viernes, 31 de enero de 2020

La residencia de Rosas en Palermo - Parte 1


Se cumplen mañana 225 años del nacimiento del "Restaurador de las Leyes". Su caserón fue el centro del poder durante muchos años y luego se transformó en un símbolo de la división entre argentinos. Terminó dinamitada.

Ya siendo gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas adquirió una importante cantidad de hectáreas en la zona del actual barrio de Palermo, donde edificó su residencia. Se mudó en 1838 y la habitó junto a su hija, hasta 1852, cuando debió exiliarse en Gran Bretaña. El famoso e histórico caserón bautizado Palermo de San Benito -que estaba ubicado en la actual avenida Del Libertador y Sarmiento hasta el río sobre el arroyo Maldonado, hoy avenida Juan B. Justo- también funcionó como sede de gobierno de la Confederación.

La casona estaba rodeada de amplísimos parques, con una rica variedad de árboles y plantas, un lago artificial, glorietas, bustos de mármol, una especie de zoológico y una capilla dedicada a la Purísima Concepción.

Los porteños de la época podían acceder a dicho parque, a caballo o en carroza, para disfrutar de un día de sol y aprovechar para navegar sobre el Maldonado o divertirse con una de sus atracciones como el barco atracado en tierra, víctima de una sudestada. También solían frecuentarlo los negros con sus coloridos candombes.

Con el estilo colonial de la construcción, Rosas buscó deliberadamente una afirmación de sus ideas federales y diferenciarse del estilo europeo. Al respecto, el viajero inglés William Mac Cann, sostiene que el motivo que llevó a Rosas a edificar su residencia en un lugar tan inhóspito fue dar "el ejemplo de lo que podía hacerse cuando se trataba de vencer obstáculos y se tenía la voluntad para vencerlos".

La casa era un inmenso rectángulo de planta baja con cuatro torres en los vértices formando un cuadrado de 78 por 76 metros. Mampostería de ladrillos, rejas de hierro y madera de excelente calidad fueron los materiales utilizados. En su interior no había gran lujo. Si calidad, austeridad y una sobria decoración. No faltaban los cortinados de seda roja, muebles de caoba, espejos, iluminación con faroles de aceite, un piano, alfombras, estufas y una gran biblioteca. Para 1851, estaba pavimentada la entrada y contaba con un servicio de transporte.


CAIDA, CONFISCACION Y DECADENCIA

Tras la caída de Rosas, su caserón se convertiría en un símbolo de la división en la que una vez más, y no la última, los argentinos se embarcarían.

El 3 de febrero de 1852, el llamado "Ejército Grande" liderado por Justo José de Urquiza, junto a tropas de Brasil y Uruguay, venció a Rosas en la batalla de Caseros. El caudillo entrerriano triunfante ingresó a Buenos Aires, se hizo cargo de la Confederación y se instaló en San Benito. Como años anteriores la residencia había sido testigo de las órdenes sumarias de ejecución firmadas por Rosas, ahora también vería los decretos de fusilamiento y degüello por parte de Urquiza.


Sólo días después de Caseros, el 16 de febrero, Urquiza decretó la confiscación de todos los bienes de Rosas que pasaron a ser propiedad municipal. Sin embargo, Urquiza no permaneció mucho en Palermo, un año después, debido a la secesión de Buenos Aires, se trasladó a su provincia y gobernó desde el increíble palacio San José.

El caserón de Palermo se mal usó como cuartel militar y fue víctima de saqueos. En 1858, sirvió de sede a la Primera Exposición Agrícola Ganadera del país. En 1865, el presidente Mitre ordenó que la ocupara una sección del Ejército para la formación de oficiales. En 1869, el presidente Sarmiento decretó la creación del Colegio Militar de la Nación y que su sede sería la casona de San Benito. Se inauguró en julio de 1870, tras las reformas correspondientes.


En 1874, Sarmiento, pocos meses antes de dejar la Casa Rosada y tomando como modelo los grandes espacios verdes europeos, logró que el Congreso sancionara una ley para denominar "Parque 3 de febrero" a toda la extensión de tierras que ocupara la residencia de Rosas. El 11 de septiembre lo presentó oficialmente el presidente Avellaneda en un masivo acto que contó con la presencia de "lo más selecto de la sociedad" según la crónica de la época.

El Colegio Militar funcionó en San Benito hasta 1892. Luego fue asiento de la Escuela Naval hasta 1898.



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