jueves, 2 de julio de 2009

Carta de Perón a Scalabrini Ortiz

Al señor Raúl Scalabrini Ortiz
Buenos Aires

Mi Querido Amigo

He leído con profunda emoción su carta del 28 de febrero contestación a la que yo le dirigiera. En ella, usted expone puntos de vista sobre la política Argentina que no están contaminados por egoísmos personales ni partidistas si no que responden a una inmensa pasión patriótica.

Coincido plenamente con esas opiniones, y a tal respecto creo que dos documentos que usted seguramente conocerá traducen esa identificación de pensamiento, el mensaje a todos los peronistas y las directivas dirijan a los comandos tácticos peronistas de 6 y 10 de marzo respectivamente. Allí he fijado una conducta que responde a las necesidades del país desoyendo toda incitación a la violencia sin sentido o ductilidad oportunista.

El peronismo tiene una misión histórica que cumplir, y de allí no se apartara toda su táctica esta subordinada a los grandes objetivos que justificaron su aparición y que confirman su vigencia, por lo que la búsqueda de minúsculos dividendos de politiquería inmediata es ajena a la esencia y a la razón de ser del movimiento.

En tal sentido, he comprometido el apoyo de del movimiento a un programa de restauración nacional y popular que se comprometió a cumplir el nuevo presidente. mientras él haga fe a su palabra, no tendrá que estar cuidándose las espaldas mientras lucha con el enemigo de afuera: de ese me encargo yo. Tengo una esperanzada confianza en que no obstante el mediocre entourage político del Dr. Frondizi se mantendrá ala altura de las gravísimas cirscustancias nacionales. En su elenco figuran hombres que siempre han combatido en las filas de lo antinacional, lo cual no han sido obstáculo para que nosotros los consagráramos con nuestro voto para la alta función publica. Esa es la demostración de que esperamos que prevalezcan las posiciones enunciadas por Frondizi, por sobre la conjuración de los mediocres que intentaran desviarlo de los objetivos nacionales libertadores. Hemos hecho lo que debíamos y seguiremos haciéndolo solo nos resta entonces encontrar identico espíritu por parte del nuevo mandatario y el coraje para despreciar las incitaciones al compromiso, al hedonismo y a equilibrios mezquinos.

Como usted me dice de la clase media es atinado y oportuno. El fenómeno que se produce en América Latina es el de una clase media con mas sentido clasista que el proletariado. Los obreros tienen mas claramente fijado el concepto de la integración nacional y de la necesidad de presentar un frente unido al adversario común. Las clases medias en cambio, tienen extraordinaria tendencia a concentrar su espíritu combatiendo en antagonismos internos y artificiales a menudo creados y siempre alentados por la propaganda imperialista. Es evidente que sectores cuya suerte que esta unida indisolublemente a la clase trabajadora tiene su vista puesta sin embargo en la oligarquía que por su interrelación con el imperialismo esta marginada de los anhelos y las necesidades nacionales

Las causas de este contrasentido son numerosas, y han sido analizadas por algunos escritores que siguen los asuntos del país. Pero entre esas causas ocupa un lugar preponderante la propaganda de la ¨”intelligentzia” usted es uno de los intelectuales Argentinos que siempre vio claro, y denuncio al enemigo real, dando su ubicación y detallando los disfraces que adopta para predicar la desintegración del pais. El peronismo fue el primer movimiento politicosocial que entablo la lucha en los verdaderos términos del conflicto. Nuestro antiimperialismo fue practico y efectivo adecuado a la realidad y no a declamaciones teóricas. Eso que el pueblo sabia, después del 16 de septiembre de 1955 lo comprendieron algunos intelectuales que ahora buscan sumarse a la corriente nacional y popular en la que siempre estuvo enrolado.

De manera que no soy yo con una carta quien lo hace entrar en la historia, si no su obra incansable, su vocación patriótica y su sacrificada trayectoria, nosotros siempre lo consideramos de los nuestros, y cada una de sus líneas es un aporte al movimiento peronista que valoramos debidamente y apreciamos como parte de nuestro acervo.

No reconsiderare el pedido que formula, porque el estaba supeditado a sus modalidades, usted ejerce una jefatura espiritual innegable no le pido que la transforme en un mandato politico si no que la emplee para nuclear esfuerzos,para evitar dispersiones que no responden a la realidad. En el campo intelectual como en los demas frentes de lucha se han ido conformando bloques antagónicos e irreconciliables que libran batallas enconadas y continuaran combatiéndose implacablemente. Nosotros no queremos apaciguamiento ni transacciones ni eclecticismos de conveniencias con lo que representa intereses antinacionales y antipopulares. Pero jamas ahondaremos divisiones con quienes están en la línea de pensamiento que sobrepone los intereses de la patria a toda consideración de otra índole. Lo que sobran son puestos para esta lucha que nadie se aleje de ellos por incomprensión, por suspicacias, por plantear mal las cuestiones.

En esa obra de persuasión es que reclamo su concurso para que aclare panoramas que algunos no ven con nitidez para que termine con fricciones y antagonismos artificiales la historia tiene sus fueros y siempre los hace valer las soluciones para el país son peronistas y quienes no lo comprendan giraran en el vació, lo cual a su ves impone a nuestro movimiento la obligación de desechar sectarimos absurdos y planteos miopes para constituir la gran fuerza que integre los empeños para realizar el gran destino nacional. Seremos intransigentes hasta cualquier extremo en la preservación y la defensa de los ideales, pero jamás mezquinos guardianes de las formas sacrificando objetivos a diferencias tácticas.

La etapa que se abre con las nuevas condiciones políticas creadas por el triunfo popular el 23 de febrero requerirá de nosotros una acción vigilante y enérgica al mismo tiempo que dúctil para adaptarse a las variantes de cirscustancias.

La masa tiene disciplina y madurez, lo mismo que muchos cuadros del movimiento que se han templado peleando en las condiciones mas adversas. Queremos que los intelectuales también cumplan adecuadamente las funciones que los destina su actividad. Nadie mejor que usted para decir la palabra orientadora y llevar el mensaje que los alinea para mejor defensa del programa que el país reclama.

Yo parto en un corto viaje,a cuyo regreso volveré a escribirle. Le ruego mantenga contacto con el Dr. Cooke, que ha conversado conmigo largamente sobre todos estos temas y esta compenetrado de mi pensamiento sobre estas y otras materias.

Hasta entonces, le reitero mi amistad y afecto, lo abraza

Juan Perón

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miércoles, 1 de julio de 2009

"Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro"


"ROMA NO PAGA TRAIDORES" era un apotegma conocido en los tiempos del imperio. Cuenta Plutarco que, en la conquista de la PERSIA, dos generales persas se presentaron a Alejandro el Grande para proponerle su ayuda en una traición contra su propio Rey, DARIO. Alejandro los escuchó y ordenó que los degollaran. Desde entonces, los traidores han sido siempre los mismos, lo que ha variado han sido sólo los hombres que los utilizan, porque a tales traidores corresponde semejantes contratantes.

En la política, que en el campo de las realidades no es sino lucha, vale decir dos voluntades contrapuestas, la traición puede ser usada sin medida, cuando las bajas pasiones y la inmoralidad han pesado más que las virtudes y el bien hacer. Pero en último análisis, tan miserable es el traidor, como el que se vale de él para traicionar. Generalmente, cuando ello sucede, es que entre "taitas" anda el juego.

La psicología de la traición tiene innumerables gradaciones y características: los hay de toda laya, desde el que se vende por dinero o por prebendas, hasta el que lleva la traición adentro y así no puede escapar a su influencia. Todos tratan de disimular su infamia escudándose en lo que suelen llamar "viveza" y "habilidad", sin percatarse que en el "pecado lleva la penitencia", porque aún gozando de beneficios inmediatos, no escapan a la sanción de su propia infamia, ya que los que proceden mal, terminan víctimas de su propio mal procedimiento.

Las guerras modernas han creado los "agentes" que no son sino una forma de la traición tecnificada, como todo lo moderno. De allí han nacido las diversas forma de la "guerra psicológica" empeñada en el reclutamiento de traidores en masa, para la "provocación", el sabotaje, el "boicot", la "intimidación", etc.. Con todo ello se han conformado "los servicios" que se ocupan del espionaje, contraespionaje y la preparación de los planes en cada una de las actividades disimuladas en el aprovechamiento de la traición, también tecnificada. Ahora parece que los métodos militares, invadiendo la política, traen a este campo sus métodos castrenses, sin meditar que no es lo mismo la guerra que la política, ni el enemigo exterior igual que el compatriota.


La permanente vigilancia de nuestro Pueblo también logra información, y ella nunca ha fallado. Ahora sabemos bien quiénes se han prestado o se prestan para tan sucio negocio y así no ha resultado difícil neutralizar a los elementos comprometidos o propensos. Ningún hombre o mujer del Movimiento Peronista, sea político o sindicalista, ignora que ningún caso, quién es quién en nuestro Movimiento. Así que la masa no puede ser engañada en caso alguno y a menudo, las autodefensas del mismo, terminan con los amagues de traición, vengan de donde vengan. Por eso nosotros no tememos a los traidores, más bien los aceptamos como generadores de anticuerpos que refuerzan nuestras defensas.

Es que en nuestro Movimiento jamás se han aceptado semejantes métodos para combatir a nuestros enemigos. Anhelamos la lucha pero en el campo de la dignidad y no de la ignominia. Tampoco tememos cuando nuestros enemigos la utilizan, porque sabemos con toda certeza que su fracaso será una carta más de triunfo para nuestra causa, desde que colaboran con nosotros para purificar nuestras formaciones mediante la eliminación de los indignos. Si echamos una mirada al pasado inmediato, quizá podremos comprobar tales afirmaciones, si analizamos el destino que los traidores han cumplido dentro de nuestro Movimiento.

"Mientras la masa peronista esté con la firmeza actual, mientras la juventud argentina mantenga su idealismo y su entusiasmo por la causa que servimos, poco podemos temer de las defecciones de algunos dirigentes que, encandilados por una riqueza momentánea, sacrifiquen lo más sagrado para un dirigente; su lealtad y su honestidad". Por eso nos reímos de los intentos de la dictadura militar por corromper y dividir nuestras fuerzas. Lo más que podrán obtener será el voto aislado de algún dirigente venal a quien no lo acompañará ni siquiera su mujer. Lo lamentable es que se utilicen los fondos del Estado para corromper y no para dignificar a los ciudadanos. Cuando ello ocurre se comete un crimen de lesa Patria.

Por lo demás, pueden seguir haciéndolo; conocemos uno a uno a sus venales servidores que, aunque tengan puesta la camiseta peronista, nosotros sabemos de la pata que cojean y no se moverán aunque lo intenten, Los tratamos como leales y les perdonamos sus desvíos disimulados con tal de que hagan lo que deben hacer: hay dos clases de lealtades: la que nace del corazón que es la que más vale y la de los que son leales cuando no les conviene ser desleales. A esos también los aprovechamos en las circunstancias en que puedan servir. Así para nuestros enemigos queda el viejo refrán: "Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro". ¡Eso es lo que está pasando!

JUAN PERON - Junio 24 de 1972.

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La muerte de Juan Domingo Perón - parte 2

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Muchos sectores de clase media, en el período 1945-1955 lo combatieron por fascista. Y los hijos de muchos de aquellos antiperonistas lo apoyaron de 1968 en adelante por socialista. Perón no fue ni una cosa ni la otra.

Si fue un líder bonapartista, representante de una burguesía nacional débil y precaria, que comprendió la necesidad de un mercado interno vigoroso, para lo cual era necesaria una clase obrera con importante participación en el ingreso nacional, es decir, con un nivel de vida inédito hasta entonces, y nunca superado con posterioridad. Fue un caudillo nacionalista que comprendió la importancia del desarrollo de una política industrial en el marco de una visión latinoamericana y de una política exterior alejada de los dos polos de poder de la época.

El Perón que regresó a la Argentina tenía una salud profundamente quebrantada que lo limitaba significativamente. Acumulaba achaques superiores a su edad cronológica. En los últimos años había padecido: un infarto en febrero de 1973, en medio de una intervención practicada por el Dr. Puigvert que le extraía los pólipos de la próstata. El 27 de junio de 1973, en Gaspar Campos, sufrió un infarto antero lateral del ventrículo izquierdo. El 21 de noviembre de 1973, por la madrugada Perón reiteró una crisis cardiaca.

En el exilio, surcado por la soledad y la distancia, el hombre amado por millones de argentinos padecía sus limitaciones físicas y el pequeño círculo conformado por su mujer y su tenebroso secretario. En la intimidad, la vejez del político argentino más importante del siglo XX, se exteriorizaban con patetismo. Cuenta Marcelo Larraquy en su biografía de López Rega: “Cuando Isabel y López Rega se enojaban por algún motivo con Perón, no tenían reparos en demostrárselos. Y lo golpeaban en su punto más débil: la soledad. Lo dejaban comiendo sólo a la hora de la cena, para que sintiera el peso de sus ausencias, y ellos se encerraban en el cuarto de arriba durante horas.

El agitado mundo del peronismo podía girar en torno de cada instrucción suya, pero ellos dos eran lo único que tenía a su lado. Eran su familia. Durante un par de días Perón soportaba el suplicio de aquellas cenas silenciosas, pero luego capitulaba y le pedía a Rosario, la mucama, que llamara a Isabelita para que lo acompañara a ver alguna película en la tele. Ella se tomaba su tiempo, pero bajaba”.

El Perón de la tercera presidencia, retomó algunas banderas históricas, en un contexto distinto. Contemporizó con la oposición y descargó su dureza hacia adentro de su movimiento. La muerte lo sorprendió cuando el plan económico de “la Argentina Potencia” y “la inflación cero” daba algunas señales de agotamiento. Dejó como pesada herencia las limitaciones enormes de su mujer y la criminalidad demencial de su valet, secretario y ministro. Su responsabilidad sobre este entorno es innegable y corresponde considerarla, a 32 años de su muerte.

Político notable, agudo e intemperante, contra golpeador temible, la historia argentina de este siglo no se entiende sin la comprensión de los increíbles claroscuros del movimiento que creó.

Su nombre divide la historia Argentina en un antes y un después e incorporó su figura a las vivencias de millones de personas que asociaron justificadamente su ingreso a una vida digna, con sus tres períodos presidenciales.

Por Hugo Presman
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La muerte de Juan Domingo Perón - parte 1

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Ese lunes 1 de Julio de 1974 arrastraba los rumores que sobre la salud de Perón invadieron el país todo el fin de semana. A las 10 y 25 de la mañana, la radio confirmó que las aprehensiones se corporizaban. Perón había sufrido un paro cardíaco. El país entero quedó pendiente del hombre que había sido protagonista excluyente en los treinta años anteriores. A las 14 y 05, Isabel informó oficialmente de la muerte ocurrida a la 13hs y 15 minutos y una hora después, como si fuera un comisario deportivo, lo hizo José López Rega. Una enorme congoja embargó a sus partidarios y una gigantesca incertidumbre a toda la población.

Dos diarios reflejaron con precisión, al día siguiente, aquél acontecimiento histórico. Crónica sólo puso en letras catástrofe: “MURIÓ”. No era necesario aclarar nada.

Noticias, el diario de los Montoneros, con la pluma de Rodolfo Walsh tituló “DOLOR”, con una bajada de notable precisión, que decía: “El General Perón, figura central de la política argentina de los últimos treinta años, murió ayer a las 13,15 horas. En la conciencia de millones de hombres y mujeres, la noticia tardará en volverse tolerable. Más allá de la lucha política que lo envolvió, la Argentina llora a un líder excepcional”.

En cambio, el tradicional diario La Nación, expresión de los sectores gorilas titulaba lacónicamente: “Juan D. Perón dejó de existir ayer; asumió la vicepresidenta”

Moría entonces, el hombre que había incorporado a la sociedad a la nueva clase trabajadora, el que fomentó la industria liviana, el que mejoró significativamente la distribución del ingreso, el que sancionó una legislación laboral de avanzada, el que despertó los amores y los odios insondables. Moría el hombre de formación autoritaria, capaz de afirmar ante una plaza repleta “Ustedes que piden leña, porque no empiezan a darla”. “Al enemigo ni justicia” o el famoso “Cinco por uno”. Desaparecía el que había fomentado, en las dos primeras presidencias un irritante culto a la personalidad y limitaciones sensibles a la libertad de expresión y al accionar de la oposición. Pero quienes lo derrotaron, lo hicieron invocando sus defectos, pero haciéndolo realmente por sus virtudes.

No le perdonarían durante 18 años la dignificación del cabecita negra, la defensa de los sindicatos, el aguinaldo, ni las vacaciones pagas. En una Argentina visceralmente dividida y fanatizada, “los libertadores” y democráticos no titubearon en bombardear a la población civil en junio de 1955 y en fusilar en junio de 1956, y en nombre de la libertad de prensa, prohibir y considerar delito la mención de Perón y Evita.

El peronismo se convertiría, como decía John William Cooke en “el hecho maldito del país burgués”. Imbatible en las urnas, durante casi dos décadas, el establishment proscribió al peronismo especulando con la muerte y la presunta cobardía de Perón. Después del Cordobazo y las primeras acciones guerrilleras, se lo provocó para que regresara, en la convicción “que no le daría el cuero”. Durante dos años, 1971 - 1972, se desplegó la pulseada Perón - Lanusse, que terminó con el aplastante triunfo del primero. Los dos retornos significaron gigantescos movimientos de masas. Viejo y enfermo, Perón encontraría una Argentina compleja, conflictiva y esperanzada. También fue ejecutor y víctima de un trágico malentendido.


Por Hugo Presman
Publicado digitalmente: 2 de julio de 2006
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Ultimo discurso y muerte de Perón

www.youtube.com/watch?v=aBaWUym7M6E