domingo, 2 de febrero de 2014

Riachuelo, antes de la contaminación – Parte 2


La geografía determinó que el Riachuelo fuera el puerto natural de Buenos Aires. Hace más de dos siglos no desembocaba donde lo hace ahora, sino más cerca de la Plaza de Mayo. Es que se trata de barros, tierras móviles (lo que en inglés se llama wetland), donde la geografía cambia, y es complicado que algo sea permanente.

Resulta hoy llamativo recordar que se llegó a imaginar al Riachuelo, no sólo como sede del puerto de la ciudad, sino también como un bello paseo al estilo de los ríos de las ciudades europeas. La historiadora urbana Graciela Silvestre descubrió varios proyectos que proponían una especie de canal, de paseo, que uniera la zona que hoy es de Puerto Madero, con el Riachuelo y se cerrara por el Maldonado. ¿Imaginan una Buenos Aires transitada por ríos amigables?

Se pensó en el Riachuelo como paseo turístico, es cierto, pero también en eje de actividades industriales, porque los saladeros ya estaban del lado de la actual provincia de Buenos Aires. Aquel Riachuelo no dividía como divide ahora, que es casi como una frontera infranqueable entre Provincia y Capital. Ir de un lado al otro era algo cotidiano y hasta natural: se vivía de un lado, se trabajaba del otro.

La orilla provincial fue el lugar preferido para poner industrias, desde mediados del siglo XIX (las industrias cárnicas, por ejemplo). Los controles eran muy vagos, y el Riachuelo terminó siendo un depósito de desechos industriales. Ahí se observa el inicio de un devenir que llevó a un presente sombrío pero que, gracias al interés de la Corte Suprema y al compromiso de los gobiernos de la Cuenca, puede estar en vías de reversión.


Por Diego Valenzuela
*Periodista e historiador / @dievalen


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