miércoles, 2 de mayo de 2012

EL HUNDIMIENTO DEL BELGRANO - 2 de mayo de 1982 - parte 5


Otro aspecto que fue quedando claro con el correr del tiempo, es que la suerte política del gobierno británico fue un elemento de consideración permanente en las conversaciones sobre los modos de resolver el conflicto. Surge del relato de fuentes que incluso manifestaron su simpatía por los británicos, como el mismo canciller norteamericano, Alexander High, quien años después, al relatar el proceso de mediación que encabezó en la inminencia del conflicto, describió como fue percibiendo y manifestando que distintas propuestas de los planes de paz que manejó podrían acarrear la caída de Thatcher e incluso hechos tales como que el embajador inglés en Washington le dijo que estaban dispuestos a hundir a toda la flota argentina para impedir esa caída.

Pero es la misma Thatcher la que describe ampliamente como, ante el último plan de paz que se siente obligada a considerar, a los fines de garantizar que tras su fracaso los Estados Unidos apoyen la acción inglesa en el Atlántico Sur, pasa el que para ella fue el peor día de la crisis por el temor de que el gabinete de guerra decidiese aceptarlo, porque percibía que eso la obligaría a renunciar.

Ante estos relatos, la hipótesis pertinente a este punto no es si, producida el 30 de abril, la declaración norteamericana que pone fin a la mediación High y anuncia el apoyo de los Estados Unidos a Inglaterra, el Belgano habría sido hundido para terminar con el plan Belaunde, sino si, en la oportunidad, habría sido hundido para terminar con la posibilidad de que surgiese o progresase un plan de paz, cualquiera fuese. También resulta paradójico que, al publicarse la última obra de Lawrence Freedman sobre el conflicto de Malvinas, que se publicitase como la historia oficial británica, se señalara que la misma afirmaba la legalidad del ataque al Belgrano.
Es cierto que allí se sostiene, lo que dio pie al comentario, que la intención con que se llevó a cabo el ataque, no se vinculó con la gestión de Belaunde, pero no lo es menos, que el libro contiene afirmaciones favorables a que los militares británicos habían intentado una acción de desgaste tendiente al retiro de los barcos argentinos, lo que implica admitir precisamente la presencia de una intención incompatible con dicha legalidad. En efecto, esta obra rinde tributo en algunas frases a la teoría de que el Belgrano representaba un riesgo para la fuerza de tareas.
Pero, por otro lado, aparecen párrafos en los que inscribe el ataque en la intención del Almirante Woodward de producir un ejercicio de envergadura que, a través de la producción de un daño severo a los argentinos, les determinase un gran debilitamiento en la voluntad de emplear las fuerzas de su armada. Con ese propósito, en esta versión de los hechos, el almirante británico busca la realización de una acción de importancia e incluso trata de inducir a los argentinos a tomar riesgos con el fin de encontrar su oportunidad. A través del hundimiento del Belgrano, rematará para más claridad el autor de esta historia, los militares lograron exactamente el efecto deseado: la armada argentina no se aventuró a salir de nuevo.

Es cierto que antes, este resultado había sido esgrimido como la más clara justificación de la acción. Incluso Thatcher lo había hecho. Pero cuidándose de decir que no lo había anticipado. Es decir que el ataque no había sido ejecutado con esa intención deliberada. ¿Porque? Porque jurídicamente una acción de desgaste de esta naturaleza no encuentra amparo normativo. Y esto, al punto que, las afirmaciones que comentamos, probablemente hayan estado entre los motivos que determinaron que el gobierno inglés, que había apoyado su realización, tomara distancia de la obra. Dos corolarios finales pueden anotarse a partir de lo narrado. Primero, que la justificación legal del ataque al Belgrano en los hechos fracasó. Segundo, que los mismos ingleses, que negaron los hechos, pero no el derecho, consideraron que dicha justificación era necesaria.

El ataque al Belgrano: Explicando lo inexplicable Por Pablo E. Baccaro Abogado y Doctor en Sociología. Se ha desempeñado como profesor de Derecho Internacional Publico en las Facultades de Derecho y de Ciencias Sociales de la Universidad del Salvador y como patrocinante de familiares de caídos en el hundimiento del crucero General Belgrano. (Colaboración de Cesar Trejo - Ex combatiente de Malvinas)

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1 comentario:

  1. Muy detallado todo el informe, lei que en facebook hiciste un breve resumen y entré a buscar el ampliado.

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