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domingo, 30 de noviembre de 2014

El Fileteado Porteño



El fileteado porteño es un arte decorativo y popular nacido a principios del siglo XX en la ciudad de Buenos Aires.
Tuvo su origen en las fábricas de carros, donde los primeros pintores, crearon un estilo que desafortunadamente no fue documentado en sus inicios ni tampoco en su posterior desarrollo. Por ello, la historia del fileteado que poseemos está basada en la recopilación de testimonios de los maestros de este oficio. Al igual que en el tango, no hay un primer artista ni una fecha exacta que permitan determinar con exactitud el inicio de esta práctica, mas los testimonios coinciden en que fueron tres inmigrantes italianos los que desarrollaron casi contemporáneamente el filete al inicio del novecientos: Cecilio Pascarella, Vicente Brunetti y Salvador Venturo, quienes posteriormente tuvieron como primeros continuadores a sus propios hijos.


Según Alfredo Brunetti, fue su padre don Vicente quien inició este oficio cuando aplicó un color intenso sobre el color gris municipal que caracterizaba los carros porteños. Miguel Venturo, hijo de Salvador, fue quien incorporó la mayoría de los motivos que conforman el repertorio típico del fileteado. Flores, volutas, hojas de acanto, cintas argentinas, bolitas y líneas muy estilizadas se van combinando con escenas y frases. Otras características del fileteado son los colores vivos que se utilizan, los contrastes que generan una falsa sensación de volumen, la sobrecarga del espacio, la simetría y la conceptualización simbólica de elementos.
La ornamentación remitía mayormente al estilo neoclásico o gruttesco, que era copiada de diferentes elementos decorativos de la época, como rejas, frentes arquitectónicos, vidrios decorativos, etc y esto se evidencia en el recurrente uso de la espiral. Los temas preferidos eran retratos de iconos populares, (Carlos Gardel y la Virgen de Luján) paisajes de campo, y frases acuñadas por la sabiduría popular, que alguna vez Jorge Luis Borges supo definir acertadamente como "costados sentenciosos". Consecuencia de ello es que el fileteado se realizaba no solamente con fines estéticos, sino también como manifestación de los valores socioculturales del hombre de Buenos Aires.
Posteriormente el fileteado adaptó sus formas a los camiones y a los colectivos (autobuses urbanos), pero este colorido pasó inadvertido para la gran mayoría de los porteños. Por otra parte, el fileteado nunca fue valorado entre teóricos y críticos de arte, y la primera exposición que se hizo de esta disciplina tuvo lugar recién en 1970, gracias a una paciente recopilación de trabajos hechos por Nicolás Rubió y Esther Barugel.




Sin embargo, poco después, comienza la desaparición del fileteado en los vehículos debido principalmente a una ley nacional de 1975 que prohibía filetear los colectivos en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires. (ordenanza SETOP nº 1606/75)

A partir de ese momento, algunos fileteadores comenzaron a pintar carteles, vitrinas y objetos con lo cual el fileteado se desprendió del soporte original, los vehículos, adquiriendo una nueva e impensada autonomía.
En los últimos años, el fileteado se ha convertido en la imágen característica de Buenos Aires, y de la Argentina por extensión, constituyendo un producto cultural de fuerte identidad local, como el tango. Hoy en día, puede ser fácilmente reconocible en aplicaciones tales como el diseño gráfico,  publicidad, indumentaria, bodypainting  y tattoo.
Fuentes
Esther Barugel y Nicolás Rubió, 1994 , "Los maestros fileteadores de Buenos Aires" , Buenos Aires ,  Fondo Nacional de las Artes.
Norberto P. Cirio , 1996, "El Filete Porteño: bibliografía crítica y definición conceptual" en Segundas jornadas estudios de investigaciones en artes visuales y música , Instituto J. E. Payró, Universidad de Buenos Aires.
Alfredo Genovese, 2003, “Tratado de fileteado porteño”, Buenos Aires, Grupo Ediciones Porteñas.




sábado, 17 de octubre de 2009

El Tango - parte 4

De su baja cuna a su encumbramiento como baile rey en los salones del mundo occidental, el tango recorrió un curioso camino de ida y vuelta entre el Nuevo y el Viejo Continente, con una parada decisiva y brillante en París.

¿Cómo llegó allí? También en este punto las respuestas son dispares y algunas vario pintas. Determinados textos, mucho más ingenuos que eruditos, dan incluso nombres y apellidos de "la" persona responsable de este viaje. La realidad, en su extensión como en su nacimiento, parece más compleja y, sobre todo, plural.


Los "niños bien" de Buenos Aires no tenían reparos en bajar a los arrabales para divertirse, bailar y, de paso, levantarse alguna mina o alguna "milonguita" que engatusaba o se dejaba engatusar. Y para acercarse a la mujer no conocida, nada mejor que el tango. Por supuesto, el tango no era aceptable en sus casas ni bailable con las señoritas de su ambiente y por esa razón permaneció durante muchos años como algo marginal y de clase baja.

Sin embargo, los viajes de estos patricios a Europa, especialmente a París, fueron el desencadenante. París no sólo era la capital del glamour y de la moda, sino que además era una ciudad que daba cobijo a una sociedad plural, parte de la cual era alegre y desprejuiciada. Los bailes galantes de la capital francesa venían de atrás, Louis Mercier, cronista de la vida parisina escribía en 1800: "Después del dinero, hoy en día el baile es lo que más éxito tiene entre los parisinos, sea cual sea su extracción social: aman el baile, lo veneran, lo idolatran… Es una obsesión a la que nadie escapa". Si ello era así a principios del XIX también lo era a principios del siglo XX al que llegaron con una fortalecida fama locales públicos como el Bal Bullier de Montparnasse o el Moulin de la Galette. Por añadidura, el atrevimiento, a principios de siglo, no era ajeno a las costumbres parisinas, antes al contrario, algún baile anual, como el Bal des Quat’z Arts de los estudiantes, "era célebre por lo ligero de las vestimentas y por el jolgorio sexual que reinaba siempre en él".

En este contexto social no fue difícil que el osado baile creado en la capital del Plata encontrara un terreno abonado para florecer y convertirse en curiosidad al principio, en moda y furor después. Y una vez en París, el escaparate de Europa, la capital de la moda, la cuna del chic, su extensión al resto del continente primero, a todo el mundo después, fue algo sencillo y rápido. Curiosamente, es entonces, cuando Buenos Aires se mira en París, cuando finalmente el tango entra en sus salones más nobles avalado ahora por el bautismo europeo, el mejor de los pedigríes para una burguesía emergente que luchaba por hacer de su ciudad el París de América
La gloria trajo también y simultáneamente el rechazo. La sempiterna dinámica social se puso nuevamente en marcha, lo antiguo frente a lo nuevo, la censura frente a la apertura, la tradición frente a la renovación. Los detractores del tango surgieron por doquier y fueron incluso ilustres y famosos. El Papa Pío X lo proscribió, el Káiser lo prohibió a sus oficiales y la revista española La Ilustración Europea y Americana hablaba del "…indecoroso y por todos conceptos reprobable ‘tango’, grotesco conjunto de ridículas contorsiones y repugnantes actitudes, que mentira parece que puedan ser ejecutadas, ó siquiera presenciadas, por quien estime en algo su personal decencia.". La cita pertenece a esa revista española, pero resultafácil encontrar otras paralelas en publicaciones inglesas, alemanas o, incluso, francesas.

No obstante, para cuando llegó la reacción la suerte estaba ya echada: el tango había triunfado. Hubo vestidos de tango, color tango, tango-thés… el tango fue el baile rey de ese mundo de preguerra que habría de terminar muy pronto con el primer enfrentamiento armado mundial, la ascensión de Estados Unidos como potencia, el cambio de costumbres. Después, el tango siguió viviendo, nació con fuerza el tango canción que le tomó el relevo al tango baile, pero con un éxito geográficamente más restringido, el mundo, en una nueva preguerra descubrió y admiró a Carlos Gardel y al final del conflicto la supremacía de Estados Unidos desembarcó en Europa también con el swing que murió sólo para darle paso al rock.

En todos estos años el tango tiene una brillante historia de auges limitados y declives relativos y una continuada vida a lo largo de la cual se ha desarrollado tanto el baile como la música hasta llegar a un nivel de sofisticación y depuración que dejan a las claras la madurez de esta manifestación que vive ya en las primeros décadas de su segundo siglo de vida.

por J. Alberto Mariñas

viernes, 16 de octubre de 2009

El tango - parte 3


En este ambiente, se comienza a bailar en tugurios y lupanares el nuevo ritmo que se asocia así desde su inicio al ambiente prostibulario, ya que eran sólo prostitutas y "camareras" las únicas mujeres presentes en las academias o perigundines.
Puesto que se trataba de féminas dedicadas en alma y, sobre todo, en cuerpo a sus accidentales acompañantes, el tango se comenzó a bailar de un modo muy "corporal", provocador, cercano, explícito… de un modo socialmente poco aceptable como se vería cuando, siendo ya un fenómeno emergente, el tango comenzó asalir del arrabal de su ciudad de origen y empezó a expandirse.


Hombres practicando el tango en la calle


En los primeros tiempos, cuando el tango comienza a convertirse en canción, las letras que acompañan la música son obscenas y sus títulos dejan lugar a pocas dudas: "Dos sin sacarla", "Qué polvo con tanto viento", "Con qué tropieza que no dentra", "Siete pulgadas"... o incluso "El Choclo" que aunque literalmente significa mazorca de maíz, en sentido figurado y vulgar, equivale al castellano "chocho" o "coño".

De su baja cuna a su encumbramiento como baile rey en los salones del mundo occidental, el tango recorrió un curioso camino de ida y vuelta entre el Nuevo y el Viejo Continente, con una parada decisiva y brillante en París.

¿Cómo llegó allí? También en este punto las respuestas son dispares y algunas vario pintas. Determinados textos, mucho más ingenuos que eruditos, dan incluso nombres y apellidos de "la" persona responsable de este viaje. La realidad, en su extensión como en su nacimiento, parece más compleja y, sobre todo, plural.



por J. Alberto Mariñas
http://www.esto.es

El Tango - parte 2




Musicalmente, el tango entronca en su genealogía con la habanera hispano-cubana y es por tanto hijo del trasiego mercantil entre los puertos de lengua española de La Habana (Cuba) y Buenos Aires (Argentina). Sin embargo, estos orígenes explican poco sobre su nacimiento. Inicialmente, el tango es interpretado por modestos grupos que cuentan sólo con violín, flauta y guitarra o incluso, en ausencia de ésta, el acompañamiento de un peine convertido en instrumento de viento con la mediación de un papel de fumar y un avezado soplador que marca el ritmo. El instrumento mítico, el bandoneón, no llega al tango hasta un par de décadas después de su nacimiento, en 1900 aproximadamente, y poco a poco sustituye a la flauta.


Inicialmente, el tango debió ser un modo de interpretar melodías ya existentes, modo sobre el que fueron creándose otras nuevas que en un inicio ni siquiera contaban con una transcripción musical, ya que a menudo sus intérpretes y creadores no sabían escribir o leer música. De hecho, con el correr de los años, algunos de los primeros tangos ya transcritos no van firmados por sus autores sino por avispados personajes que sí sabían escribir música y aprovecharon el vacío existente sobre la autoría de determinados tangos celebrados popularmente, para ponerlos a su nombre y ganar con ello unos pesos.


Quizá a estas alturas del texto, alguno se pregunte sobre el origen del nombre. Es una buena pregunta, pero carece de respuesta, o lo que es lo mismo, hay miles. En España en el siglo XIX se empleaba la palabra tango para un palo flamenco, en la geografía africana hay algunos topónimos con ese nombre, en documentos coloniales españoles se usa el vocablo para referirse al lugar en que los esclavos negros celebraban sus reuniones festivas… algunos incluso dicen que el origen podría estar en la incapacidad de los africanos para pronunciar bien la palabra "tambor" que quedaría así transformada en "tangó". En fin, es una buena pregunta pero la irremisible falta de documentación escrita y el origen ágrafo del tango y sus primeros padres callará la respuesta para siempre.

Postales anónimas Gaucho e indios patagones Argentina, hacia 1870


Las cifras hablan: Argentina pasó de tener dos millones de habitantes en 1870, a cuatro millones veinticinco años más tarde. La mitad de esa población se concentraba en Buenos Aires donde el porcentaje de extranjeros llegó a ser del 50 por ciento y adonde acudían también gauchos e indios procedentes del interior del país.



por J. Alberto Mariñas





El Tango - parte 1

Es difícil escribir un apunte histórico sobre el tango, pero al mismo tiempo, es muy arduo eludirlo porque son muchos los que a través de estas páginas solicitan, aunque sólo sea, una ligera orientación que les ponga en la pista de este completo fenómeno cultural - baile, música, canción, poesía - que por una u otra razón atrae a tanta gente. Aunque sobre el tango y sus figuras son muchas las cosas que se discuten y ponen en duda, es generalmente aceptado que el tango nace en Buenos Aires a finales del siglo XIX aunque algunos prefieren decir a modo conciliador, que nació a las orillas del Río de la Plata, con el fin de contentar a los uruguayos que reclaman una copaternidad del fenómeno.


Puerto, 1885
En un hecho de origen popular como el tango y, por tanto, de nacimiento evolutivo resulta imposible apuntar una fecha de nacimiento. Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de los estudiosos coinciden en dar por buena la década de 1880 como el punto de partida de lo que entonces no era más que una determinada manera de bailar la música. La sociedad donde nace el tango escuchaba y bailaba habaneras, polkas, mazurcas y algún vals, por lo que respecta a los blancos, mientras que los negros, un 25% de la población de Buenos Aires en el siglo XIX, se movían al ritmo del candombe, una forma de danza en la que la pareja no se enlazaba y bailaba de una manera más marcada por la percusión que por la melodía.


por J. Alberto Mariñas
http://www.esto.es

sábado, 1 de agosto de 2009

El Barroco, una forma de vida


El Barroco es uno de los capítulos más importantes y amplios dentro de la Historia del Arte. El Barroco no sólo hay que entenderlo como un estilo artístico, sino también como una forma de vida.

A fines del siglo XVI, y particularmente en Italia, el Renacimiento estaba agotándose y evolucionando hacia el Manierismo. Fue de nuevo el genio italiano el que apuntó hacia nuevas directrices. La Europa del siglo XVI terminó no con pocos problemas. La necesidad de cambio era inminente. Hay que recordar el fuerte golpe que aportó Lutero con sus tesis y lo que trajo consigo la Contrarreforma y su consumación en el Concilio de Trento. La Iglesia católica después de Trento, renuncia a las naciones protestantes, pero crea una gran disciplina dentro del catolicismo. La pintura y la escultura crean unas iconografías que ayudan a la iglesia a expresar su idea de verdad católica.

El término Barroco se creó en el siglo XIX y deriva del vocablo berueco que significa "perla irregular". El Barroco al principio se tuvo como una etapa del arte puente entre el Renacimiento y el Neoclasicismo. Sin embargo, es mucho más que eso. El arte barroco, a diferencia del arte clásico en que primaba la razón, es un arte en que se exacerban los sentidos y la sensibilidad se pone al límite. Estos rasgos se continúan en el Rococó y se desbordan en el Romanticismo. Ya en el siglo XX, el Dadaísmo y la Abstracción corroboran el triunfo del sentimiento en detrimento de la razón de un modo definitivo.

Novedades del Barroco con respecto al Renacimiento:

Predominio del color sobre el dibujo: en el Renacimiento primaba la línea por encima de todo. En el Barroco se prefiere una pintura de mancha.
Claroscuro: en el Renacimiento se prefería una luz clara y limpia. En el Barroco la luz en juego con la sombra cobra una importancia hasta entonces desconocida. Las primeras aportaciones las trajo consigo el tenebrismo caravaggista.

Huida de la perspectiva lineal renacentista: en el Renacimiento había primado la perspectiva lineal o geométrica-euclidiana, para dar la sensación de profundidad, se procedía a la sucesión de planos. En el Barroco la sensación de profundidad puede obtenerse por diversos procedimientos:
* Escorzos: consiste en representar a las figuras en actitudes no paralelas a los lados del lienzo o fresco.
* Primer término a gran escala en contraste con el fondo
* Luces y sombras

Composición asimétrica: en el Renacimiento la tendencia generalizada era colocar a la figura principal en el centro de la composición, y a partir de ella organizar la pintura en dos mitades simétricas. En el Barroco se prefiere el desequilibrio, así aparecen figuras cortadas como si continuaran fuera de la tela.
Movimiento: viene dado por el uso de escorzos, diagonales y ondulaciones.