domingo, 28 de febrero de 2010

Ushuaia - Historia y leyendas - parte 3


A partir de 1881 se inició la explotación del oro en el territorio. Los mineros establecidos en el norte de la isla, no tardaron en tomar contacto con los selk'nam, causándoles reiterados vejámenes, tales como la apropiación forzada de sus mujeres e incluso el asesinato de hombres con la consiguiente reacción violenta de los aborígenes.
Interesados en la explotación, arribaron a la isla distintas personas entre las cuales podemos mencionar un interesante personaje que fue el Ingeniero Rumano Julio Popper, quien en sus juventudes había recorrido ya diversos lugares del mundo, arribando a la Argentina en el año 1885, para trasladarse a Tierra del Fuego en donde se instaló en el paraje El Páramo en 1888. Dicho paraje esta ubicado al norte de la isla y allí el Ingeniero se dedicó a explotar la riqueza aurífera de las costas fueguinas, logrando éxito, poder y influencia en la zona, llegando a acuñar su propia moneda, un sello postal y creando un pequeño ejército particular, sobre el modelo prusiano.

En 1871 se hace definitiva la instalación de la Misión Anglicana a cargo del reverendo Thomas Bridges, en las inmediaciones del actual aeropuerto de Ushuaia, en la península homónima.El 18 de Junio de 1872, nace en Ushuaia Tomás Despard Bridges, el primer niño blanco fueguino.En el mes de septiembre de 1884, recala en la bahía de Ushuaia, la división expedicionaria al Atlántico Sur de la Armada Argentina, comandada por el Comodoro Augusto Laserre, con el propósito de instalar una sub-prefectura, el 12 de Octubre de ese año, al enarbolarse nuestro pabellón frente a la bahía de Ushuaia queda inaugurado oficialmente. Cada año se celebra ese mismo día el nacimiento de la ciudad.

Por decreto presidencial, el 27 de Junio de 1885, Ushuaia es designada capital y asiento de la gobernación de Tierra del Fuego.
Comienza la llegada de pioneros, atraídos tal vez por los comentarios acerca de la existencia de oro en Tierra del Fuego.Sin embargo una idea preocupa al Gobierno de la Nación, el interés en lograr la radicación definitiva de pobladores en este suelo. Es así que tomando como referencia la política de países como Francia e Inglaterra, el Gobierno Argentino vislumbra la posibilidad de instalar un presidio en el archipiélago fueguino. Varios fueron los intentos, hasta que se instala una prisión militar en la Isla de los Estados, siendo posteriormente trasladada a Bahía Golondrina, en las inmediaciones de Ushuaia, en 1902. Paralelamente se coloca la piedra fundamental del edificio que aún hoy se puede observar y que albergó presos comunes, militares, y en alguna ocasión políticos.

Esta institución que desde 1911 fue Presidio y Cárcel de Reincidentes de Tierra del Fuego significó, en la historia de la ciudad, un hito que marcó su perfil durante la primera mitad del siglo. Sus talleres de imprenta, fotografía, sastrería, zapatería, carpintería, panadería, servicio médico y farmacia, cubría las necesidades de una población separada de su centro de abastecimiento principal por una gran distancia y por los barcos que llegaban, con suerte, una vez al mes.
A principios de siglo el pequeño poblado vio con agrado la llegada de algunas familias de diferentes orígenes, croatas, españoles, libaneses, lituanos etc., los que por diversos motivos vinieron a Tierra del Fuego. Algunos, una vez finalizadas sus tareas decidieron radicarse y no regresaron a su país de origen.En 1947, el gobierno de la Nación decide cerrar la cárcel y la totalidad de las instalaciones son adquiridas por el Ministerio de Marina, creando en 1950 la Base Naval Ushuaia Almirante Berisso.La década de los '70 marca otra etapa en la historia de la ciudad, con la sanción de la ley de Promoción Industrial Nº 19.640, muchos argentinos originarios de otras provincias, se sienten atraídos por la posibilidad de trabajo y ahorro. Desde entonces Ushuaia ve multiplicada su población.

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Ushuaia - Historia y Leyendas - parte 2


Los selk'nam poseían un mundo de creencias muy rico expresado a través de sus mitos, leyendas y ceremonias sociales que reflejaban una cosmovisión muy particular. Luego del contacto con los aborígenes, referido por Antonio Pigafetta en sus crónicas del viaje de Magallanes, el primer contacto directo conocido corresponde a la expedición de Pedro Sarmiento de Gamboa durante su primer viaje al estrecho de Magallanes en 1580.
En esa ocasión los españoles encontraron a un grupo de naturales en las inmediaciones de bahía Gente Grande, oportunidad en cual, los navegantes sostuvieron un enfrentamiento como consecuencia de haber tomado cautivo a un aborigen.Los siglos posteriores fueron testigos de una relación entre europeos y aborígenes que continuó en forma intermitente por el paso de navegantes de distintas nacionalidades, debido al interés exploratorio, comercial y de carácter científico que subsitó en Europa el estrecho de Magallanes. Finalmente, esta relación culminó con el inicio de la colonización moderna del territorio fueguino en las últimas décadas del siglo XIX.Se estima que hacia 1881, la población selk´nam alcanzaba alrededor de 2.500 habitantes.
El impacto de la acción colonizadora ocasionó la rápida extinción de esta etnia, que en pocas décadas se vio reducida a un pequeño grupo, con escasas posibilidades de supervivencia.Al comenzar el siglo XX no quedaban más que unos centenares de sobrevivientes dispersos por los bosques meridionales o bien amparados por las misiones salesianas y por la familia Bridges. En la primer década del siglo los sacerdotes salesianos estimaban que los remanentes de la población indígena no superaban las 350 personas, cifra que continuó descendiendo hasta finalizar el siglo XX con la muerte Lola Kiepia el 9 de octubre de 1966 y Angela Loij, considerada una de las últimas selk´nam que conservaban la lengua de origen, quien fallece en 1974.

Los Yamanas ó yáganes, ocuparon ambas márgenes del Canal de Beagle y canales adyacentes hasta el cabo de Hornos, habitando la zona litoral marítima, cazaban fundamentalmente lobos marinos siendo una de sus principales fuentes de alimentación. Su contextura física era de torso ancho y largo en contraste con sus extremidades inferiores.
Durante las incursiones de audaces navegantes europeos a partir del siglo XIX, los yamanas, son sorprendidos por el bergantín Beagle, surcando las aguas del canal, al que posteriormente, se daría el nombre de la citada nave, iniciándose así los primeros contactos con el hombre blanco.

Luego de más de 6.000 años de vida en la zona, los habitantes más australes de la tierra comienzan a recibir expedicionarios europeos, etapa en la que se entremezclan naufragios y pequeños combates, con matanzas de lobos marinos que van deteriorando la vida de los nativos fueguinos.

Ushuaia - Historia y leyendas - parte 1


Recién a fines del siglo XIX se inició la explotación ganadera aportada por los navegantes europeos, siendo su población aborigen constituida por onas o selkman y yaganes o yamanas.Los Selkman u onas, eran esencialmente cazadores terrestres y recolectores nómades, que habitaban gran parte de la Isla de Tierra del Fuego, desde las planicies próximas al estrecho de Magallanes, hasta el área comprendida entre el río Grande y las vecindades del canal Beagle. A su tierra le daban el nombre de Karukinka.

Cada grupo Selkmam ó Selk´nam ocupaba un distrito territorial llamado haruwen (tierra), en los cuales vivían grupos ligados por parentesco y con límites geográficos preestablecidos, que debían ser respetados por sus vecinos para mantener una buena convivencia. En cada territorio, sus habitantes tenían derecho a cazar, recolectar frutos silvestres, establecer sus lugares de campamento y realizar todas las actividades necesarias para preservar la subsistencia del grupo.

Los Selk'nam del norte de la isla, se dedicaban preferentemente a la caza del guanaco y del coruro (variedad de roedor), completando su dieta con aves, zorros, algunos frutos silvestres y productos de origen marino. Sus viviendas estaban constituidas por toldos ligeros en forma de paravientos semicirculares, construidos con varas de madera cubiertas por pieles de guanaco, o bien chozas cónicas confeccionadas con ramas de arbustos, matorrales y pasto. Los del sur de la isla, cazaban sobretodo el guanaco y complementaban la alimentación con aves, zorros y variados productos del mar. Habitaban en verdaderas cabañas de forma cónica construidas con troncos de madera, rellenando los espacios entre los troncos con varas delgadas, líquenes y musgos.La vestimenta estaba constituida por largas capas de piel de guanaco, o bien con piel de coruro, utilizando además mocasines de piel de guanaco y los cazadores completaban su atuendo con el kóschel, un tocado triangular en piel del mismo animal, al que se daba una connotación mágica porque se pensaba que favorecía la cacería del guanaco.

La caza tanto del guanaco como del zorro estaba reservada a los hombres, para lo cual utilizaban el arco y la flecha, valiéndose además de perros para acosar o perseguir a la presa. Las aves eran capturadas mediante el uso de trampas con lazos corredizos o con garrote.En la zona costera recolectaban moluscos, y eventualmente usaban rudimentarios arpones para obtener peces en restinga y efectuar la caza de algún lobo marino.

La mujer se dedicaba preferentemente a las actividades propias de la vivienda y los niños, la preparación de los cueros y la cestería, además de la recolección de productos vegetales, moluscos y arponeo de peces.La permanencia del grupo en un campamento era sólo temporal, variando por lo general desde unos pocos días hasta algunas semanas, por lo cual las mujeres debían encargarse del traslado de todos los enseres domésticos y de los niños cada vez que se cambiaba el lugar de asentamiento.

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sábado, 27 de febrero de 2010

Primer enarbolamiento de la bandera - parte 2


Pero el Triunvirato no la aprobó: jaqueado por la situación política internacional, el 3 de marzo de 1812 el gobierno le ordenó ocultarla; sin embargo, el general, en viaje al noroeste, no recibió a tiempo la orden y el 25 de mayo enarboló bandera en Jujuy, donde fue bendecida por primera vez.

En junio, el Triunvirato volvió a recriminarle: “La situación presente, como el orden y consecuencia de principios a que estamos ligados, exige (…) que nos conduzcamos con la mayor circunspección y medida; por esto, la demostración con que V.S. inflamó a las tropas de su mando enarbolando la bandera blanca y celeste, es a los ojos de este gobierno de una influencia capaz de destruir los fundamentos que justifican nuestras operaciones”.
Y agregaba: “ha dispuesto este gobierno que sujetando V.S. sus conceptos a las miras que reglan determinaciones con que él se conduce, haga pasar como un rasgo de entusiasmo el enarbolamiento de la bandera blanca y celeste, ocultándola disimuladamente y sustituyéndola con la que se le envía, que es la que hasta ahora se usa en esta fortaleza y que hace el centro del Estado”.


Belgrano prometió guardarla hasta que un triunfo meritara volver a exponerla y la oportunidad se la dio la batalla de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812.
Entre tanto, en Buenos Aires, el fervor patrio se mantenía en pie: el 23 de agosto, en la Iglesia San Nicolás de Bari, al celebrarse un oficio para festejar el aplastamiento de la conjuración de Alzaga, la bandera flameó en las narices de uno de los triunviros, Miguel de Azcuénaga, que asistió a ese acto.
Lo mismo ocurrió al saberse del triunfo de Belgrano en Tucumán: “El 5 de octubre (1812), cuando en esta capital se difundió la noticia de la victoria de Tucumán, a la puesta del sol se arrió la bandera rojo y gualda del fuerte y en la misma asta se izó un gallardete celeste y blanco, que dominaba a la insignia amarilla y encarnada que quedaba debajo”, escribió en sus “Memorias curiosas” Juan Manuel Beruti.

No fue todo: al año siguiente, el 13 de febrero, el Ejército del Norte juró obediencia a la Asamblea del Año XIII en presencia de la bandera nacional, que sin embargo no fue reconocida como tal sino hasta el 20 de julio de 1816, cuando el Congreso de Tucumán le dio por ley ese carácter.

”Elevadas las Provincias Unidas en Sud América al rango de una Nación, después de la declaratoria solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca”, sancionó.

Pero ya habían pasado cuatro años y apenas faltaban otros tantos para que, olvidado y pobre, muriera Belgrano, su creador. Tan olvidado, que sólo uno de los ocho periódicos de Buenos Aires informó de su deceso. Tan pobre, que tuvo por lápida el mármol del lavatorio familiar.

Bertolini, Ana María – La azul y blanca cumple 195 años – Buenos Aires (2007)
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Primer enarbolamiento de la bandera - parte 1

Primer enarbolamiento de la Bandera Argentina – 27 de febrero de 1812


El 27 de febrero de 1812, en la Batería Independencia de Rosario, a las seis y media de la tarde, Manuel Belgrano mandó a enarbolar por primera vez la bandera argentina; pero de inmediato el Triunvirato lo amonestó y le ordenó guardarla.

El cumpleaños de la mayor insignia patria conlleva por esto un sabor amargo: haber fijado el Día de la Bandera el 20 de junio, aniversario de la muerte de su creador, es un homenaje, pero también, una forma de evitar tan engorrosa historia.

Explicar que tras la creación de la enseña azul y blanca, la Argentina volvió a tener durante cuatro años la bandera roja realista, incomoda a más de uno.

El 13 de febrero de 1812, Belgrano le había pedido al Triunvirato una escarapela nacional que distinguiese a sus soldados de los españoles, porque la insignia que usaban era igual a la de las tropas enemigas.

El 18 de febrero de 1812, el Triunvirato creó la escarapela nacional, gesto al que nueve días más tarde un entusiasmado Belgrano respondió con el enarbolamiento de la primera bandera.

El 27 de febrero le escribió al Triunvirato: “En este momento, que son las 6 y media de la tarde, se ha hecho la salva en la Batería de la Independencia (…) Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional. Espero que sea de la aprobación de V.E.”

Bertolini, Ana María – La azul y blanca cumple 195 años – Buenos Aires (2007)
www.revisionistas.com.ar

viernes, 26 de febrero de 2010

Las cartas que nunca llegaron - parte 2

Triste, de salud quebrada, y en circunstancias poco claras, Moreno muere en altamar el 4 de marzo de 1811 sin alcanzar nunca su destino. Ignorando la suerte de su esposo, María Guadalupe Cuenca de Moreno sigue escribiendo durante meses cartas que se irán apilando en algún lugar de Londres, sin abrir, sin respuesta...


"...la casa me parece sin gente, no tengo gusto para nada de considerar que estés enfermo o triste sin tener tu mujer y tu hijo que te consuelen y participen de tus disgustos..."14 de marzo de 1811


"...y así, mi querido Moreno, porque Saavedra y los pícaros como él son los que se aprovechan y no la patria, pues lo que vos y los demás patriotas trabajaron está perdido..."20 de abril de 1811


"¿Has visto Moreno hasta dónde llega el rencor de estos malvados?"1 de mayo de 1811


"... yo estaré llorando como estoy, y sufriendo tu separación que me parece la muerte, expuesta a la cólera de nuestros enemigos, y vos divertido, y encantado, con tu inglesa..."9 de mayo de 1811


" ...no se cansan tus enemigos de sembrar odio contra vos ni la gata flaca de la Saturnina (Saavedra) de hablar contra vos en los estrados y echarte la culpa de todo..."25 de mayo de 1811


" ...cada día se aumenta más mi pesadumbre al ver que se cumplen cuatro meses, diez y ocho días, de tu salida, y todavía no tengo el consuelo de recibir carta tuya..."9 de junio de 1811


"...no solo no te tengo a mi lado sino que no sé si te volveré a ver, y quién sabe si mientras esta ausencia no nos moriremos alguno de los dos, pero en caso de que llegue la hora sea a mí Dios mío, y no a mi Moreno."21 de junio de 1811


"...ha visto hoy tu madre carteles en las esquinas para que acusen a Belgrano, el que tenga de qué..."23 de junio de 1811


"...no te dejes engañar de mujeres mira que sólo sois de Mariquita y ella y nadie más te ha de amar hasta la muerte"1 de julio de 1811


"...esta nuestra separación, y si no te parece mal que te diga, que me es más sensible a mi que a vos, porque siempre he conocido que yo te amo más, que vos a mi..."29 de julio de 1811



Las cartas que nunca llegaron - parte 1



Con talento y un empuje arrollador, el siempre angustiado Mariano Moreno había llegado a ser el actor principal de la Primera Junta de Gobierno.

En los meses siguientes a la Revolución había trazado los lineamientos del primer Plan de gobierno revolucionario, un plan que lo revelara como un auténtico expropiador de fortunas coloniales. «Acabar con el tirano sin dejar en pie la tiranía», decía Moreno, para quien la Revolución era obviamente más que la mera emancipación.

Pero la Revolución había nacido con dos cabezas: Moreno y los revolucionarios por un lado, Saavedra y los conservadores por el otro. Ofendido por los decretos impuestos por Moreno y aliado con los conservadores 'dueños de la tierra' que temían a la "igualdad" de la que hablaba el Secretario de la Junta, los saavedristas comenzaron una campaña para diluir su influencia en la Junta y eventualmente deshacerse por completo de él.
Perseguido y hostigado, Mariano Moreno renuncia a la Junta en medio de amenazas a su vida, y se ve forzado a un exilio "diplomático".
Es el comienzo del final para Moreno y su Revolución, un final que María Guadalupe Moreno, su esposa, ignora pero quizás presiente. Fiel a su esposo y sus ideas, las cartas de Mariquita a Mariano son a la vez una historia de amor y un testimonio de los tiempos difíciles por los que atravesaría la Revolución.



Nazario Benavides - parte 2


Rosas lo designó Comandante Militar del Oeste; amparó al general Peñaloza su adversario y amigo cuando éste volvió al país, en 1845; gobernó respetando la división de los poderes y con hombres que no pertenecían al partido federal (Amán Rawson, Timoteo Maradona, Saturnino M. Laspiur, Saturnino de la Precilla) ; apoyó la educación y defendió la producción y el comercio de San Juan.
Después de Caseros cooperó con Urquiza y fue de los firmantes del Acuerdo de San Nicolás. Fue reelegido gobernador el 23 de mayo de 1851 y renunció el 31 de enero de 1855.
El prestigioso caudillo sanjuanino, que por ley de 1855 no podía ser reelecto, apoyó la candidatura de Manuel José Gómez, respetado vecino quedando el con la comandancia del ejército. Su ministro liberal Saturnino Laspiur, apoyado de través de Sarmiento por los liberales de Buenos Aires derroca al gobernador Gómez y encarcela a Benavidez. “La Tribuna” y “El nacional” (redactado por Sarmiento) instigan la eliminación del “tirano” y simulando una fuga es asesinado en la cárcel en la nocua del 22 al 23 de octubre de 1858.
La crónica de Victorica da cuenta que “El general Benavidez medio muerto fue enseguida arrastrado con sus grillos y casi desnudo precipitado desde los altos del Cabildo a la balaustrada de la plaza donde algunos oficiales se complacieron en teñir sus espadas con su sangre atravesando repetidas veces el cadáver, profanándolo, hasta escupirle y pisotearlo”. Sarmiento dirá “es acción santa sobre un notorio malvado. !Dios sea loado" (El Nacional, 23/10/1858).
Estaba casado con doña Telésfora Borrego.
- Chávez, Fermín – Iconografía de Rosas y de la Federación – Buenos Aires (1970).
- La Gazeta Federal:
www.lagazeta.com.ar

Nazario Benavides - parte 1

Nació en 1805 en el curato de Concepción, San Juan, y fueron sus padres Pedro Benavídez y Juana Paulina Balmaceda. En su juventud fue agricultor y arriero hasta 1821, año en que su hermano Juan Alberto fue ejecutado bajo el cargo de anarquista y montonero, en razón de haber tomado parte en la sublevación del Regimiento 19 de Cazadores de los Andes. Se contó entre los cincuenta arrieros sanjuaninos que en 1826 Juan Facundo Quiroga llevó de San Juan en su campaña contra Lamadrid, que resultó victoriosa.

Se batió heroicamente en la batalla del Rincón de Valladares (6 de julio de 1827) y fue distinguido por Quiroga por su valor y pericia. En 1831 volvió a pelear, ya con el grado de teniente coronel, junto a Facundo, en la batalla de la Ciudadela. Participó en 1833 en la campaña del desierto, como integrante de la plana mayor del Regimiento N' 2 de Auxiliares de los Andes; con el coronel José Martin Yanzón vencieron a Yanquetruz.

La gravitación de Benavídez en la politica de San Juan comenzó después de la muerte de Quiroga. El 25 de febrero de 1836 la Sala de Representantes de su provincia lo nombró gobernador interino. San Juan lo apoyó como a un salvador luego del período de anarquía vivido por dicha provincia.

El 8 de mayo de aquel año fue elegido gobernador propíetario, y se mantuvo en el gobierno con excepción de periodos cortos hasta 1855.

En 1840 los unitarios lo hablaron para que integrase con ellos la Coalición del Norte, pero se negó con energía. En 1845 Sarmiento le escribía al general Paz con respecto al sanjuanino: "Es San Juan el único poder militar en el interior de la República, despotizado blandamente por Benavídez, quien goza de un inmenso prestigio en todas las provincias de la costa de los Andes, y domina a Mendoza y La Rioja". Pese a considerearlo de "inmenso prestigio", Sarmiento instigaría su asesinato.

jueves, 25 de febrero de 2010

Aventuras de Viruta y Chicharrón


Es en la pionera "Caras y Caretas" donde en 1912 aparece Las aventuras de Viruta y Chicharrón. Rodea a esta historieta un aura misteriosa, pues se decía que procedía de los Estados Unidos, pero no se indicaba a su autor. Como aventura Jorge B. Rivera, por su trazo puede asimilarse al mencionado Fred Opper de Happy Hooligan y Alphonse and Gaston (1902) o al George McManus de la celebérrima Bringing Up Father (1913), entre nosotros Pequeñas delicias de la vida conyugal o sencillamente Trifón y Sisebuta.

Esta historieta humorística contaba con dos personajes fijos, que vivían situaciones que invariablemente los llevaban al desastre. En la viñeta final Chicharrón exclamaba para salir del paso: "¡Llama a un automóvil!".
Cuando no se recibieron más colaboraciones del desconocido dibujante norteamericano, el enigma subsistió porque no se sabe quién la continuó en la Argentina, si Manuel Redondo o Juan B. Sanuy, o ambos. La historieta se publicó durante más de quince años en la citada revista.

http://www.elmurocultural.com

Viruta y Chicharrón



Pagina de Viruta y Chicharrón publicada en la revista Caras y Caretas N° 780 de septiembre 13 de 1913


Perón y las jubilaciones

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miércoles, 24 de febrero de 2010

La increíble historia de una estatua del Monumento a los Españoles


En marzo de 1916 el lujoso buque español Príncipe de Asturias se hundió frente a Ilha Bela, en la costa brasileña. En el naufragio murieron 445 personas. Y también quedaron en el fondo del Atlántico los bronces que originalmente iban a formar parte del Monumento a los Españoles.

Hace trece años, una de esas obras, una ninfa de dos metros, fue rescatada. Y a pedido de un grupo de argentinos, el Gobierno de Brasil decretó una excepción a la ley local que prohíbe donar los tesoros de aguas jurisdiccionales. Hoy, aunque la escultura está en condiciones de ser traída a la Argentina, aún no fue solicitada por las autoridades nacionales.

"Perdí las esperanzas. Son muchos años luchando para recuperarla", dice resignado Juan Manuel Otero. El, junto a otros descendientes de inmigrantes españoles, es uno de los creadores de la Fundación Iberoamericana Príncipe de Asturias, que nació con un solo objetivo: re cuperar la escultura que ahora está en la Base Naval de Ilha das Cobras, en Río de Janeiro.

La historia del monumento empezó en 1910, año del Centenario de la Revolución de Mayo. Los españoles residentes en el país decidieron homenajear a los argentinos con el "Monumento a la Carta Magna y a las Cuatro Regiones Argentinas", más conocido entre los porteños como el Monumento de los Españoles.

"La construcción fue complicada desde el principio", cuenta Otero. Su autor, el escultor Agustín Querol y Subirats, falleció un año después de terminar los bocetos. Lo mismo pasó con su sucesor, Cipriano Folgueras y la obra tuvo que ser terminada por otros artistas. Por eso, el regalo no estuvo listo para los festejos de la Ciudad. En 1910 colocaron la piedra fundamental con la presencia de la Infanta Isabel de Borbón. Pero la culminación se retrasó aún más con el hundimiento del barco, cuando se perdieron los bronces. Un año después encargaron réplicas a España y recién en 1918 estuvieron terminadas. El 25 de mayo de 1927 el monumento fue inaugurado en Libertador y Sarmiento.

"En 1991 una empresa brasileña rescató la escultura hundida", dice Otero, que entonces viajó a Brasil para interiorizarse sobre el tema. El entonces presidente, Itamar Franco, los recibió y creó una Comisión Interministerial que optó por donar la obra. Para concretar este paso, las autoridades argentinas tienen que aceptarla formalmente pero hasta ahora ninguno de los gobiernos que se sucedieron se ocupó del asunto. Hasta que, hace unos meses, la Nación le pasó el expediente al Gobierno porteño.
Según la agencia DyN, la Comisión de Evaluación de Obras de Arte en Espacios públicos —que depende de la Secretaría de la Cultura porteña— se reunirá pasado mañana con la Fundación para estudiar el tema y ver en qué estado se encuentra la obra.

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Fundación de Comodoro Rivadavia - parte 4

Mensura de la ciudad

En este decreto firmado por el Poder Ejecutivo, se daban las instrucciones a la Dirección de Tierras y Colonias para proceder al trazado de un pueblo entre Punta Borja y Punta Marqués y para proceder a la entrega de lotes a los pobladores existentes en la zona. Así es como el 12 de abril del año 1901 el director general designa al ingeniero Policarpo Coronel para la realización de la mensura.
El 17 de marzo de 1901 llegó a Punta Borja el barco "Guardia Nacional". Del mismo descendieron los ingenieros Policarpo Coronel, Gentilini y Manuel Olascoaga; el capitán Guttero y su segundo Brown. Mientras estos últimos reconocen la profundidad de las aguas en la costa, los ingenieros se dedican al trazado del pueblo.
El 30 de Octubre de 1901 el ingeniero Coronel finaliza el trabajo y eleva un informe en el que notifica que trazó el pueblo entre las dos puntas mencionadas y que entre ellas realizó una inspección ocular del terreno con el objeto de buscar el sitio más conveniente para la construcción del puerto.
De este estudio, que fue presentado en el Ministerio de Marina, resultaba que la mejor salida estaba en Punta Borja, en el paraje comprendido entre las dos restingas que existían al norte y al sur de la baliza colocada en 1897. Coronel mencionaba que cerca de la restinga sur existía un galpón cercano a la playa que facilitaría la carga y descarga de mercaderías.
En diciembre de 1901 el presidente Roca aprueba los trabajos y el informe realizados por el ingeniero Coronel.
Las revisiones históricas acerca del fundador de Comodoro. Entre los historiadores de la región existe un acuerdo claro en lo que hace a la fecha de la fundación de Comodoro Rivadavia porque la misma se realizó por decreto del Poder Ejecutivo Nacional el 23 de febrero de 1901. Pero también existen algunas discrepancias acerca de la figura del fundador de Comodoro Rivadavia y algunos autores han comenzado a objetar que Pietrobelli deba ser considerado como el mismo.
Lo que exponen estos autores es que, si bien Francisco Pietrobelli fue el primer poblador de la zona, fue Juan Plate el verdadero fundador de la nueva población. Plate era un alemán que llegó a la Argentina en 1880 y a la Patagonia en 1885, cuando compró territorios en Chubut, al nordeste de la colonia Sarmiento.
Por la ubicación en la que estaba su estancia, Plate comenzó a buscar mejores caminos que lo condujeran a la salida al mar, medio por el que recibía mercaderías varias. Para ello realizó exploraciones en forma paralela a las que hacía Pietrobelli, y en 1900 compró -junto con el doctor Julio Fernández y Angel Velaz, Cosme Llames Massini y Máximo Abásolo- el famoso galpón que instalara Pietrobelli.

A partir de ese momento comenzó a estudiar la mejor manera de que se logre la construcción de un puerto en Rada Tilly. En enero de 1901 viajó a Buenos Aires y comenzó a recoger firmas para la fundación de un pueblo en ese lugar. La presentación se hizo el 26 de enero con las firmas de varios estancieros chubutenses, entre las que no figura la de Francisco Pietrobelli. El escrito fijaba domicilio legal en la empresa de Juan Plate & Cia.
Utilizando sus buenas relaciones con el General Roca y con el Perito Francisco Moreno, Plate logró en tiempo récord la firma del decreto por el que se fundó, finalmente, Comodoro Rivadavia.

martes, 23 de febrero de 2010

Fundación de Comodoro Rivadavia - parte 3

El asentamiento y la llegada del telégrafo
Poco tiempo después de haberse levantado el galpón del pionero, llegaron a Comodoro las cuadrillas encargadas del tendido telegráfico, disponiéndose sus integrantes a invernar en el lugar. De esta manera grandes cantidades de carga, consistente en materiales y provisiones para el personal, desembarcaron en el lugar, acelerando la construcción de ranchos de chapa y barro. Las cuadrillas que acamparon en el llano del actual Barrio Industrial, estaban integradas por más de 500 operarios, alrededor de 250 carros y tres mil mulas y caballos.
Surgió así la primera oficina pública, Correos y Telégrafos, que prestó infinitos beneficios, instalándose junto con los invernadores, en una especie de carpa con reparo de chapas. Fue esta la primera representación nacional, siendo su jefe Calixto Menzi. Se establecieron también los primeros comerciantes, Francisco Fernández, Eugenio Bertinat y José Salso, que junto a "La Tehuelche" de Belarmino Menéndez, adquirieron una gran importancia en los primeros años del asentamiento.
Hacia la fundación oficial

Para 1901 un grupo de propietarios y arrendatarios de tierra de Chubut y Santa Cruz solicitaron al gobierno nacional la fundación de un pueblo en la Rada Tilly, donde ya se producía un intercambio de mercaderías gracias a la comunicación marítima.
Firmaban el petitorio: J.F.C Plate; Stan y Cia. H. Von Bernhard; J.Aikens; Carlos Small, Juan Chaile; H Hicken; Runciman y Cia; M Carrol; Félix Dolan; Alberto Lafrancois; Hirian Wilkinson; Lucas Peacan ; Diego Bonelli; A,C. Stocke; J. H. Toledo; Luis Belcustegui; J.Couget; A. Schlechter; Ángel Veláz; W. R. Cassels; J. Lagrenade; Luciano Couget; J. Rodríguez e I. Olavaria.
Este petitorio fue enviado para su evaluación a la Dirección General de Tierras y Colonias del Ministerio de Agricultura, informando esta dependencia que las tierras eran fiscales pero que antes de tomar la decisión de la fundación se necesitaría la opinión del Ministerio de Marina para establecer si la rada ofrecía condiciones como puerto. Este informe fue contestado en febrero de 1901 indicando la factibilidad de la fundación en la Punta Borja, lugar donde el crucero "25 de Mayo", colocara una baliza en 1897.
En esos días de 1901 el entonces presidente de la República, General Julio Argentino Roca, se encontraba descansando en Córdoba, por lo que había delegado el mandato en el vicepresidente Norberto Quirno Costa, quien, en ejercicio del poder ejecutivo, tuvo la tarea de firmar el decreto de fundación. Dado que el 14 de febrero se había producido la muerte del Ministro de Marina, Comodoro Martín Rivadavia. se impuso el nombre del marino a la nueva población.

Fundación de Comodoro Rivadavia - parte 2


Aunque por los inconvenientes relatados, el camino hasta el Golfo aún no había sido abierto, Pietrobelli consideró que ello podía darse como un hecho seguro a corto plazo. Regresó con sus carros a Sarmiento y luego se trasladó a Rawson, y de allí a Buenos Aires, donde se presentó ante el doctor Julio Fernández, hermano de don Francisco, de quien lleva una carta, para explicarle lo que necesitaba.
El doctor Fernández ya se hallaba en contacto con otras personas dispuestas a viajar al sur, donde algunos potenciales colonos habían solicitado campos (entre los que menciona a los señores Piñero, Ángel Velaz, Máximo Abásolo, Alfredo Llames Massini) y le facilita inmediatamente el envío de materiales.
Mientras tanto los pobladores de toda la región suroeste se combinaban para abrir el camino que debía unir todas esas regiones con el puerto que se establecería en el Golfo San Jorge. Fortunato Carante junto con Sartori y Cayelli, vecinos de la zona, resolvieron encarar definitivamente la apertura de un camino, incluso para carros pesados, hasta el Golfo.
Con este propósito emprendieron el viaje desde el Río en la colonia Sarmiento con la chata de Carante, incorporándoseles una carreta de Modesto López al que acompañan Slapeliz y W. Jones. Por delante y a buena distancia iban exploradores con el fin de prevenir obstáculos, como cerros o grandes zanjones, en donde los carros podían quedar varados, obligándolos a largos retrocesos. Siguieron hacia el norte por Pampa del Castillo, para luego bajar hacia el Este por la pendiente del Cañadón del Tordito.
Pietrobelli, que había alcanzado a la tropa poco después del empalme de los caminos abiertos, acordó con los demás expedicionarios en bajar desde Pampa del Castillo por el cañadón de Los Menucos, que había explorado a caballo en su anterior viaje en el que había llegado a avistar Rada Tilly. Pietrobelli viajaba con tres caballos, acompañado de un francés de nombre Carlos Trompete y de Marcelo, su primer guía.
De acuerdo a las memorias de Trompete, Pietrobelli acampó en la costa frente al mar en el sitio conocido como Manantial Salado, un poco al norte de Punta Piedras. No encontraron allí los materiales que les debían remitir el doctor Fernández y por eso debieron esperar el arribo del buque. Mientras tanto, aprovecharon a explorar la costa del actual kilómetro 5.
Finalmente al quinto día avistaron el buque que llegaba procedente de Buenos Aires y, para hacer notar su presencia, hicieron señales de humo. El buque encaró a su llegada la bahía que enfrenta el actual Cerro Chenque, pero luego, sin duda al ver las señales de humo, viró al sur y ancló finalmente donde en la actualidad se encuentran las instalaciones portuarias, bastante lejos del lugar donde los expedicionarios se encontraban. Poco después el buque inició la descarga que consistía en unas cincuenta chapas, tirantes y otros materiales, además de víveres.
El grupo comenzó a construir con estos materiales el galpón, finalizando su parte exterior a los seis días. Terminada la construcción, Pietrobelli emprendió el viaje a Sarmiento para traer mercadería. A cinco leguas de Punta Borja se encontró con los jinetes y los carros que marchaban abriendo el camino, informándoles de la llegada de los materiales y la ubicación del galpón. La caravana arribó al Golfo diez días más tarde, donde fue recibida por el solitario "galpón de Pietrobelli", el primer edificio de Comodoro Rivadavia.

Fundación de Comodoro Rivadavia - parte 1


Las exploraciones de Pietrobelli .

La fundación de Comodoro Rivadavia se inicia a partir de la figura de Francisco Pietrobelli. Este pionero, de origen italiano, llegó a Argentina en el año 1888 y fue contratado por una compañía inglesa encargada de la construcción de un tramo de ferrocarril entre Puerto Madryn, Trelew y Gaiman. Durante estos años se dedicó a la exploración de los valles de la región andina.
En 1897, proveniente de Gaiman, viajó hacia el sudeste. Siguiendo el curso de los ríos Chubut y Chico, llegó hasta el lago Musters y fundó la colonia Ideal, hoy conocida como colonia Sarmiento. Este nuevo asentamiento -en donde se establecieron las primeras familias- se debilitaba a medida que se iba poblando, por falta de un puerto desde donde recibir y enviar los productos agrícolas consistentes en lana, cuero, fruta, carne, etc.


La salida marítima más cercana era el puerto de Camarones, distante 366 kilómetros, y en esos tiempos recorrer esa distancia era una hazaña, de modo que la cosecha frecuentemente se perdía.
Pietrobelli estudió cómo llegar al océano a través de las montañas y realizó varias exploraciones, mediante las cuales decidió comenzar cuanto antes la tentativa de llegar en carro al Golfo San Jorge. En 1988 su primer viaje fracasó y debió retornar a Sarmiento sin haber llegado al mar. Con esta experiencia volvió a intentar la llegada al Golfo a principio de 1900 con dos carros y cuatro caballos, pero se fue desviando hacia el sur, descendiendo de Pampa Castillo por el profundo Cañadón López, donde quedó atrapado con sus carros entre montículos y lomas que le impidieron marchar hacia el norte. Resolvió, entonces, seguir el camino a caballo.

Pietrobelli, separado momentáneamente de su guía (Marcelo), escaló una importante cordonada a caballo y desde la cima de un cerro, conocido hoy como Montenegro, avistó el mar. De acuerdo a su relato, el creía encontrarse frente a lo que se llamaba en aquel momento Rada Tilly, pero en realidad estaba ubicado ante la actual Punta Peligro.


"Pedro Belli"



"Un puñado de tierra sobre la cara lo despertó; como pudo abrió los ojos y sintió los latigazos del viento seco sobre todo el cuerpo, entumecido por haber dormido sobre la tierra, sin otro abrigo que el cansancio de los días andados. Se sintió angustiado, pero su duro espíritu no vaciló. Tal vez porque la historia no suele anunciarse, sino simplemente ocurre, se levantó dispuesto a seguir viaje, pese al dolor y la desesperanza. Buscaba el mar pero ahora se conformaría con encontrar nuevamente a sus hombres y el campamento dejado atrás.

Los indios que habían salido con él desde Colonia Sarmiento ya lo deban por muerto. Uno de ellos había regresado a comunicar la muerte de "Pedro Belli".

Francisco llevaba 5 días extraviado, alimentándose con hierbas silvestres y piches* asados cuya carne era una de las pocas compensaciones a tanta penuria.

Descendió un barranco, encontró agua, bebió junto a su caballo. Ambos se alimentaron con berro y siguieron la marcha. En el horizonte distinguió una columna de humo, hacia la que avanzó tan rápido como pudo, pensando que era el campamento de los hombres. Al llegar una amarga desilusión le cerró el pecho: no era su gente, sino un incendio en el que ardían las últimas brazas, cuyo origen quedaría en el misterio.

Pese al disgusto siguió adelante. De pronto se encontró frente a una lengua de tierra que penetraba en el mar. Quiso rodearla, pero no pudo porque iba a pique sobre las aguas. Extrajo la carta náutica de Fitz Roy y entonces, sin que la historia se hubiera anunciado y tal vez porque simplemente estaba ocurriendo, la fatiga se disipó y las penurias se esfumaron, al constatar que la lengua de tierra era la Punta del Marqués .**

Era el 11 de marzo de 1899 y Pietrobelli sintió algo parecido a la felicidad, el alivio de no haberse perdido, el porqué de tanto sacrificio.

Estaba frente a la Rada Tilly. Debía volver y avisar a los otros que había encontrado el camino hacia un fondeadero de buques, primera excusa para el nacimiento de un pueblo que aún no tenía nombre, pero que se llamaría Comodoro Rivadavia."


Texto tomado del libro: "Crónicas del Centenario (1901-2001)". Publicación de Diario Crónica (Impresora Patagónica S.A.C.I.)
(investigación periodística de Stella Armesto, Elvira Córdoba y Raúl Figueroa)
http://www.fortunecity.es/

Comodoro Rivadavia

Fundación oficial
El vicepresidente de la Nación, en ejercicio del poder ejecutivo, Dr. Norberto Quirno Costa es quien firmó el decreto de fundación de Comodoro Rivadavia el 23 de Febrero de 1901. El presidente de la República, general Julio A. Roca había delegado el mando a fin de tomarse unas vacaciones desde los primeros días de febrero. El día 14 había fallecido el Ministro de Marina, el Comodoro Martín Rivadavia, por lo que en su honor se llamó así a la nueva localidad.
Texto del Decreto:
"Buenos Aires, Febrero 23 de1901. Resultando el presente expediente y de lo informado por la Dirección de Tierras y Colonias, que existe la conve-niencia de fundar el pueblo sobre la Rada Tilly a que se refiere la solicitud de los señores propietarios y arrenda-tarios de campos de Santa Cruz y Chubut, que firman la petición en fojas 1, en vista de que la posición que seindica facilitará el embarque de los productos de aquellas regiones, el Vicepresidente de la República en ejerciciodel Poder Ejecutivo,
DECRETA:

Art. 1º - La Dirección de Tierras y Colonias procederá a trazar un pueblo en el territorio de Chubut, sobre la costaAtlántica, entre Punta Borja y la Punta Marqués, que se denominará: Comodoro Rivadavia.
Art. 2º - La citada Dirección cuidará de que los pobladores existentes en el punto indicado, sean preferidos oportu-namente para la adjudicación de lotes.
Art. 3º - Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.
Firmado: QUIRNO COSTA, W. Escalante.

lunes, 22 de febrero de 2010

Las Leyendas de El Avestruz, Los Chenques, El Flamenco

Leyenda “El avestruz” del libro Joiuen Tsoneka (leyendas tehuelches) de Mario Echeverría Baleta

Cuando Elal solicitó la presencia del Ñandú (Oóiu), a la orilla de una laguna, ésta en vez de alzar el vuelo para llegar más pronto, decidió ir caminando , de esta manera demoró demasiado, no llegando a tiempo para prestarle ayuda. Elal irritado le pidió explicaciones, a lo que contestó que había obrado de esta manera ya que un gigante lo estaba observando.
Desde entonces el Ñandú no pudo utilizar jamás sus alas para volar, pero en cambio incrementó su velocidad y resistencia.
Por otra parte el Zorro se convirtió en su más enconado enemigo, ya que él, si, había cumplido su misión a tiempo.

Joiuen: Leyenda
Tsoneka: nombre verdadero de los llamados : tehuelches, Aónikenk o Chonkes
Elal : nombre propio del héroe de los Tsonekas
Oóiu: Ñandú

El castigo de los chenques
Recopilado por Berta E. Vidal de Battini,1984 Narrado por José Autalán. Comodoro Rivadavia. 1952. De Cuentan los mapuches de César A. Fernández Ed. Nuevo Siglo.
Dicen los paisanos que el que cava y saca esqueletos y cosas de un chenque, que es el cementerio de los indios antiguos, tendrá un castigo de cien años para él y para su familia. Dicen que ahí están sus antiguos parientes y que ellos los maldicen. Dicen que todos los que han sacado flechas, huesos y cacharros se han muerto pronto o han quedado malditos. Y dicen que conocen muchas personas que han muerto por eso.
Los paisanos tienen miedo de pasar cerca de los chenques en la noche y los miran con respeto supersticioso. Los chenques son como tesoros enterrados.

Leyenda “El Flamenco (Kápenke)” del libro Joiuen Tsoneka (leyendas tehuelches) de Mario Echeverría Baleta
Anoon, el Piche fue el encargado de citar al flamenco (Kapenke) para participar en la reunión de la laguna, pero mientras se dirigía hacia allá vió a un gigante escondido tras unas rocas y tuvo miedo. Para que éste no se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo y temeroso de ser descubierto, comenzó a husmear la tierra buscando raíces y poco a poco se fue alejando entre los coirones, hasta llegar a la morada del flamenco que en ese entonces no lucía los hermosos colores que hoy le vemos.
Apenas enterado de la noticia, alzó presuroso el vuelo y llegó a la laguna a la hora del amanecer donde ya el cisne había ocupado su lugar, teniendo al niño sobre sus espaldas. Esto lo llenó de tristeza y tal fue su pena que Elal tuvo compasión y en honor a su nobleza le dio como premio el color de la aurora que ya comenzaba a despuntar.
Aun así, Kapenke parece vivir siempre apenado y permanece en actitud melancólica en las solitarias lagunas patagónicas.
El tehuelche tiene especial predilección por este ave y por el cisne, a tal pnto que nunca caza en un lugar donde ellos estén.
Joiuen: Leyenda
Tsoneka: nombre verdadero de los llamados : tehuelches, Aónikenk o Chonkes
Elal : nombre propio del héroe de los Tsonekas
Kápenke: flamenco (se refiere al color rosado )
Anoon: piche

http://www.interpatagonia.com

domingo, 21 de febrero de 2010

Seguimos con las frases viejas



La frase es producto de una serie de cambios y derivaciones que comienzan cuando en España se llamó turca a la borrachera.

La razón tiene toques de humor. Al vino puro, sin añadido de agua, se lo denominaba tanto vino moro corno vino turco, por no estar "bautizado".

En consecuencia, las mamúas tomaron el nombre de turcas.

De allí viene la primera parte de la expresión en su forma original: "agarrarse una turca".

Lo que sigue se debe exclusivamente a la picardía criolla. ¿Quién puede hallarse más confundido que un borracho que se pierde en la niebla?

El pasaje de con la turca al actual como turco lo realizó espontáneamente el uso popular. Y así el turco entró en el dicho y en la neblina, dando lugar a una pintoresca expresión que vale para cualquiera que ande muy desorientado. Por más sobrio que esté.


Fuente Consultada: Tres Mil Historias de Héctor Zimmerman
http://www.portalplanetasedna.com.ar/

Eunucos



Los eunucos fueron personajes que siempre estuvieron ligados en las historias de las diferentes cortes de todos los tiempos, siendo algunos famosos por sus logros políticos, riquezas y roles sociales.

Históricamente el hombre convertido en eunuco cambiaba a una nueva condición de género social, recibiendo un trato diferente luego de haber recibido la mutilación de sus genitales. Esto a su vez, generaba un cambio de género sexual, dado que socioculturalmente, el eunuco no era ni hombre ni mujer, siendo considerado como un género social nuevo, siéndoles atribuidas funciones especiales, entre ellas la sodomía y el cuidado de las mujeres del harén.

La cultura de convertir a los hombres en eunucos existió en numerosas culturas, presentándose en los imperios árabe, chino, babilonio, turco y bizantino. En el caso de China, por ejemplo, los eunucos eran empleados en el Palacio Imperial, siendo en un principio criminales y delincuentes que recibían su castigo, pero luego con el tiempo y el crecimiento del imperio, se precisaron voluntarios externos que aceptaran la nueva condición social. Otros casos se dieron también en en período Barroco, donde se encontraban los castrati (literalmente, castrados) utilizados para el canto.

En otros lugares del mundo también se presentaron casos de la conversión de los hombres a eunucos, incluso en la India siguen existiendo y no hasta hace mucho tiempo, también había casos en
Rusia.

http://sobrehistoria.com/los-eunucos/

viernes, 19 de febrero de 2010

Haush o Manekenk


Fue el primer pueblo en desaparecer totalmente de la Tierra del Fuego, ya que en 1910, según Antonio Coiazza, solamente quedaba una tribu "... habitaba entre Bahía Thetis y Bahía Fatley, y ahora se ha reducido a una sola familia compuesta del padre y de dos hijas, y a una mujer de unos treinta y nueve años."; y según Lucas Bridges, contándolo en 1899 : "Yo me pasaba todo el tiempo con Yoiyimmi y Saklhbarra a fin de aprender su idioma. Si hubiese sabido en aquella época que el aush era hablado sólo por sesenta indígenas en toda la Tierra del Fuego, no me hubiera tomado un semejante trabajo."

Vivían en la parte Este de la Isla Grande de Tierra del Fuego, entre la Bahía Buen Suceso y el Cabo San Pablo. Aunque son considerados, por algunos, como parecidos a los selk'nam, también se supone que los haush llegaron antes a Tierra del Fuego, y que fueron rechazados hacia el Sureste. Tienen costumbres y mitos que presentan diferencias con la tradición selk'nam y un idioma notablemente distinto. Otra diferencia con los selk'nam, el otro pueblo fueguino “de tierra adentro”, es que su economía de alimentación y de vestimenta no depende principalmente del guanaco, sino de la foca.

Muchos datos precisos fueron conocidos gracias a Lucas Bridges por su libro “El último confín de la tierra” (1899) : "Durante los primeros años que pasamos en Harberton, fuimos visitados varias veces por un pequeño grupo de aush [...] Estos aush temían a los onas, sus vecinos del Norte y Oeste, más aún que a los Yaganes, y con fundado motivo. Durante varias generaciones habían sido obligados a evacuar una tierra buena, huir hacia el extremo Sudeste del territorio y reducirse a vivir en medio de la selva y la ciénaga."



Tenenisk, famoso chamán de origen haush.

Y sobre su origen : "Estoy convencido de que los onas y los aush provenían de los tehuelches del Sur de Patagonia, pero los aush llegaron a la Tierra del Fuego mucho antes que los onas [...] Había ciertamente mucha más diferencia entre el aush y el ona que entre este último y el idioma de los tehuelches. Creo que al principio los aush ocuparon toda la región, y se tuvieron que contentar con la punta Sudeste, de clima húmedo y plagada de ciénagas y espesos matorrales. Confirma mi teoría el hecho de que en la tierra ocupada por los onas existen nombres de lugares que no tienen significado en su idioma; son en realidad palabras que sólo tienen significado en el idioma aush."


http://www.tierradelfuego.org.ar/historia/haush.php

jueves, 18 de febrero de 2010

Los espías de Los Andes, durante la campaña de San Martín - parte 3

El engaño

No sólo se organizaban redes de espionaje con el fin de conseguir información, sino que también se engañaba al enemigo, mediante señales e informaciones falsas. La intriga política.

Un ejemplo curioso de la intriga política, es el del Dr. Antonio Garfias. Éste, que era un agente prorealista, El 23 de enero de 1816 se fuga de Buenos Aires. El gobierno se enteró de que se dirigía a Chile. Los conocimientos que tenía Garfias sobre el estado de las Provincias Unidas del Plata era muy bueno, así que por eso el gobierno temió su divulgación. Por carta se dan instrucciones a San Martín de que desprestigie a Garfias en Chile mediante sus agentes. "Haga usted esparcir la voz -dice el comunicado- por medio de sus agentes en Chile, de que este individuo lleva comisión reservada de este gobierno y oportunamente remita V. S. al mismo algunas cartas con instrucciones aparentes, a fin de que caigan en manos de Osorio (el enemigo). Garfias arrojará contra sí la presunción de ser americano y esta circunstancia puede favorecer el proyecto...". No necesito aclarar qué pasó con el pobre Garfias.

San Martín también enviaba correspondencia falsa sobre sus propias informaciones. Esto se hacía enviando correos, bajo la estricta orden de no resistirse ante el enemigo, con planes falsos de invasión. De esta forma Marcó del Pont, jefe español en Chile, dudó del lugar desde donde iba a llegar la invasión del Ejército de los Andes, ya que muchos correos capturados marcaban la parte sur de la cordillera como la mejor para el cruce.
San Martín también utilizaba a los indígenas para su campaña de informaciones falsas, ya que éstos estaban en contacto con los españoles y eran incapaces de mantener un secreto. Se les contaba detalles de los planes sabiendo que en pocos días estarían a oídos de Marcó del Pont.

Dobles agentes y contraespionaje

También estaban los famosos agentes dobles. Eran espías españoles que respondían al mando del sacerdote hispano Francisco López, que era espía de Marcó del Pont. Pero San Martín, cuidadosamente, los había dado vuelta, y les mandaba escribir informes que él mismo redactaba. De esta forma Marcó del Pont recibía cartas falsas a través de sus propios agentes.
La seguridad y el contraespionaje estaban bien cuidados por San Martín. Tenía todos los pasos a Chile vigilados, y nadie entrar en Chile sin tener un salvoconducto firmado por él. Logró detener y ubicar a muchos espías enemigos de esta forma, entre ellos al célebre padre López.

Un caso de contraespionaje lo tenemos en Miguel Castro, un sospechoso detenido en un puesto avanzado de la cordillera. Castro se hacia pasar por minero, pero al no poder justificar esa profesión, se lo mandó a Buenos Aires. Allí fue interrogado y se constató que no era ningún minero. Los espías eran casi todos voluntarios ad honorem, eran muy pocos los mercenarios que lo hacían por dinero, la gran mayoría lo hacía por puro patriotismo. De todos modos San Martín les mandaba dinero para comprar soplones y para gastos. No se sabe si utilizaban códigos, claves, cifrados o alguna otra forma de disimular el mensaje, pero no sería extraño que lo hicieran. Los españoles lo hacían utilizaban un sistema simple que consistía en remplazar las letras por números, separando las palabras con comas, y poniendo puntos en cualquier lado solo para despistar.

La correspondencia se llevaba por medio de caballos y mulas, pero también existen pruebas de que utilizaban palomas mensajeras: "...vuestra correspondencia ha de continuar si no por esa vía será por los aires..." dice el agente Segovia en una carta enviada a San Martín.
Los españoles también tenían espías, y los utilizaban con abundancia. En 1814 Belgrano identificó a uno, un tal Ramón quien se había hecho pasar por enfermo y había conseguido un pasaporte firmado por el mismo creador de la bandera. San Martín arrestó también a varios espías españoles.
Gracias a todos estos héroes anónimos se evitaron muertes innecesarias, campañas fracasadas y el predominio del poder español en estas latitudes.
Alonzo Piñeiro, Armando. La historia argentina que muchos argentinos no conocen. Buenos Aires. Depalma, 1992.Cañás, Jaime. “Los espías de San Martín”. En: Todo es Historia. Buenos Aires, N° 16, agosto de 1968.
http://histoaventura.blogspot.com

Los espías de Los Andes, durante la campaña de San Martín - parte 2

¿Quiénes eran?

Los agentes eran por lo general emigrados chilenos, muchos de los cuales pertenecían a familias de clase alta, y eran voluntarios en estos trabajos. Esto facilitaba la infiltración.

Grandes espías fueron Manuel Rodríguez, alias El Español o Alemán; Antonio Merino, alias El Americano; Jorge Palacios, alias El Alfajor; y muchos más. Estos no tuvieron un lugar en los manuales de historia, pero gracias a ellos se llevó a cabo el gran cruce de los Andes con todo éxito.

Manuel Rodríguez fue tal vez el mejor de los espías de San Martín; era abogado. En su desempeño como espía se encargó de enviar informes sobre la formación y actividad de los ejércitos hispanos, organizaba células de espionaje y subversión. Su cabeza tenía precio, y bastante alto. Participó en la batalla de Maipú; murió asesinado por un oficial español el 26 de mayo de 1818.

Otro de los grandes agentes de San Martín fue Domingo Pérez, el cual se encargaba, bajo la cobertura de un hombre de negocios que viajaba entre Chile y Mendoza, de los enlaces entre el mando de San Martín y las células infiltradas en territorio enemigo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Los espías de Los Andes, durante la campaña de San Martín - parte 1


La campaña de los Andes que estaba preparando San Martín en 1816 no se podía planear sobre la base de ideas, había que manejarse sobre terreno seguro. Por eso mismo San Martín contó con los profesionales del secreto, a fin de rastrear pasos desconocidos en la cordillera que le permitieran una marcha tranquila en su cruce de los Andes. No solamente esto, sino que los espías le permitieron saber las claves militares del enemigo, guardias y hasta el estado psicológico de los pueblos a los que iba a liberar.
El propio gobierno de Buenos Aires le recomendó a San Martín la utilización de espías. El Director supremo Ignacio Álvarez Thomas le decía a San Martín el 10 de mayo de 1815, que "en acuerdo de esta fecha he resuelto que los oficiales D. Diego Guzmán y D. Ramón Picarte pasen al Estado de Chile con el importante fin de promover en él la insurrección contra el gobierno español, y que informen a usted de cuantas noticias crean interesantes...”.
Este Diego Guzmán, bajo el seudónimo de Víctor Gutiérrez, fue uno de los mejores agentes de San Martín en Chile y logró enviar al Libertador una lista muy completa de la tropa, armamento y disciplina del enemigo. También le pasaba los nombres de los oficiales enemigos de mayor influencia, y el panorama general de Chile, en cuanto a organización política.

Como no había muchos agentes capacitados, San Martín adopto dos sistemas clásicos de inteligencia: el celu-lar y el radial. Con el sistema celular podía encarar operaciones en áreas grandes y flexibles, se utilizaba para buscar información sobre el ejército hispano. El segundo sistema sólo lo aplicaba para misiones muy especiales en lugares distantes o de difícil acceso.
Un ejemplo del sistema radial son las operaciones de Juan Pablo Ramírez, alias Antonio Astete; que informó a San Martín sobre varios detalles de sumo interés sobre el terreno donde se llevaría a cabo la batalla de Chacabuco.
El sistema celular o de células fue el más usado y consistía en centros de espionaje divididos en células, las cuales se situaban en las casas de patriotas chilenos que tenían la confianza de los españoles. En ciudades como Santiago, Coquimbo, Concepción, Talca y Curicó.

Cerveza Palermo





Año de fundación: 1897
Fundador: Ernesto Tornquist


1897 En el mes de febrero se constituye la Cervecería Palermo S.A. por iniciativa de Ernesto Tornquist.

1898 Inicia la producción de Cerveza con las marcas “Salvator” (negra) y “Victoria” (blanca) y hielo.

1898 Diploma de Honor y Medalla de Oro en Hamburgo (Alemania) y Gran Diploma de Honor en la Exposición Nacional de Buenos Aires.

1900 Se aumenta el capital inicial para realizar una importante ampliación. Duplica la producción incorporando nueva maquinaria, ampliando depósitos, sótanos y administración.

1900/02 Se establecen sucursales con instalaciones frigoríficas en Córdoba, La Plata y Rosario.

1907 Se lanza la Cerveza Palermo.
1918-1948 Forma parte del Grupo Bemberg.
1928 Reemplaza sus tradicionales marcas Salvator y Victoria por Palermo Estrasburgo, Negra y Blanca.

1949 Es nacionalizada.
Pasa a ser Cervecería Palermo Empresa Nacional.

1959 Por la Ley de Restitución Patrimonial es devuelta al Grupo Bemberg como Cervecería Palermo S.A.I.C.

1961 Incorpora las marcas Buenos Aires, Viena y Malta Uemes que fabricaba la Cervecería Buenos Aires por el cierre de la misma.

1962 Cesa en la producción de las marcas de la ex Cervecería Buenos Aires.

1977 Cierra definitivamente su planta de Av. Santa Fe y Av. Coronel Díaz. Continúa su elaboración en Cervecería Quilmes hasta la fecha.



http://www.marcasconhistoria.com.ar

martes, 16 de febrero de 2010

Los carnavales de Buenos Aires - parte 5

El carnaval fue perdiendo encanto, había muchas patotas y gente pasada de copas que acudía a los corsos, siempre armándose peleas. Muchas familias dejaron de ir a los corsos mas populares. En 1909 se suspendieron los corsos por los continuos incidentes que se producían en ellos.

Por estos años se daban los bailes de los conventillos, que eran legión en Buenos Aires, muchas veces terminando a tiros o puñaladas, pero la mayoría de ellas festejados con mucha alegría y camaradería.

A partir de 1915 muchas de las famosas comparsas fueron desapareciendo. Fueron siendo remplazadas por las murgas. Estas en principio estaban integradas por jóvenes de 20 o menos años. Sus cantos eran simples e ingenuos, y sus letras “atrevidas”. Los corsos perdían brillo, se poblaban de chatas, carros y carritos de lechero, adornados con flores artificiales, farolitos chinescos y tiras de papel barrilete de distintos colores.
Ya no primaba la elegancia de tiempos pasados. Eran tiempos difíciles y se notaba en los festejos del carnaval. Los desfiles fueron siendo relegados por los bailes en gran escala que organizaban diferentes instituciones sociales. En 1921 resultaron fabulosos los del Club de Flores, el realizado por el Círculo de la Prensa en el teatro Coliseo y las veladas en el Tigre Hotel. Las mujeres iban vestidas con disfraces y los hombres con smoking. Esto para las clases altas, para los demás seguían existiendo los bailes en los clubes sociales y en residencias particulares. En todos se realizaban concursos y se premiaba al mejor bailarín y al mejor disfraz.

En la década del 20 eran muy pocos los corsos que seguían existiendo, y menos aun los que seguían siendo alegres y divertidos.

Como se dijo, con la declinación de las comparsas aparecen y proliferan las murgas. Las murgas apelan de modo desafiante al grotesco. Las comparsas en cambio tenían influencias europeas y eran bandas de músicos con alto dominio técnico y muchos coros e instrumentos. Las murgas también son el resultado de la mezcla de tradiciones que se dio con la gran inmigración. Antes las agrupaciones carnavalescas se fundaron en fuertes lazos étnicos, de clase y amistad. Con el tiempo se fueron organizando a partir del encuentro e intercambio vecinal de los barrios.

Las murgas representaban a estos centros sociales, y fueron relegando a las grandes comparsas. No tenían ni tenores ni bandas sinfónicas, pero eran y son muy divertidas.

Los carnavales fueron mantenidos como fiesta pública por entidades que se organizaron en función de lazos de vecindad y territorio, que es la forma que todavía se encuentra en nuestros días. Desaparecieron los corsos, pero todavía se festeja. Y obviamente los juegos con agua nunca desaparecieron por más prohibiciones que les implantaron.


elortiba.org
Por Martín A. Cagliani
Artículo publicado en la revista Circulo de la Historia, Nº 47, febrero 2000

Los carnavales de Buenos Aires - parte 4

Estas últimas se solían juntar en las plazas, la gente se apiñaba en ellas a fin de escuchar su música y sus canciones. Al mismo tiempo en estos lugares se libraban combates con bombas, pomos y huevos.

Los corsos de fines del siglo XIX estaban integrados por comparsas, “centros” y orfeones. Los centros eran sociedades que se juntaban durante todo el año a cantar en diferentes fiestas, principalmente en carnaval. Las comparsas estaban integradas por músicos y cantantes, que se reunían para carnaval. Los orfeones se caracterizaban por su muy buena vestimenta, estaban integrados por músicos de gran categoría, muy buenos coros y grandes orquestas y bandas. Los corsos eran financiados mediante colectas y donaciones, ya que las autoridades no contribuían con dinero. Los corsos comenzaban usualmente a las cinco y media o seis de la tarde, y finalizaban con una fiesta de la ceniza. En esta la gente se arrojaba harina y ceniza, eran luchas violentas, que más de una vez terminaba con incidentes lamentables, pero por lo general se jugaba con mucho divertimento.

Las nuevas armas para los juegos con agua, eran los famosos pomos Cradwell, que se vendían en la farmacia Cradwell de la calle San Martín y Rivadavia, y los llamados de “bellas Artes”. Estos arrojaban agua perfumada. Todo esto a pesar de la ordenanza que prohibía arrojar agua en los días de carnaval. También se arrojaban serpentinas y “confettis”. En San Isidro se vendían los pomos de plomo en la librería de Valentín Dosso o la de Plinio Spinelli, donde también se ofrecían caretas, serpentinas y papel picado.

A fines del siglo XIX y primeras décadas de 1900 los corsos sobraban y alcanzaron su máxima popularidad. Los había en casi todas las calles principales de Buenos Aires. También en las ciudades aledañas. Predominaban en el Centro, pero los había en Flores, en Belgrano, Barracas, La Boca, Parque Patricios. También en el resto del Gran Buenos Aires. Uno muy importante era el de San Fernando, y se destacaban los de Adrogué, Lomas de Zamora, Avellaneda, Morón y San Isidro, este ultimo corso se llevaba a cabo en las calles Cosme Beccar, Belgrano, 9 de julio, 25 de mayo, hasta Primera Junta.

En estos tiempos estaba prohibido jugar con agua, solo se podía arrojar “papel cortado, flores, serpentinas y laminillas de mica”. Esto no quiere decir que no se jugara con agua, se siguió haciendo a pesar de todas las prohibiciones, pero por lo menos con menos violencia. Se solía dejar caer bolas de papel mojadas desde los balcones o azoteas sobre la gente, a veces sujetas con hilo para volver a utilizarla.

Grandes grupos de máscaras llevaban la alegría a la gente por todos lados. Se disfrazaban pintorescamente, se podía ver a la princesa, los príncipes y condes y al gracioso y simpático “oso Carolina”, el cual realizaba piruetas. Los carruajes eran siempre lujosos, pero la gente esperaba con ansia la llegada de las sociedades corales y musicales. También estaban los “clowns” o payasos, que ejecutaban difíciles pruebas gimnásticas. Luego surgieron los grupos de máscaras caricaturescas que divertían con sus números y vestimenta graciosa.

Y por estos años comenzaron a tener importancia los bailes. Se realizaban a continuación de los corsos en teatros, instituciones sociales, hoteles y residencias particulares. Por lo general eran de disfraces, y se bailaban polcas, valses, etc. Algunos de los teatros hasta tenían un servicio mediante el cual los concurrentes podían cambiar de disfraz cuantas veces quisiesen. Uno de los más famosos lugares de baile fue el “Club del Progreso”, fundado en 1852. Era un triunfo social poder participar de sus bailes, ya que había una rigurosa selección de invitados. Fuera de la Capital los mas conocidos eran los del “Tigre Hotel” los del “Hotel de San Isidro”, también en la ultima localidad eran famosos los bailes de Francisco Bustamante, o las suntuosas veladas que organizaba Alfredo Demarchi en su palacio de San Fernando, los de Morón, Lomas de Zamora y, los del hotel Las Delicias en Adrogué. También estaban los bailes del Club de Flores, los del hotel “Carapachay” de San Fernando. Otros bailes famosos eran los organizados por una comisión de vecinos en los salones de la Municipalidad al finalizar el corso de la calle Corrientes. En casi todos los clubes barriales había bailes en carnaval, tanto en la Capital como en el Gran Buenos Aires.

Con el paso de los años se fue viendo que la gente de sociedad no compartía como antes estas fiestas populares, solo acudían a los bailes o se exhibían en los carruajes durante los corsos más importantes. Ya no se daba la camaradería que imperase en el siglo anterior, en que los niños salían con los grandes, los negros con los blancos, ricos con pobres todos jugaban y festejaban juntos.

Los carnavales de Buenos Aires - parte 3


Por esta época los festejos de carnaval se habían extendido a todas las ciudades del actual Gran Buenos Aires. Los juegos con agua predominaban, pero también había bailes. Estos eran muy importantes, comenzaron en domicilios particulares, a principios de este siglo (s. XX) tomaron la posta los clubes de barrio.

Pero siguiendo con los “carnavales de Rosas”, los grandes protagonistas y protegidos de Rosas, eran los morenos. Los negros se dividían en “naciones”, y se juntaban en “tambos” a danzar al ritmo de sus candombes. El mismo Rosas concurría a los “huecos” donde los morenos festejaban. Por nombrar una, en 1838 acudió a la fiesta realizada por la “nación” “Congo Augunga”, en la esquina de las actuales San Juan y Santiago del Estero, acompañado de su esposa Encarnación y su hija Manuelita.

Una costumbre en esta época era la llamada “día del entierro”. Los vecinos de cada barrio colgaban en algún lugar un muñeco de paja, al que llamaban Judas, que luego era quemado, en medio de una fiesta general.

Pero no todo era diversión, los desmanes y las escenas “poco decorosas” aumentaron llegando a ser “repulsivas”. Rosas decidió cortar por lo sano y prohibió todo festejo de carnaval el 22 de febrero de 1844. La prohibición se extendió también a todas las ciudades del actual Gran Buenos Aires.

Las celebraciones se reanudaron recién en 1854, con Rosas fuera del poder. Pero el carnaval volvió muy reglamentado, se realizaban bailes públicos en diversos lugares, previo permiso de la policía. Había mucha vigilancia policial para prevenir los desmanes de las décadas anteriores.

En los años siguientes comenzaron a predominar las comparsas. Todo reglamentado, las comparsas tenían que estar anotadas, así como sus miembros, en la policía; también las personas que usaban caretas tenían que pedir un permiso y llevarlo encima por si un policía lo requería.

El primer corso se efectuó en 1869, participando en él mascaras y comparsas. Fue muy festejado por el pueblo y la prensa. Al año siguiente, una disposición policial permitió el desfile de carruajes en los corsos. Al principio, los corsos se llevaban a cabo en las calles Rivadavia, Victoria y Florida, con el tiempo se extendieron a diversas calles y barrios. Eran muy alegres y vistosos, el lujo de los disfraces y adornos fue creciendo con cada nuevo carnaval. Cada corso contaba con una comisión organizadora, los familiares de los miembros e invitados especiales se ubicaban en los balcones de la casa que servía de sede, y frente a esta se detenían las comparsas y mascaras para interpretar sus canciones y sus músicas.

Como es de esperarse, la costumbre de jugar con agua no había desaparecido, todavía sigue. Se utilizaban huevos y jeringas como antes, mas la incorporación de los pomos.

Cobraron auge los “centros”, sociedades organizadas especialmente para desfilar en los corsos. Predominaban los de los negros desfilando al son de sus candombes. A veces al enfrentarse dos comparsas de negros se iniciaban las “tapadas”, un contrapunto de todos los instrumentos que no terminaba hasta dejar en claro la supremacía de una de las comparsas, podían durar varias horas. Mas de una ves los vencidos apelaban a los golpes para expresar su descontento. Pero estos “centros” también estaban integrados por “gente de bien”, el mas conocido era la sociedad “Los Negros”. Esta estaba integrada por jóvenes intelectuales de la alta sociedad. Vestían un uniforme militar húngaro. Las letras de sus canciones eran sobre la relación de los negros y los blancos, ellos eran, supuestamente, esclavos. Bastardeaban las costumbres de los negros con sus canciones. Las comparsas tenían canciones con unas letras muy interesantes. Las había con contenido gracioso, crítica política, crítica social, de todo un poco.

Lo normal en estos años era que la gente jugaba con agua durante el día, veían los corsos, que comenzaban tipo cinco y media o seis de la tarde, y luego acudían a los bailes públicos o particulares, que comenzaban entre las 9 y 11 de la noche y terminaban de madrugada. Decía una crónica de 1872: “En los teatros, las puertas se abrirán mañana, el lunes 12 y el martes 13, a las 11 de la noche, y se cerrarán a las 4 de la madrugada. Los “tranways” estarán en funcionamiento toda la noche. En los teatros, los palcos costarán alrededor de 200 pesos y la entrada 100. En el Teatro de la Alegría los precios serán más módicos para los bailes de máscaras: 60 pesos los palcos y 25 la entrada para hombres. Las damas entrarán gratis. ¿No habrá algún disfrazado que se haga pasar por mujer?”. Este año de 1872, los juegos con agua fueron prohibidos por la policía, solo se permitían los disfraces y las comparsas.

Los carnavales de Buenos Aires - parte 2

Los excesos no disminuían, y si lo hacían era por poco tiempo. El 13 de febrero de 1795 el virrey Arredondo promulgó el bando acostumbrado prohibiendo “los juegos con agua, harina, huevos y otras cosas”.

En los años siguientes a la Revolución de Mayo, se volvió muy común entre la población, en especial entre las mujeres, la costumbre de jugar en forma intensa con agua. Para ello utilizaban todo tipo de recipiente, desde el modesto jarro, hasta los huevos vaciados y rellenos de agua con olor a rosa, pasando por baldes, jeringas, etc. Los huevos eran vaciados y llenos con agua, pero no siempre con agua aromatizada, a veces solo se tiraban huevos podridos. Entre la gente acomodada se usaba, comprar los huevos de ñandú, rellenos de agua con olor a flores, como hoy se venden las bombitas los huevos se vendían en las esquinas. Las azoteas de las casas se convertían en verdaderos campos de batalla acuáticos, y mas de un transeúnte se ligó una fresca catarata de agua. La batalla por una azotea entre hombres y mujeres, todos jóvenes, era divertidísima y terminaba con la inmersión de los perdedores en una tina o bañadera.

Esta costumbre de mojarse solo se utilizaba en la ciudad, no se había generalizado todavía en la campaña ni en las ciudades aledañas a la capital virreinal. En la campaña solían festejar de forma muy ruda, grupos de jinetes se chocaban entres si con mucha fuerza, quedando muchos heridos.

Un escritor inglés dice para 1820: “Llegado el carnaval se pone en uso una desagradable costumbre: en vez de música, disfraces y bailes, la gente se divierte arrojándose baldes de agua desde los balcones y ventanas a los transeúntes, y persiguiéndose unos a otros de casa en casa.” Y sigue “Los diarios y la policía han tratado de reprimir estos excesos sin obtener éxito.”

En las calles eran más encarnizadas las luchas con agua, ya que en ellas intervenían los esclavos, que mojaban a todo el mundo, se daban pequeñas venganzas, y más de uno no se la aguantaba pasando a las manos, que muchas veces terminaba con heridos o algún muerto. Por eso cada comienzo de carnaval se dictaban medidas preventivas, que nunca funcionaban porque los policías también jugaban al carnaval y los que estaban de servicio preferían alejarse de los lugares de lucha, para no ligarla ellos también.

El carnaval de 1827 fue mucho más tranquilo y los juegos con agua casi ni se vieron, las continuas quejas de años anteriores habían hecho efecto, aunque mas que nada se debió a la determinación de la policía de conservar el orden, algo que nuca había ocurrido. Pero esta moderación solo duro dos años, ya en 1829 vuelve la violencia. Dice un periódico: “Hemos oído asegurar que no han faltado brazos ni piernas rotas, ojos sacados, pistoletazos, etc.”. Esto porque otra vez los policías eran los primeros en jugar. Los juegos con agua siguieron, no siempre violentos.

En los tiempos de Juan Manuel de Rosas, el carnaval era esperado con mucho entusiasmo, en especial por la gente de color, protegidos de Rosas.

Para el carnaval de 1836 se permitieron las máscaras y comparsas, siempre y cuando gestionasen anticipadamente una autorización de la policía. Para esta época el carnaval estaba ya muy reglamentado para prevenir desmanes. Solo se permitía el juego en los tres días propiamente dichos de carnaval, y el horario era anunciado desde la Fortaleza (actual Casa Rosada) con tres cañonazos al comienzo, 12 del mediodía, y otros tres para finalizar los juegos, al toque de oración (seis de la tarde). También se tiraban cohetes, para los cuales había que tener permiso de la policía.

Para los juegos en esta época, se movilizaban carros con tinas de agua, jarros, jeringas, huevos de ñandú, también se usaban vejigas llenas de aire, con las cuales se golpeaba a los transeúntes. Estos juegos generaban verdaderas batallas campales. Luego del cese, de los juegos con agua, continuaban los festejos con reuniones particulares, que a veces terminaban a la madrugada.

Las costumbres del carnaval, en época de Rosas, fueron cayendo en excesos, llegando hasta el máximo desbordamiento. La gente se divertía muchisimo, no había ni clase ni estrato social que no jugara al agua en carnaval. Pero como en todo estaban los exagerados, que llegaban a las manos, y muchas veces ocurrían desgracias. También estaban los que no disfrutaban de estos juegos y no dejaban de quejarse por medio de revistas y periódicos. Muchos de estos últimos se iban de la ciudad por esos tres días de carnaval. Los excesos, ¿cuáles eran los excesos?, se preguntaran. Estaban los que aprovechaban para entrar en las casas y robar, los que se aprovechaban de las mujeres que jugaban al carnaval, manoseándolas, rompiendo sus ropas y hasta violando. También se catalogaban como excesos algunos que ahora son muy comunes en carnavales como los de Río de Janeiro o Gualeguaychú: “Las negras, muchas de ellas jóvenes y esbeltas, luciendo las desnudeces de sus carnes bien nutridas…”, decía José M. Ramos Mejía de esa época.