domingo, 25 de junio de 2017

Alejandro Korn tras la Reforma Universitaria - Parte 3


Hay en la evolución de las ideas un movimiento rítmico, en virtud del cual toda época nueva ofrece un carácter opuesto a la que precede. ¿Y cuál, preguntemos, fue el carácter saliente de la última, que hoy se desvanece en el pasado? Ningún extraño lo anunció en sus albores; fue un pensador genuinamente nacional el que nos dio la clave de los, para él, tiempos venideros, al revelar el carácter económico de los problemas sociales y políticos. La doctrina de Alberdi la hemos vivido hasta agotarla, hasta exagerar y pervertir, hasta subordinar toda actividad a un interés económico. E hicimos bien; esa fue la ley del siglo y realizóse la obra nacional más urgente.
Mas el proceso histórico no se interrumpe, todo principio extremado engendra su contrario, un nuevo ritmo sobreviene, su significado es otro: hay valores superiores a los económicos. No lo ignorábamos, ese era el secreto de esta casa, en la cual no hay una sola cátedra donde se enseñe el arte de hacer dinero. (...)
Y el nuevo orden surge con anhelos de justicia, de belleza y de paz; con ideales éticos, estéticos y sociales. (...)
Con su trabazón lógica, casi escolástica, ha poco aún se imponía aquel sistema que, apoyado en las ciencias naturales, hacía del hombre una entidad pasiva, modelado por fuerzas ajenas a su albedrío, irresponsable hasta de sus propios actos (...); la libertad era una hipótesis (...) Y he aquí que vuelven ahora a postularse ideales, queremos ser dueños de nuestros destinos, superar el determinismo mecánico de las leyes físicas, el automatismo inconsciente de los instintos, conquistar nuestra libertad moral (...) El hombre reclama los fueros de su personalidad, la capacidad de la acción espontánea (...) mis alumnos saben que jamás desde la cátedra he dogmatizado y con igual fervor les he expuesto a Platón y a Lucrecio Caro. (...) Como en los tiempos remotos en que el discípulo de Sócrates pensaba las utopías de su República, el ideal se resume en la misma palabra: Justicia, que para Platón era la síntesis de la tríade ética. Justicia queremos como norma de nuestra conducta: justicia social, justicia entre las gentes de distinta estirpe. (...)
Toca, por cierto, a la Universidad no descuidar esta paz de su misión, y la acaba de tener presente al suprimir -por fin- la tradicional tutela de las trabas reglamentarias con las cuales pretendía mecanizar la vida del estudiante. No desconozcamos su alcance. Esta innovación emancipadora no es un alivio para nadie; ella dignifica la vida universitaria, pues despertará en profesores y alumnos la conciencia de su responsabilidad. (...) Esta reforma por fuerza ha de intensificar la seriedad de las pruebas finales y desde luego impondrá al estudiante mayor contracción y sobre todo el autodominio de su voluntad. La libertad es un bien para los fuertes, para muchos será un escollo.
(...)
La misma coparticipación de los alumnos en la designación de las autoridades universitarias es un hecho que impone los deberes correlativos. Es menester ejercerlo con ecuanimidad (...) Y permítanme los alumnos que con la autoridad que ellos mismos me han dado, les haga una advertencia: tras de las nuevas ordenanzas ha aparecido como por generación espontánea, el tipo de docente empeñado en captarse la benevolencia del estudiante con la frase lisonjera que explota sus flaquezas. Ese es el enemigo. No ha de mediar displicencia entre el profesor y los alumnos, bien poco vale el saber sin la bondad, pero el maestro ha de ser severo, que no educa a niños sino a hombres.
(...)

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