano “Autobiografía”, Mayo, su filosofía, sus hechos, sus hombres. Concejo Deliberante B. As. p. 173)”
La verdad sería que al hacer cautivo Fernando VII, los patriotas no hicieron otra cosa que lo que sucedía en España. Erigieron su Junta de Gobierno bajo las mismas reglas que en la Metrópoli.
También contaban en el conocimiento de los porteños de entonces, los distintos movimientos independentistas de Chuquisaca en el que participaría Monteagudo, el Movimiento de la Paz, con Pedro Murillo y la represión sangrienta con que el mismo fue reprimido y su posterior ejecución.
Las circular de la Primera Junta a los pueblos del Virreinato fechada el 27 de Mayo de 1810, ilustra lo dicho “los desgraciados sucesos de la península han dado más ensanches a la ocupación bélica de los franceses sobre su territorio, hasta aproximarse a las murallas de Cádiz y dejar desconcertado al cuerpo representativo de la soberanía, por falta del señor Rey Don Fernando VII”.
Y aquí cobra especial relevancia, los trabajos que hablan de la actuación de los patriotas bajo “la mascara de Fernando VII”.
Ahora bien, producido el movimiento de Mayo y creado el nuevo marco gubernamental, la transformación profunda que debía operarse, no se produjo con la celeridad con que debía hacerse. No hubo en consecuencia, una transformación social y económica tendiente a cambiar el sistema colonial o que algunos historiadores califican como “feudal”, lo que más tarde traerían terribles luchas intestinas.

En este marco del 25 de Mayo, también cobra especial relevancia una proclama revolucionaria de un personaje histórico al que solamente se lo recuerda, quizás deliberadamente, como el que repartía las famosas escarapelas o cintitas en la Plaza de Mayo, Antonio Luís Beruti: “Señores, venimos en nombre del Pueblo a retirar nuestra confianza de manos de ustedes, el Pueblo cree que el Ayuntamiento ha faltado a sus deberes, y que ha traicionado el encargo que se le hizo, ya no se contenta con que sea separado el Virrey, bien informados como estamos de que todos los miembros de la Junta han renunciado, el Cabildo ya no tiene facultades para sustituirlos por otros, porque el Pueblo ha reasumido la autoridad que había trasmitido y es su voluntad que la Junta de Gobierno se componga de los sujetos que él quiere nombrar, con la precisa indispensable condición que en el término de quince días salga una expedición de quinientos hombres para las provincias interiores a fin de que, separados los que la esclavizan, pueda el Pueblo en cada una de ellas votar libremente por los diputados que han de venir a resolver de la nueva forma de gobierno que el país debe darse. Y hago ésta declaración, Señores Vocales, protestando de que si en el acto no se acepta, pueden ustedes atenerse a los resultados fatales que se van a producir, porque de aquí vamos a marchar todos a los cuarteles a traer a la plaza a las tropas que están reunidas en ellos y que ya no podemos ni debemos contener en el límite del respeto que hubiéramos querido guardar al Cabildo.

Señores del Cabildo; esto ya pasa de juguete, no estamos en circunstancias de que ustedes se burlen de nosotros con sandeces. Si hasta ahora hemos procedido con prudencia ha sido para evitar desastres y la efusión de sangre. El pueblo en cuyo nombre hablamos está armado en los cuarteles, y una gran parte del vecindario espera en otras partes la voz de venir aquí. ¿Quieren ustedes verlo?. Toquen la campana y sí es que no tienen el badajo, nosotros tocaremos generala y verán ustedes la cara de ese pueblo, cuya presencia echan de menos. ¡Sí o no! . Pronto Señores, decirlo ahora mismo porque no estamos dispuestos a sufrir demoras y engaños pero, si volvemos con las armas en la mano, no respondemos a nada”. (Alocución ante el Cabildo, el 25 de Mayo de 1810, de Antonio Luís Beruti, Comisionado por la Junta Revolucionaria). Mayo, su filosofía, sus hechos, sus hombres, Concejo Deliberante, Bs. As.1960, p. 275.

ricardoprimo@ateneohyv.com.ar
http://www.ateneohyv.com.ar/Contemporanea/Argentina/larevoluciondemayo.htm

Conmemoración por el 25 de mayo

video


Video en conmemoración por el 25 de Mayo, día que dio origen a nuestra Patria.

Copyright © Jujuy al día - 2007

http://www.youtube.com/watch?v=UBWVjd5F_Y0

domingo, 24 de mayo de 2009

Pensamiento de Mariano Moreno

video

Jueves 24 de mayo

Se confirmaron las versiones: el Cabildo designó efectivamente una junta de gobierno presidida por el virrey e integrada por cuatro vocales: los españoles Juan Nepomuceno Solá y José de los Santos Inchaurregui y los criollos Juan José Castelli y Cornelio Saavedra, burlando absolutamente la voluntad popular. Esto provocó la reacción de las milicias y el pueblo. Castelli y Saavedra renunciaron a integrar esta junta Muchos como el coronel Manuel Belgrano fueron perdiendo la paciencia.
Cuenta Tomás Guido en sus memorias "En estas circunstancias el señor Don Manuel Belgrano, mayor del regimiento de Patricios, que vestido de uniforme escuchaba la discusión en la sala contigua, reclinado en un sofá, casi postrado por largas vigilias observando la indecisión de sus amigos, púsose de pie súbitamente y a paso acelerado y con el rostro encendido por el fuego de sangre generosa entró al comedor de la casa del señor Rodríguez Peña y lanzando una mirada en derredor de sí, y poniendo la mano derecha sobre la cruz de su espada dijo: "Juro a la patria y a mis compañeros, que si a las tres de la tarde del día inmediato el virrey no hubiese renunciado, a fe de caballero, yo le derribaré con mis armas." Por la noche una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se presentó en la casa de Cisneros con cara de pocos amigos y logró su renuncia.
La junta quedó disuelta y se convocó nuevamente al Cabildo para la mañana siguiente. Así recuerda Cisneros sus últimas horas en el poder: "En aquella misma noche, al celebrarse la primera sesión o acta del Gobierno, se me informó por alguno de los vocales que alguna parte del pueblo no estaba satisfecho con que yo obtuviese el mando de las armas, que pedía mi absoluta separación y que todavía permanecía en el peligro de conmoción, como que en el cuartel de Patricios gritaban descaradamente algunos oficiales y paisanos, y esto era lo que llamaban pueblo, (..). Yo no consentí que el gobierno de las armas se entregase como se solicitaba al teniente coronel de Milicias Urbanas Don Cornelio de Saavedra, arrebatándose de las manos de un general que en todo tiempo las habría conservado y defendido con honor y quien V.M las había confiado como a su virrey y capitán general de estas provincias, y antes de condescender con semejante pretensión, convine con todos los vocales en renunciar los empleos y que el cabildo proveyese de gobierno."
Autor: Felipe Pigna.

sábado, 23 de mayo de 2009

Miércoles 23 de mayo

Por la mañana se reunió el Cabildo para contar los votos emitidos el día anterior y emite un documento: "hecha la regulación con el más prolijo examen resulta de ella que el Excmo. Señor Virrey debe cesar en el mando y recae éste provisoriamente en el Excmo. Cabildo (...) hasta la erección de una Junta que ha de formar el mismo Excmo. Cabildo, en la manera que estime conveniente. El síndico Leiva, adicto al virrey prepara una maniobra: nombrar una Junta presidida por Cisneros.
Autor: Felipe Pigna.

la semana en video


video

http://www.youtube.com/watch?v=hMBn_88X7lw

viernes, 22 de mayo de 2009

El fin del orden virreinal

El 22 de mayo de 1810, se realiza la Asamblea con la presencia de los comandantes de los cuerpos militares, y de los vecinos más importantes de la ciudad. Allí se debatió la continuidad o no de la autoridad virreinal. La decisión a tomar no fue fácil pues existieron tres posturas en el debate:

a) Posición española, representada por el obispo Lué y Riega, quien sostenía que el virrey debía continuar en su cargo.

b) Posición del Cabildo, sostenida por el general Pascual Ruiz Huidobro, quien propuso que el Cabildo era la institución que debía asumir la conducción del gobierno y defender los derechos de Femando VII.

c) Posición de los criollos revolucionarios, representada por Juan José Paso, Juan José Castelli, y Cornelio Saavedra, entre otros, quienes propusieron que el pueblo debía asumir la soberanía y elegir un nuevo gobierno, facultad que podía asumir Buenos Aires en caso de urgencia.
Realizada la votación, se decidió que la soberanía pasaría al Cabildo con la finalidad de constituir una Junta de Gobierno.

Es el fin del orden virreinal.

Martes 22 de mayo

Ya desde temprano fueron llegando los "cabildantes". De los 450 invitados sólo concurrieron 251. También estaba presente una "barra" entusiasta. En la plaza French, Beruti y los infernales esperan las novedades. La cosa se fue calentando hasta que empezaron los discursos, que durarán unas cuatro horas, sobre si el virrey debía seguir en su cargo o no. Comenzó hablando el Obispo Lué diciendo que mientras hubiera un español en América, los americanos le deberían obediencia. Le salió al cruce Juan José Castelli contestándole que habiendo caducado el poder real, la soberanía debía volver al pueblo que podía formar juntas de gobierno tanto en España como en América.
El Fiscal de la Audiencia, Manuel Villota señaló que para poder tomar cualquier determinación había que consultar al resto del virreinato. Villota trataba de ganar tiempo, confiando en que el interior sería favorable a la permanencia del virrey. Juan José Paso le dijo que no había tiempo que perder y que había que formar inmediatamente una junta de gobierno. Casi todos aprobaban la destitución del virrey pero no se ponían de acuerdo en quien debía asumir el poder y por qué medios. Castelli propuso que fuera el pueblo a través del voto el que eligiese una junta de gobierno; mientras que el jefe de los Patricios, Cornelio Saavedra, era partidario de que el nuevo gobierno fuera organizado directamente por el Cabildo. El problema radicaba en que los miembros del Cabildo, muchos de ellos españoles, seguían apoyando al virrey.
"Modales"
El debate del 22 fue muy acalorado y despertó las pasiones de ambos bandos. El coronel Francisco Orduña, partidario del virrey, contará horrorizado que mientras hablaba fue tratado de loco por no participar de las ideas revolucionarias "... mientras que a los que no votaban contra el jefe (Cisneros), se les escupía, se les mofaba, se les insultaba y se les chiflaba."
Autor: Felipe Pigna.

jueves, 21 de mayo de 2009

"La Revolución de Mayo" de Mario Gallo

video

http://www.youtube.com/watch?v=kt0VMxgWj2A

"La Revolución de Mayo" de Mario Gallo, realizada con motivo del centenario en 1909.

Mario Gallo fue el primer realizador de ficción en la Argentina

Lunes 21 de mayo

A las nueve de la mañana se reunió el Cabildo como todos los días para tratar los temas de la ciudad. Pero a los pocos minutos los cabildantes tuvieron que interrumpir sus labores. La Plaza de la Victoria estaba ocupada por unos 600 hombres armados de pistolas y puñales que llevaban en sus sombreros el retrato de Fernando VII y en sus solapas una cinta blanca, símbolo de la unidad criollo-española desde la defensa de Buenos Aires. Este grupo de revolucionarios, encabezados por Domingo French y Antonio Luis Beruti, se agrupaban bajo el nombre de la "Legión Infernal" y pedía a los gritos que se concrete la convocatoria al Cabildo Abierto. Los cabildantes acceden al pedido de la multitud. El síndico Leiva sale al balcón y anuncia formalmente el ansiado Cabildo Abierto para el día siguiente. Pero los "infernales" no se calman, piden a gritos que el virrey sea suspendido. Debe intervenir el Jefe del regimiento de Patricios, Cornelio Saavedra quien logra calmarlos garantizándoles el apoyo militar a sus reclamos.
Autor: Felipe Pigna.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Domingo 20 de mayo

El domingo 20 el virrey Cisneros reunió a los jefes militares y les pidió su apoyo ante una posible rebelión, pero todos se rehusaron a brindárselo. Por la noche Castelli y Martín Rodríguez insistieron ante el virrey con el pedido de cabildo abierto. El virrey dijo que era una insolencia y un atrevimiento y quiso improvisar un discurso pero Rodríguez le advirtió que tenía cinco minutos para decidir. Cisneros le contestó "Ya que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran" y convocó al Cabildo para el día 22 de Mayo. En el "Café de los Catalanes y en "La Fonda de las Naciones", los criollos discutían sobre las mejores estrategias para pasar a la acción.
Autor: Felipe Pigna.

martes, 19 de mayo de 2009

La Primera Junta

video

Viernes 18 y sábado 19 demayo

El 14 de mayo de 1810 había llegado a Buenos Aires la fragata inglesa Mistletoe trayendo periódicos que confirman los rumores que circulaban intensamente por Buenos Aires: cayó en manos de los franceses de Napoleón, la Junta Central de Sevilla, último bastión del poder español. El viernes 18 el virrey Cisneros hizo publicar lee por los pregoneros (porque la mayoría de la población no sabía leer ni escribir) una proclama que comenzaba diciendo: "A los leales y generosos pueblos del virreinato de Buenos Aires." El virrey advertía que "en el desgraciado caso de una total pérdida de la península, y falta del Supremo Gobierno" él asumiría el poder acompañado por otras autoridades de la Capital y todo el virreinato y se pondría de acuerdo con los otros virreyes de América para crear una Regencia Americana en representación de Fernando. Cisneros aclaraba que no quería el mando sino la gloria de luchar en defensa del monarca contra toda dominación extraña y, finalmente prevenía al pueblo sobre "los genios inquietantes y malignos que procuran crear divisiones". A medida que los porteños se fueron enterando de la gravedad de la situación, fueron subiendo de tono las charlas políticas en los cafés y en los cuarteles. Todo el mundo hablaba de política y hacía conjeturas sobre el futuro del virreinato. La situación de Cisneros era muy complicada. La Junta que lo había nombrado virrey había desaparecido y la legitimidad de su mandato quedaba claramente cuestionada. Esto aceleró las condiciones favorables para la acción de los patriotas que se venían reuniendo desde hacía tiempo en forma secreta en la en la jabonería de Vieytes. La misma noche del 18 los jóvenes revolucionarios se reunieron en la casa de Rodríguez Peña y decidieron exigirle al virrey la convocatoria a un Cabildo Abierto para tratar la situación en que quedaba el virreinato después de los hechos de España. El grupo encarga a Juan José Castelli y a Martín Rodríguez que se entrevisten con Cisneros. Sábado 19 Las reuniones continuaron hasta la madrugada del Sábado 19 y sin dormir, por la mañana, Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano le pidieron al Alcalde Lezica la convocatoria a un Cabildo Abierto. Por su parte, Juan José Castelli hizo lo propio ante el síndico Leiva.
Autor: Felipe Pigna.

lunes, 18 de mayo de 2009

Los Chisperos


Debemos remontarnos a días anteriores al 25 de mayo de 1810, pues está comprobado que French y Berutti y los "chisperos", que acaudillaban, iniciaron la distribución de cintas celestes y blancas en la hoy Plaza de Mayo.
La primera fecha más o menos cierta del uso de los colores actuales es la del 19 de mayo de 1810, y es a la mujer porteña a quien le corresponde tal honor.

El error de atribuir a French la creación de la escarapela, posiblemente haya nacido de la tradición oral, recogida por Mitre mientras preparaba una de sus obras.

Una comisión oficial nombrada en 1933, explica satisfactoriamente como pudo haber ocurrido.
"Uno de los chisperos" de French, que para esa época contaba con 16 años, refirió a Mitre el acto de cintas el 25 de mayo, sin hacer mención de que esos colores eran divisa de dama y caballeros.
Otra fuente de Mitre, militar, recordaba, que su jefe de 1810, había distribuido cintas entre el grupo a que pertenecía, pero no advirtió que tales colores ya eran usados como una tendencia.
Pero queda confirmada la información por las memorias de Saavedra que al referirse a los sucesos del día 22 en la plaza de la Victoria, estaba toda llena de gente y se adornaban en el sombrero de una cinta azul y otra blanca.

Cuando la escarapela es anunciada oficialmente por el Triunvirato, el 18 de febrero de 1812, se extingue la escarapela española, y se manda usar en los ejércitos la blanca y celeste (se refiere a la cucarda), que los ciudadanos empezaron a usar el 23 de marzo de 1811.

Mi traje de gala



Hoy me he vestido de gala
sobre el blanco delantal,
una hermosa escarapela,
mi madre ha prendido ya.
Hoy hay fiesta en la montaña,
en el valle, en la ciudad;
mi escuela está engalanada
en el patio principal;
hay un cielo de banderas,
que encela al cielo real;
y lo mismo que en aquel
un coro de ángeles hay,
que entonarán la sagrada
y bella canción nacional.
Hoy me he vestido de gala
sobre le blanco delantal,
brillará como una estrella,
¡La divisa nacional!
(Amanda Rega Molina)

Día de la Escarapela

"La fiesta de la escarapela fue autorizada por el Consejo Nacional de Educación con fecha 13 de mayo de 1935 (Expte. 9602-9º-935), sobre una iniciativa de la directora de la entonces Esc. 4 del C. E. 9º, profesora Carmen Cabrera, y los profesores Benito A. Favre y Antonio Ardissono, director y vicedirector, respectivamente, de la Esc. 11 del mismo Distrito, quienes, con el asesoramiento de la Inspección de Labores, resolvieron constituirse en comisión para celebrar la fiesta de la escarapela el día 20 de mayo.
El C. N. de Educación autorizó la celebración de la fiesta, pero, si establecer razones, el día 18 en lugar del día 20. Por resolución del 4 de abril de 1941 (Expte. 33193-1º-940) instituyó el 18 como Día de la escarapela, estableciendo, además, que el acto debía realizarse en una de las escuelas de cada distrito con concurrencia de delegaciones de 4º y 6º grados y 4ª y 5ª secciones (...).
Por el "Calendario Escolar" del año 1951 (Res. del Ministerio de Educación, 8 de enero de 1951, Expte. 294282/950), se fijó el 19 de mayo como Día de la Escarapela. Esta disposición se fundó en las consideraciones (episodio de los rebozos celestes ribeteados con cintas blancas con que, en ese día, se adornaron las damas porteñas) formuladas por la Comisión de Antecedentes de los Símbolos Nacionales, publicadas en el folleto "French y la divisa de Mayo", editado por el Círculo Militar de 1941. Pero esta celebración se limitaba a una anotación en la Cartelera de Efemérides (Forma IV).
Desde entonces la celebración ha experimentado diversas alternativas (...).
El Consejo Nacional de Educación, por resolución del 12 de mayo de 1960 (Expte. 12515/960), resolvió restituir la celebración según los términos de la disposición del 4 de abril de 1941 (...).
Resoluciones del Consejo Nacional de Educación Fiesta de la escarapela.
Autorización para celebrar la fiesta de la escarapela el día 18, según iniciativa de las Escuelas 4 y 11 del C. E. 9º (Res. 13-5-1935, Expte. 9602-9º-935). Día de la escarapela. Institúyese el 18 de mayo como día de la escarapela. Forma de realizarse el acto (Res. 4-4-1941, Expte. 33193-1º-940). Fíjase el 19 de mayo como día de la escarapela. Fijación establecida por el Calendario Escolar de 1951 (Res. 8-1-1951, Expte. 294282/950).
Restitúyese forma de celebración según Res. 4-4-1941. Restitúyese la forma de celebrar el día de la escarapela según los términos de la Resolución del 4-4-1941, con algunas variantes (Res. 12-5-1960, Expte. 12515/960).
(Fuente: "Guión de los Símbolos Patrios", Belisario Fernández y Eduardo Hugo Castagnino, Ediciones La Obra, 1962, pp. 79-80 y pp. 105-106)

Proclama del 18 de mayo


En Enrique Corbellini, La Revolución de Mayo, T. II, p. 20.
Acabo de participaros las noticias últimas conducidas por una fragata mercante inglesa, que habiendo salido de Gibraltar, arribó a Montevideo el 13 del corriente. Ellas son demasiado sensibles, y desagradables al filial amor que profesais a la Madre Patria, por quien habeis hecho tan generosos sacrificios. Pero que ventajas produciría su ocultación, si al cabo ha de ser preciso que apureis toda la amargura que debe produciros su inescusable conocimiento? Por otra parte es de mi obligación manifestaros el peligroso estado de la Metrópoli de toda la Monarquía, para que intruídos de los sucesos redobleis los estímulos más vivos de vuestra lealtad y de vuestra constancia contra los reveses de una fortuna adversa, empeñada por decirlo así, en probar sus quilates...
...Encargado por la Autoridad Suprema de conservar intactos y tranquilos estos dominios, he dedicado á tan justo, y tan interesante objeto todos mis desvelos y fatigas. Nada he omitido de cuanto he creído conducente, al desempeño de tan elevada confianza: vosotros sois testigos de que no me dispenso una alabanza á que no tenga justos y conocidos derechos; pero ni estos, ni la general benevolencia que os debo, y á que siempre viviré agradecido, me dispensan del deber que me he impuesto de que en el desgraciado caso de una pérdida total de la Península, y falta del Supremo Gobierno, no tomará esta Superioridad determinación alguna que no sea previamente acordada en unión de todas las representado nes de esta Capital a que posteriormente se reúnan las de sus Provincias dependientes, entre tanto que de acuerdo con los demás Virreynatos se establece una representación de la Soberanía del Sr, Don Fernando VII. Y yo os añado con toda la ingenuidad que profeso; que lejos de apetecer el mando veréis entonces como toda mi ambición se ciñe a la gloria de pelear entre vosotros por los sagrados derechos de nuestro adorado Monarca, por la libertad, é independencia de toda dominación extrangera de estos sus dominios, y por vuestra propia defensa, si alguno la perturba.
Después de una manifestación tan ingenua nada mas me resta que deciros, sino lo que considero indispensable á la conservación de vuestra felicidad, y de toda la Monarquía. Vivid unidos, respetad el órden, y huid, como de aspides los mas venenosos, de aquellos genios inquietos y malignos que os procuran inspirar zelos, y desconfianza reciprocas, y contra los que os gobiernan: aprended de los terribles ejemplos que nos presenta la historia de estos últimos tiempos, y aun de los que han conducido a nuestra Metrópoli al borde de su precipicio; la malicia ha refinado sus artificios de un modo tal, que apenas hay cautelas suficientes para libertarse de los lazos que tiende á los Pueblos incautos y sencillos. Todo os lo dejo dicho: aprovechaos si queréis ser felices de los consejos de vuestro Xefe, quien os lo franquea con el amor mas tierno y paternal. Buenos Aires 18 de Mayo de 1810.


Baltasar Hidalgo de Cisneros

Fuente:
www.elhistoriador.com.ar
.

La Revolución de Mayo: una deuda argentina a Napoleón



Después de la derrota del ejército español en las Navas de Tolosa el 20 de enero de 1810, Andalucía cayó en poder de Napoleón, y su hermano José entró en Sevilla el 1º de febrero de 1810. Toda la casa real estaba prisionera en Francia. Con excepción de Cádiz y la isla de León, defendidas por el duque de Albuquerque con apoyo británico, todo el territorio español quedaba bajo dominio francés. La Junta Suprema se autodisolvió, presionada por el general Wellesley y el embajador británico Frere, pero en acuerdo con la Junta de Cádiz creó el Consejo de Regencia, que infructuosamente pretendió gobernar España y sus colonias en nombre del rey Fernando VII.
El derrumbe del régimen español ya era total e inocultable, desafiado por los mismos monopolistas españoles y sin base popular. Esta, por supuesto, era una situación que venía gestándose desde la deposición de Fernando VII, y que se extendía mucho más allá del Río de la Plata. En Chile en 1808, cuando el gobernador Muñoz de Guzmán murió, la milicia criolla apoyó a su comandante contra el presidente de la Audiencia y lo ungió gobernandor interino. Aunque la situación no duró demasiado, fue un duro golpe al orden colonial existente. Gradualmente, en toda la región se tornaría cada vez más difícil definir los términos de la legitimidad y la legalidad. Algo similar había ocurrido en 1809 en el Alto Perú con las intrigas de la infanta Carlota, que había conspirado para ser reconocida como soberana interina. En Charcas fue apoyada por Pizarro, el presidente de la Audiencia, pero los oidores de ésta, que hacía tiempo se oponían a Pizarro, reaccionaron instituyendo una Junta Criolla que gobernó en nombre del rey cautivo. Esta fue una revolución de blancos criollos, y fue seguida por una revolución de mestizos en La Paz. Ambas revueltas fueron sofocadas por las tropas enviadas por los virreyes de Buenos Aires y Lima, pero ilustran la gradual quiebra del orden colonial antes de que éste sufriera un colapso total en Buenos Aires en 1810. Aun los sectores proespañoles entendían que las instituciones prevalecientes ya no podían garantizar el orden.
En este sentido, es interesante subrayar que tal como se daban las cosas en la América española, no existía ni un dejo de las fuerzas centrípetas que en ese mismo momento soldaban a la sociedad española en su guerra de independencia contra Francia. En España existía una sociedad "nacional" en un grado mucho mayor que en Hispanoamérica (siendo la existencia de una sociedad "nacional" siempre una cuestión de grado). Si a pesar de las fuerzas centrípetas que efectivamente operaban en España hacia 1810 Francia estaba conquistando España, la situación de Hispanoamériaca, donde las fuerzas centrífugas eran mucho más poderosas, sólo permitía prever la anarquía, y ése pronto sería el destino del Río de la Plata. El 13 de mayo de 1810 las noticias de la caída de Andalucía llegaron a Buenos Aires y a Montevideo a bordo de embarcaciones británicas. Cisneros expresó públicamente su pesimismo sobre el futuro de España y su decisión de luchar por la independencia de América, pidiendo unión y calma a la población. Gracias, pues, a Napoleón, el terreno estaba preparado para la Revolución de Mayo. Frente a la disolución de la Junta Suprema, que supuestamente había representado hasta entonces la soberanía española, el 20 de mayo el Cabildo, los jefes militares y los vecinos principales decidieron tomar medidas para la defensa contra Francia. Para resolver esta crisis que desafiaba su autoridad como virrey, Cisneros necesitaba apoyarse en la fuerza militar. A las ocho de la noche del mismo día 20 convocó a los comandantes de la ciudad, que se negaron a darle apoyo. El comandante Saavedra le respondió que, frente a la situación española, estas provincias reasumirían sus derechos de autogobierno, y que el virrey carecía ahora de autoridad.
Sin apoyo militar, Cisneros se dio por vencido, resignándose a aceptar la atribución de elegir la forma de gobierno que los vecinos exigían para sí. Confiaba, sin embargo, en que el Cabildo buscaría mantener al virrey en la jefatura del gobierno, con el apoyo de algunos patriotas que creían posible alcanzar la independencia con su figura. A su vez, los militares patriotas resolvieron el acuartelamiento de los batallones porteños, listos para salir a la calle. Al día siguiente, una multitud conducida por French y Beruti reclamó Cabildo Abierto, exigiendo la representación del pueblo en las decisiones. A partir de entonces, en todos los documentos aparecería el "pueblo" apoyando la revolución. Se trataba de los "manolos" y "chisperos", un nuevo grupo social que emergió con la revolución y cuya movilización marcaría la historia del país durante muchas décadas. El Cabildo solicitó a Cisneros permiso para convocar al pueblo a un "congreso público", y éste dio autorización para un Cabildo Abierto limitado a los vecinos principales, como mejor manera de asegurar el orden. Era el último recurso del virrey para conservar su autoridad, confiando en el apoyo de los vecinos peninsulares. A estas alturas todos, incluido el virrey, coincidían en el principio de que la soberanía residía en el pueblo y que debía aceptarse el deseo de la mayoría. Saavedra sería el responsable del orden público.
El 22 de mayo se reunieron más de doscientos ciudadanos en el Cabildo. El obispo de Buenos Aires, Benito Lué, expresó la tesis del bando peninsular de que no debía producirse cambio alguno, pues mientras existieran autoridades españolas, cualesquiera que ellas fueran, éstas debían gobernar las colonias americanas. Dicha tesis fue rebatida por el abogado criollo Juan J. Castelli, quien se basó en el hecho técnico de que América no dependía de España sino del monarca. Frente a su ausencia y a la ocupación de España por los franceses, sólo cabía reasumir la soberanía popular y nombrar un gobierno representativo. El fiscal de la Audiencia, el respetado jurista Manuel Genaro de Villota, dijo aceptar la tesis de Castelli, pero sostuvo que la soberanía popular no podía ser ejercida por una sola provincia o municipio, y antes de tomar decisiones se debía consultar con las demás jurisdicciones del virreinato. A la postura de Villota respondió Juan José Paso, el abogado patriota de mayor prestigio, arguyendo que Buenos Aires era la "hermana mayor" de las provincias, y que ante la urgencia debía asumir la gestión de sus negocios, sin perjuicio de consultar con las demás posteriormente. La Asamblea aclamó el discurso de Paso, que se convirtió en el héroe de la jornada. Hubo consenso en la ilegitimidad de los títulos del virrey. Muchos peninsulares, incluido el general Pascual Ruiz Huidobro y los conservadores canónigos, votaron por la cesación del virrey y la elección de un nuevo gobierno.
El 23 de mayo el Cabildo se reunió para terminar el escrutinio. La Asamblea había resuelto claramente que la autoridad recayera provisionalmente en el Cabildo, quien designaría una Junta "en la manera que estime conveniente". Esta Junta ejercería el gobierno hasta que se reunieran los diputados de todas las provincias para establecer una forma de gobierno más permanente. Consecuente con estas facultades, el 24 de mayo el Cabildo designó una Junta de Gobierno provisional cuyo presidente era el ex virrey Cisneros y los vocales el comandante Cornelio Saavedra, el doctor Juan José Castelli, el presbítero Juan Nepomuceno Solá y el comerciante José Sánchez Inchaurregui. La Junta debía obrar para preservar la integridad de esta parte de los dominios de América para el señor Fernando VII y sus legítimos sucesores, y debía observar escrupulosamente las leyes del reino. Esta solución conservadora que mantenía a Cisneros al frente del gobierno buscaba, entre otros fines, evitar la oposición del Interior a las resoluciones de Buenos Aires. Los militares aprobaron la decisión del Cabildo, los peninsulares se felicitaron de ver al virrey a cargo del gobierno aunque bajo un título diferente, y el mismo 24 se celebró la jura del nuevo gobierno. Pero en los medios revolucionarios, que detestaban a Cisneros desde su represión de la rebelión patriota en el Alto Perú, cundió la protesta, que llegó rápidamente a los cuarteles. Frente a la inminencia de un movimiento subversivo, el Cabildo consideró la necesidad de separar al virrey. Hacia el anochecer, los oficiales del cuerpo de Patricios estaban en deliberación permanente, y costó mucho aquietar los ánimos para postergar la decisión hasta el día siguiente. La misma Junta Provisional, alarmada por los sucesos, se dirigió al Cabildo para solicitar su reemplazo.
El Cabildo se reunió a la mañana siguiente para considerar esta petición. En un primer momento intentó rechazar la renuncia y sostener a la Junta designada el día anterior. Mientras tanto, los jóvenes French y Beruti agitaban a la gente y tomaban la iniciativa de proponer los nombres de los integrantes de una nueva junta: presidente y comandante de armas Cornelio Saavedra; vocales Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea; y secretarios Juan José Paso y Mariano Moreno. El Cabildo ante tanta presión aceptó finalmente la renuncia de Cisneros y sus vocales, y proclamó como nueva Junta de Gobierno la mencionada en el petitorio popular. En definitiva era el mismo procedimiento adoptado por las Juntas españolas, con la diferencia de que los patriotas porteños se rebelaban contra el Supremo Consejo de Regencia. Se reconocía que el origen de la soberanía residía en el pueblo, y la Junta gobernaría en nombre de Fernando VII, reclamando obediencia de las Intendencias y autoridades del antiguo virreinato, y exigiéndoles el juramento de lealtad.


http://www.argentina-rree.com/2/2-016.htm