martes, 31 de marzo de 2009

Gráfica de la campaña de Alfonsín


video

http://www.youtube.com/watch?v=BUMT7r3mT2g

Alfonsin 1983






video

http://www.youtube.com/watch?v=fVz0B51Aeac

Discurso de Alfonsin



video

http://www.youtube.com/watch?v=CxchvovNg6M

Falleció el ex presidente Raúl Alfonsín - La Nación




El ex presidente Raúl Alfonsín falleció esta noche en su domicilio de la Capital Federal. Padecía un cáncer de pulmón desde hace más de un año.

Raúl Ricardo Alfonsín nació el 12 de marzo de 1927, en Chascomús, un pueblo del este bonaerense tranquilo como las aguas de su laguna.

Su padre, Serafín Raúl Alfonsín Ochoa, era hijo de un inmigrante gallego republicano, fundador del almacén de ramos generales que Serafín heredó y trabajó toda su vida. Su madre, Ana María Foulkes era criolla por rama materna y de ascendencia inglesa y noble por rama paterna. De ellos, decía Alfonsín, heredó la su pasión por la política, su respeto por el disenso y su convicción democrática.

Como tantos ex presidentes, fue un liceísta, pero más por la búsqueda familiar de la calidad educativa que por convicción militar. En 1945 egresó del Liceo Militar General San Martín como subteniente de reserva. José Luis Romero, Vicente Fatone y Julio Caillet Bois fueron algunos de los profesores que sembraron las ideas que lo siempre lo acompañaron.

Afiliado a la UCR desde 1946, tres años más tarde se casó con María Lorenza Barrenechea, su mujer de toda la vida, y en 1950 se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires, después de rendir libre buena parte de las materias y sin abandonar Chascomús. Su falta de contacto con la gran ciudad politizada no le impidió la militancia local, y desde el Movimiento de Intransigencia y Renovación de la UCR, en 1951 fue electo concejal.

En los años siguientes pasó por todos los estadios de la vida política y partidaria hasta convertirse en Presidente. Fue diputado provincial, nacional y ya después de su gestión, senador. Empezó presidiendo el comité de Chascomús y llegó a jefe máximo de la UCR, lugar que ocupó varias veces en la práctica, pero espiritualmente, hasta que murió.

Detenido por la dictadura de Juan Carlos Onganía en 1966, los violentos años 70 encontraron a Alfonsín buscando su propio camino. Después de reconocer como referente político a Arturo Frondizi y crecer bajo el ala de Ricardo Balbín, su pensamiento socialdemócrata y progresista lo llevó a fundar en 1972 el Movimiento de Renovación y Cambio, enfrentado internamente al balbinismo.

Sergio Karakachoff, Federico Storani, Leopoldo Moreau, Marcelo Stubrin, Facundo Suárez Lastra, Luis "Changui" Cáceres y Enrique Nosiglia eran algunos de los que encabezaban las juventudes radicales que lo siguieron con pasión desde ese momento.

Sus ideas humanista, su fluida relación con la Internacional Socialista, su adhesión al ideario latinoamericano de autodeterminación de los pueblos y su rechazo terminante a la lucha armada lo convirtieron en referente dentro y fuera de su partido.

Sin embargo, en el ?73 perdió las internas ante Balbín, y hasta que él murió, en 1981, no pudo liderar la UCR.

Tres meses antes del golpe militar de 1976, Alfonsín fundó la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, la primera organización que denunció la violencia de la Triple A primero y de la dictadura después.

En la reunión fundacional lo acompañaban el obismo Jaime de Nevares, Alicia Moreau de Justo, Adolfo Pérez Esquivel y Alfredo Bravo, entre otros. Durante la dictadura defendió gratuitamente a detenidos, y denunció las desapariciones en el exterior.

El 30 de octubre de 1983 la fórmula Raúl Alfonsín-Víctor Martínez le ganó a la que integraban Italo Luder-Deolindo Bittel por el 51,7% de los votos, contra el 45% que sacó la dupla peronista. El primer sorprendido fue Alfonsín, que compartía la sensación generalizada de que volvería a triunfar el peronismo, como en el ?73.

Asumió el 10 de diciembre de ese año, Día Internacional de los Derechos Humanos, y ante la Asamblea Legislativa anunció los ejes de su gestión: Derogación de la ley militar de autoamnistía y fin de la Doctrina de Seguridad Nacional, reforma del Estado y de la universidad pública, protección a la industria, un Plan Alimentario Nacional (PAN) para los más necesitados, un intenso programa de alfabetización y obra pública.

En la campaña había denunciado un pacto militar-sindical para garantizar impunidad a los dictadores y la misma semana que asumió ordenó por decreto juzgar a las juntas militares y las cúpulas guerrilleras. También creó la comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) que documentó las violaciones a los derechos humanos en el libro Nunca Más, testimonio fundamental para los juicios que concluirían dos años más tarde con la condena a los militares.

Pero la herencia de la dictadura estaba lejos de morir. En la Semana Santa de 1987 Alfonsín soportó la primera de tres sublevaciones militares que encabezaron Aldo Rico y Mohamed Alí Seineldín.

"La casa está en orden y no hay sangre en la Argentina. Felices Pascuas", saludó el Presidente, terminada la sublevación, desde de la Casa Rosada a los miles que se habían movilizado para defender la democracia.

Pero la casa no estaba en orden, y Alfonsín, que ya había sancionado la ley de punto final (fijaba un límite de 60 días a las acciones penales contra militares) creó la ley de obediencia debida, que exculpaba a los oficiales que actuaron obedeciendo órdenes.

No alcanzó y las fuerzas militares amenazaron permanente su gobierno, que sólo gracias a la templanza y la convicción de Alfonsín logró inaugurar el mayor período democrático que recuerde nuestra historia.

Entre sus logros en materia internacional, Alfonsín lanzó la unión económica entre Brasil y la Argentina, antecedente del Mercosur, y selló la paz con Chile por el Canal de Beagle.

En la lista de sus frustraciones se anota el plan de trasladar la Capital a Viedma (un intento por descentralizar el país) y su política económica, que después del Plan Austral y el Plan Primavera (ambos falliados) desembocaron en la hiperinflación y los saqueos que lo obligaron a adelantar el traspaso del poder a Carlos Menem.

Pero su vida política no terminó cuando dejó la Presidencia, y, para bien o para mal, siguió digitando los destinos de su partido.

En 1994 firmó con Menem el Pacto de Olivos, que le permitió modernizar la Constitución, pero favoreció el bipartidismo y habilitó la reelección presidencial. Sus detractores siempre se lo reprocharon, igual que las leyes que favorecieron a los militares y su retiro anticipado del poder.

Aunque Alfonsín se sabía un hombre afortunado, la vida no siempre le sonrió. En junio de 1999 tuvo un grave accidente automovilístico y fisicamente no volvió a ser el mismo. Cinco años después sufrió la perdida de su nieta de 15 años, Amparo Alfonsín.

Después del estruendoso fracaso del gobierno de Fernando de la Rúa, pasó sus últimos años tratando de reconstruir la UCR. Cansado de pedir diálogo al matrimonio Kirchner, en 2007 ideó la candidatura presidencial de Roberto Lavagna y ultimamente promovió el regreso al partido de Julio Cobos y otros ex radicales.

En el tiempo que la política le dejaba, recibió condecoraciones de universidades y gobiernos de todo el mundo. Su país también decidió homenajearlo en vida, y este año, fue declarado ciudadano ilustre de la provincia en un gigantesco acto multipartidario en La Plata; la Presidenta Cristina Kirchner descubrió un busto con su imagen en la Casa Rosada y la UCR le hizo un homenaje en el Luna Park por los 25 años de su triunfo electoral.

A lo mejor porque fue el mayor de 6 hermanos, Alfonsín eligió tener una familia numerosa. Tuvo seis hijos, que le regalaron 24 nietos y 11 bisnietos, que lo llenaron de felicidad hasta el último momento de si vida.

El siempre decía que de todos los presidentes post dictadura, a él le había tocado bailar con la más fea, por la inestabilidad institucional de aquellos años. Pero esta vez le tocó bailar con la peor de todas, la muerte.

Sin embargo, tanto en el 83 como ahora salió victorioso: la historia lo eligió para convidarle el elixir de la inmortalidad, un privilegio que le otorga a muy pocos.




Murió Raúl Alfonsín, el primer presidente de la democracia


El ex presidente sufría un cáncer de pulmón y en los últimos días agonizó en su departamento de la avenida Santa Fe. Tenía 82 años y fue el primer presidente democrático tras la caída de la dictadura militar.


Su cuerpo, con las huellas de décadas de trajín político, no soportó más la carga de un cáncer de pulmón que se había agravado en las últimas horas con una neumonía. Raúl Alfonsín, el hombre que encabezó el retorno del país a la democracia, tras la última dictadura, murió esta noche a los 82 años.

El ex mandatario expiró a las 20.30 y la confirmación oficial llegó pocos minutos después de las 21. El médico Alberto Sadler fue quien dio la noticia y algunos detalles.

"Lamentablemente a las 20.30 el doctor Raúl Alfonsín ha fallecido tranquilo en su domicilio, acompañado por sus familiares, con mucha paz. Estaba dormido, con deterioro sensorio y respirando muy tranquilamente. En este momento sólo puede decirse que ocurrió en un marco de mucha tranquilidad y acompañado por su familia, como él siempre quiso que ocurriera", fue el breve comunicado de Sadler ante los periodistas.

El perfil de estadista respetado aún por sus opositores de Alfonsín fue puesto a prueba en estas últimas horas con un desfile de figuras políticas por el departamento de la avenida Santa Fe en el que pasó el último tramo de su enfermedad. También con los llamados de la presidenta Cristina Kirchner desde Qatar.

Alfonsín padecía un cáncer de pulmón con metástasis ósea. Su cuadro se complicó el domingo, a raíz de una "neumonía broncoaspirativa", que obligó a que un equipo médico siguiera de cerca su salud.

Si bien el líder radical ya había sobrellevado varias complicaciones similares, esta vez el cuerpo le dijo basta. Su última aparición en público fue a comienzos de octubre del año pasado, durante el homenaje que se le realizó en la Casa Rosada a 25 años de su asunción como presidente.

En esa ocasión, y rodeado de radicales, peronistas y socialistas, dejó algunas frases que sonaron a mandamientos de su forma de ver y ejercer la política. "No es posible concebir el debilitamiento de los partidos políticos", afirmó. Y también señaló que "se impone fortalecer el estado de la ley y del derecho".

Una máxima de esa ceremonia puede servir como resumen en boca propia: "Toda mi actividad política buscó fortalecer la autonomía de las instituciones democráticas y el gobierno de la ley".

Desde el momento en que se agravó su enfermedad, periodistas, simpatizantes y curiosos se agolparon frente a la puerta de ingreso del departamento de la avenida Santa Fe, a la espera de novedades. No por inevitable, el final generó menos tristeza. Cuando se conoció la noticia, a las puertas del edificio se escucharon, después de un "Alfonsín, Alfonsín", las estrofas del Himno. Todo un símbolo.


http://www.clarin.com/diario/2009/03/31/um/m-01888615.htm


ALFONSIN

A mi me empezó a importar la política por Alfonsín, queria ser como él y cuando fuí al Comité Radical que habia en la calle Pedro I. Rivera fué por Alfonsín.
Era la persona a imitar, alguien preparado, no un improvisado, con las ideas claras y un camino a seguir bien definido, decir que es un demócrata y minimizar el enorme legado que dejó.
Un estudioso, un ser capaz, inteligente, un modelo a seguir. Hubo muchas críticas y algunos lo recuerdan por la hiperinflación, pero la historia va a hacer justicia. Lo que hizo bien, lo que hizo mal, y lo que nunca le dejaron hacer.
La honestidad nunca estuvo en duda, se fue sin juicios, ni cuentas en el exterior, sin casos de corrupción, con el diálogo como forma de mostrar sus ideas y convicciones. Los trataba de adversarios y no enemigos como se estila decir ahora, eso demuestra la disposición al confrontamiento de las ideas y no a la pelea mediática y con golpes bajos.
Me gustó mucho ser parte de las miles de personas que fueron a despedirlo al Congreso de la Nación y al cementerio de la Recoleta, a nadie le importaba la cantidad de horas de espera, el frío, la lluvia, la idea era una sola, despedirse de la persona, a la cual yo admiraba desde chico.
Jorge Manuel Fariña

lunes, 30 de marzo de 2009

30 de Marzo de 1909: el nacimiento de Gerli


Al aprobar el 30 de marzo de 1909 el Honorable Consejo Deliberante de Avellaneda el fraccionamiento de tierras solicitado por el industrial de origen italiano Don Antonio Gerli, da nacimiento a lo que hoy es nuestra localidad. El mismo comprendía dos áreas situadas a ambos lados de la vía principal del Ferrocarril del Sud con un total de 25 manzanas, 15 al este y 10 al oeste construyéndose en esta última parte la Fábrica de Tejidos de punto de Gerli, que más que el fraccionamiento dio origen al nombre de la localidad.
A partir de ahí los loteos se intensificaron y los barrios fueron naciendo y con ellos las entidades como la Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi en 1913 y las Sociedades de Fomento de Villa Angélica en 1914 y la de Villa Aurora en 1915.
El constante y paulatino aglutinamiento poblacional de nuestra zona, muy especialmente en las adyacencias a la Avenida Pavón, Gerli Oeste y Este y Villa Aurora, llevó a determinar a la Comisión Oficial de Fomento de Gerli dirigirse a la Municipalidad de Avellaneda solicitándole se le diera el nombre de Gerli al núcleo de villas y barrios que integraban esta jurisdicción, desde el Arroyo Sarandí a la Av. Santa Fe y de Agüero a Arenas (Gral. Rodríguez y Remedios de Escalada de San Martín en la actualidad). A pesar de no oficializarse el nombre, todo el sector pasó a denominarse Gerli, formándose entre los años 1917 y 1918 el Gerli Este y el Oeste, en las manzanas circundantes a la estación del Ferrocarril Sud.

En 1921 se proyecta la construcción del Viaducto General Manuel Belgrano, colocando su piedra fundamental en 1922 e inaugurado el 7 de marzo de 1925, el que todos conocemos como “Puente Gerli”.
En 1926 continúa culmina la formación barrial de Villa Dorado en tierras de la Sociedad Mercantil Dorado. Comienza la década del 30, dando nacimiento en Gerli Oeste la pintoresca barriada de La Mosca. El 10 de enero de 1935, se funda el Centro Social y Deportivo Los Unidos; el Club Social Cultural y Deportivo Villa Ideal el 1º de febrero y la Sociedad de Fomento Villa Otamendi el 12 de octubre. Llega entonces la década del 40, encontrando a un Gerli en franco crecimiento, ligero acrecentamiento industrial y mucho más poblacional.

1944: Gerli es injustamente partida en dos

El 29 de septiembre de 1944, el interventor federal de la provincia General Juan C. Sanguinetti, por Decreto de Facto Nº 3321/44 crea el Partido 4 de Junio (hoy Municipio de Lanús), tomando tierras de Lomas de Zamora, localidad de Remedios de Escalada, Villa Edén Argentino, parte de Monte Chingolo y fraccionando en dos el Partido de Avellaneda y por ende la localidad de Gerli. De esta forma Gerli, que desde hacía casi un siglo formaba parte del Partido de Avellaneda, queda seccionada en el Camino Gral. Belgrano, Bustamante y Brasil en el lado Oeste, pasando a pertenecer a ambos distritos, sufriendo las tristes causas que ocasionan pasar a ser "fronterizo" y perdiendo identidad propia.

1960: Gerli es oficial

A pesar de que en el año 1916 ya una comisión local bregó por la oficialización del nombre de la localidad, no ocurrió eso hasta 1960, cuando la Dirección Nacional de Estadística y Censo divide a la localidad dentro del Partido de Avellaneda.

Así comienza con esta nueva década, un nuevo período de un Gerli completamente amanzanado, desaparecida totalmente los últimos vestigios de ocupación rural, aparición de villas de emergencia y saturación poblacional. En 1961 se forma un barrio marginal en la loja, Camino Gral. Belgrano, Madariaga y Bustamante, que recibe el nombre de Villa Sapito. La alta Sociedad local comienza a decir presente naciendo el 5 de abril de 1962 el Círculo Cultural y Social "Rincón Amigo" en Gerli Oeste; el 12 de junio de 1965 el Rotary Club de Gerli y el 29 de abril del otro año el Club de Leones de Gerli.

http://www.lanusmunicipio.com.ar

Villa Adelina y Gerli ya llegaron a los 100 años


Con horas de diferencia, dos localidades del Gran Buenos Aires cumplieron sus 100 años. Ayer los festejó Villa Adelina, en el partido de Vicente López. Y hoy los celebra Gerli, la localidad que comparten Avellaneda y Lanús.


El 29 de marzo de 1909 arribó por primera vez a Villa Adelina el tren, y el día se tomó como el nacimiento de la localidad. Durante todo el mes la Delegación local de la Municipalidad realizó festejos, que cerraron el sábado con un show de Patricia Sosa.


En tanto, Gerli nació el 30 de marzo de 1909 cuando el Concejo Deliberante de Avellaneda aprobó el fraccionamiento de las tierras de Antonio Gerli, un industrial italiano. Al crearse Lanús, en 1944, la localidad quedó dividida. Hoy, hay vecinos que piden que se convierta en un municipio autónomo.

domingo, 29 de marzo de 2009

Villa Adelina - su historia




Introducción

Cuando en alguna localidad los hechos que marcan hitos no trascienden fuera de sus límites, es obvio que su historia se desarrolla sin mayores sobresaltos. Entonces un hito puede ser un loteo, la llegada de un tren, la instalación del alumbrado público, o cualquier otro hecho que los pobladores recuerdan como un cambio que sólo a ellos afectó.Villa Adelina es de esta clase de pueblos. De historia lineal, sin accidentes remarcables. Está hecha con el trabajo silencioso de todos los días de su gente, siguiendo las pautas generales en el desarrollo del partido, hasta convertirse en una localidad residencial de cada vez mejor nivel.Hasta la época rosista las tierras de Villa Adelina formaban partel del Cuartel 5° de Santos Lugares. La descripción de sus límites dice así en el parte elevado por el Juez de Paz en 1836:“ Cuartel 5° de Santos Lugares: que comprende por el frente con los fondos del Cuartel 3° y 4° (de Olivos y La Calera) y su fondo por el partido de Morón, por el norte con el Cuartel de La Merced y por el sur con el Partido de San José de Flores”.Al crearse el partido de San Martín en 1864 quedó reducido a la mitad, o menos, como apéndice de la Lomas de San Isidro. La creación del Partido de Vicente López, en 1905, le restó nuevas tierras y la redujo a sus dimensiones actuales.

Primeros habitantes

El “Pago de Monte Grande” es de origen plenamente “guaraní”, como también lo es la ciudad de Buenos Aires.Sus primeros habitantes fueron los “Mbeguas”, a los que los españoles denominaban “guaraníes de las roxas”, queriendo con esto significar que eran labradores, ya que “roxas” eran tierras limpias de malezas listas para sembrar.

La llegada de los españoles

Las tierras de lo que hoy Villa Adelina tuvieron como primer dueño al Capitán Don Juan Ruíz de Ocaña, a quien le fuera concebida como suerte una estancia sobre la margen del Río de las Conchas. Hecho que ocurrió a la muerte de Juan de Garay en 1583.También le fueron encomendados cincuenta indios con sus mujeres, hijos y enseres, a cuyo cacique, Ocaña había vencido en dura lucha.Dicha estancia estaba limitada hacia el este por el Camino Fondo de la Legua, que aún hoy constituye uno de los límites de Villa Adelina y conserva en esta localidad su original nombre y trazado. Este camino corría por los fondos de las chacras otorgadas por Garay en 1580 a los 65 jefes de familias colonizadoras que lo acompañaron desde Asunción a fundar la ciudad de la Trinidad, que más tarde tomaría el nombre de su puerto: Buenos Aires.Todas las chacras se extendían desde la barranca del Río de la Plata hasta una legua de la misma. De allí deriva su nombre.En los siglos XVII y XVIII las tierras pasan a manos de los sucesivos descendientes de Ocaña. Entre ellos vale la pena destacar a su tataranieta. Ana María, quien se casó con el Capitán Juan Márquez, que también pertenecía a una familia de grandes terratenientes. Los Márquez, cuyo hijo Fernando, nieto de Mariano y bisnieto de Bernabé, quienes tuvieron una conocida actuación en la historia de nuestro partido, heredan una gran extensión de la original estancia.

Los primeros propietarios

Ya en el siglo XX, entre los años 1816 y 1830 comienzan a figurar los nombres de los primeros propietarios. “Herederos de Matías López”, “Agustina Aramburu” y doctores “Eliseo y Zoilo Cantón”. Estos últimos fueron dueños de una gran extensión que, desde Boulogne llegaba hasta las actuales Av. De Mayo y Lamadrid. La fraccionan en parte y la venden a los que fueron pioneros del lugar, transformando, la zona en quintas y chacras. Los nuevos propietarios en su mayor parte eran vascos y algunos portugueses.
Hacia fines del siglo anterior se fueron sumando una gran cantidad de italianos y españoles. La mayoría provenientes del norte de Italia, como Piamonte, Génova y Lombardía. Se dedican al cultivo de verduras, frutas y algunos cereales además de floricultura y carnicería. También instalan molinos harineros (tahonas) y fábrica de ladrillos. Son algunos de ellos, los Matteri, Marchezotti, Lupi, Iommi, Illuminatti, Pozzi, Ottonelli, Tombesi, Maggiolini, Incardona, Beltrame, Pizurno, Zunino, Bebilacqua, Abriata (gran parte de los descendientes de estas familias aún viven en Villa Adelina), además de los Nervi, Tirigal, Pita u muchos otros.
Otros familias compraron terrenos para instalar aquí sus quintas de verano, como los Giribones, Sánchez, Ponce de León o el Barón de Bieckert.La zona comienza a conocerse como la “Villa de las Lomas” o simplemente “La Villa”.

La llegada del ferrocarril

En el año 1908 llega desde la flamante estación Santa Lucía el ramal ferroviario del Central Córdoba hasta la esquina de las hoy calles Scalabrini Ortiz y Paraná, donde se construyó el actual edificio de la estación.El 15 de enero de 1909 se inaugura la mencionada estación a quien se le impone el nombre de Adelina en homenaje a una de las nietas del administrador de la empresa, señor O. Mackay Duncan Munro, quedándole a la naciente población el mismo nombre: Villa Adelina.Mientras acontecía este feliz hecho, en Boulogne se construían los talleres y la estación continuando con el tendido del ramal hacia Retiro.El 15 de mayo de 1912 se dejó inaugurado el servicio local de pasajeros a Retiro.

sábado, 28 de marzo de 2009

Desarrollo del ferrocarril en la zona norte - parte 1

Ferrocarril Central Córdoba:

El 30 de septiembre de 1903 se autoriza al ferrocarril Central Córdoba a construir un ramal de Rosario a Buenos Aires, parte del cual cruzaría las tierras del partido. Venía de Rosario hacia la Capital, y llegaba a Boulogne que a la vez hacía de terminal.
Se van tendiendo las vías y se construye la primera estación que será la nueva terminal provisoria. Recibe el nombre de Villa Adelina el 15 de enero de 1909 (se supone que el nombre se debe a Adelina Munro Drysdale, nieta del gerente general del ferrocarril).
Para el 1 de mayo de 1912 la línea debía llegar a Retiro pero finalmente llegó el 15 de mayo de 1912.Así nació el tramo Villa Adelina-Retiro, con una estación intermedia: Munro (por Duncan McKay Munro), que cruzaba la avenida Maipú por debajo del nivel (en trinchera). Por eso se construyó un puente a nivel de la calle, de unos 15 metros de ancho. Este era, y es, el “auténtico” puente Saavedra.
En 1954, al repavimentarse Maipú, se reconstruyó extendiendo su ancho hasta la línea de edificación. Sobre “la trinchera” se construyeron sendas galerías, y debajo una estación subterránea.
Muy pronto el ferrocarril inaugura la “Parada Bosch”, o “Parada Km. 12”, la que a principios de la década del 20 se llamó “Aristóbulo del Valle”. El nombre de Padilla dado a la parada Km. 14 es de los años 1931/32, que aparece así en el plano de la firma de remates de Enrique Kesler. La actual Florida (Belgrano) nació como parada, posiblemente se llamaba Km. 16. El 1913, al pavimentarse la calle San martín se instaló un galpón “obrador” de la empresa encargada de la obra: “Narcizo Agüero & Cía.”. El galpón tenía un cartel con grandes letras con el nombre Agüero, lo que motivó llamar a la parada popularmente, “Parada Agüero”.

En la década del 30 aparece la “Parada Km. 18”a la que se denominó, a partir del 4 de septiembre de 1946, Carapachay.

Compañía del Ferrocarril a San Fernando:

Esta compañía iba a tender sus vías por lo que era el antiguo “Camino del Bajo”. Por incumplimiento de contrato se anula la concesión, la que pasa al llamado “Ferrocarril del norte”. El 29 de noviembre de 1862, comienza su servicio entre Retiro y Valentín Alsina (Belgrano). Las locomotoras que inauguran el servicio eran la “Unión Argentina” y la “Belgrano”. El 30 de junio de 1863 el ferrocarril llega a Olivos.

El 10 de octubre de 1863, el gobernador Mariano Saavedra (hijo de Cornelio de Saavedra) autoriza la prolongación de los servicios hasta San Isidro, lo que se realiza el 12 de octubre.

En 1888, se inaugura la parada “San Antonio”. El 15 de octubre de 1890, se convierte en estación con el nombre de Vicente López, se inaugura oficialmente el 1 de enero de 1891.



http://www.vicentelopezportal.com.ar

viernes, 27 de marzo de 2009

El Riachuelo. Al fondo, el puente Avellaneda (La Boca)Año 1925




El Riachuelo y el barrio de La Boca. Alrededor de 1900


Aduana Vieja (actual Av.Belgrano, Balcarce y Paseo Colón)Año 1895



Aduana de Buenos Aires (litografía)Alrededor de 1860

FOTOS / EL RÍO II / REVISTA CONTRATIEMPO
http://www.revistacontratiempo.com.ar/rioII.htm






miércoles, 25 de marzo de 2009

Frondizi, preso en la Patagonia


Transcurrían tiempos políticos difíciles del país todavía rico, pero con presidentes que volvían al llano sin sospechas de haber cometido ilícitos y con patrimonios nada incrementados. El abogado Arturo Frondizi, aún líder de la UCRI, "gozaba" en el hotel Tunquelén -a 25 kilómetros de Bariloche- del tramo más aliviado de un año largo de presidio itinerante: el que le deparó el golpe militar del 29 de marzo de 1962. No era para él una jornada feliz la que sirvió para votar a un nuevo presidente porque estaba impedido de ejercer su derecho ciudadano (elegir y ser elegido).

Ese domingo 7 de julio de 1963 sólo un puñado de esquiadores anticipaban sobre la abundante nieve del cerro Catedral la magra temporada invernal. Magra porque el verdadero boom del deporte blanco llegaría cinco años más tarde y porque los residentes cumplían con el voto a la vez que los turistas hacían cola para justificar su ausencia.

En el hotel cercano al Llao-Llao, al semblante habitualmente serio y hasta grave del confinado se había agregado su decisión de quedarse en el tercer piso. Recluido en la habitación, la única ventaja consistía en evitar comentarios políticos y en cambio interrumpir de a ratos la lectura frente a la postal encantadora del lago Nahuel Huapi, una ilusoria manera de apropiarse de semejante paisaje. Fue también el único día que defraudó a los turistas que -gracias al oportunismo lugareño- interrumpían allí la excursión del Circuito Chico para tomar el té, retratarse con el ilustre confinado y casualmente mejorar las arcas del hotel, del guía y del fotógrafo. Es que el escasamente carismático político concedía retratarse con el grupo y más tarde los viajeros privilegiaban en el álbum familiar "al presidente discutido, pero de mejor perfil de estadista", como quedó registrado en la memoria popular. También como el que soportó mayor cantidad de planteos militares. Su presidio transcurría distendido, pero tres meses antes se había denunciado un complot que no descartaba asesinarlo. Lo habían urdido -como señalaba la acusación que argumentó Alfredo Allende, ex ministro de Trabajo y plasmó el periodista Edgardo Da Mommio- algunos oficiales de la guarnición militar local. Eran unos pocos de los alineados en el bando Colorado, los más iracundos en el conato armado del 2 de abril de ese año.

De Catedral a Tunquelén

Para quien esto escribe -que había cedido a la tentación del esquí- eran tiempos de recopilar historias patagónicas y de periodismo free lance . Aquel día -el último de mi breve estada en ese paraíso-, una avioneta Cesna describió locas y peligrosas acrobacias sobre las pistas del cerro y alguien dijo: "Cada cual elige cómo matarse". Así recordé súbitamente las elecciones y se me ocurrió el reportaje ideal para que lo aceptara mi contacto en un diario: un presidente depuesto opina el día de las urnas.

Dejé los plácidos deslizamientos y procuré llegar rápidamente al Tunquelén. Los taxis brillaban por su ausencia. Estaban ocupados con la elección, pero de mi ruego se apiadó un automovilista que reconocí: el DT de basquetbol Canavesi, aquel que consagró a la Argentina en el Mundial del 50 y buscó otra vida en el kilómetro 5 barilochense. Manejó diabólicamente sobre el camino nevado, pero acortó mi camino.


"El doctor dice que no acepta entrevistas y tampoco hará declaraciones políticas", descargó un emisario en el lobby del hotel. Mi insistencia prometió ceñir la charla hasta que el ex presidente concedió diez minutos, única entrevista del día. Cuando los años me pusieron distante de ese encuentro, Frondizi reapareció más alto, un tanto solemne, con gestos y verba de profeta. ¿Cómo había pasado el día, qué almuerzo y qué anécdota? No era un sibarita. Y así como en Martín García -su encierro previo- se obstinó por indagar el pasado insular del presidio histórico (de Garay a Yrigoyen) y apenas ir al único cine, en los Andes australes no hizo otra cosa que hurgar toda biblioteca, fichar temas y escribir. Aseguró que ese día se había entregado a la lectura sólo interrumpida por el almuerzo (un churrasco con ensalada, algo de fruta). Así evitó comentar las elecciones. Dos días antes en Buenos Aires, el doctor Héctor Gómez Machado, ex presidente del bloque de diputados de la UCRI en el clausurado Parlamento, hizo pública una carta de Frondizi en la que se pronunciaba por la abstención electoral. "Pero no vuelvo a esos comentarios. Hoy sólo leí", aseguró terminante.

"¿Qué tipo de lectura?", quise saber cuando ya expiraban los diez minutos acordados. "Temas patagónicos, algo que los argentinos poco conocen", sentenció. Tan seguro estaba de ese aserto que se animó a una curiosidad: "¿Supo de alguien que propuso importar camellos para darle transporte eficaz a la Patagonia?".

"Sí, doctor. Fue el general José María Sarobe", repuse, casi escolar, como si ganara el mejor concurso de algún dentífrico que daba buen aliento a la cultura. A partir de la alusión a Sarobe, aquel militar historiador (1888-1946), y al tipo de camellos que proponía el autor (bactrianos) nos sumergimos mentalmente en su libro La Patagonia y sus problemas , uno más entre los escritos por el general viajero.

La entrevista monotemática no sólo empezó a alargarse sin límite de tiempo, sino que el ex presidente ordenó té con tostadas y se sintió tan a gusto como sorprendido. Aquella Patagonia bibliográfica en que se transformó la tertulia transitó por los autores más diversos desde Muster a Clemente Onelli, pasando por Darwin, Falkner y Bailey Willis. Pasaron los sucesos más diversos de la región. Desde el más grave en la memoria de los yrigoyenistas -las huelgas y matanzas de Santa Cruz, cuando Osvaldo Bayer todavía no había publicado su documentado ensayo- y aludíamos, claro, a José María Borrero. El deporte no fue la pasión de Frondizi y conocía poco de las proezas andinas de eclesiásticos como el padre D´Agostini y Pío Carbajal. Había querido demostrar -con aciertos y errores- su pasión por el desarrollo del país. Memorizaba el plan de ferrocarriles nacionales de Ezequiel Ramos Mejía (aunque clausuró ramales) y le gustaba aleccionar sobre la obra de la Comisión de Estudios Hidrológicos (fue el presidente que impulsó el sueño hidroenergético de El Chocón). "Preparo un ensayo sobre los proyectos de Bailey Willis", aseguró a la vez de quejarse porque Parques Nacionales no le remitía en préstamo El Norte de la Patagonia , la obra fundamental de Willis.

Exposición de homenaje

Ya había transcurrido más de hora y media de charla (que duró tres). Frondizi llamó a su secretario González para retrucarle el argumento de "que los jóvenes no saben de la Patagonia" y quedó encantado de saber que mi biblioteca alistaba el libro negado (pronto estaría en sus manos). A Frondizi le fascinó saber de mi documentación sobre Martín Sheffield, el cowboy que divulgó la falacia de un plesiosaurio vivo en el Chubut que escandalizó los medios científicos de 1922, y cuando le conté de mi pista sobre dos bandoleros y una mujer, norteamericanos, que se habían escondido en un valle de la Patagonia, el confinado me alentó a continuar la investigación. Aún ni Newman ni Redford soñaban con protagonizar a esos bandidos (aunque el film de 1969 los encuadró sólo en Estados Unidos y Bolivia).
El próximo lunes 29, la Biblioteca Nacional inaugurará "1429 días de desarrollo en democracia", una megaexposición en tres plantas de su edificio palermitano homenajeará al ex presidente con un nutrido acopio de recuerdos familiares y documentación de su trayectoria. Su batalla del petróleo, su vida parlamentaria y presidencial, los planteos militares y los conflictos educacionales, además del humor y la caricatura, que discurrirá en los paneles y vitrinas, pero estará también en la voz de calificados conferencistas.

De aquel día de elecciones, la posibilidad de publicar una nota -que un jefe de página tildado de soberbio y "mufa" desestimó sin conocer el contenido- me obligó a perder el tren de esa noche hacia Constitución. Un piloto alemán ofrecía para el día siguiente una plaza a Buenos Aires a bordo de la que decía ser su avioneta. Trepé satisfecho por la entrevista consumada, pero con dudas sobre si la mufa del colega terminaba con la negativa a publicar. Pero no. Deduje que la avioneta no era la de las locas acrobacias sobre el Catedral. El accidente fue en La Pampa y sobrevivimos milagrosamente. El piloto -con fracturas en una pierna- se llamaba Ferdinand Jurny. La avioneta no era suya y quizá tampoco su nombre. Se trataba de un estafador. Pero ésa es otra historia. De la elección surgiría el gobierno de Arturo Illia. Pero antes, el 31 julio, 24 días después de la entrevista en Bariloche, Arturo Frondizi quedaba en libertad.

Por Francisco N. Juárez Para LA NACION

lunes, 23 de marzo de 2009

Un inglés llamado Mac Klenan, el Chancho Colorado

Esta es una de las fotos mas crueles que puedan verse. Poper con otros cazadores en plena faena. A su pies yace asesinado un ona. (Gentileza Sr. Luis Paez)


La fotografía del caso, precioso documento que constituye una prueba indubitable de la verdad de los acontecimientos que le relato, fue publicada sin escrúpulo alguno, con la valentía propia de quien no teme investigaciones ni elude responsabilidad en un álbum editado por la Orden Salesiana en la "Tipografía Salesiana" de Turín, durante el año 1907, con la siguiente inscripción al pie: Esta instantánea de algunos cazadores de indios en la Tierra del Fuego- hace comprender mejor que nada las miserables condiciones en que viven los fueguinos y la grandeza de los beneficios allí aportados por los Misioneros Salesianos.

El fundador de las estancias de José Menéndez, en Tierra del Fuego, era un inglés llamado Mac Klenan, a quien se conocía más por el sobrenombre de "Chancho Colorado".Hombre de alma atravesada y de perversos instintos, resultaba "Chancho Colorado" el tipo ideal para fundar estancias en aquellas épocas, en que el primer trabajo a realizar -trabajo de "roturación"- era la destrucción y exterminio de los indios, como para formar una "chacra" se extirpan y destruyen previamente árboles, raíces y malas hierbas.

Él fue quien organizó el trágico banquete de Cabo Domingo, cuyos horrorosos detalles erizan el cabello y espantan el ánimo del hombre mejor templado.

A este fin y valiéndose de diversos astutos emisarios, que suavemente se introducían en las "tolderías" de los indios, siempre mansos y confiados, les prometió cesar en la persecución sangrienta que tenía iniciada, ofreciéndoles al mismo tiempo una paz duradera en condiciones, al parecer, ventajosas. Él los proveería de "guanacos blancos" (así llamaban los indios a las ovejas), en cantidad suficiente para que pudieran comer, a condición de que verificaran sus correrías en pos de los verdaderos guanacos, que constituían la base de su alimentación, más al Sur, sin penetrar en las tierras por él ocupadas y sin perturbar, en consecuencia, la vida de las majadas en los campos en que pastaban.
Aceptaron alborozados esta proposición y para sellar el convenio organizó "Chancho Colorado" una fiesta pantagruélica, que para los infelices indios debió vestir caracteres de verdadero banquete.

Después de algunas horas de comer y beber sin tregua, encontráronse los cuatrocientos o quinientos indios, que entre hombres, mujeres y niños habían concurrido a la "fiesta", ahítos, cansados, hartos y borrachos, sobre todo borrachos, hasta no poder tenerse en pie.

Había llegado el momento propicio, la ocasión tan solícitamente buscada; en ese mismo instante comenzó y con toda rapidez se verificó la espantosa carnicería tan diabólicamente concebida. Apostados Mac Klenan (a) "Chancho Colorado" y diez o doce de sus satélites en los cerros y montículos cercanos, a que antes me he referido, abrieron fuego contínuo y graneado con sus armas de repetición sobre aquel montón de seres indefensos y embrutecidos

-¿Leyenda? -dirán muchos-; ¿cuento? ¿calumnia? -Tal vez; pero si de poco tiempo a esta parte no han sido enterrados, ahí están, en Cabo Domingo, formando un verdadero hacinamiento los huesos "pelados" de las víctimas.

domingo, 22 de marzo de 2009

Reportaje al “mal libretista”, 16 de Junio de 1963



DIARIO EL MUNDO - 16 DE JUNIO DE 1963

REPORTAJE AL "MAL LIBRETISTA"


Cuentan que un coronel muy inteligente, lúcido, imaginativo, joven, al término de una de las de reuniones de "alto nivel" donde se decidió enjuiciar a Arturo Frondizi y a Solano Lima, comentó de viva voz:

Siempre al revés, siempre consiguiendo objetivos contrarios a los que realmente se buscan. Semitevado Solano Lima, todos los que estaban con el Frente, pero despistados, saben ahora que SOLANO LIMA ES EL HOMBRE. Le hicimos la promoción gratis. Quemado Arturo Frondizi con los periodistas, por haber anulado los comicios que él presidió, y donde Framini fue electo gobernador, ahora lo blanqueamos y lo transformamos en mártir como APOLOGISTA DEL PERONISMO. Es decir, los peronistas sabrán ahora que sobre Frondizi pesa la acusación de haber hecho el elogio de Perón. ¿Qué más puede hacerse a favor de Frondizi y Solano Lima?


Hubo alguna tosecita, un encogimiento de hombros, y todos abandonaron el salón.


Ocurre lo de siempre: faltan buenos libretistas. Ya ni la interpretación genial salva el argumento sin pulpa, sin hondura. Y, además, lo peor es que tampoco hay "intérpretes geniales". Y entonces el "mal libretista" produce el caos; del caos vamos hacia el vacío y en él vivimos.


A 21 días de la elección, la gente sigue preguntándose: ¿Habrá elecciones? Y Juan Carlos Onganía recorre el país proclamando que sí, que habrá. Visita guarnición por guarnición. Está convencido de que ése, y no otro, es el camino. Claro. Pensar en un "interregno", como algunos aconsejan, para "arreglar el país" y después convocar, ya es historia remanida. Vieja. Que se rompe apenas usted la enfrenta con este otro esquema: PERO ¿QUE OTRA COSA SINO UN INTERREGNO ES ESTE QUE ESTAMOS VIVIENDO DONDE NO SE GOBIERNA, SINO QUE SE DURA?



Es que seguimos atrapados como siempre; los viejos inmorales, aquellos que alambraron, hoy ya no precisan acudir más a la trampa, al escamoteo. Viven de aquella inmoralidad que nunca nadie les reclamó, porque tuvieron impunidad, porque no tuvieron jamás comisiones investigadoras ni interdicciones ni fiscalías, y desde sus tumbas abiertas, insepultos, arrojan tierra al país, con una inconsciencia propia de "amparados", los eternos "slogans":



a) Son todos inmorales, deshonestos, vagos, poco idóneos. (Cuando se van de la Argentina 2.000 técnicos mensuales a EE. UU., y cuando el doctor García Díaz, director del Hospital de Niños, anunció, dramáticamente, que sus mejores pediatras también emigrarán de un momento a otro, seducidos por el mercado médico de Canadá y de Estados Unidos.)



b) Que no debe haber elecciones. Que el pueblo no está preparado para ello. Que debemos transitar primero por una dictadura militar que nos ponga en caja y nos moralice. (Esto que estamos viviendo hoy, junio de 1963 ¿qué es? ¿Un gobierno constitucional, plácidos de poderes legales? Por supuesto, no estamos en una dictadura militar. Pero bordeamos el caos. ¿Qué será peor?)



Hay que aceptar que las nuevas generaciones traen consigo nuevas inmoralidades. Que los cambios de estructuras no se logran en un paraíso moral. No lo justificamos. Simplemente, lo describimos como hecho cierto. Pero los "inmorales de ayer", frenadores impenitentes del país, atacan a los "nuevos inmorales" y con este pretexto nos mantienen atrapados, estancados, retratados como país repetido. Aquellas "viejas manos sucias" como por evitar el "mundo nuevo", de una Argentina industrial, potente, con plena ocupación, con su riqueza-llave explotada. Ellos, tradicionales, quieren terminar de morir en la Argentina vieja. Y ni se dejan salvar. Por miopes. Por torpes.



Y este "5 %", tan mentada, no tendría vigencia y sería pasado-pasado si no tuviera poder de sustentación o "idiotas útiles" en sectores claramente nacionales, que tampoco comprenden el proceso, ni se dan cuenta de que son factores de poder. Y entonces se juega un poco al "prestigio social" y a querer morir en la Recoleta. Y estas clases, que deberían ser dirigentes, son dirigidas por los insepultos, porque aún no entendieron que nada tienen que hacer en la Recoleta y que en manos de ellos está transferido el poder serio y cierto. Mientras despiertan, pasamos estas angustias...Mientras se desprenden de sus ansias de coqueteo con lo perimido, vivimos esta incertidumbre.


También ellos precisan de nuevos libretistas.

También ellos precisan sufrir. Que les duela el país.

Ya les está doliendo...

Nadie vive aislado.

Nadie puede sobornar a la muerte.


La impunidad, como todo lo arbitrario, cierra sus ojos un día. En eso estamos. Cerca del ciclo. Los malos libretistas también cargan años y odios, y no son tan fáciles, afortunadamente, de reponer.


Vendrán los buenos libretistas. Los que harán que nunca más hagamos campaña contra el país.


Los que evitarán que nos sigamos deteriorando.


Los que impedirán que muchos piensen que "al país" es mejor haber venido que haber nacido.


Los que harán imposible, por fin, que Franco Diligenti, padre de los famosos quintillizos argentinos, pueda decir en un reportaje:


"ENVIE MIS HIJOS AL EXTRANJERO Y FUE EL MAS GRANDE ACIERTO DE MI VIDA: SACARLOS DE LA ARGENTINA.Y ellos mismos al escribirme me dicen: "NUNCA MAS VOLVEREMOS"...


Esta es el resultado de un plan psicológico penetrativo que hace que, prácticamente un ex inmigrante como Diligenti, "que vino sin nada y es dueño de varias industrias", reniegue de la patria de sus hijos.


Amén.


("Se deben excluir aquellos métodos de información con los cuales, "faltando a la verdad", se hiere injustamente la fama de una Nación..." Juan el Bueno, en Pacem In Terris.)


ENTREVISTA AL HISTORIADOR FEDERICO FINCHELSTEIN


“Es todo un síntoma esa idea de que Dios es argentino”

El autor del libro La Argentina fascista analiza el itinerario del fascismo criollo desde Uriburu hasta la última dictadura militar, destacando el modo en que esa ideología sobrevive en la cultura política del país.

Sin necesidad de “parar la oreja”, se puede oír en las charlas de café la palabra facho para denotar una actitud política autoritaria, intolerante y represiva. Aun en muchos artículos periodísticos, el adjetivo fascista es un confuso comodín adosado a Juan Domingo Perón, Hugo Chávez, Jorge Rafael Videla o Augusto Pinochet, utilizado más como una crítica política que como un intento de análisis. Federico Finchelstein considera que el fascismo es una realidad histórica concreta que tuvo y tiene importancia en la historia del país. En La Argentina fascista (publicado en la colección de divulgación Nudos de la historia argentina, de la editorial Sudamericana), el historiador argentino, residente en Estados Unidos, plantea que fascismo y nacionalismo son sinónimos en la Argentina. “Si Mussolini fue el padre del fascismo como ideología universal, no hay duda alguna de que los nacionalistas representaban la madre del fascismo a la argentina”. La Iglesia y el Ejército fueron sus “padres adoptivos” en las décadas del ’20 y del ’30 del siglo pasado. La última dictadura militar implicó la consagración y puesta en práctica del ideario fascista, “engendro originalmente criollo”, en el nombre de Dios, la espada y la Patria. El surgimiento de un fascismo vernáculo y el análisis de sus relaciones ideológicas con el peronismo, los antecedentes nacionalistas de las organizaciones terroristas de extrema derecha en los ’60 y ’70 y la importancia del antisemitismo en el fascismo argentino convierten al libro en un texto fundamental para comprender el largo y sinuoso recorrido del fascismo made in Argentina, cuya influencia en la cultura política del país aún se siente con el reciente lockout de los sectores agrarios (ver aparte).

Desde Nueva York, donde enseña historia en la New School for Social Research de esa ciudad –casa académica que se creó para darle un refugio a intelectuales europeos perseguidos por los fascismos, como Claude Levi-Strauss, Roman Jakobson y Leo Strauss, y donde fueron profesores Hannah Arendt, Agnès Heller y Eric Hobsbawm, entre otros–, Finchelstein recuerda en la entrevista con PáginaI12 que su interés por el fascismo comenzó a principios de los años ’90, durante su formación como historiador en la Universidad de Buenos Aires. Las charlas con una compañera de estudios muy especial de la facultad, Perla Wasserman, antifascista histórica y Madre de Plaza de Mayo, “me hicieron ver con más claridad el largo hilo pardo que recorre nuestra historia, de Uriburu a la última dictadura”.

El autor de La Argentina fascista, que define su libro como una “genealogía ideológica de las desapariciones”, cuenta que si tiene que pensar en los orígenes de su preocupación por el tema en términos de experiencia personal, el hecho de haber vivido su primera infancia durante la dictadura es un dato esencial. “La mirada histórica de la dictadura y su sentido común, mezcla de retórica antipolítica con una política práctica radicalizada de exaltación de lo ‘nacional’ y persecución del enemigo interno, fue algo que todo niño percibía en los colegios aunque, por supuesto, no en estos términos –aclara Finchelstein–. La historia argentina enseñada en las escuelas radicalizaba la percepción de nuestro pasado como un poco creíble amasijo de mitos falsos y verdaderos que pelean entre sí. Esta historia amateur sigue siendo ejercitada en el presente y, como en sus versiones anteriores, descuida el análisis empírico y la investigación de archivo; habla de buenos y malos, de la patria y la antipatria, cambia las figuritas y no se distingue de la mentalidad binaria de la dictadura en su forma de pensar el pasado.”

–En el libro señala que no es casual que los golpes militares a partir de Uriburu se definan como revolucionarios (Revolución del 6 de septiembre, Revolución Libertadora, Revolución argentina). ¿Por qué los militares que hicieron el golpe del ’76 se autodenominaron Proceso de Reorganización Nacional y no utilizaron el término revolución?

–Los golpes de 1930 y 1943 son claramente revoluciones en contra de la revolución, en tanto los nacionalistas que los llevan a cabo, junto a sus aliados de derecha en el Ejército y la Iglesia, intentan barrer con los valores liberales inaugurados por la Revolución Francesa y, según la entienden algunos, también con aquéllos de la Revolución de Mayo. Si las revoluciones de 1930 y 1943 son contemporáneas de los fascismos y se inspiran, como Perón, parcialmente en ellos, luego del gobierno peronista las cosas cambian. Los que fueran otrora antifascistas se hacen antiperonistas, es decir, hacen a un lado un valor central del antifascismo que es la defensa de la democracia. El antifascismo es esencialmente democrático porque el fascismo global es esencialmente antidemocrático, mientras que el antiperonismo no tiene problemas en sustentar regímenes a partir de genealogías golpistas y prácticas autoritarias. De hecho la violencia “liberal” de 1955 supera el autoritarismo peronista que la precede. Después de 1945 muchos argentinos parecen coincidir en el “espanto” mutuo del que hablaba Borges, pero pocos se preocupan por entender el golpe como una aberración de la democracia. Esta práctica que se radicaliza no es nueva: ya los socialistas y muchos radicales habían apoyado el golpe uriburista de 1930. Y muchos de sus herederos lo harían en 1976. Independientemente del nombre, la última dictadura es claramente una “revolución contra la revolución”.

–Usted afirma que el movimiento peronista originario no fue fascista pero sí lo fue la “mentalidad” de Perón. ¿A qué atribuye que buena parte del imaginario de la clase media siga asociando al peronismo con el fascismo?

–El peronismo tiene una genealogía fascista bifronte que se relaciona, por un lado, con los gustos europeos de Perón, su admiración por Mussolini y por la Italia fascista que visitó y “estudió”; por otro lado, por la formación nacionalista de Perón, es decir la influencia que tuvieron en su forma mentis las ideas del fascismo argentino. Perón no fue fascista pero, como ha sugerido Tulio Halperin Donghi, sí lo fueron su mentalidad y su vocación. La percepción del peronismo como fascista por parte de los sectores medios es aguda pero anacrónica, en tanto el peronismo viene a ser un fascismo sui generis adaptado a las realidades del mundo de posguerra, y por lo tanto sustancialmente diferente de los fascismos originales. Si para el fascismo el enemigo debe ser eliminado, para el peronismo debe ser ridiculizado, incluso perseguido, pero nunca exterminado. Tampoco el peronismo tiene veleidades imperialistas o busca la guerra como todos los fascismos, y en términos de redistribución su postura también difiere de las políticas corporativas o neoclásicas del fascismo. Las políticas fascistas están claramente identificadas con la concentración del capital en pocas manos, y mientras que en general los fascismos son producto de sectores medios, el peronismo tiene una base obrera que nunca tuvo el fascismo histórico. A pesar de ver su origen en un régimen protofascista como la dictadura de 1943-1945, el peronismo se diferencia de la ideología nacionalista de esa dictadura al intentar moderar el papel de la Iglesia y el Ejército. La idea de que el golpismo militar y la religión deben sustentar la realidad política del país es minimizada por Perón, que prefiere identificar esa sustentación con su persona. La idea fascista, originalmente argentina, de que el Ejército y sobre todo la Iglesia deben tener un papel central como árbitros de la política no es tan importante en el peronismo.

Finchelstein dice que el peronismo y el fascismo se expandieron gracias a las debilidades, o incluso al fracaso previo de la democracia como sistema político, tanto en Argentina como en Italia. “A diferencia del fascismo clásico que usa a la democracia para destruirla y establecer la dictadura, el peronismo tiene su origen en una dictadura militar, pero establece una democracia popular y autoritaria –compara el historiador–. El peronismo no destruye la democracia, pero tiende a vaciarla de contenido. La continuidad sustantiva con Uriburu no se da con el peronismo, a pesar de que Perón participó con entusiasmo en el golpe de 1930, sino con la última dictadura. El peronismo nunca puso en duda la democracia como sistema, más allá de que contribuyera, como los otros partidos políticos argentinos, a deteriorarla.”

–¿El fascismo se literaliza en los campos de concentración durante la dictadura, alcanza allí el mayor grado de concreción?

–En un sentido de análisis genealógico éste es claramente el caso. En el libro demuestro cómo aquello que en los comienzos del fascismo argentino era discurso y práctica se va intensificando con el correr de los años y finalmente con la dictadura, el discurso se literaliza de forma absoluta, se personifica en las personas de sus víctimas imaginarias, pues provienen de la ideología y no de la realidad empírica o demostrable, pero pasan a ser reales en el marco de los campos. Si los fascistas argentinos prometían en 1939 que iban a tirar al mar a los enemigos, la dictadura cumple con esas promesas. Pero la dictadura no fue fascista, aunque sí lo fue parcialmente su ideología en tanto heredera del fascismo originario. Fuera de los campos de concentración, la dictadura fue muchas cosas, dentro de éstos fue totalitaria, radicalmente nacionalista y fascista. Dentro de los campos, sí se pudo recrear un mundo fascista a la argentina en el cual Dios era el verdadero dictador, el verdadero Duce, y sus enemigos, sobre todo personas pensadas como comunistas, “subversivas” y judías, eran eliminados a partir de una cruzada ilegal que se pensaba heroica, y que sólo lo era a los ojos de la banalidad de una ideología nacionalista heredada del pasado pardo del Ejército, la Iglesia jerárquica y la tradición nacionalista. No es casual el hecho de que la Iglesia bendijera estas acciones ilegales.

–Usted advierte que la guerra de Malvinas sigue siendo conmemorada en la Argentina como una fecha patria, que la ideología que la motivó no ha cambiado después de tantos años. ¿En qué otras conmemoraciones sucede algo similar?

–No en muchas otras. Malvinas representa un contexto casi esquizofrénico, fuera del principio de realidad, porque a los militares se les criticó no haber sabido hacer lo único en lo que están capacitados para hacer, es decir ganar una guerra, y sin embargo se siguen defendiendo las razones nacionalistas que motivaron la guerra. Lo único que se podría conmemorar es la derrota de nuestras Fuerzas Armadas, que en la guerra convencional no pudieron “triunfar” frente al enemigo como lo hacían en sus campos de concentración. En Malvinas no hubo héroes sino víctimas, y lo mismo pienso que podría relacionarse con las conmemoraciones críticas de la dictadura. Se habla de Malvinas sin hablar de la dictadura y es imposible hacerlo sin pensar la ideología que hizo posible el desembarco austral. Todos sabemos que sin la derrota de Malvinas la dictadura no habría terminado tan pronto, pero poco se habla de eso o de cómo la derrota permitió finalmente poner en duda una ideología nacionalista que presentaba a Argentina como el país elegido por Dios para instaurar una política de extrema derecha. Esa idea de que Dios es argentino, incluso cuando se la presenta como chiste, es síntoma de un contexto ideológico ampliamente compartido. El silencio con respecto a la realidad malvinera es parte de un proceso que niega la participación de muchos sectores en los festejos de la única guerra del siglo pasado que los argentinos supieron conseguir.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-10589-2008-07-10.html

sábado, 21 de marzo de 2009

PACTO ROCA - RUNCIMAN - 1 de mayo de 1933


El 1 de mayo de 1933, en Londres, el vicepresidente argentino Julio A. Roca (hijo del ex presidente
Julio A. Roca) firma el tristemente conocido “Pacto Roca-Runciman”, por el cual nuestro país pidió a Inglaterra un préstamo de más de 13 millones de libras, entre cuyas cláusulas secretas estaba la creación del Banco Central.

El año anterior se habían reunido en Ottawa los representantes de los dominios del Commonwealth y en la reunión, el imperio británico firmó acuerdos con Australia y Canadá con el fin de otorgar preferencia a la compra de carnes. Si bien se habló de dificultades financieras del imperio británico, consistió más bien en una “apretada” a los productores y gobierno argentino, como una estrategia para obtener mejores precios y otras concesiones.

A partir de entonces la exportación de carnes argentinas a Inglaterra comenzó a decaer, y la oligarquía presionó al entonces presidente del fraude patriótico Agustín P. Justo para enviar una misión a Londres y arribar a un acuerdo.

Edmundo Rivero, en su “Milonga del consorcio” (de Rivero, Serrano y Godino), dice que “se forma una comisión / pa broncar en portería” . Pues bien, la comisión que iría a Londres en este caso, no era precisamente “pa broncar en portería”, sino todo lo contrario.

La “comisión” estaba presidida por el vicepresidente argentino Julio A. Roca (h), “Julito” para sus amigos paquetes del Jockey Club, y formada entre otros por Miguel Angel Cárcano, diputado conservador casado con la hija de Bemberg, Raúl Prebisch, ex gerente de la Sociedad Rural, Torbio Ayersa y Guillermo Leguizamón, catamarqueño director de una empresa ferroviaria inglesa en argentina. Este último luego seria nombrado Sir de la Corte de St. James, siendo el primer noble que hablaba ingles con tonada catamarqueña. La opinión pública, en vez de “el Cata Leguizamón”, pasaría a llamarlo respetuosamente “Sir Williman”.

La mentalidad entreguista de nuestros “representantes” fue tan alevosa, que previo al acuerdo, en banquetes y reuniones prácticamente pidieron “formar parte de las colonias británicas”, como para presentarse a “negociar” ya derrotados.

En un banquete ofrecido a la delegación argentina el 10 de febrero de 1933, el Príncipe de Gales dice, como para empezar a romper el hielo: “Es exacto decir que el provenir de la Nación Argentina depende de la carne. Ahora bien: el porvenir de la carne argentina depende quizás enteramente de los mercados del Reino Unido”. (1)

El propio Roca, ya con el hielo completamente roto, le contesta que “Argentina, por su interdependencia recíproca, es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del imperio británico”, (2) y Por su parte Sir “el cata” William Leguizamón agrega: “La Argentina es una de las joyas más preciadas de la corona de su Graciosa Majestad”.

También formaba parte de la delegación, Federico Pinedo, debidamente asesorado por el economista inglés Otto Niemeyer en las medidas adoptadas en el sistema de transporte con la fundación de ferrocarriles y tranvías de Buenos Aires, en la fundación del
Banco Central y en la creación de la Junta Nacional de Granos.

En el diario “The Spectator” de Londres, en 1931 William Barton manifiesta que “Argentina hace tiempo que es prácticamente una colonia británica”, y por su parte Sir Arthur M. Samuel afirma en el parlamento británico: “La mejor solución de los problemas…es que la Argentina se convierta en declarado miembro del Imperio Británico”. (3)

Es evidente que el hielo ya estaba completamente roto.

Poco después se firmaba el Pacto Roca-Runciman, por el cual, “se permitió” a nuestro país enviar al mercado inglés una cantidad de su mejor producción de chilled beef (carne enfriada), libre de gravámenes, y a cambio la Argentina aseguró, en condiciones de claro privilegio, la importación de carbón británico para abastecer a las locomotoras a vapor (británicas) y de toda una serie de productos manufacturados de ese origen. Se eliminaron medidas “proteccionistas” contra las importaciones inglesas, favorecidas además por regulaciones cambiarias. Al mismo tiempo, el gobierno argentino se comprometió a alentar la inserción de las empresas del Reino Unido en el terreno de las obras públicas.

Los frigoríficos angloyanquis se reservan para si el 85 % de la exportación de carnes y les dejan a la Argentina el 15 % restante, pero solo para frigoríficos que no persigan “fines de beneficio privado”.

El empréstito inglés fue un “empréstito de desbloqueo” de 13 millones de libras esterlinas, y el 70 % de esa cifra fue destinado para pagar a la metrópoli utilidades de los ferrocarriles y empresas británicas. De esta manera, en una especie de “pase mágico”, la argentina cedía todos sus derechos, se endeudaba en 13 millones de libras esterlinas, pero a cambio recibe solo 3,5 millones.

Scalabrini Ortiz escribe: “Debe destacarse la similitud del empréstito Baring Brothers con este último empréstito de desbloqueo que contrajo nuestro país. Es decir, en ambos casos fueron ganancias internas que se transformaron en deuda externa, presentada a los ojos del gran público como una ayuda financiera prestada por Inglaterra para contribuir a nuestro progreso”. (4)

Felipe Pigna contó la impresión que le había causado tener en sus manos el documento del Pacto Roca-Rucinman. "En el papel mismo - decía Pigna - uno podía leer que la lista de cosas que entregaba la Argentina a Inglaterra era una lista muy larga, enorme; mientras que lo que entregaba Inglaterra a la Argentina - simplemente seguir comprando carne - eran dos líneas".

(1) Julio y Rodolfo Irazusta. “la Argentina y el imperialismo británico. Buenos Aires. 1934. p. 34
(2) J. A. Roca (h). Discursos, escritos, homenajes. Buenos Aires. 1943.p.55
(3) The Buenos Aires Herald. 12 de febrero de 1933
(4) R. S. Ortiz. Borradores de archivo RSO

viernes, 20 de marzo de 2009

La Vanguardia



El 7 de abril de 1894 un puñado de pioneros fundaba La vanguardia, "periódico socialista científico y defensor de la clase trabajadora", según enfatizó su primer director, Juan Bautista Justo. Hoy, a muchas años del suceso que prenunció el nacimiento del Partido Socialista en el país, el viejo periódico sufre la división de sus huestes y un letargo político que eriza a los dos sectores en pugna.



1925: el senador Juan B. Justo llega a JujuyAmérico Ghioldi lo reemplaza al frente deLa Vanguardia



el número anterior a la clausura en 1947

boletín clandestino surgido luego de la clausura
el saludo desde la cárcel"En el 4º aniversario de la clausura de los talleres de La Vanguardia, encerrados en la cárcel de Villa Devoto recuerdan con emoción y orgullo al órgano que durante más de medio siglo fue luz y guía del proletariado argentino y ratifican su fe en las ideas e ideales que con tanta valentía y verdad defendiera contra todos los enemigos del progreso social"Buenos Aires, agosto 27 de 1951
edición en el exilio, 1955
http://www.magicasruinas.com.ar

jueves, 19 de marzo de 2009

Fotos del barrio de Belgrano

NO es la Av. Cabildo que todos conocemos, es la bisabuela de la actual, tenia menos gente, el 60 todavia no pasaba, el bazar persa no existïa, Sacoa menos, Pumper no estaba en los planes, sin miles de autos pasando el semáforo en rojo, ¿eran mas respetuosos o no habia semáforos? y parecia mas limpia.... Mauricio, ideal para vos!, era una Avenida PRO.
.












http:www.buenosairesantiguo.com

miércoles, 18 de marzo de 2009

Altos de San Pedro, un nuevo barrio al sur


Durante los siglos XVII y XVIII Buenos Aires comenzó a expandirse y a poblar este barrio del sur, que comenzaría aser identificado con el nombre de Alto de San Pedro, a causa
de su posición más elevada. Conocido también como "barrio del puerto", fue testigo en el año 1600 de la aparición del culto a San Pedro González Telmo, designado entonces patrono del viejo convento de Santo Domingo. Este se encontraba en la manzana de Perú, México, Bolívar y Chile actuales. En1734 los jesuitas decidieron fundar una iglesia en la zona, llegando la autorización real para ello sólo en 1748. En ese año se inició la construcción de la Iglesia de NuestraSeñora de Belén, en el terreno donado por don Ignacio Bustillo y Zeballos. Junto a ella nacería después una Casa de Ejercicios Espirituales para hombres. El conjunto adoptó el nombre de "La Residencia", el cual se extendería luego también al barrio y a la plaza del Alto, la que en 1822 sería denominada "del Comercio". Desde 1861 funcionará en ella el mercado del mismo nombre, hasta que en 1897 la plaza volvió a tomar su fisonomía de tal, recibiendo en 1900 la denominación de Coronel Dorrego que aún ostenta. Con la expulsión de los jesuitas en 1767, las obras de construcción de la iglesia quedaron inconclusas y dos años más tarde la zona quedó bajo la dependencia de la parroquia de la Inmaculada Concepción. En 1785 los padres Bethlemitas se hicieron cargo del templo, trasladando a la casa anexa su hospital. La casa de Ejercicios comenzó ya por entonces a ser usada como cárcel, función con la cual sobrevivirá hasta nuestros días. En 1806 se creó la Parroquia de San Pedro González Telmo, designándose a la iglesia de Nuestra Señorade Belén como sede de la misma hasta tanto se erigiera el templo cabecera, cosa que nunca se realizó. Nuestra Señora de Belén fue concluída en 1876, y la costumbre ha hechoignorar su verdadera denominación, perpetuando en cambio lade Iglesia de San Telmo. El barrio sufrió una brusca transformación luego de la epidemia de fiebre amarilla de1871, cuando fue despoblado por sus familias más pudientes; éstas buscaron mejores condiciones climáticas y sanitariasen el norte o en el oeste de la ciudad, perdiendo de estamanera el barrio sur la importancia de antaño. Siguiendo lacalle Defensa, eje histórico del barrio, llegamos al Parque Lezama. El lugar era conocido como "quinta de los ingleses",ya que desde 1812 estuvo en manos del inglés Daniel Mackinlay, y desde 1845 en las del norteamericano CarlosRidgely Horne, quien la vendió finalmente a don Gregorio Lezama. En 1894 la quinta fue comprada por la Municipalidad, creándose allí el hermoso parque que conocemos.

Fuente: CEDOM