lunes, 29 de junio de 2009

El retorno al fraude.


El 6 de septiembre de 1930 un golpe cívico-militar, encabezado por el general José Félix Uriburu, depone al presidente Hipólito Yrigoyen, que había sido reelegido en 1928. La famosa crisis del año 30 había conseguido hacer mella en el prestigio y la popularidad del anciano líder radical y fueron muy pocos los que defendieron a la joven democracia argentina. El nuevo gobierno calculó que el radicalismo se encontraba lo suficientemente desacreditado ante la opinión pública y convocó a elecciones en varios distritos para el 5 de abril de 1931. La derrota del oficialismo obligó a Uriburu a pedir la renuncia del ministro del interior Matías Sánchez Sorondo. A partir de entonces, y por más de diez años, las oligarquías retoman impunemente el fraude como metodología para perpetuar su poder. Por ese motivo esa época pasa a la historia con el rótulo de "La Década Infame".

Las antiguas prácticas del siglo XIX volvieron a ejercitarse: cuarto oscuro con matones, sobres ya cerrados, expulsión de fiscales de la oposición, votos marcados, urnas llenas, robo de libretas, desaparición de urnas, entrega de listas antes de emitir el voto conjuntamente con promesas y amenazas, conteo de las papeletas del cuarto oscuro cada vez que entraba un votante, utilización de documentos de identidad de personas ya muertas o falsos, y tantas otras artimañas más. Todo se iniciaba con el envío de un telegrama al jefe de las fuerzas de seguridad de la zona de votación en el que se le ordenaba que debía consultar o recibir instrucciones de alguien, que siempre resultaba ser el caudillo conservador local.
En Córdoba fue más difícil el fraude debido al enfrentamiento armado entre conservadores y los radicales de Amadeo Sabattini, en donde las urnas se defendía a los tiros. El radicalismo en los inicios retomó su posición histórica frente al fraude: el abstencionismo electoral. La dirección de Marcelo Torcualto de Alvear hizo modificar esa postura y comenzó a participar, en 1935, de la farsa que significaba sufragar en ese sistema.


La historia ante el fraude.

A modo de anécdota se puede recordar que en el famoso Cabildo Abierto del 22 de mayo 1810, paso previo a la Revolución del día 25 -que cortó los lazos con el imperio español-, de las 450 invitaciones a los principales vecinos sólo concurrieron 251, ya que los criollos realizaron la "picardía" de impedir la entrada a los adherentes a la continuidad del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, mediante la utilización de las milicias urbanas, como los Patricios, surgidas como consecuencia de las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807.

En lo que concierne al respeto de la voluntad del pueblo para elegir libremente a sus autoridades el sistema consagrado en la Constitución Nacional de 1853 fue una verdadera farsa hasta que el presidente Roque Saenz Peña, en 1911, envió al Congreso el proyecto de reforma electoral. La denominada Ley Saenz Peña, sancionada en 1912, propiciaba, entre otros aspectos, el sufragio universal, obligatorio, un nuevo empadronamiento, y una cuestión fundamental: el voto secreto.
Esta verdadera arma electoral fue utilizada por los argentinos para terminar con la hegemonía conservadora de más de medio siglo. El 2 de abril de 1916 se realizaron las primeras elecciones presidenciales con total imparcialidad oficial, que consagró como presidente a Hipólito Yrigoyen por la Unión Cívica Radical, para el período 1916-1922. Aunque no se puede hablar legitimidad plena de la representación de las autoridades porque el 50% de la población no pudo participar del proceso eleccionario dado que no se permitía votar a las mujeres.

El Radicalismo, el primer partido político moderno de Argentina, había aparecido como un movimiento popular, dirigido por Leandro N. Alem y luego por su sobrino Yrigoyen, opositor al conservadorismo y que después de una fallida revolución en 1905 propugno el abstencionismo electoral, en virtud de las escasas garantías de ecuanimidad que ofrecía el sistema.
Esta particular manera de presión pública, más la decisión de algunos dirigentes conservadores, como Roque Saenz Peña, de proporcionar al país un avance en materia política que se correspondiese con el desarrollo económico, social y cultural alcanzado a inicios de la segunda década del siglo, fue lo que motorizó el cambio en la práctica electoral desde el Congreso de la Nación.

Sin embargo, esta situación sólo se manifestó a nivel nacional, ya que en numerosas provincias argentinas se habían constituido verdaderos gobiernos feudales, en donde el nepotismo abarcaba a los poderes judicial, legislativo y ejecutivo, generándose numerosas acciones fraudelentas en los cominicios provinciales. Esto conllevó a una política de numerosas intervenciones federales del gobierno de Yrigoyen y a una feroz contienda en el Senado Nacional.



sábado, 27 de junio de 2009

Las mil y una curiosidades de Buenos Aires - 5


· En 1914 fallecieron los ex presidentes Roque Sáenz Peña, el 9 de agosto, y Julio A. Roca, el 20 de octubre. Eran dos des­tacados representantes de la llamada Generación del Ochen­ta, y por esa razón se les dio sus nombres a las dos avenidas que proyectaban abrirse en esos años: las diagonales Norte y Sur, respectivamente.

· El monumento que recuerda al presidente Roque Sáenz Peña se encuentra en el cruce de esa avenida con la calle Florida. El presidente Agustín P. Justo asistió al acto de inauguración, en agosto de 1936, con su ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Saavedra Lamas, yerno de Sáenz Peña.

· Las diagonales Norte y Sur, abiertas en la década de 1920, se diferenciaban del tradicional trazado del damero español. Esas arterias exhiben además una característica curiosa y única entre las calles de Buenos Aires todos sus edificios tienen la misma altura, 33 metros, y una cornisa que se extiende a 28.66 metros. También las ventanas y balcones son uniformes a lo largo del trazado de las avenidas.

· ¿Cuál es la calle más corta de la ciudad? Emilio Pettoruti, en Reco­leta. Une las avenidas Del Libertador y Figueroa Alcorta, casi junto al Palais de Glace.

· ¿Y la más angosta? Santa Mag­dalena, en Barracas: tiene poco más de un metro de ancho cuando nace en la calle Osval­do Cruz, debajo del viaducto del FC Roca. Se encuentra junto a la estación Hipólito Yrigoyen.

· Tres calles de la ciudad evocan a Domingo F. Sarmiento. Una es la paralela inmediata a Corrientes, otra es la avenida que se encuen­tra en Palermo, y la tercera un pasaje de Balvanera, que comuni­ca Rivadavia con Bartolomé Mitre. Por otro lado, también existe la calle Fragata Sarmiento y la que homenajea a su madre, Paula Albarracín de Sarmiento, además de la calle que recuerda la fecha de su fallecimiento: 11 de septiembre de 1888.

· Hasta febrero de 2008, Buenos Aires era atravesada por 2.159 arterias entre calles, avenidas, pasajes y autopistas. La siguiente es la división temática de sus nombres:

· Las calles porteñas con nombres de mujeres. Esta cifra se acrecentó en 1995 con el bautismo de todas las calles de Puerto Madero con los nombres de políticas, educa­doras, artistas y el de la fundadora de las Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor.

· A pesar de lo que pueda pensarse por su forma sinuosa y por su nombre, no corría ningún arroyo por la calle Arroyo, en el barrio de Retiro. Debe su nombre al funcionario criollo Manuel Arroyo y Pinedo.

. Ninguna calle recuerda a la actual capital brasileña, Brasilia, aunque dos evocan a las anteriores, Bahía y Río de Janeiro.

· Dos calles porteñas homenajean a boxe­adores: a Justo Suárez, el Torito de Mata­deros, donde se encuentra el estadio del club Nueva Chicago, en ese barrio. A Oscar Bonavena, en Nueva Pompeya, a pesar de que el deportista era oriundo de Parque de los Patricios. En su barrio lo recuerda un monumento, sobre la ave­nida Caseros.

· La calle de Buenos que cambió más veces de nombre es Defensa. Se llamó –hasta su actual denominación- Real, Del Fuerte, San Francisco, Mayor, San Martín, Liniers y De la reconquista. Nace en Montserrat, y más al Sur es el límite de los barrios de San Telmo y Constitución.

Diego M. Zigiotto nació en el barrio de Flores en 1972. Es Licenciado en Periodismo. Colaboró en Canal 7, Caná (á) y en la Agencia Universitaria de Noticias. En Radio del Plata y Radio 10 se desempeñó como productor periodístico del programa “La linterna”, además de dirigir y editar la revista homónima entre 1995 y 2000.

Las mil y una curiosidades de Buenos Aires - 4

· Muchos historiadores han condenado a Manuel García quien. Como ministro de Bernardino Rivadavia y en sospechosas negociaciones durante la guerra contra el Brasil, entregó la Banda Oriental a aquel país, hecho que motivó la caída del gobierno. La calle que lo recuerda recorre cinco cuadras en Parque de los Patricios. El otro Manuel García, marino, es evocado en la zona que se conoce como Barrio River, en Belgrano.

· Las tres calles Leguizamón corresponden a los hermanos entrerria­nos Honorio, médico; Martiniano, escritor; y Onésimo, jurista.

· El intendente porteño José Luis Cantilo da nombre a dos arte­rias de la ciudad. Una es la autopista que une la costanera Rafa­el Obligado con la avenida General Paz, y la otra es una calle de Villa Devoto.

· La calle J. I. Gorriti no recuerda al canónigo Juan Ignacio Gorri­ti, quien bendijo en 1812 y en Jujuy la bandera creada por Manuel Belgrano, sino a su hermano José Ignacio, militar e integrante del Ejército del Norte.

· Una única calle homenajea a un futbolista: se trata de Her­minio Masantonio, en Nueva Pompeya, a pocas cuadras del club para el que jugaba, Hura­cán, que tiene su estadio en Parque de los Patricios.

· ¿Están seguros de que Rivadavia es la calle más larga del mundo? Es sólo un mito, ya que ni siquiera es la más larga de Buenos Aires. Rivadavia recorre 18,5 kilómetros dentro de la ciudad, pero la supera la avenida General Paz, con poco más de 24. aunque siempre se discute si la General Paz es sólo porteña o compartida con los partidos del Conurbano Norte y Oeste, lo cierto es que está bajo jurisdicción de Buenos Aires en su totalidad, incluso su colectora externa. Hasta donde comienza la línea de edificación de las propiedades en territorio provincial.

. Aunque les pese a los porteños, la avenida 9 de Julio no es la más ancha del mundo. Lo fue cuando se inauguró el primer tramo, el 12 de octubre de 1937, porque para abrir esta gran vía fue necesario demoler las manzanas comprendidas por la numeración del 1001 al 1100 entre los barrios de Constitución y Retiro. Entonces, el espacio resultante era de 140 metros. Luego, con la incor­poración de plazoletas, playas de esta­cionamiento y canteros centrales, ese ancho se perdió. Sólo tres edificios se salvaron de ser demolidos: la iglesia Inmaculado Corazón de María; el ex MOP, edificio Apertura de la avenida hoy compartido por los Ministerios de 9 de Julio, con el Obelisco y el edificio del MOP Salud y de Desarrollo Social; y el palacio al fondo de la familia Ortiz Basualdo, sede de la Embajada de Francia desde 1939.

· A Mariano de Vedia y Mitre, el intendente porteño que decidió abrir la avenida 9 de Julio, lo llamaban Guillermo tell, por las manzanas que había derribado.

· La avenida 9 de Julio se abrió por etapas en poco más de cuarenta años. En la década de 1960 se extendió hasta Independencia y Santa Fe, y en los setenta hasta caseros y del Libertador. Con los escombros de los cientos de viviendas demolidas se ganaron tierras al río en la Costanera Norte. Por otro lado, con objetos rescatados entre las topadoras nació la colección del Museo de la Ciudad (ver “Barrio de Montserrat”).

Diego M. Zigiotto nació en el barrio de Flores en 1972. Es Licenciado en Periodismo. Colaboró en Canal 7, Caná (á) y en la Agencia Universitaria de Noticias. En Radio del Plata y Radio 10 se desempeñó como productor periodístico del programa “La linterna”, además de dirigir y editar la revista homónima entre 1995 y 2000.

Las mil y una curiosidades de Buenos Aires - 3

· ¿Es posible recorre en automóvil la calle Florida) Sí, pues una cuadra de esa calle está abierta al tránsito vehicular, entre Marcelo T. de Alvear y San Martín, donde se encuentran el Hotel Marrito-Plaza y el edificio Kavanagh. ¿Y la peatonal Lavalle? Sólo una cuadra, ya que hay un estacionamiento en Lavalle al 600. Para acceder a él los autos deben doblar hacia Lavalle desde Maipú e, irremediablemente, circular con cuidado entre los peatones.

· La calle San Martín, que nace junto a la Catedral y termina en Retiro, no homenajea al general José de San Martín sino a San Martín de Tours. Una calle de Palermo recuerda por segunda vez al santo. Sin duda, cuando los concejales decidieron el nombre de esa arteria, desconocían el reconocimiento previo.

· Además de la avenida que lleva su nombre y de la Avenida del Libertador, también se encuentra en la nomenclatura urbana la madre del general San Martín, Gregoria Matorras; su esposa, Remedios de Escalada; su suegro, Antonio Escalada; el lugar donde nació, Yapeyú, y donde falleció, Boulogne Sur Mer, ade­más de cuatro batallas en las que participó: Arjonilla, San Loren­zo, Chacabuco y Maipú.

· Otros parentescos rescatados en nombres de calles de Buenos Aires: Domingo F. Sarmiento y su madre, Paula Albarracín; los Alsina: Valentín y su hijo Adolfo; los Alvear: Carlos, su hijo Emi­lio y su nieto Marcelo, que no era hijo de Emilio sino de Torcuato, primer intendente de Buenos Aires y a quien no recuerda ninguna calle, aunque sí una plaza en el barrio de Recoleta.

· Los hermanos Miguel y Domingo Azcuénaga también dan nombre a calles de la ciudad; del mismo modo Esteban Bono­rino y su hijo Martiniano; los médicos y hermanos Finochietto: Ricardo y Enrique; los Guido: Tomás, y su hijo Carlos Guido y Spano; José Ignacio Gorriti y su hija Juana Manuela; los herma­nos Martín Miguel y Macacha Güemes; los Moreno: Mariano y su sobrino José María; los hermanos actores José y Pablo Podes­tá; los Pueyrredón: Juan Martín, su hijo Prilidiano, y el sobrino de este último, Honorio; Matías Ramos Mejía y su hijo José María; el escritor Marcos Sastre y su hijo Ángel; los Cantilo: José María y su hijo José Luis, intendente de la Ciudad; y los Seguí: Francisco y Juan Francisco, su hijo.

· Tres calles de la ciudad nombran a familiares de escritores argentinos: Rafael Hernández, político y hermano de José, el autor de Martín Fierro; Manuel Güiraldes, intendente de la Ciudad y padre de Ricardo, autor de Don Segundo Sombra; y Vicente López, crea­dor de la letra del Himno Nacional Argentino y padre de Vicente Fidel López, autor de La gran semana de mayo de 1810.

· Entre los presidentes argentinos que incluyen en las calles por­teñas a miembros de sus familias se encuentran Bartolomé Mitre, su hermano Emilio y su hijo Bartolomé Mitre y Vedia; los pri­meros mandatarios Luis Sáenz Peña y su hijo Roque; los Pelle­grini: Carlos y su padre Carlos Enrique; Hipólito Yrigoyen y su tío Leandro Alem; Bernardino Rivadavia y su nieto Martín, conocido como “el Comodoro”; Julio Argentino Roca y su padre, José; y los Uriburu: José Evaristo y su padre, Evaristo, además de su hermano Napoleón.

· Cinco calles consecutivas homenajean a presidentes argen­tinos en los barrios de Montserrat y San Nicolás: Hipólito Yrigoyen, Bernardino Rivadavia, Bartolomé Mitre, Juan Domin­go Perón y Domingo Faustino Sarmiento.

· Dos calles de la ciudad se llaman Manuel García y otras dos Nicolás Granada, aunque cada una homenajea a distintas personas.

· Muchos historiadores han condenado a Manuel García quien. Como ministro de Bernardino Rivadavia y en sospechosas negociaciones durante la guerra contra el Brasil, entregó la Banda Oriental a aquel país, hecho que motivó la caída del gobierno. La calle que lo recuerda recorre cinco cuadras en Parque de los Patricios. El otro Manuel García, marino, es evocado en la zona que se conoce como Barrio River, en Belgrano.

· Las tres calles Leguizamón corresponden a los hermanos entrerria­nos Honorio, médico; Martiniano, escritor; y Onésimo, jurista.


Diego M. Zigiotto nació en el barrio de Flores en 1972. Es Licenciado en Periodismo. Colaboró en Canal 7, Caná (á) y en la Agencia Universitaria de Noticias. En Radio del Plata y Radio 10 se desempeñó como productor periodístico del programa “La linterna”, además de dirigir y editar la revista homónima entre 1995 y 2000.

Las mil y una curiosidades de Buenos Aires - 2

· Antes de llamarse Leandro N. Alem, la avenida del Bajo era conocida como Paseo de la Alameda. Ese nombre era completa­mente impropio ya que entre los árboles que ornaban el lugar no había un solo álamo: eran todos ombúes y sauces.

· Once calles de la ciudad repiten el apellido García.le siguen López y Martínez, connueve; con ocho, Álvarez y Rodríguez; con siete, Fernández y González; con seis, Castro, Díaz, Pérez y Sáenz; con cinco, Gómez, Ortiz, Paz y Sánchez; con cuatro, Castillo, Méndez, Moreno y Ramírez; con tres, Aráoz, Bermúdez; Campos, Carranza, Correa, Demaría, Escalada, Güemes, Gutiérrez, Irigoyen; Leguizamón, Lynch, Mitre, Montes, Pueyrredón, Quintana, Quiroga, Rivera, Rojas, Romero, Ruiz, Suárez, Uriburu, Valle, Varela, Vedia y Vega.

· Los cónyuges de cinco parejas dan nombre a diez calles: Marce­lo T. de Alvear y Regina Pacini; José de San Martín y Remedios de Escalada; Juan B. Justo y Alicia Moreau; Martín Thompson y Mariquita Sánchez y Juan D. Perón y María Eva Duarte, esta última con su apellido de casada, Eva Perón.

· Uno de los miembros de una pareja célebre no ha obtenido aún su calle: Encarnación Ezcurra figura en la nomenclatura porteña, pero no Juan Manuel de Rosas. En 2003 el historiador Pacho O’ Donnell –entonces diputado de la Ciudad– propuso ese nombre para la avenida Sarmiento, ya que en ese terreno se ubicaba el caserón de Rosas, “Palermo de San Benito”. Tras una polémica pública, el proyecto no prosperó. La avenida Monroe se llamó Juan Manuel de Rosas desde 1974 hasta 1976, cuando se le devol­vió su denominación actual.

· La ley porteña 1.198 establece que la futura autopista ribereña, que unirá la autovía Buenos Aires- La Plata con la Arturo U. Illia, se llamará Brigadier General Juan Manuel de Rosas. Según un proyecto presentadp en octubre de 2006, tal vía sería en realidad un túnel entre las avenidas Madero-Huergo y Alicia Moreau de Justo, desde la zona de Retiro hasta la calle Brasil. El tramo ya tiene nombre, pero las obras aún no han comenzado.

· Según la geometría, las paralelas no se tocan. Sin embargo ese principio no se cumple en algunas calles porteñas. Por ejemplo, Ecuador y Anchorena nacen paralelas a la avenida Pueyrredón. En su finalización, Ecuador desemboca en Anchorena, y Ancho­rena en Pueyrredón.

Diego M. Zigiotto nació en el barrio de Flores en 1972. Es Licenciado en Periodismo. Colaboró en Canal 7, Caná (á) y en la Agencia Universitaria de Noticias. En Radio del Plata y Radio 10 se desempeñó como productor periodístico del programa “La linterna”, además de dirigir y editar la revista homónima entre 1995 y 2000.

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Las mil y una curiosidades de Buenos Aires - 1

¿Qué hay en “la punta del Obelisco”? ¿Por qué la Casa de Gobierno es rosada? ¿El Cabildo que conocemos es realmente el de 1810? ¿Por qué las Madres de Plaza de Mayo marchan alrededor de la Pirámide cada jueves desde 1977? ¿Quiénes y por qué bautizaron a nuestro río como “River Plate”? ¿Quién inventó el “revuelto Gramajo”? ¿En una habitación de qué hotel de la ciudad se terminó de escribir el Martín Fierro? ¿Cuál es el origen del término “xeneize” con el que se denomina a los hinchas de Boca Juniors? ¿Dónde está el metro 0, que marca la altura de la ciudad?
SOBRE EL AUTOR
Diego M. Zigiotto nació en el barrio de Flores en 1972. Es Licenciado en Periodismo. Colaboró en Canal 7, Caná (á) y en la Agencia Universitaria de Noticias. En Radio del Plata y Radio 10 se desempeñó como productor periodístico del programa “La linterna”, además de dirigir y editar la revista homónima entre 1995 y 2000. Es también Técnico de Gestión de Servicios Turísticos y Guía de Turismo Nacional, especializado en la Ciudad de Buenos Aires. Como socio gerente de una agencia de vajes, diseñó distintos circuitos temáticos que se realizan con gran éxito en la Ciudad de Buenos Aires, los cuales han dado origen a este libro.

PRIMER CAPITULO:

Las callecitas de Buenos Aires tienen ese “qué sé yo”, ¿viste? HORACIO FERRER, “Balada para un loco”

Los nombres de las calles mencionadas responden a su actual denominación, salvo que se exprese lo contrario. Abreviaturas utilizadas: AFIP, Administración Federal de Ingresos Públicos; CGT, Confederación General del Trabajo; FC, Ferrocarril; GCBA, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; MCBA, Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires; MOP, Ministerio de Obras Públicas; Somisa, Sociedad Mixta Siderurgia Argentina; UBA, Universidad de Buenos Aires. ¿Cuál es, por orden alfabético, la primera calle de la ciudad? Acassuso, en los barrios de Villa Luro y Liniers. ¿Y la última? Zuviría, en Parque Chacabuco y Flores.

. Las calles que llevan el nombre más corto son Ohm, en Villa Ortúzar, y las dos Mom, una en Nueva Pompeya y la otra en Belgrano. Las de nombre más largo son María Antonia de la Paz y Figueroa, en el barrio de Vélez Sársfield, y Severo García Grande de Zequeira, en Mataderos, ambas con veintiocho letras.

. ¿Qué esconden las iniciales de los nombres de algunas persona­lidades históricas homenajeadas en calles de Buenos Aires? La T de Marcelo T. de Alvear oculta a Torcuato; la V de Joaquín V. González, a Víctor; la B de Juan B. Justo, a Bautista; la C de José C. Paz, a Clemente; la L de Ramón L. Falcón, a Lorenzo, igual que la L de Alfredo L. Palacios; la N de Lucio N. Mansilla, a Nor­berto; la M de Roberto M. Ortiz, a Marcelino. La P de Francisco P. Moreno no corresponde a “perito”, como cree mucha gente, sino a su segundo nombre, Pascasio.

· A pesar de la versión más divulgada, la N de Leandro N. Alem no pertenece al nombre Nicéforo. Según cuenta Daniel Balmaceda en Espadas y corazones, las tarjetas personales del político radical decían “Ln. Alem” –tal vez una forma apocopada de Leandro. Inexplicablemente, en algún momento alguien le adjudicó el Nicéforo como segundo nombre. Por otro lado, su verdadero apellido era Alén.

· Los únicos barrios que contienen calles con su propio nombre dentro de su perímetro son Boedo y Constitución. Paradójicamen­te, la calle Almagro se encuentra en Villa Crespo; Floresta, en Villa Luro; Caballito, en Parque Chacabuco; Coghlan, en Villa Devoto; Vélez Sársfield, en Barracas y Parque de los Patricios; Belgrano, en Almagro, Balvanera y Montserrat; Saavedra, en Balvanera; y Liniers, en Boedo y Almagro.

· La calle Núñez, en el barrio homónimo, no recuerda a su fundador, Florencio Núñez sino a un militar de igual apellido. Lo mismo sucede con Venancio Flores, un militar uruguayo cuyo apellido no dio nombre al barrio.

. Hay en Buenos Aires dos calles circulares: Berlín, en Parque Chas, y Patricias Argentinas, bordeando el parque Centenario, en Caballito. · Tres pasajes de la ciudad reciben nombres de marcas comercia­les: La América y La Estrella en Parque de los Patricios, y La Mundial en San Nicolás. En los tres casos se trataba de com­pañías de seguros. La calle Spika, en Barracas, no recuerda a la tradicional radio portátil, sino a un militar argentino.

· La continuación de la avenida Ingeniero Huergo es Eduardo Madero, ambos ingenieros y rivales en la pugna por la concesión de las obras de remodelación del puerto de Buenos Aires. Triun­fó Madero, de ahí el nombre del puerto y del actual barrio. Huergo tendría su revancha más tarde, al diseñar y construir el llamado Puerto Nuevo. Curiosamente, uno de los límites de Puer­to Madero es la avenida... ¡Huergo!


DIEGO M. ZIGIOTTO

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viernes, 26 de junio de 2009

RETRATO GENERAL BELGRANO

Fotografia de un grabado.




Retrato sedente, de cuerpo entero, de tres cuarto perfil izquierdo de un personaje masculino joven. El cabello esta ubicado en el interior de una habitacion en la que hay una columna que descanza sobre un pedestal decorado con un grifo, ubicado en el lado izquierdo; sobre la derecha se abre una ventana hacia un paisaje urbano con soldados que cabalgan y otros que conversan entre si. Belgrano esta sentado en una silla neoclasicaapoyando el brazo izquierdo en el respaldo de la misma. Tiene los cabellos peinados a la romana con mechones que bajan sobre la frente. Tiene la cara rasurada, sin patillas ni bigotes. Viste una camisa blanca y corbata al tono, levita negra con abotonadura cruzada, pantalones blancos y ceñidos y botas de media caña. Cruza el brazo derecho por el frente, apoyando la mano en el muslo izquierdo.. Cuadro con litografia del Gral Belgrano (Nº184)..





Museo Histórico Brigadier General Cornelio de Saavedra
Dirección: Crisólogo Larralde 6309
Teléfono: 4572-0746 / 4574-1328
Fax: 4572-0746 / 4574-1328

Del Grito de Alcorta a la Patagonia Rebelde


Hace pocos días, los medios caracterizaban el paro patronal del campo como un nuevo Grito de Alcorta. En idénticos términos se expresaba la Federación Agraria Argentina, organismo que nuclea a los “pequeños productores” del campo, uno de los conceptos más vaciados últimamente en la escena política y mediática nacional. ¿Pero que fue realmente el Grito de Alcorta?
Había una vez un pequeño productor rural…que ya no existe. Eran los chacareros de origen criollo, mestizo, descendientes de “indios amigos” o “rusos” inmigrantes pobladores del litoral de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires y La Pampa que hacia 1912 vivían una precaria situación trabajando en tierras que los grandes terratenientes le cedían a cambio de un elevado alquiler. Estos arrendatarios eran efectivamente pobres del campo, más cerca del proletariado rural que trabajaba en las grandes propiedades de la Patagonia edificadas sobre el despojo, la matanza y la exclusión de los pueblos originarios, que de la gran burguesía rural que vivía del círculo de acumulación de capital producido por una sencilla ecuación: cuantas más vacas y granos se exportaban al mercado mundial más subía el precio de la tierra, y en consecuencia la oligarquía argentina construía su base de poder gracias a la concentración de la gran propiedad y al boom de precios de las materias primas en el mercado mundial.
Una combinación de sequías, la desaceleración del crecimiento primario exportador que comenzaba a minar la utopía del granero del mundo, junto con la evolución de la protesta social en las grandes ciudades, provocó una rebelión de las clases no propietarias del campo.
Al grito de “La tierra para quien la trabaja”, la primera huelga agraria de la Argentina reclamaba la baja de los alquileres rurales y la condonación de deudas usurarias, entre otros reclamos. El paro era el punto más alto de un conjunto más amplio de protestas que había arrancado en Buenos Aires con la célebre huelga de inquilinos en 1907 y una huelga de arrendatarios de origen ruso, alemán, judíos y rumanos en 1910.
El Grito de Alcorta se escuchó desde el 25 de junio de 1912 en el corazón del modelo agropecuario exportador del país. Una pequeña historia nos puede ayudar a mostrar las diferencias entre aquel conflicto y el actual. La anarquista Federación Obrera Regional Argentina (FORA), hizo causa común con los arrendatarios. En el municipio santafecino de Máximo Paz, cerca de Alcorta, uno de los referentes más queridos de la huelga era un chacarero anarquista llamado Francisco Capdevilla. Nacido en Cataluña, la persecución política en España lo obligó a refugiarse en Argentina, donde se afilio a la FORA y estuvo a punto de ser deportado por la Ley de Residencia. Para bajar su nivel de exposición por un tiempo, se afincó en Máximo Paz, donde ofreció su fuerza de trabajo a una empresa de subarrendatarios. Poco tiempo después hizo contactos con los chacareros de Firmat, que ya se habían sindicalizado. Pronto contribuyó a la organización de los pequeños agricultores explotados por el gran capital agropecuario extranjero y nacional.
Uno de los impulsores de la huelga de 1912 lo recuerda así: “No quiero que ustedes se olviden de Capdevilla. Era hombre de acción y estaba dotado de una extraordinaria capacidad para la lucha gremial y social, pues sabía y conocía bien el arte de organizar a las masas obreras y campesinas. Era, además, buen orador. Tenía talento y conocía teórica y prácticamente la ciencia del sindicalismo. Sin él, seguramente, la huelga en distintas localidades de la provincia, no hubiese tenido ese sabor popular que le caracterizó. Era un hombre de ideas claras. No obstante su condición de anarquista tenía conciencia de clase. Le oímos decir que había leído obras de los clásicos de socialismo, especialmente a Carlos Marx y Federico Engels”. La protesta logró que algunos empresarios rurales rebajaran los alquileres y las deudas que empobrecían a los chacareros, amen de que la principal secuela de este conflicto fue la aparición de la FAA, que a duras penas podía sostener las conquistas arrancadas a la oligarquía.
A pesar de la moderación de los reclamos, los grandes propietarios buscaron su revancha. Varios dirigentes de la protesta fueron desalojados de las tierras que arrendaban. Francisco Netri, el abogado que defendía a los chacareros fue expulsado de la universidad y asesinado en Rosario hacia 1916. Un año después caía muerto en Firmat el dirigente agrario anarquista Francisco Menna. Al Grito de Alcorta le sucedió otra gran huelga rural a fines de 1918, que coincidió con los enfrentamientos urbanos de la Semana Trágica en 1919. El punto más alto de este ciclo se dio en 1921 también en el campo, cuando el Ejército masacró a varios centenares de peones rurales de Santa Cruz en huelga, en un escenario diferente donde el latifundio generaba una estructura de clases en un campo sin chacras, con los asalariados como principales sujetos de la protesta. Jean Chesneaux afirmaba que “Si el pasado cuenta es por lo que significa para nosotros”. Ahora bien, reconocer este pasado no tiene nada que ver con su exaltación romántica en un escenario diferente, donde los enemigos de ayer –los grandes terratenientes de la Sociedad Rural- son los aliados de hoy.
El “pequeño productor” auténtico hoy está más cerca de los movimiento campesinos como aquellos de Córdoba y Santiago de Estero que de buena parte de los afiliados a la FAA, los mismos que ya no son arrendatarios sino rentistas, o los que exigen el desalojo de los ocupantes sin tierra.

jueves, 25 de junio de 2009

La alegría duró poco ... nada cambió, o si?

La pampa gringa comenzaba a retomar su tranquilidad, la tierra volvía a ser roturada, la solución parecía haber llegado.
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Sin embargo, en poco tiempo la alegría del triunfo comenzó a desvanecerse: no se dictó una ley de arrendamientos, y, por lo tanto, en poco más de un año, los contratos abusivos resurgieron en todos lados.

Los colonos volvieron a movilizarse, una y otra vez, ahora exigiendo la promulgación de esa ley, reclamando el amparo del Estado, pidiendo protección frente a la explotación.
Pero ahora unidos, agrupados, acompañados...
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“Si aún fracasando en sus solicitaciones actuales de mejoramiento, volvieran los colonos sobre el arado, ¿podría decirse que habrían perdido el éxito de la causa que proclaman? De ninguna manera. El hecho natural de paro, es una incidencia de la gran batalla del resurgimiento en que se ha empeñado el colono. Su principal triunfo consiste en haber demostrado que «posee y ejerce» su conciencia, por decirlo así, y que ha sido capaz de solidarizarse colectivamente, inspirado en manos ideales de lucha para el mejoramiento de la vida agraria nacional, tan injustamente olvidada por todos, a pesar de las continuas solicitaciones de la prensa.”
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“La Capital”, 22 de agosto de 1912.
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Boletín Oficial de la FAA

En el número 1 del Boletín Oficial de la Federación Agraria Argentina, dice el Dr. Netri:

“El grito de rebelión proclamado en Alcorta el 25 de junio ppdo., está por cerrar una página de las más hermosas del histórico movimiento. La huelga agraria que ha tenido la virtud de levantar a más de cien mil colonos en Santa Fe, primero, y sucesivamente en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y territorio de La Pampa, puede decirse que está terminada después de tres meses de sacrificios, heroicamente soportados por los cultivadores de la tierra.”
En Grela, P.: “El grito de Alcorta. Historia de la rebelión campesina de 1912”; Ed. Tierra nuestra, 2ª edición, 1997. pág. 67.

Sobre fines de septiembre de 1912, todos los agricultores habían vuelto al trabajo. Habían obtenido ciertas mejoras: el 28 % de la cosecha, en parva y troja y como salga, el 6 % de la chacra para pastoreo, libertades para contratar máquinas, para comprar y para vender, contratos con una duración de tres años…

Formación de la Federación Agraria Argentina

A pesar de que en las publicaciones periódicas hablaban de la calma con que los chacareros manejaban el conflicto, la policía los asediaba permanentemente. Atendiendo a los intereses de los patrones, persiguieron, encarcelaron y reprimieron a los huelguistas.

Durante el tiempo que duró el conflicto, fueron detenidos colonos de Firmat, Santa Teresa, Villa Constitución, Alcorta, Los Molinos, San Vicente, Marcos Juárez, Carmen, Arteaga y Venado Tuerto. Además, fueron apresados el señor Basualdo, director del diario “Eco del Sur” de Venado Tuerto, el Pbro. José Netri de Alcorta y el Pbro. Ángel Grotti de Arteaga, cuyo único delito fue apoyar el movimiento de agricultores.

Mientras el movimiento se extendía, empezó a surgir, cada vez con mayor fuerza, la necesidad de conformar una entidad capaz de agrupar, representar y defender a los agricultores.

El Dr. Netri, como asesor letrado de los colonos, organizó una asamblea general con los delegados de todas las localidades y la comisión veedora del gobierno de Santa Fe, con el fin de fundar una institución para luchar por los derechos de los agricultores.

El 1° de agosto, en la asamblea, los agricultores conforman la Federación Agraria Argentina, cuya finalidad principal sería:

“(…) conseguir por todos los medios lícitos la mejora de la situación de los trabajadores del campo, solidarizando sus esfuerzos, a fin de que las energías de todos, defiendan los derechos de cada uno.”

Palabras del Dr. Netri. En “La Prensa”, 6 de agosto de 1912.

El 15 de agosto, en una nueva asamblea, se aprueban los estatutos para la Federación Agraria Argentina redactados por algunos de los agricultores, y Antonio Noguera es designado presidente del Comité central. El Dr. Francisco Netri ocupa el lugar de asesor letrado. De Alcorta participan del Comité Central Francisco Bulzani, como Primer Vocal Titular, y Francisco Perugini, como Prosecretario.

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Colonos, huelgas, movilizaciones y protestas


Aunque la declaración formal de huelga se realizara el 25 de junio, ya hacía días que los colonos de la zona habían abandonado los trabajos, y en menos de dos semanas habían declarado formalmente la huelga más de cien mil agricultores de Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y La Pampa.
Las formas se repetían hasta el cansancio: asamblea de chacareros, declaración de huelga, designación de comisión, nueva asamblea para constituir una liga agraria… Los colonos organizadores recorrían las localidades, ayudaban, apoyaban, junto al Dr. Netri. Y pronto comenzaron a trabajar para conformar una asociación gremial agrícola, que los representara, que los defendiera de los abusos de los patrones, que los uniera.

Los medios gráficos de todo el país empiezan a hacerse eco de la protesta. Todos acordaban en que el silencio y falta de respuestas (6) por parte de los propietarios conduciría al país a una crisis total, ya que, en una especie de efecto dominó, al no sembrarse el lino o el trigo, sobrevendría una crisis comercial, seguida de una desvalorización de la propiedad rural y, finalmente, la restricción del crédito y credibilidad en el exterior.
(6) Hubo excepciones: Camilo y Juan Cucco aceptaron las condiciones de los colonos el 27 de junio, y Víctor Bigand, el 3 de julio.

Sin embargo, en la medida en que fueron pasando los días y los colonos no cambiaban su actitud, los propietarios y subarrendadores comenzaron a preocuparse. Comienza a escucharse su voz en la prensa, acusando a los colonos de avaros, pretenciosos, ineptos, holgazanes… Organizaron una reunión en la Sociedad Rural de Rosario, en la que conformaron una comisión para que se ocupara de la resolución del conflicto.

El 30 de junio se realizó una nueva asamblea en Bigand. Asistieron más de 2.500 colonos de varias localidades, entre ellas, Firmat, Bahía Blanca, La Plata, y quienes estaban conformando la Unión Agrícola de la Provincia de Buenos Aires. Allí, muchos colonos comunicaron que habían recibido a los patrones en sus chacras, intentando convencerlos de volver al trabajo con amenazas de desalojo.

A la vez, comenzaron a aparecer todo tipo de declaraciones en los medios gráficos. Decía a “La Capital” un propietario de Bigand:
“A los propietarios –agregó nuestro declarante- lo que nos resiente y lo que no podemos tolerar es que el labriego se nos imponga en forma violenta «porque sí» y quiera obligarnos a hacer en provecho de aquello que él quiere, no lo que estemos dispuestos a cederle nosotros.” (7)
(7) En: “La Capital”, 6 de julio de 1912

En la medida en que el conflicto se extendía, las autoridades comenzaron a preocuparse. El Dr. Menchaca, gobernador de la provincia de Santa Fe, decide nombrar una comisión, formada por el vice gobernador Ricardo Caballero, el intendente de Rosario Daniel Infante y un estanciero, Toribio Sánchez, para investigar el conflicto.
Se reunieron con colonos y propietarios, escucharon todas las voces, y elevaron al gobernador un informe en el que se manifiesta claramente a favor de los colonos, haciendo responsables de la crisis agraria a propietarios y empresas subarrendadoras.


Asimismo, sugieren las características que consideran deberían tener los contratos y expresan claramente su postura frente al conflicto:
“Pero, donde a juicio de esta comisión se halla la solución definitiva para todas las cuestiones de esta índole, es en la reforma de toda la legislación, común o constitucional, que se oponga al establecimiento de la siguiente facultad, que consideramos de derecho pleno de todo labrador, en todas las partes del mundo:El jefe de familia, de oficio labrador, que no tenga tierra propia y la desee para labrarla por sí y por los suyos, tiene derecho a que se expropie para él en el paraje que él designe, siempre que se trate del perímetro de una propiedad mayor de mil hectáreas y no cultivada por el dueño, una fracción no mayor de veinte y cinco hectáreas por el precio asignado para la contribución directa y un cincuenta por ciento más, la mitad del cual se reputa tolerancia en la avaluación para el impuesto, y la otra mitad precio de afección y compensación del trabajo a emplear y el tiempo a perder en el nuevo empleo de los capitales, que habrá de hacer el propietario expropiado.”
“La Capital”, 23 de julio de 1912.

A pesar de la claridad del informe de la comisión, el gobierno provincial no tomó cartas en el asunto: su única acción fue ofrecer a los agricultores tierras del norte de la provincia con un costo de arrendamiento más bajo.

En la medida que pasaban los días y los tiempos de roturación de la tierra se agotaban, el Ministro de Agricultura de la nación, Mugica, se decide a investigar la situación, enviando al Director de la División de Ganadería y Agricultura, Sr. Emilio Lahítte a la región en conflicto. Luego de una gira hecha por la provincia de Santa Fe y de varias reuniones con los miembros de la Sociedad Rural de Rosario, el Sr. Lahítte informó:

“(…) todo cuanto se refiere a cumplimiento, reconsideración y modificación de contratos preexistentes, puede y debe ser resuelto por los mismos contratantes, porque no hay poder alguno que pueda sobreponerse a lo que las partes han acordado “legalmente” y pueden modificar por la voluntad de ambos.(…)Los arrendatarios y aparceros han conformado una colectividad incidental para un fin único, la rebaja de arrendamiento, o la parte de utilidad que corresponde al capital inmobiliario de la explotación agrícola; (…) Lo más práctico, a mi entender, sería que las partes acordaran la constitución de una “junta arbitral”, compuesta de personas elegidas por cada una y autorizadas para entender y resolver sumariamente en cada uno de los contratos comprometiéndose unos y otros a aceptar la resolución de la junta.”
“La Prensa”, 17 de julio de 1912.

La asamblea y el modelo de contrato


Se inicia la asamblea en el edificio de la Sociedad Italia de Socorro Mutuo e Instrucción bajo la presidencia de Francisco Bulzani. Toma la palabra el joven de Bigand, Luis Fontana, y a continuación el Dr. Francisco Netri. Se discute el modelo de contrato que él había confeccionado:

1 - Se pagará por arrendamiento el 25% del bruto de la cosecha, en parva y troja.
2 - Los señores propietarios cederán gratuitamente 6% de la tierra arrendada con destino a potrero o pastoreo.
3 - El colono pasará aviso a los señores propietarios cinco días antes de trillar o desgranar, quienes tendrán ocho días de plazo para retirar la parte que les corresponde por arrendamiento. Pasados los ocho días, el colono podrá disponer de la parte que le corresponda.
4 - El colono se obliga a destruir malezas y conservar en buen estado los edificios con alambrado, etc., de que se haga entrega, salvo el deterioro por el uso. En caso de ser invadida por la langosta, se compromete a combatirla.
5 - La falta de cumplimiento de cualquiera de estas cláusulas por una de las partes, autoriza a la otra a pedir su rescisión, haciéndola responsable de los daños y perjuicios.
6 - La duración de los contratos no podrá ser menor de tres años. (4)



(4) Fuente: La Capital, 27/06/1912
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La Adela

Alcorta y Bigand compartían la colonia La Adela, administrada por la firma Genoud, Benvenuto, Martelli y Cía, que subarrendaba la tierra a doscientas once familias por el 34 % de la producción, trillado, embolsado en bolsas nuevas y puesto en estación, con contratos de un año de duración. Además, los arrendatarios estaban obligados a comprar y vender en el almacén de ramos generales de la empresa, trillar y desgranar con sus máquinas y hacer todos los seguros con ellos.

En los primeros años del siglo XX, este tipo de contratos era moneda corriente en la región cerealera. Algunos con cláusulas más absurdas que otros, algunos por mayor porcentaje que otros –en Firmat alcanzaban hasta el 54% de la producción-, pero indefectiblemente, todos legalizaban, de algún modo, el abuso y la explotación de los arrendatarios.“Los arrendatarios no tenían la menor seguridad en su trabajo, en cualquier momento podían ser desalojados del campo en que trabajaban y despojados de sus máquinas y útiles de labranza. Cualquier mejora que introdujera en la chacra quedaba a beneficio del patrón.” (diario "El Zonda-Suplemento historia")
Frente a la pérdida de la cosecha de 1911, y la certeza de que una excelente cosecha en el próximo año no sería suficiente para recuperar el desastre, los colonos de Firmat y algunos comerciantes de campaña comienzan a reunirse para pensar posibles salidas a su situación.
En estas reuniones comprenden que la salida sólo puede ser conjunta, que debían unirse para reclamar a sus patrones, y que la conformación de una liga agraria los ayudaría a organizarse. Conforman, así, la Sociedad Cosmopolita de Agricultores de Firmat, primera liga agraria de la provincia, que agrupaba a los chacareros de la zona.

En marzo de 1912 escriben un manifiesto en el que alentaban a los colonos a unirse a la protesta y en una reunión a la que asiste Francisco Bulzani, arrendatario de la colonia La Adela, éste se hace cargo de distribuirlos en Alcorta, Bigand y Bombal.
Manifiesto que comenzó a circular en el sur de la provincia a fines de 1911, principios de 1912, elaborado por la Sociedad Cosmopolita de Firmat. Francisco Bulzani, que asistía a las reuniones de esta entidad, tomó el manifiesto para distribuirlo en Alcorta, Bigand y Bombal . (Fuente: Cecchi, A.: "Tras la huella socialista en Firmat")


Francisco Bulzani, se convierte en voz de los pesares de los chacareros, organizando, hablando, demostrándoles que era necesario hacer algo para cambiar la situación en la que se encontraban. Y poco a poco, fueron sumándose: Francisco Perugini, Francisco Gilarducci, Francisco Menna, Nazareno Lucantoni… El Padre José Netri, el comerciante Ángel Bujarrabal.

Pronto decidieron realizar una reunión en la casa del comerciante, quien les explicó que la única manera posible de cambiar la situación en que se encontraban era iniciar una huelga. Además, lea ofreció apoyo económico y ofreció su almacén como centro de reuniones. Decía José Gilarducci, uno de los principales organizadores de la huelga:


Con seis o siete compañeros, los colonos Damián Arfinetti, Francisco Bulzani, Domingo Biagotti, Nazareno Lucantoni y Francisco Menna, a quien posteriormente asesinó la policía durante una reunión agraria en Firmat, solíamos reunirnos en un sótano de la casa del comerciante Bujarrabal. “Era un buen mayorista don Ángel Bujarrabal” —recuerda Gilarducci-, “porque él fue quien principalmente nos aconsejaba de que hiciéramos la huelga y peticionáramos lo que nos correspondía: la rebaja de la tierra.“Al principio teníamos miedo porque la policía nos amenazaba y nos encarcelaba por perturbadores del orden, por eso en la casa de ramos generales, en el sótano entre comestibles, artículos de labranza y cajonería, nos reuníamos y discutíamos la huelga.”(citado en: diario "DEMOCRACIA", 27 de junio de 1954)


Poco a poco, las reuniones comenzaron a multiplicarse: en el almacén, en la chacra de Bulzani, en la parroquia o donde fuera, corridos por los patrones o la policía, los chacareros sabían que la huelga sería un hecho. En Alcorta, en Bigand, en Bombal, en Máximo Paz, sabían que todos trabajaban por lo mismo. Recorrían las chacras, repartían los manifiestos, hablaban, explicaban que la fuerza de todos podía lograr que cambiara la situación en que se encontraban.


El 15 de junio de 1912, los chacareros de la zona se reunieron en asamblea en la plaza de Bigand, en la que Luis Fontana, dependiente de un almacén de campaña del señor Víctor Bigand, sugirió elevar un petitorio a los propietarios para modificar los contratos de arrendamiento, dándoles un plazo de quince días para la contestación.


El 17 de junio los chacareros de Alcorta se reunieron en el edificio de la Sociedad Italia de Socorro Mutuo e Instrucción, bajo la presidencia de Francisco Bulzani, y decidieron invitar a los propietarios a una asamblea pública el día 25 de junio para tratar los contratos de arrendamiento.

En Alcorta y Máximo Paz los párrocos eran José y Pascual Netri, hermanos que apoyaron incondicionalmente a los chacareros, participaron de sus reuniones, los escucharon, los confortaron y les ofrecieron el asesoramiento legal de su hermano, el Dr. Francisco Netri. El 18 de junio, Francisco Bulzani y el Padre José Netri visitan al abogado en Rosario para pedirle redactara un modelo de contrato especificando las reformas que los chacareros creían necesarias.


El Dr. Netri no sólo aceptó el pedido, sino que se comprometió a asistir a la asamblea del 25.
En los días siguientes, las reuniones se intensificaron, el Padre José Netri invitaba a los chacareros a la asamblea desde el púlpito de la parroquia, Bujarrabal los ayudaba a organizar y María Robotti, esposa de Francisco Bulzani, los alentaba a declarar la huelga.

Más de dos mil agricultores de Alcorta, Bigand, Bombal, Carreras, Firmat y San Urbano (Melincué) asistieron a la asamblea en el local de la Sociedad Italia de Socorro Mutuo e Instrucción el 25 de junio de 1912. Además de los colonos presentes, las delegaciones de las localidades vecinas acercaron petitorios firmados por dos mil colonos más.

"El aspecto era imponente, pues aquella gran masa de hombres acostumbrados a empuñar el arado, convertida en asamblea deliberante, causaba una impresión casi exótica y semejante en algo a la que producen en el ánimo del observador los grandes concursos populares en que se debaten cuestiones ideológicas, de índole política o doctrinaria, en pro del resurgimiento de las colectividades concientes de sus derechos" (3)

(3) “La Capital”, 26 de junio de 1912.








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A mediados del siglo XIX


Comenzaron a realizarse campañas militares con la intención de anexar los territorios que se hallaban en manos de los aborígenes. Las más expansivas, efectuadas entre 1858 y 1869, permitieron la incorporación definitiva de 57.000 km2 al dominio provincial.Sin embargo, esos territorios fueron aceleradamente traspasados a manos privadas, transformándose inmediatamente en inmensos latifundios, generalmente dedicados a la ganadería extensiva (1) .


(1) En la zona norte de la provincia, por ejemplo, Mariano Cabal poseía más de 2.000.000 de hectáreas.

Es en este momento en el que el gobierno de la provincia de Santa Fe, decide realizar sus primeras acciones en pos de la colonización de su territorio. La primera colonia agrícola de la provincia, Esperanza, se funda en 1856, pero no es hasta la década de 1870 que la provincia comienza a poblarse.A partir de ese momento, se ponen en marcha dos sistemas de colonización, sobre todo en el centro de la provincia:La colonización gubernamental, que consistía en la venta de tierras a los inmigrantes a precios muy bajos, que no tuvo grandes resultados, ya que las tierras fiscales eran escasas y poco aptas para el cultivo. Por su parte, la colonización oficial, estaba en manos de empresarios privados, pero organizada por el Estado: éste vendía las tierras a un precio conveniente a los empresarios, pero establecía la forma que adoptaría la colonización.Durante la década de 1880 Santa Fe logró un crecimiento espectacular. La “campaña al desierto”, llevada adelante por el Gral. Roca, terminó con la amenaza aborigen y expandió aún más las fronteras, se extendieron drásticamente las líneas ferroviarias y se redujeron los costos de navegación ultramarina. Colateralmente, estos cambios produjeron la triplicación del valor de la tierra y un cambio radical en la forma adoptada por la colonización.

Esto es, la venta de tierras por parte de propietarios se tornó impensable, y las tierras fiscales estaban desapareciendo.En el sur de la provincia, los departamentos General López y Constitución, comenzaron a practicar la agricultura recién a fines de esta década. Por lo tanto, sólo se implementaron allí los sistemas de colonización más tardíos.Para conformar las colonias privadas, el empresario compraba tierras, y las vendía luego de parcelar. Estos empresarios eran beneficiados por el Estado, ya que se los eximía del pago de impuestos por tres años. La condición para ello era que las tierras no fueran arrendadas. Sin embargo, rara vez esta condición fue cumplida. A principios de la década de 1890 aparecen las colonias particulares. Las tierras eran arrendadas, parceladas, y subarrendadas a los colonos. Generalmente, este sistema era puesto en práctica por comerciantes de la zona, lo que derivó en una serie de cláusulas en los contratos que ataban al colono a la empresa.

En este sistema, que fue el más difundido a partir de 1895, el arriendo podía ser pagado en dinero o con un porcentaje de la cosecha, y en ambos casos el arrendatario debía hacerse cargo de todos los gastos. Asimismo, a partir de las obligaciones y restricciones que imponía al chacarero, se fue convirtiendo en obstáculo para la innovación tecnológica, además de provocar bajos niveles de vida, malas condiciones de asentamiento y escasa movilidad social para el trabajador de la tierra.

En el período comprendido entre 1895 y 1914, las tierras volvieron a sufrir un importante incremento en su valor, que se tradujo en el costo de los arrendamientos: mientras que hasta 1895, oscilaba entre un 8% y un 15%, con contratos de alrededor de 6 años; en este período, no sólo aumentó a un 30% como mínimo, sino que, la duración de los contratos era de tres años como máximo, además de estar plagados de una serie de cláusulas que permitían al propietario desalojar al arrendatario cada vez que quisiera.Así, en el último tercio del siglo XIX, Santa Fe, que había sido uno de los estados menos desarrollados de la Confederación Argentina logra convertirse, en la segunda provincia argentina y en el primer productor de cereales del país. Obtuvo, también, una importante expansión comercial y la instalación de industrias dedicadas a la producción de insumos agrícolas.Asimismo, la población de la provincia se cuadruplicó y la cantidad de colonias alcanzó las 350.

Comienza a conformarse un nuevo grupo social, compuesto por inmigrantes agricultores dispuestos a trabajar la tierra, a lograr una mejor calidad de vida que la que podían esperar en Europa, cada uno con sus costumbres, con su lengua. Alrededor de 1910, el sueño de muchos inmigrantes comenzaba a transformarse en pesadilla: para los agricultores arrendatarios del sur de Santa Fe no sólo se volvió impensable comprar tierras, sino que se encontraban sujetos a contratos desmedidos, que coartaban todas sus libertades, que los mantenían viviendo en la miseria, casi esperando todos los días ser desalojados de la chacra por motivos absurdos, sujetos completamente a las decisiones y caprichos de sus patrones. Como corolario de esta situación, la langosta y la sequía hicieron que se perdiera la cosecha de 1911 y los arrendamientos alcanzaron su punto máximo en precio. Esta situación despertó a los arrendatarios, que sintieron la necesidad de gritar basta, que quisieron seguir soñando aquel sueño engendrado en la Europa natal. Vinieron a Argentina para cambiar su situación de miseria y pobreza, y por eso mismo, no estaban dispuestos a conformarse con lo que la realidad les ofrecía.

Creyeron que esta era una causa conjunta. Comenzaron a reunirse, sabían organizarse y lo hicieron aquí, en Argentina, en la pampa gringa, en Santa Fe.


Manifiesto


Manifiesto que comenzó a circular en el sur de la provincia a fines de 1911, principios de 1912, elaborado por la Sociedad Cosmopolita de Firmat. Francisco Bulzani, que asistía a las reuniones de esta entidad, tomó el manifiesto para distribuirlo en Alcorta, Bigand y Bombal . (Fuente: Cecchi, A.: "Tras la huella socialista en Firmat")


Grito de Libertad


El Grito... No es una Historia mas. Casi un siglo atras miles de brazos y corazones, personas de bien y de trabajo, dieron vida a una gesta inédita y revolucionaria que trascenderia y marcaria no solo las crónicas argentinas, si no las de todo el mundo. Esta Gesta que nos engrandecio, no lo olvidemos, tuvo como base primera la lucha contra la injusticia y la desigualdad social. Un ejemplo que, sin lugar a dudas, llevaremos grabado para siempre.



miércoles, 24 de junio de 2009

El Jilguero de Balvanera




Carlos Gardel Biografía

El Zorzal Criollo
El Morocho del Abasto







Carlos Gardel nació el jueves 11 de diciembre de 1890 en la ciudad de Toulouse, al sur de Francia, con el nombre de Charles Romuald Gardès. En 1893, llegó con su madre a Buenos Aires. Más grande, se convirtió en cantor habitual de reuniones y cafés. Con casi 21 años, conoció a José Razzano, apodado "El Oriental" por ser uruguayo, con quien formó un dúo de canciones criollas. Al binomio se lo conoció como "El Morocho y el Oriental".
En 1912 grabó quince canciones para el sello Columbia Records (luego CBS y, más tarde, Variety), acompañándose él mismo con su guitarra. El primero de los temas, "Sos mi tirador plateao", lo volvería a grabar más tarde con el título de "El tirador plateado". El repertorio aún se componía de canciones criollas. En 1917 fue el primer cantor oficial de tangos, al estrenar el tango-canción "Mi noche triste" (de Samuel Castriota y Pascual Contursi), ya que, hasta entonces, el tango era sólo música sin letra. Ese mismo año filmó y estrenó su primera película, "Flor de durazno", e inició su etapa discográfica junto a José Razzano con el sello Disco Nacional (luego Odeón, hoy EMI) y el tema de Ángel Villoldo, "Cantar eterno". En los años '20 llevó el tango por Europa, haciéndolo conocer en España y Francia. En 1925 se separó amistosamente de "El Oriental", José Razzano.
Desde su regreso a Argentina en 1926 se dedicó casi exclusivamente a la fonografía. En los años '30 ya era una figura célebre en Argentina, Uruguay y en varios países europeos, motivo por el cual la empresa cinematográfica Paramount Pictures Corporation lo convocó para protagonizar cuatro películas, rodadas en Joinville, Francia. Entre 1934 y 1935 conquistó el mercado de Estados Unidos, donde grabó discos, cantó en radio y filmó películas muy exitosas que extendieron su fama a toda América, todas ellas dentro del género musical y destinadas a su lucimiento como cantante. Luego llegó la gira por Centroamérica en 1935: Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curaçao y Colombia (donde murió).

La leyenda

El lunes 24 de junio de 1935 el avión en el que viajaba cayó cerca de Medellín (Colombia) y terminó con su vida en el esplendor de su fama. Fue enterrado en el cementerio porteño de la Chacarita. Su tumba es visitada por admiradores de todo el mundo. La calidad de su voz y su muerte prematura ayudaron a convertirlo en un mito popular. Pero Gardel se ha convertido en una figura indiscutible de la que no es necesario reseñas ni alabanzas. Todo aquel que oyó hablar de tango, lo encontró pegado al nombre de Carlos Gardel.


Belgrano mirando al norte


Estatua ecuestre de Manuel Belgrano en la Plaza de Mayo, Buenos Aires, Argentina. Este monumento se inauguró el 24 de septiembre de 1873 en el centro de la Plaza del Fuerte (actual parte Este de la plaza) mirando hacia el Oeste. En 1886 fue trasladada a su actual emplazamiento frente a la Casa Rosada mirando al Norte.



lunes, 22 de junio de 2009

Un prócer poco retratado

Sólo se conocen tres retratos del prócer tomados directamente del natural. Se sabe que en 1815 se encontraba en Londres en misión diplomática junto a Bernardino Rivadavia y que ambos posaron para uno de los mejores retratistas de la época, el francés Francois-Casimir Carbonnier, discípulo de David e Ingrés.
Posteriormente este retrato fue reproducido con modificaciones por otros pintores, como por ejemplo Prilidiano Pueyrredón.

domingo, 21 de junio de 2009

La muerte de Belgrano, en medio de un país en llamas


1820 fue uno de los años más conflictivos de la vida política de Argentina. El creador de la Bandera murió en la pobreza. El día de los tres gobernadores. Un país en anarquía.

A las siete de la mañana del 20 de junio de 1829 murió tras sufrir un cáncer de hígado el abogado Manuel Belgrano quien la vida revolucionaria lo transformó en General del Ejército y la política lo elevó al rango de luchador de la libertad con ideales muy concretos.

La muerte de Belgrano no ocurrió en un día común y corriente. Ese 20 de junio Buenos Aires vivió una de las jornadas más oscuras de la historia argentina con la sombra de la anarquía sobre su cielo y el rumor de una guerra civil inminente.Fue le día de los tres gobernadores, una crisis solo semejante a los días aciagos de 2001 y la semana de los cinco presidentes, con vacío de poder y lucha entre los sectores más enfrentados de la vida política nacional.

El interior, olvidado y postergado, identificado en los caudillos como el supremo entrerriano Francisco Ramírez y el santafesino Estanislao López habían puesto ese año de rodillas a la orgullosa sociedad porteña que con su política proteccionista y centralista abandonaba a su suerte al resto del país. Una historia de 188 años.

Tras la batalla de Cepeda y las consecuencias directas del Tratado de Pilar, la historia iniciada el 25 de mayo de 1810 y con el Congreso de Tucumán se cerraba definitivamente dando lugar a una nueva etapa de la historia nacional.

Mientras Belgrano moría, pobre, sin dinero para pagarle a su médico personal, por las deudas que el Estado tenía con sus sueldos atrasados como militar, en Buenos Aires renunciaba el gobernador Manuel Sarratea, un hombre defendido por los cuadillos y era elegido por la Junta de Representantes Idelfonso Ramos Mejía quien por la presión, duró horas en el cargo y le entregó el mismo al Cabildo que se convirtió en “Cabildo Gobernante”.La noche del 20 de junio se había cerrado y nadie se enteró de la muerte del vencedor de las batallas de Tucumán (1812) y Salta (1813), del impulsor del Éxodo Jujeños para escapar de los realistas y del severo y justo líder del diezmado Ejército del Norte.

Tampoco el pueblo que había sido testigo de la impronta libertaria y filosa en el discursos de Belgrano en los días de mayo de 1810 y del creador de la Enseña Patria, se enteró que falleció en la casa de su padre, a los 50 años y que fue velado y enterrado en la Iglesia de Santo Domingo con apenas diez amigos y pocos familiares cerca.Para su lápida se uso el mármol de uno de los muebles de su casa y sin dinero para el féretro, el ataúd de pino fue donado por un amigo que quiso mantenerse en el anonimato.

Nadie se percató de su desaparición hasta un año después, cuando el nuevo gobierno de Martín Rodríguez, un hombre del riñón de Juan Manuel de Rosas puso cierto orden a la conflictiva provincia de Buenos Aires, decidió rendir un homenaje póstumo al hombre de derecho que nació en 1770 y estudió en la exclusiva Universidad de Salamanca.

Allí llevaron su féretro hasta la catedral Metropolitana, se escucharon desde el fuerte salvas de cañonazos en su memoria y se rezó un responso. Entre los organizadores estaba Bernardino Rivadavia, un típico político argentino que sobrevivía a las crisis y cambios de gobierno mutándose.Nunca recibió la deuda de miles de pesos que el Estado le debía y él legó para la construcción de escuelas .Recién fue reconocido a fines del siglo XIX cuando su nombre dejó de ser “mala palabra” tras la historia épica escrita por Bartolomé Mitre que lo dejó en el bronce.Sin embargo, él fue de carne y hueso, apasionado, sutil e idealista, amante de mujeres y de una férrea decisión revolucionaria. Fue un hombre íntegro que desde 1938 es homenajeado oficialmente cuando se dictaminó (por el gobierno de Roberto Ortiz), el día de su muerte como el Día de la Bandera. Como hace 188 años: “Ay patria mía”.

Por Roberto Aguirre Blanco

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sábado, 20 de junio de 2009

LEY 12361




DÍA DE LA BANDERA

Secreatio (Figueroa): La Comisión de Negocios Constitucionales se ha expedido en el mensaje proyecto de ley del Poder Ejecutivo instituyendo el Día de la Bandera.Señor Rothe: Pido la palabra. Hago moción de que se trate sobre tablas el despacho que acaba de darse cuenta. Dada su simplicidad y por estar fundamentado suficientemente en el mensaje con que el Poder Ejecutivo lo acompañó, creo que el Senado no tendrá inconveniente en considerarlo de inmediato.

Señor Presidente: Está en consideración la moción del señor Senador por Córdoba, de tratar sobre tablas el despacho de la Comisión de Negocios Constitucionales que acaba de darse cuenta. Si no se hace uso de la palabra se va a votar.

SE VOTA Y RESULTA AFIRMATIVA

Se lee:
Honorable Senado: Vuestra Comisión de Negocios Constitucionales ha considerado el proyecto de ley presentado por el Poder Ejecutivo instituyendo el Día de la Bandera y por razones contenidas en el mensaje adjunto, os aconsejo su aprobación, Sala de Comisión, 7 de junio de 1938.

Guillermo Rothe
Eduardo Laurencena
Alberto Arancibia

PROYECTO DE LEY

EL SENADO Y CÁMARA DE DIPUTADOS, ETC.
Art. 1º - Declárase Día de la Bandera en 20 de junio.
Art. 2º - Comuníquese, etc.


MENSAJE DEL PODER EJECUTIVO

Al Honorable Congreso de la Nación: El Poder Ejecutivo tiene el honor de dirigirse a vuestra honorabilidad somentiendo a su consideración el adjunto proyecto de ley por el cual se instituye el Día de la Bandera, señalándose al efecto la fecha anual del 20 de junio.

El culto de los símbolos de la nacionalidad está impuesto por el sentimiento de amor a la patria y sus instituciones. El pueblo argentino ama a su bandera y la historia nos enseña que desde su creación ha visto en ella el símbolo de su propia gloria, el vínculo de unión entre todos los pueblos que forman la República, y la síntesis de sus aspiraciones de progreso, de paz, y de armonía social. Los colores de nuestra bandera flamean en millares de edificios públicos, diseminados en toda la extensión del territorio argentino, al tope de nuestros barcos de guerra, al frente de nuestros regimientos y lucen en los días de la patria sobre el pecho de millones de hombres, mujeres y niños que pueblan los ámbitos de la nación.

Con el adjunto proyecto de ley en Poder Ejecutivo aspira a intensificar el amor del pueblo hacia su emblema, acrecentar esos homenajes que brotan espontáneamente en cada pecho de unificar en una fecha anual, el homenaje adjunto de toda la Nación a su símbolo supremo en armoniosa e integral coincidencia de todos los corazones argentinos.

Recogiendo sugestiones que han llegado al Poder Ejecutivo procedentes de centros patrióticos y entidades culturales, y cumpliendo un acto de justicia póstumo, se ha fijado la fecha de 20 de junio para establecer el Día de la Bandera por coincidir en ella el aniversario de la muerte de su creador, el General Belgrano, cuya vida y cuya gloria están identificados con la bandera nacional.

Con estos sentimientos el Poder Ejecutivo envía a vuestra honorabilidad el adjunto proyecto de ley cuya sanción se recomienda.

Dios guarde vuestra honorabilidad.

Agustín P. Justo

Ramón S. Castillo
SEÑOR PRESIDENTE:
En consideración general.

Señor Rothe: Pido la palabra. No necesito abundaar en mayores consideraciones que las expuestas en el mensaje del Poder Ejecutivo al remitir el proyecto de ley, consideraciones que son conocidas por todos los señores Senadores. Ante la Comisión se han presentado gestiones para que se declare tambié feriado el 20 de junio. La Comisión ha entendido que sería recargar con un día más las festividades que entorpecen la labor diaria, habiendo ya dos días en el año destinados a celebraciones patrias. En todo caso podría señalarse, no el 20 de junio, sino el domingo más próximo a esa fecha como día de la celebración de la bandera, a fin de dar lugar a que esos actos se desarrollen con una mayor concurrencia de público. Por esa razón es que la Comisión ha despachado el proyecto tal como ha sido redactado por el Poder Ejecutivo. Es todo lo que tengo que decir.

Señor Presidente: Si no se hace uso de la palabra se va a votar en general el despacho.Se vota y resulta afirmativa en general.


SEÑOR PRESIDENTE: En discusión particular.
SEÑOR SANCHEZ SORONDO: Pido la palabra. A pesar de las razones que acaba de exponer el señor senador por Córdoba, yo pido al Senado que modifique este artículo en la siguiente forma: "Declara el Día de la Bandera el 20 de junio, que será feriado en todo el terrirorio de la República".
SEÑOR EGUIGUREN: Pido la palabra. Yo voy a adherir calurosamente a la proposición formulada por el senador por Buenos Aires.

Así sucesivamente van haciendo uso de la palabra los senadores Landaburu, Laurencena, Palacios y Arenas hasta que el proyecto queda aprobado.

Nota: El Sr. Pedro César de Iturralde, quien ha hecho llegar esta contribución, está casado con Marta Vidal Etcheverry, nieta, sobrina nieta y sobrina de los señores Etcheverry y Videla Dorna, respectivamente, y deja expresa constancia de que la información aquí suministrada proviene de datos y escritos de la época en poder de la familia.

Fuente: Los Vascos - Euskaldunak Año III N° 7 - Agosto de 1997.
http://www.juandegaray.org.ar

Como nació el día de homenaje a la bandera

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Desde el año 1938 se festeja en todo el país el "Día de Homenaje a la Bandera". Resulta sumamente curioso que acentuándose año a año la dedicación que el Gobierno Nacional, las Fuerzas Armadas, Ministerio de Educación, Institutos, etc., le brindan a esta fecha, 20 de junio, pocos sepan de dónde proviene la misma, pese a ser ese día el único que hace comulgar a todos los argentinos en un mismo altar, a pesar de sus convicciones políticas y que hoy en día es utilizado para el juramento de aquellos que se incorporan a nuestras Fuerzas Armadas.

Como secuela de la Guerra Civil Española, reinaba un ambiente en nuestro país, y sobre todo en nuestra ciudad de Buenos Aires, cuyo barómetro acusaba un clima tenso, aunque estático. La mayor parte del tiempo, la baja presión hacía presumir de continuo que estallaría un violento ciclón. Estas presiones del ambiente las determinaban los partidarios de ambos bandos por aquel entonces en pugna.

Con este ambiente cada vez más tenso, llegó el 1º de mayo de 1936, y fuera de las violencias registradas en manifestaciones callejeras, había quedado un amargo sabor en el pecho de los legítimos argentinos, ante los agravios inferidos a nuestros símbolos nacionales por las calles de Buenos Aires. Esto sucedía en nuestra tierra generosa, de los argentinos que no habíamos hecho otra cosa que albergar a todo extranjero que buscara hogar, amor, calor y forjarse un porvenir. ¡Así respondían a nuestra cordial actitud!

Fue entonces cuando un grupo de ciudadanos con un verdadero espíritu argentinista, prescindiendo de todo color político y extremismo, reunidos en número de diez - señores Dr. Luis Agote Robertson, capitán de fragata Eduardo Videla Dorna, Luis María Ferraro, diputado nacional Daniel Videla Dorna, Ramón Oscar Castilla, Dr. Carlos Rojas Torres, Raúl Etcheverry Videla Dorna, Alfredo J. Etcheverry, Ricardo Alberdi y Jorge Seré - en casa del Dr. Ricardo Alberdi, comentando con desagrado y pena las manifestaciones tan diferentes que habían contemplado ese 1º de mayo de 1036, y ante la indiferencia general, surgió la idea de desagraviar a nuestros símbolos llamando a la juventud argentina; así sucedió, como desagravio, se decidió entregar una bandera en nombre de ellos a la Municipalidad, para honrarla en sus días magnos, lo que se hizo el día 20 de junio de 1936.

Esta bandera fue adquirida en la antigua Casa Vacca, de la calle Carlos Pellegrini entre Santa Fe y Arenales con los aportes provenientes de los diez mencionados y otros colaboradores entusiastas en su adquisición de la misma, como fueron Samuel Amadeo y Videla, Luis A. Chávez, Carlos Bianchi, José Echagüe, Oscar Chavarría Cano, Edmundo Vallejo, Carlos Vallejo, Manuel Chávez, y otros, quienes a su vez fueron el alma de los sucesivos desfiles secundarios y universitarios.

La bandera estaba confeccionada totalmente en gro de seda, de 15 metros de largo y con un sol bordado con hilos dorados que pesaba él solo, 8 kilogramos. El cofre que la guarda fue construido en el Arsenal de Guerra Esteban de Luca, habiéndosele encargado al entonces coronel Francisco Reynolds, jefe del Arsenal, que lo confeccionara según su propio criterio. Las medidas del cofre eran 2,30 x 2,30 y 0,50 m de altura.

Constaba de cuatro cristales. A los costados, ocho manijas de bronce, provenientes de la fundición de un cañón usado por el Ejército del Alto Perú, comandado por el general Belgrano, teniendo adherido una placa que decía: "Al general Belgrano; homenaje de la juventud argentina de Buenos Aires en el 116 aniversario de su fallecimiento y como creador de la Bandera Nacional".

Ese día, 20 de junio de 1936, con entusiasmo patriótico se llevó a cabo la ceremonia de la entrega de la bandera, con la presencia del Presidente de la Nación, ministros, gobernadores de provincias, autoridades eclesiásticas y gran fervor popular, enarbolándose en el mismo sitio donde fuera izada por primera vez en Buenos Aires, el 12 de agosto de 1812, en la ex iglesia de San Nicolás de Bari y habiéndose elegido el 20 de junio, precisamente, para recordar la triste y solitaria muerte de su creador.

La bandera fue bendecida el día anterior - 19 de junio - al pie del mausoleo de Belgrano, por el primer Cardenal Primado argentino, monseñor Santiago Luis Copello, asistido por monseñor Figueroa. Prestaron marco a esta ceremonia altas autoridades nacionales y el intendente municipal Dr. Mariano de Vedia y Mitre. La Guardia de Honor la conformaban cadetes de la Escuela Naval, Colegio Militar y la totalidad del Regimiento III de Infantería Manuel Belgrano.

Reunidos en la casa del Dr. Alberdi, quedó resuelto mediante acta un proyecto de Ley a las Cámaras Legislativas, para lo cual fue comisionado el diputado nacional Daniel Videla Dorna. Tal proyecto fue tratado primeramente por la Cámara de Senadores el 7 de junio de 1938, siendo objetado por el senador Rothe, quien observó que hacer de todos los 20 de junio feriado nacional era introducir muchos días de fiesta en el almanaque, y proponiendo que se festejara el primer domingo posterior al 20 de junio. Sin embargo, los senadores Sánchez Sorondo, Eguiguren, Landaburu, Palacios, Arenas y otros votaron favorablemente.

El 9 de junio de 1938 fue tratado en la Cámara de Diputados, oportunidad en que el diputado Solari propuso el tercer domingo de junio de todos los años, para evitar muchos días de fiesta. Otros diputados propusieron aprobar el proyecto tal como había sido recibido de la Cámara Alta. Esta última moción fue la que finalmente prevaleció convirtiéndose en Ley Nº 12.361, promulgada ese mismo día 9 y firmada por el ministro Taboada y el presidente Dr. Ortiz. (Diario de Sesiones Cámara de Diputados de esa fecha).

Era evidente que desde 1816, cuando el Congreso de Tucumán sancionaba la blanca y celeste como emblema de los argentinos hasta el año 1938, es decir, después de 122 años transcurridos de vida intensa nacional - años por los que habían desfilado marejadas de dignos militares y tribunos que nos habían dado libertad, civilización y leyes, nadie se había acordado de designarle en el calendario nacional un día para su exclusivo homenaje, sabiendo que es el único emblema que une a todos los argentinos, sin distinción alguna.

Ambos objetos, bandera y cofre, fueron entregados en custodia al señor intendente de Vedia y Mitre, teniendo el honor de haberla hecho izar en el mástil de la Plaza de Mayo, con enormes formaciones escolares como pueden atestiguarlo los grandes periódicos de las fechas 19, 20 y 23 de junio de los años 1936, 1937 y 1938.

Con fecha 23 de agosto de 1960 el director del Museo Histórico Nacional consideró que esta bandera tenía méritos suficientes como para ser guardada en dicho Museo y le requirió al Intendente Municipal que le fuese remitida, solicitud ésta a la cual se accedió. El 23 de octubre de 1971 la bandera y su correspondiente cofre fueron trasladados al "Museo del Monumento a las Banderas" de la ciudad de Rosario donde actualmente permanecen.

Fuente: Los Vascos - Euskaldunak Año III N° 7 - Agosto de 1997.
http://www.juandegaray.org.ar