miércoles, 30 de junio de 2010

El valor de Avellaneda y Sarmiento

En 1884, durante la primera Presidencia de Julio Roca, tanto Domingo Sarmiento como Nicolás Avellandeda (dos ex-presidentes de la década anterior), no valian entre los dos ni un peso.
Jorge
5CENTAVOS
EMISOR: BANCO NACIONAL
ANVERSO:NICOLÁS AVELLANEDA
AÑO:1884


5 CENTAVOS
Emisor: Banco Nacional
Anverso: Nicolás Avellaneda
Año: 1884


10 CENTAVOS
Emisor: Banco Nacional
Anverso: Domingo Faustino Sarmiento
Año: 1884


http://billetesymonedas.blogspot.com


Compañías de Tramways Buenos Aires y La Capital


“Compañía de Tramways Buenos Aires & Belgrano”. Modelo de primer tranvía eléctrico de la ciudad de Buenos Aires. Comenzó a circular el 22 de abril de 1897. (AGP)

Dos empresas serían pioneras: el "Tranvía Eléctrico de Buenos Ayres" construida por el ingeniero norteamericano Charles Bright quien inauguró un primer tramo de ensayo y demostración, el 22 de abril de 1897 (por la Av. Las Heras, entre Canning y Plaza Italia); y la Cía. de "Tramways La Capital", que procedió al cambio de tracción bajo la dirección del ingeniero argentino Juan Mallol, inaugurando la línea entre la Av. San Juan y Entre Ríos y el barrio de Flores el 4 de diciembre de 1897 . De aquí en más todo fue una carrera. Cambios de tracción, nuevas empresas; de modo que, para 1908, eran doce las compañías que operaban en la ciudad.


http://www.tranvia.org.ar/

lunes, 28 de junio de 2010

El Tratado Roca-Runciman - parte 5

El pacto aseguraba cuotas de importación de carne argentina estables equivalente a la adquirida en 1932 (punto más bajo de la Crisis del 30), afianzando el vínculo comercial con el Reino Unido.

Cláusulas públicas del Pacto:

  • 1. La Argentina se aseguraba una cuota de importación no menor a 390.000 toneladas de carne enfriada. El 85% de las exportaciones de este país debían realizarse a través de frigoríficos extranjeros. El Reino Unido "estará dispuesto a permitir" la participación de hasta un 15% de frigoríficos argentinos en la cuota de carne (ya cubierta en su casi totalidad por el Frigorífico Gualeguaychú y el Municipal de Buenos Aires).
  • 2. La Argentina dispensaría a las empresas británicas "un tratamiento benévolo que tienda a asegurar el mayor desarrollo económico del país y la debida y legitima protección de los intereses ligados a tales empresas"
  • 3. Mientras hubiera control de cambios en la Argentina (limite para el envio de dinero al exterior), todo lo que Gran Bretaña pagara por compras en la Argentina, podía volver al país deduciendo un porcentaje para pagos de deuda externa.
  • 4. La Argentina mantendría libres de aranceles el carbón y demás mercaderías que se importaban en ese momento exentas de impuestos, comprometiéndose a comprar en Gran Bretaña el total del carbón que consumía.
  • 5. La Argentina se comprometía a no aumentar los aranceles aduaneros a las mercaderías inglesas, y a no reducir las tarifas de los ferrocarriles ingleses.

Cláusulas secretas del Pacto:

  • 1. Se crea el Banco Central en la Argentina con gran predominancia de funcionarios y capitales británicos.
  • 2. Se fijan las bases para la creación de la Corporación de Transporte, que le terminaría por dar a Gran Bretaña el monopolio absoluto de los medios de transporte argentinos. La misma se crea en 1936 en el Pacto Eden-Malbrán, firmado luego de que el Pacto Roca-Runciman caducara y con características muy similares.

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domingo, 27 de junio de 2010

El Tratado Roca-Runciman - parte 4

Recién el 5 de mayo, una semana después del hecho consumado, “La Vanguardia” rompió líneas en la prensa y tomó una posición orgánica contra el acuerdo. La misma que luego iban a continuar su líder, Alfredo Palacios, y Lisandro De La Torre cuestionando al corrupto acuerdo y sus consecuencias.

“Se está muy lejos de responder a sentimientos verdaderamente patrióticos, puesto que todo se reduce a las concesiones entre los intereses de ciertos grupos, donde se imponen, como siempre los que tienen mayor fuerza financiera”, afirmaba el diario socialista.

Por el bien de todos

El historiador Felipe Pigna resume el hecho en pocas palabras, en la tercera parte de su libro “Mitos de la Historia Argentina”. Dice: “En la historia de las relaciones internacionales hay pocos antecedentes de un acuerdo bilateral tan desigual y vergonzoso firmado a sólo efecto de beneficiar a la minoría de la minoría de un país”.

Alcanzar el acuerdo fue presentado a la sociedad como una necesidad y un interés de toda la Argentina. Por aquel entonces, la idea del “granero del mundo” estaba muy presente (y lo sigue estando) en el inconsciente colectivo. Dejar de exportar carne era como dejar de respirar, como dejar de vivir.

“Las ideologías sirven a los intereses particulares que ellas tienden a presentar como intereses universales, comunes al conjunto del grupo”, dice Pierre Bourdieu. Y en esto, los medios de comunicación jugaron y juegan un papel central porque “contribuyen a la integración ficticia de la sociedad en su conjunto”. En 1933, nadie influía tanto como los diarios, más en una sociedad con una cultura letrada tan desarrollada como la argentina.

El acuerdo respondía a intereses puramente individuales, favorecía a todo lo que tuviera cerca la bandera británica. La alta sociedad argentina, que vivía como en París, gastaba en libras esterlinas y habla inglés, era la socia de los capitales sajones que se beneficiaron con el pacto. El gobierno conservador de Justo jugaba a favor de esos intereses, y al mismo tiempo, era parte de ellos.

En la actualidad, esos sectores conservadores están más lejos del poder político, pero siguen siendo fracciones dominantes. Los medios a veces representan sus posiciones y la mayoría las propias, las del multimedio. En 75 años muchas cosas cambiaron, pero otras no.

Hoy, los intereses de una minoría siguen apareciendo muy seguido como los de la mayoría, y la exportación de carne es un problema nacional ¿Será que estamos destinados a repetirnos? Al menos, ahora los que se quejan son otros.

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El Tratado Roca-Runciman - parte 3


Después de la “Crisis del ‘30”, que había comenzado a fines del 1929, el mundo atravesó una etapa de creciente proteccionismo y caída del comercio internacional. Ninguna Nación quería arriesgarse a contraer en su economía el “virus de la depresión”.


En ese contexto, Gran Bretaña selló, en agosto de 1932, un acuerdo (Pacto de Ottawa) con sus colonias y ex colonias, miembros del Commonwealth, para abastecerse recíprocamente. Así, Canadá, Australia y Nueva Zelanda pasaban a ocupar el lugar de fuente de materias primas agroganaderas que pertenecía a la Argentina.


Ante esta situación, que ponía en peligro los intereses particulares de los sectores dominantes argentinos y a todo el modelo agroexportador impulsado por la Generación del ’80, el Gobierno de Agustín Pedro Justo envió una delegación para alcanzar un acuerdo. En febrero de 1933 Roca llegó a Londres para comenzar las ruedas de negociaciones.


Ningún periódico podía maquillar toda esta situación. Ni siquiera el propio vicepresidente lograba hacerlo. Mientras “Crítica” destacaba que “Exportaremos más carne y se hará el empréstito”, Roca se sinceraba en “El Mundo”: “Aspiramos simplemente a que Inglaterra no reduzca nuestras importaciones”.



Algo también se filtraba cuando los diarios locales reproducían las páginas de los periódicos británicos. El "Daily Telegraph" afirmaba: “Para Argentina, el acuerdo significa una elección deliberada y una forma de continuar y reforzar las íntimas y amplias relaciones que financiera y comercialmente sostiene con Gran Bretaña”. Relaciones carnales que le dicen.



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sábado, 26 de junio de 2010

El Tratado Roca-Runciman - parte 1


Son las 13:07 en Londres. El despacho del ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña está ocupado por un puñado de personas ataviadas con trajes de etiqueta matutino. Sobre el escritorio de Sir John Simon (ausente por enfermedad) dos documentos idénticos, uno en inglés y otro en español, esperan para ser rubricados.

Toda la ceremonia se da con gran reserva. “Sin fotógrafos, ni periodistas, ni ordenanzas del Foreign Office”, retrata la prensa de la época. Sin embargo, lo que allí sucede ya es conocido por todos desde hace varios días. Sólo se trata de una formalidad protocolar.

Es 1º de mayo de 1933, día Internacional de Trabajo, pero el vicepresidente de la República Argentina, Julio Argentino Roca (h), y el presidente del British Board of Trade, Walter Runciman, no se toman descanso. Están por concluir casi tres meses de arduas negociaciones con la firma de un acuerdo comercial angloargentino. De aquí en más, la Historia recordará esta infamia simplemente como el tratado Roca-Runciman.

A bajar las barreras

“Creo que el tratado representa una tarea que hemos realizado también en interés del mundo entero”, dijo Roca, tras la firma, a los periodistas de UP (United Press).

Después de la “Crisis del "30", que había comenzado a fines del 1929, el mundo atravesó una etapa de creciente proteccionismo y caída del comercio internacional. Ninguna Nación quería arriesgarse a contraer en su economía el “virus de la depresión”.

En ese contexto, Gran Bretaña selló, en agosto de 1932, un acuerdo (Pacto de Ottawa) con sus colonias y ex colonias, miembros del Commonwealth, para abastecerse recíprocamente. Así, Canadá, Australia y Nueva Zelanda pasaban a ocupar el lugar de fuente de materias primas agroganaderas que pertenecía a la Argentina.

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viernes, 25 de junio de 2010

Monumentos al Indio


Monumento al Indio en Tucumán



Realizado por el escultor Prat Gay, y situado a 1.100 metros de altitud dentro del Parque Provincial Los Sosa, es el primer punto para realizar una vista panorámica en el ascenso al Valle de Tafí, Tucumán.

La foto es muy buena, la toma excelente...

Monumento al Indio Tehuelche y Punta Cuevas


Si vamos hacia el sur, vamos a llegar a un mirador espectacular donde se encuentra emplazado el Monumento al Indio Tehuelche.
Este preciso lugar se conoce con el nombre de Punta Cuevas ya que algunos relatos históricos cuentan que existen unas cuevas que, supuestamente, fueron el primer refugio para los galeses que desembarcaron del Mimosa; considerando este hecho como el primer acto fundacional de la ciudad.
Los estudiosos del tema recomiendan a las autoridades municipales la preservación de toda esta zona y la dedicación de antropólogos, para identificar algunos de los hitos que permitan definir éste lugar como la primer zona habitada de la región de Madryn.La punta tiene un excelente mirador, con los clásicos telescopios de aumento para avistaje de fauna.

http://www.turismoentucuman.com/

http://www.argentinaviajera.com.ar/

Asaltante a domicilio (Pepe Biondi)


video

www.youtube.com/watch?v=gzEUxQCweFo

miércoles, 23 de junio de 2010

La Creación del Hombre según los Pampas


El mito de la creación. En realidad posterior a la conquista de la pampa por los araucanos, es de una sugerente belleza. Tiene reminiscencias del mito griego de Prometeo y de leyendas judías y cristianas de la desobediencia diabólica impregnadas de una gracia pueril que no perdona las figuras de Dios y Lucifer.

Chachao se aburría en la eternidad del Cielo. Quiso bajar a la tierra aún anegadiza y lluviosa donde las cosas eran efímeras y mutables; tomó la Vía Láctea, que entonces llegaba hasta la pampa, y es llamada "el Camino del Cielo" en la lengua vernácula. Gozó el indio Viejo, que era solamente un eterno niño, ensuciándose las manos y chapoteando la tierra anegadiza; moldeó con barro figuras de fantasía y ensayó soplarlas para infundirles vida.
Así fueron creados los animales. Para darles espacio donde correr, de otro soplo aventó las lluvias, secó los pantanos y dio firmeza a la pampa.

Vio su imagen reflejada en una laguna y tuvo el capricho de reproducirla en estatuillas de dos pies que vestían como él chiripá y poncho. No eran reproducciones perfectas, pues el Viejo estaba de buen humor y solamente buscaba reírse de si mismo.
He aquí que un incidente hace tragedia la comedia de la Creación. El ñandú, cansado de correr por la pampa seca, quiso subir al Cielo por la Vía Láctea y aprovechó la distracción de Chachao para ascender algunos tramos. Al darse cuenta el indio Viejo que una criatura de barro iba a ensuciar las alturas celestiales, desató sus boleadoras y las arrojó al osado, que de una espantada volvió a la pampa dejando en el cielo a comienzos de la Vía Láctea la huella de sus tres dedos y garrón: la Cruz del Sur; también quedaron las boleadoras del Viejo, alfa y beta del Centauro, junto a la huella del avestruz. Ocupado en espantar al ñandú no se dio cuenta Chachao que su hermano Gualicho había descendido a la tierra y le gastaba la broma de soplar las caricaturas bípedas acabadas de esculpir. Se llenaron de espanto ambos hijos del Cielo cuando vieron a los objetos de barro moverse y discurrir como si fueran dioses.

Chachao escapó horrorizado por la Vía Láctea; con su cuchillo de piedra cortó el camino del Cielo para que los monstruos no subieran. Dejó a Gualicho en la tierra en castigo de haberles infundido el aliento divino a unos grotescos y efímeros monigotes de barro.
Chachao no volvió más a la pampa, ni pudo salir Gualicho de ella. Desde entonces éste clama misericordia en las noches de tormenta con su voz de trueno cuando ve el rayo de su hermano en el Cielo. Inútilmente, pues la cólera del indio Viejo es definitiva. Busca Gualicho destruir su imprudencia aniquilando a los hombres con enfermedades, guerras y hambres. Lo hace de lejos, pues verlos le causa horror y remuerde la conciencia; por eso vive en lo profundo de los montes y sólo se arriesga a salir cuando las noches son oscuras. Como teme a los hombres, ha resuelto hacerse temer por ellos para que los hombres lo eviten: ulula en las noches para asustar a los viajeros rezagados con quienes tropieza imprevistamente, y se ha rodeado de una corte de espíritus malignos y retozones cuyo único objeto es protegerlo con un cerco de terror.

De esa travesura de un niño nacieron los hombres, híbridos de un aliento de dios en una envoltura de barro perecedero. Temen a Gualicho que se oculta en la naturaleza hostil. Contra el terror cósmico de los lugares inconocibles, y contra los rayos y truenos, diálogo constante de Chachao y Gualicho, sólo hay el recurso de estrechar los vínculos humanos. Nació así la toldería.
El espíritu maligno no se atreve a entrar en ella y no se acerca al fogón que alumbra la oscuridad.
Seguirá para siempre la lucha de Gualicho con los humanos.

Si éstos han sido "buenos", si han logrado dominar el miedo y la prudencia guió sus acciones, podrán ascender al Cielo una vez perdida su envoltura de barro, pues el camino de las alturas sólo es accesible a las almas.
Allí serán estrellas de mayor o menor magnitud según haya sido el brillo de sus buenas acciones.
Los otros, los cobardes y mezquinos, volverán al barro originario.
En su lucha contra el espíritu del mal, los hombres pueden valerse de muchas armas. La primera es juntarse en comunidades, pues Gualicho no entra en los lugares habitados: la sociedad se yergue contra el dios perseguidor como sola protección de los hombres; la toldería tiene un valor mágico, que se extiende a su nombre y a los símbolos de las estirpes que la habitan.

Es la defensa contra el pánico que se esconde en la naturaleza hostil, el refugio necesario contra las fuerzas malignas que ambulan por la pampa.
También pueden los hombres tener propicio a Gualicho concertando pactos que el dios acepta y respeta: darle la primicia de las comidas, ofrendarle algunos productos de la caza.
Y pueden engañarlo porque la inteligencia de Gualicho no parece penetrante: ocultando su rostro con una máscara o con pinturas, se hacen pasar por Chachao que le promete el regreso al Cielo si hace cesar una peste, trae la victoria en una guerra, o vuelve propicia la caza.
Claro que no todos conocen las palabras que llaman a Gualicho ni poseen astucia para engañarlo.
Solamente las brujas centenarias, conocedoras de la magia y sabedoras del ritual secreto y las palabras vedadas.
http://www.pensamientonacional.com.ar

La iglesia de San Ignacio de Loyola


Durante el gobierno de Hernandarias llegan los primeros Jesuitas a Buenos Aires (1608). Su primera iglesia y colegio se levantan en la hoy Plaza de Mayo, en un solar que les dona el Cabildo, en el cuarto N. E. Esta construcción era de adobe con techos de junco, método constructivo empleado en la primitiva Buenos Aires al no existir en la zona ni madera ni piedra y hasta la aparición de los primeros hornos de ladrillo. Nació bajo la advocación de Nuestra Señora de Loreto pero más tarde, al ser beatificado Ignacio de Loyola, toma el nombre de San Ignacio (1610).

Allí permanecen algo más de 50 años. En 1661, por razones de seguridad y defensa del Fuerte, los jesuitas deben abandonar la construcción de Plaza de Mayo. Es entonces que Doña Isabel Carvajal, viuda de Gonzalo Martel de Guzmán y sin hijos, dona a la Compañía de Jesús el solar delimitado por las actuales calles Perú, Bolívar, Alsina y Moreno.

En este lugar se construye una segunda iglesita, también de adobe, terminada en 1675, fecha que puede leerse en el trozo de mármol hallado en remodelaciones del s. XIX y que fue colocado en el claustro parroquial.

Al lado de la iglesia, sobre la calle Bolívar, los padres construyeron el Colegio San Ignacio o Colegio Grande, llamado Real Colegio de San Carlos después de la expulsión de los jesuitas, y más tarde (1863) Colegio Nacional Buenos Aires.

En 1710 el Superior de la Compañía encarga al arquitecto jesuita Juan Krauss la construcción de un nuevo templo. La planta es diseñada tomando como modelo la iglesia del Gesú de Roma. Se organiza con una nave cubierta por bóveda, flanqueada por cinco capillas laterales comunicadas a través de arcadas sobre las que corre una galería alta, detalle poco común, que no se repite en la Buenos Aires del s,. XVIII y que daba a San Ignacio una doble capacidad que era necesaria para recibir al alumnado del Colegio y fue aprovechada para realizar en el templo numerosos actos y celebraciones, incluso Cabildos Abiertos.

Colaboran con Krauss los maestros Pedro Weger (sobre todo en la herrería) y Juan Wolf .La terminación de las obras se debe a los hermanos arquitectos Andrés Bianchi y Juan Bautista Prímoli. En 1722 la iglesia es inaugurada aunque aun no estaba terminada. En 1734, un 7 de Octubre, es consagrada.

En el año 1767 se produce la expulsión de los Jesuitas por orden del rey Carlos III. Sus bienes pasan a ser administrados por la Junta de Temporalidades y el templo permaneció cerrado por tres años.

Entre 1775 y 1791 San Ignacio funciona como catedral provisoria por las obras de reparación que necesitaba la iglesia matriz.

El 31 de diciembre de 1806 se celebra en San Ignacio una Misa de acción de gracias por la Reconquista de la ciudad, con la presencia del Cabildo y otras autoridades. En 1807 las tropas invasoras inglesas intentan tomar el templo, como lo habían hecho con otros de la ciudad pero son rechazados por los defensores. Terminada la Defensa se realizan allí unas solemnes exequias por los muertos en estos episodios.

En 1821 se realizó en el templo la inauguración de la Universidad de Buenos Aires y en 1823, la de la Sociedad de Beneficencia. Hasta 1830 se entregaron aquí los premios a la Virtud, que otorgaba esta última.

1823 San Ignacio volvió a ser Catedral Provisional y a partir de 1830 comenzó a funcionar como parroquia al haberse dividido la de Catedral en Catedral al Norte y Catedral al Sud.

En 1836 los Jesuitas volvieron a Buenos Aires para ser nuevamente expulsados en 1843. Durante ese período ocuparon esta Iglesia, compartiendo las dependencias con el Obispo y con la Curia Eclesiástica que se encontraban allí por el mal estado del edificio de la Catedral.

Unos 20 años más tarde el ingeniero italiano Felipe Senillosa agregó la torre Norte que hasta entonces no existía.

El 21 de Mayo de 1942 San Ignacio fue declarada Monumento Histórico Nacional por decreto nº 120.412.

En el año 1955 varias iglesias del centro porteño sufrieron incendios intencionales. En esa ocasión varias imágenes originales se quemaron y diversos objetos fueron saqueados.


http://www.sanignaciodeloyola.org.ar

domingo, 20 de junio de 2010

Manuel Belgrano

Si me permite, Don Manuel, me gustaría decirle que usted es el espejo en el que todos los políticos argentinos deberían mirarse. Porque usted hizo el camino inverso de tantos políticos corruptos. La mayoría llega pobre a la función pública y sale rico. La mayoría se enriquece ilícitamente. Su biografía demuestra que usted hizo todo lo contrario.

Nació rico. Nació en cuna de oro porque su padre era un importante comerciante. Por eso pudo acceder a la educación a la que accedió. Por eso Salamanca, Valladolid. Pero se pasó la vida repartiendo su fortuna entre la gente común. Y murió pobre. Se empobreció lícitamente. Se convirtió en una bandera de austeridad republicana. Usted, justo usted, que es el creador de la bandera convirtió su trayectoria en una bandera y su cuerpo en el abanderado de los mejores valores que debe tener un hombre público que está obligado a servir a su comunidad. Por eso creo que a 200 años del nacimiento de la patria llegó la hora de pedirle perdón.

Mil disculpas, Manuel Belgrano. Ojalá nos perdone. Y si me permite, como una manera de desagravio, me gustaría decirle gracias por todo lo que hizo por nosotros. En este Bicentenario le decimos gracias por haber protegido siempre a los mas desprotegidos, a los mas humildes, a los ancianos, a las mujeres y a los indios. Por haber impulsado siempre el progreso y el bienestar de la gente. Por darle a la tierra el carácter de generadora de riquezas y haber inventado el impuesto a las tierras improductivas. Progresismo puro.

Gracias por grabarnos a fuego en nuestra identidad esa frase maravillosa que dice que el sentimiento de libertad es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos mas simples. Gracias por su combate permanente contra los monopolios y todo tipo de autoritarismo. Por haber sido miembro del primer gobierno patrio. Por defender la libertad de prensa y la modernización. Por haber traído de Europa las ideas mas avanzadas de soberanía y emancipación y las tres vigas maestras de la revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Gracias por la inmensidad de su cultura. Por hablar y leer perfectamente en inglés, francés, italiano y latín. Gracias por haber redactado junto a Mariano Moreno el Plan Revolucionario que se presentó a la Junta. Gracias por decir que la patria es educación. Por haber donado sus sueldos para construir la biblioteca pública y varias escuelas que se construyeron 170 años después. Gracias por el coraje de haber combatido en las invasiones inglesas y por convertirse en general de la Nación cuando su formación era de abogado, economista, diplomático y periodista.

Pese a todo no dudó en tomar las armas y las estrategias militares para defender esta bendita tierra.Gracias por haberle salvado la vida a la esposa y a la hija del general San Martín. Ojalá alguna vez nos perdone que lo hayamos dejado morir en la mas terrible de las miserias. Vencido por las enfermedades y con el único tesoro de su reloj personal para recompensar al médico que lo asistió hasta el final. Le confieso que me produjo un desgarro en el alma cuando leí que su cuerpo estuvo ocho días sin poder ser sepultado por falta de dinero. Siento vergüenza histórica retroactiva. Por eso perdón y gracias, don Manuel Belgrano. Gracias por la escarapela y por la bandera. Y sobre todo gracias por enseñarnos con la enseña que Belgrano nos legó que la lucha por una patria mas justa es la verdadera bandera idolatrada.
Alfredo Leuco

Homenaje a un Patriota modelo: Manuel Belgrano


Hoy celebramos el Día de la Bandera Nacional, aunque en verdad no se trate del aniversario de su creación (fue un 27 de febrero) sino como homenaje a su creador, el General Manuel Belgrano, en conmemoración del día de su fallecimiento. Belgrano fue uno de los jóvenes más brillantes de su época (1770-1820) y uno de los hombres más íntegros y trabajadores que dio nuestra Nación. Estudioso, culto y polifacético hombre público, murió a los 50 años en absoluta pobreza, coronando así una vida ejemplar de servicio a la Patria.


"Trabajé siempre para mi patria poniendo voluntad, no incertidumbre; método, no desorden; disciplina, no caos; constancia, no improvisación; firmeza, no blandura; magnanimidad, no condescendencia."

sábado, 19 de junio de 2010

Testamento de Belgrano - parte 2

Texto del testamento

Seguidamente, se transcribe el testamento de don Manuel Belgrano. Al hacerlo, se actualiza su ortografía y se mantiene su construcción sintáctica:
“En el nombre de Dios y con su santa gracia amén. Sea notorio como yo, Dn.

Manuel Belgrano, natural de esta ciudad, brigadier de los ejércitos de las Provincias Unidas en Sud América, hijo legítimo de Dn. Domingo Belgrano y Peri, y Da. María Josefa González, difuntos: estando enfermo de la (enfermedad) que Dios Nuestro Señor se ha servido darme, pero por su infinita misericordia en mi sano y entero juicio, temeroso de la infalible muerte a toda criatura e incertidumbre de su hora, para que no me asalte sin tener arregladas las cosas concernientes al descargo de mi conciencia y bien de mi alma, he dispuesto ordenar este mi testamento, creyendo ante todas cosas como firmemente creo en el alto misterio de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, y en todos los demás misterios y sacramentos que tiene, cree y enseña nuestra Santa Madre Iglesia Católica Apostólica Romana, bajo cuya verdadera fe y creencia he vivido y protesto vivir y morir como católico y fiel cristiano que soy, tomando por mi intercesora y abogada a la Serenísima Reina de los Angeles María Santísima, madre de Dios y Señora nuestra, a su amante esposo el señor San José, al Angel de mi Guarda, santo de mi nombre y devoción y demás de la corte celestial, bajo de cuya protección y divino auxilio otorgo mi testamento en la forma siguiente:

“1a. Primeramente encomiendo mi alma a Dios Nuestro Señor, que la crió de la nada, y el cuerpo mando a la tierra de que fue formado, y cuando su Divina Majestad se digne llevar mi alma de la presente vida a la eterna, ordeno que dicho mi cuerpo, amortajado con el hábito del patriarca Santo Domingo, sea sepultado en el panteón que mi casa tiene en dicho convento, dejando la forma del entierro, sufragios y demás funerales a disposición de mi albacea.

“2a. Item, ordeno se dé a las mandas forzosas y acostumbradas a dos reales con que las separo de mis bienes.

“3a. Item, declaro: Que soy de estado soltero, y que no tengo ascendiente ni descendiente.

“4a. Item, declaro: Que debo a Dn. Manuel de Aguirre, vecino de esta ciudad, dieciocho onzas de oro sellado, y al Estado seiscientos pesos, que se compensará en el ajuste de mi cuenta de sueldos, y de veinticuatro onzas que ordeno se cobre por mi albacea, y presté en el Paraguay al Dr. Dn. Vicente Anastasio de Echevarría, para la compra de una mulata - Cuarenta onzas de que me es deudor el brigadier Dn. Cornelio Saavedra, por una sillería que le presté cuando lo hicieron Director; dieciséis onzas que suplí para la Fiesta del Agrifoni en el Fuerte, y otras varias datas: tres mil pesos que me debe mi sobrino Dn. Julián Espinosa por varios suplementos que le he hecho.

“5a. Para guardar, cumplir y ejecutar este mi testamento, nombro por mi albacea a mi legítimo hermano el Dor. D. Domingo Estanislao Belgrano, dignidad de chantre de esta Santa Iglesia Catedral, al cual respecto a que no tengo heredero ninguno forzoso ascendiente ni descendiente, le instituyo y nombro de todos mis acciones y Dros. presentes y futuros. Por el presente revoco y anulo todos los demás testamentos, codicilos, poderes para testar, memorias, u otra cualesquiera otra disposición testa¬mentaria que antes de ésta haya hecho u otorgado por escrito de palabra, o en otra forma para que nada valga, ni haga fe en juicio, ni fuera de él excepto este testamento en que declaro ser en todo cumplida mi última voluntad en la vía y forma que más haya lugar en Dro. En cuyo testimonio lo otorgo así ante el infrascrito escribano público del número de esta ciudad de la Santísima Trinidad, puerto de Santa María de Buenos Aires, a veinticinco de mayo de mil ochocientos veinte. Y el otorgante a quien yo dho. escribano doy fe conozco, y de hallarse al parecer en su sano y cabal juicio, según su concertado razonar, así lo otorgo y firmo, siendo testigos llamados y rogados don José Ramón Mila de la Roca, Dn. Juan Pablo Sáenz Valiente, y Dn. Manuel Díaz, vecinos. M. Belgrano (firma). Narciso de Iranzuaga (firma) Escribano Público".

Cfr: Anales del Instituto Nacional Belgraniano, Nº 6, Buenos Aires, 1993, p.p. 133-135.

http://www.manuelbelgrano.gov.ar/

Testamento de Manuel Belgrano - parte 1



Dice Mitre en su Historia de Belgrano y de la independencia argentina: “El 25 de mayo (25 días antes de morir el general Belgrano) había dictado su testamento, ‘encomendando su alma a Dios, que la formó de la nada, y su cuerpo a la tierra de que fue formado’, según sus propias palabras.
En tal ocasión declaró que no teniendo ningún heredero forzoso, ascendiente ni descendiente, instituía como tal a su hermano el canónigo don Domingo Estanislao Belgrano, a quien nombró patrono de las escuelas por él fundadas, legándole su retrato, con encargo secreto de que, pagadas todas sus deudas, aplicase todo el remanente de sus bienes en favor de una hija natural llamada Manuela Mónica, que en edad de poco más de un año había dejado Tucumán, recomendándole muy encarecidamente hiciera con ella las veces de su padre, y cuidara de darle la más esmerada educación”.
En una nota al pie de página, agrega lo siguiente sobre el encargo secreto: “Todo esto consta de una carta de don Domingo Estanislao Belgrano a su hermano don Miguel, de fecha 15 de junio de 1824, transmitiéndole su patronato y comunicándole los encargos que el General le había hecho al tiempo de morir. M.S. original en nuestro archivo.

Por ella se ve que el testamento de Belgrano es un simple fideicomiso; y explica el verdadero sentido de las palabras que en él se encuentran: no tener ascendiente ni descendiente, es decir, para los efectos de la herencia forzosa, y por esto sin duda instituyó como heredero universal a un sacerdote que era a la vez su hermano, en la confianza de que él aplicaría todos los bienes, como lo hizo, en favor de su hija”.


http://www.manuelbelgrano.gov.ar/



viernes, 18 de junio de 2010

DON FULGENCIO (el hombre que no tuvo infancia)




El personaje es un gran tímido en un cuerpo enorme, para el cual el trabajo siempre puede esperar si hay algún juego infantil o travesura a la vista

La historia cuenta que el 24 de abril de 1938 apareció por primera vez en las páginas del diario "La Prensa" la tira "Señor Fulgencio" (el hombre que no tuvo infancia)" y mantuvo ese nombre hasta 1939. El "señor" había trocado por el "Don", que iba a inmortalizar a este ser inefable y encantador, que en su interior es un niño que no tuvo infancia.


El personaje se hizo tan popular que hasta apareció en afiches publicitarios en colores (recomendando la compra de productos), inundando las paredes de la ciudad. En vista de ello, el director de "La Prensa", levantó el personaje de las páginas del diario. Pero Don Fulgencio no iba a permanecer mucho tiempo sin ponerse en contacto, otra vez, con sus lectores, ya que luego de varias ofertas, pasó a "La Razón", con tanto éxito que, posteriormente, el personaje de Don Fulgencio fue llevado al teatro y también personificado por radio.

Por la historieta de Don Fulgencio fueron desfilando poco a poco otros personajes secundarios. Los más recordados son sus sobrinos Tripudio, Sócrates y Liberata; su secretario Pitín; Radrágaz, Fernéndez, Rodolfo y Ursulu, sus novias Amapola y Agata, su fiel valet Toribio; el perro López, el loro Zaratrustra y la pequeña Ruth. En Octubre de 1945 apareció la revista "Don Fulgencio", donde, además del personaje del título, habían varios otros. Se publicaron 36 números. También se hizo una película (con Enrique Serrano). Vale señalar que desde 1978, y por un tiempo, "el hombre que no tuvo infancia" empezó a aparecer en la "Revista Anteojito".


El autor: Lino Palacio. nació el 5 de noviembre de 1903. Desde muy chico fue atraído por el dibujo, y, a los 16 años, Lino logró publicar su primer dibujo (en el diario "La Razón" . El trazo tan personal y el fino humor de Palacio lo hicieron indispensable en todo tipo de publicaciones, e incluso, durante su exitosa carrera, ganó 25 concursos de afiches. En 1984, Lino y su señora fueron asesinados en un intento de robo.

DON FULGENCIO - Lino Placios





miércoles, 16 de junio de 2010

Hugo Chávez, ganador y mujeriego ...


La historia de las vivencias de este periodista de vocación, "canchero", ganador y mujeriego, publicada diariamente durante doce años, se convirtió en una de las tiras más populares aparecidas en los diarios argentinos. Comenzó a publicarse el 27 de Julio de 1975 en el diario Clarín, creada por el guionista Carlos Trillo, con los dibujos de Horacio Altuna, y se publicó hasta el 11 de noviembre de 1987, compartiendo con los lectores del diario sus aventuras periodísticas y amorosas.

En sus inicios Hugo Chávez, el Loco, era corresponsal extranjero, viviendo distintas aventuras en ciudades europeas, pero vuelve a la Argentina, en febrero de 1976, para trabajar en la redacción del diario, en Buenos Aires. La historia se vuelve más cotidiana, y los conflictos más cercanos al lector, como ser la relación con el jefe Balderi, los vecinos, o los amigos, como Malone, Homero, Juan, etc. La tira se va volviendo más popular mientras la realidad del país se refleja de manera sutil en la historieta.

Una contribución no menor a la popularidad de la tira son las aventuras del Loco con las "minas" (mujeres), generalmente de apreciables curvas, entre las cuales se termina destacando Pampita (derecha), una fotógrafa que con el tiempo se convertirá en novia de Chávez, y, además, en uno de los símbolos sexuales de la década.

Por su aceptación entre el público El Loco Chávez ganó más espacio; así, el suplemento "Clarín para todos" publicó, cada quince días, una página a color con el título de "Los Grandes Reportajes del Loco Chávez" que más tarde fueron publicados en la revista "Skorpio Extra". Con la popularidad llegó, en 1978 (durante 5 semanas), a la televisión. En 1986 comenzó a publicarse en la revista española "Cimoc", donde se aggiorna la serie, incluso con algunos desnudos de las mujeres. En Argentina dos ediciones recopilan algunas de las tiras diarias: una de 1978 (de Editorial Record) y otra de 1989 (de Clarín-Aguilar). En España se editó, en 1991, una edición de lujo, para toda Europa.



martes, 15 de junio de 2010

Estanislao López


"Jamás negaré mis principios; seré uno de los primeros que clamaré por la formación de una autoridad nacional que dé al fin al país la organización nacional que tanto reclamen sus verdaderos intereses, y que inequívocamente es el voto de todos los hijos de la tierra...".

Con estas palabras Estanislao López expresó en 1832 a Juan Manuel de Rosas su resolución de promover sin demoro la organización constitucionaldel país sobre bases federales.



Estanislao López era , comandante de Dragones, aprovecho el enfrentamiento entre el Cabildo de Santa Fé y el gobernador Mariano Vera para alcanzar el poder en la provincia , el cual mantuvo hasta su muerte.

Concluida la lucha Contra los unitarios con el retiro de Lavalle y lacaptura de Paz, intentó, sin éxito, convencer a Rosas de la necesidadde proceder a la organización constitucional del país. Enfermo de tuberculosisdesde 1836, murió en Santa Fe el 15 de Junio de 1838, en momentosen que los unitarios, en alianza con los franceses, reanudaban la lucha contrala Confederación. Tenía entonces 52 años.

lunes, 14 de junio de 2010

Un amor de Leyenda - parte 5

El traidor.

En todo humano paraíso hay una serpiente, y ese papel parece tocarle aquí a don Lucio Norberto Mansilla Lucio Norberto Mansilla, futuro padre de Eduarda y de Lucio y., entonces un joven coronel porteño con mundana cultura y sólidos conocimientos técnicos que puso, durante un tiempo, al servicio de Ramírez. Horacio Salduna, biógrafo del Supremo Entrerriano, le achaca a Mansilla la responsabilidad mediata de su catastrófico final.

Los dos hombres habían entrado en contacto durante las hostilidades entre Artigas y Ramírez, después de 1820. Mansilla colabora con sus trescientos cívicos y queda sellada una amistad marcial que no será duradera. Cuando Buenos Aires y López se vuelven contra Ramírez, que prepara —nada menos— una gran campaña con el fin de recuperar el territorio paraguayo para la Argentina, Mansilla se echa atrás, argumentando que no desenvainará la espada contra su ciudad de nacimiento. Ramírez acepta esta disculpa plausible, aunque le solicita que al menos conduzca a la infantería desde Corrientes hasta Paraná. Mansilla acata, pero no cumple. Su defección priva a Ramírez de las fuerzas imprescindibles para enfrentar a López, a Bustos y a Lamadrid y lo precipita hacia la ruina.

Salduna considera premeditada la traición de Mansilla, que se habría comportado desde el comienzo como infiltrado porteño. Buenos Aires y Santa Fe lo ayudarán, luego de la muerte de Ramírez, a coronar ambiciones personales con el cargo de gobernador de Entre Ríos. A la codicia política se habría sumado otra de distinto orden:

Mansilla deseaba, también, los favores de La Delfina, como lo prueba la correspondencia intercambiada con el comandante Barrenechea, al que, ya desaparecido Ramírez, envía

—inútilmente— corno celestino.

El final: los testimonios próximos al hecho y la memoria popular sostuvieron siempre que Francisco Ramírez murió en el intento de salvar a Delfina de la partida enemiga que la había echado en tierra y comenzaba a desnudarla. Aunque hubo intentos de atribuir su muerte a otros motivos, se han desacreditado detalladamente estas pretensiones.

Después de que muriera, Ramírez fue decapitado y su cabeza, embalsamada, conoció en Santa Fe el escarnio público. Su amada logró volver a Arroyo de la China, donde lo sobrevivió por dieciocho años. Susana Poujol (La Delfina, una pasión) la imagina prisionera (al final, voluntaria) de la novia olvidada, Norberta Calvento, unidas ambas por el recuerdo y la soledad. Quizá no estuvo tan sola; después de todo (la carta de Barrenechea a Mansilla hace suponer que la cercaba, al menos, un cortejante), pero no se casó ni engendró hijos, y no intentó, tampoco, volver a su tierra natal.

Tal vez en toda esta historia de amor y muerte haya una insospechada ganadora encubierta: Norberta, cuyo deseo, por incumplido, nunca pudo gastarse. Como la Magdalena de El ilustre amor (Mujica Lainez), también, acaso, llegó a la tumba como un ídolo fascinador, envuelta en el vestido blanco de la única que pudo llamarse novia del Supremo Entrerriano.

María Rosa Lojo - Revista La Nación

Un amor de Leyenda - parte 4

¿Por qué, siendo su cautiva y virtual esclava, se enamoré de Ramírez, y por qué éste, dueño todopoderoso, la convirtió en reina sin corona? Mucho se ha escrito sobre el estado de cautiverio femenino: crónico y también fundacional en la especie humana, donde el sexo, con el extraordinario poder de gestar y reproducir (y por ello reducido a la subordinación y el control), fue siempre botín de las guerras y prenda de las alianzas. Susana Silvestre, en su biografía amorosa de la singular pareja, dedica páginas lúcidas a la historia de las cautivas rioplatenses, mediadoras, con su cuerpo, entre dos mundos.

Podemos suponer que a ella no le fue difícil dejarse encantar por Ramírez, hombre joven, en el cenit de sus talentos y de su buena estrella, cuyo carácter “despejado y audaz, amplio y prestigioso”, con algo de artista”, es reconocido incluso por Vicente F. López. Las prendas personales del caudillo y la oportunidad de un fulgurante ascenso hacia el poder y la gloria, marchando y mandando a su lado como si fuera un hombre, debieron de mezclársele en una irresistible combinación afrodisíaca. Y Ramírez, ¿qué vio en Delfina?

Para que una modesta cuartelera presa lograra encadenar a un varón que podía disponer de todas las mujeres, y hacerle olvidar sus serios compromisos matrimoniales con la hermana de un amigo íntimo, debió de ser algo más que un cuerpo atractivo y una sensualidad bien dispuesta. Dulzura (la de la música, la de su lengua madre) habría, sin duda, en ella; no la pasividad o la excesiva facilidad, que matan el deseo. Cautiva, pero brava seductora; sin remilgos, aunque orgullosa en su indefensión, seguramente supo darse exigiendo, y ganó la batalla con Ramírez desde el primer encuentro, cuando el placer total, correspondido, borró la asimetría entre vencedor y vencida, y los dos fueron, uno del otro, prisioneros.

María Rosa Lojo - Revista La Nación

domingo, 13 de junio de 2010

Un amor de leyenda - parte 3

Aunque el caudillo oriental sale perdedor en la contienda, pronto el entrerriano se encontrará completamente solo: en 1821, roto el Tratado del Pilar, López pacta con Buenos Aires, que ya tiene otros gobernantes. Podría decirse, sin embargo, que la soledad de Ramírez es la de la gloria, o la que le decreta la envidia de sus rivales. Por un abrumador plebiscito, Don Poncho es consagrado gobernador supremo de la República Entrerriana, que reúne las actuales Entre Ríos, Corrientes y Misiones.

¿Un reino propio, como aventura el poeta Enrique Molina?

Sólo en algunas exterioridades fastuosas, porque El Supremo piensa en constituciones modernas, sin monarcas. Esto no le impide entrar en Corrientes con esplendor: bien vestidos (ha mandado hacer uniformes para todos sus hombres en Buenos Aires) él, los suyos y La Delfina, que gasta traje de oficial y chambergo con la misma pluma de avestruz que rubrica el escudo de la nueva república. En las galas de sociedad Delfina, no obstante, sabrá cambiar el chambergo por las flores y la peineta, y el sable por el abanico. Luego, en el campamento de La Bajada, donde habrá bailes, títeres, juegos de naipes, riña de gallos, carreras y hasta corridas de toros, dejará el abanico por la guitarra en la que —dicen— es diestra. Hacen bien en multiplicar expansiones y dispendios. Aún no lo saben, pero a su pasión pública le quedan pocas horas de fiesta.

La mujer fatal.

La Delfina es un personaje definido mucho más por las incertidumbres que por las certezas. Ni siquiera se sabe si Delfina corresponde a un nombre o a un apellido (se la ha llamado también María Delfina). Su origen familiar, su posición social, han sido objeto de fluctuaciones similares:

si unos la creen hija bastarda de un virrey brasileño, otros la suponen humilde recogida por una familia estanciera. Hay quien dice que marchó a la campaña contra Artigas siguiendo, fraternalmente, a un miembro de esa misma familia, mientras que otras voces menos corteses la toman por ramera, o la hacen amante de algún oficialito.

Hasta su belleza (de consenso indudable) está signada por lo impreciso. Como ocurre con Francisco Ramírez, nadie sabe a ciencia cierta si fue rubia o morena, blanca o mestiza. Alguno (el poeta Molina) le atribuye voz de sirena criolla y destrezas musicales. No se sabe si alcanzó también el desahogo de expresarse en letra escrita. Criada en el campo, en Río Grande do Sul, acaso ni siquiera haya cursado la enseñanza primaria, la única que se les impartía incluso a los varones, aunque fuesen hijos de familias acomodadas, como el propio Ramírez.

Otro rasgo de La Delfina es indiscutible: era una mujer valiente de puertas afuera (porque también hubo muchas y anónimas guerreras domésticas que en las más duras adversidades sostuvieron, ellas solas, sus familias). Su valor era llamativo, exhibicionista. Amaba los uniformes vedados a su sexo y los lucía, según parece, con gallardía inolvidable. No eran sólo una forma elegante de travestismo, sino verdadera ropa de trabajo: acompañé a su Pancho como coronela del ejército federal en todas las batallas, aunque esa dulce compañía le significó a su amante la muerte. Delfina aparece en este sentido como contrafigura de otra guerrera: doña Victoria Romero de Peñaloza, más eficaz que ella en las lides militares, y que por salvar (con éxito) a su marido, el Chacho, recibió la herida en la frente inmortalizada por la copla popular.

María Rosa Lojo - Revista La Nación

Un amor de Leyenda - parte 2

El héroe.

Ramírez era hijo de familia decente, de recursos. Su padre, Juan Gregorio, paraguayo, marino fluvial y propietario rural; su madre, Tadea Florentina Jordán, nativa de la provincia, dueña también de algunos campos.

Leandro Ruiz Moreno sostiene que por la rama paterna se hallaba emparentado con el marqués de Salinas, y por la materna, con el virrey Vértiz y Salcedo. Más allá de estos encumbrados antecedentes, lo cierto es que Francisco Ramírez fue ante todo hijo sobresaliente de sus propios actos.

Pasado ya el furioso fervor liberal y porteño contra los caudillos provincianos, que animó, entre otros, los textos de Vicente Fidel López, bien pueden verse hoy en esos actos también virtudes cívicas y civilizadoras no reconocidas antes, como ocurre con la ley de enseñanza primaria obligatoria, la fundación de escuelas, los avances en la institucionalización política de la Mesopotamia argentina

Pero para la construcción del mito no son tales aportes, sin duda encomiables, los que cuentan. Desde su temprana actuación, a los veinticuatro años, como chasqui de la Independencia, en los albores de la Revolución de Mayo, lo que distingue a Ramírez entre otros es su clarividente valentía y la suerte prodigiosa que acompaña sus empresas. Sabe disciplinar a los propios, emboscar y sorprender a los ajenos. Es él quien arrea todo el ganado que encuentra al paso, y se acerca a Buenos Aires, envuelto en polvo, fragores y bramidos, desconcertante, temible, sin que se sepa cuántos hombres comanda realmente.

Es él quien ordena el cruce del Paraná, de noche, y hace nadar a los soldados gauchos asidos a la cola de los caballos para tomar, al día siguiente, la ciudad de Coronda. El, también, quien vence siempre, aun con tropas diezmadas; quien confunde el sendero del enemigo, o lo apabulla con un coraje ostentoso, hasta la última y definitiva batalla, que será también su primera derrota.

Cuando conoce a Delfina aún es aliado del santafecino Estanislao López y de Gervasio Artigas, en contra del Brasil y de Buenos Aires. Después de• ganar en Cañada de Cepeda, en 1820, López y Ramírez entran en la ciudad del Puerto, pero no abusan de su triunfo. Su escolta es reducida y no se muestran proclives a la exhibición afrentosa ni a las indiscriminadas represalias (Ramírez acaba de perdonarle la vida a su primer jefe, el director supremo Rondeau, a quien descubre oculto en unos pajonales). Su único gesto de barbarie (o, simplemente, de afirmación victoriosa) es atar sus caballos a las rejas de la Pirámide de Mayo. Suscriben, con Buenos Aires, el Tratado del Pilar, a costa, para Ramírez, de un nuevo enemigo:

Artigas, que le declara la guerra por no haber sido consultado a tal efecto.

Un amor de leyenda - parte 1


Francisco Ramirez y La Delfina

Es 28 de junio de 1839: un día de invierno en Arroyo de la China (actual Concepción del Uruguay).Acaso es también un día de fiesta (aunque amarga y secreta) para Norberta Calvento, la señorita cuarentona que oye, desde la sala, el paso demorado de un ataúd.

Sus ropas de luto no se deben por cierto a la muerta reciente que transita sobre la calle despareja. Desde hace dieciocho años, viste de negro por un hombre que le pertenecía y que esa muerta próxima supo robarle con descaro. Ahora tiene el consuelo de ver pasar, como reza el proverbio árabe, el cadáver de su enemiga. Tampoco ésa, la extranjera, ha tenido derecho, ni legal ni celestial, a llamarse viuda. “¿Pero es que le habría importado eso a la manceba?”, se tortura Norberta. Las noticias del día siguiente la desalientan por completo.

La Delfina ha muerto a solas, anticipándose al tango, “sin confesión y sin Dios, crucificada a su pena, como abrazada a un rencor”. Nada debió de inquietarle la bendición de un fraile a la que se animaba a presentarse ante el Supremo de los Supremos tan arrogante y desnuda de toda protección como se había presentado una vez ante el Supremo Entrerriano. Si algo faltaba para cerrar el circulo de un melodrama ejemplar, la misma Norberta se encargaría de proveerlo años más tarde, cuando, por su expreso pedido, sería amortajada con el traje de bodas cosido en vano para su casamiento.

Pocas historias cumplen, en efecto, los requisitos de la pasión romántica con la perfección del ya legendario amor entre el caudillo Francisco Ramírez y su cautiva portuguesa, por todos conocida como La Delfina. Hay un héroe indiscutido (Ramírez) que, como deben hacerlo los amados de los dioses, muere joven; hay una mujer fatal (Delfina), tan bella como enigmática, que lo lleva involuntariamente a la muerte. No faltan dos personajes secundarios que completan el episodio:

una víctima inocente de la gran pasión (Norberta, la novia abandonada) y un presunto traidor al héroe, por ambición y celos (el entonces coronel Lucio Norberto Mansilla). Se trata de un amor entre enemigos, y también entre un Príncipe y una Cenicienta. Un amor que ignora bandos y jerarquías, que rompe convenciones, que lleva su desafío hasta el último extremo.

María Rosa Lojo - Revista La Nación