martes, 26 de abril de 2011

Vicepresidencia de Carlos “Chacho” Álvarez (1999-2000) - parte 3

Este protagonismo mediático de Álvarez valió tanto para hacer de público conocimiento su lucha contra la corrupción y su voluntad de llevar a cabo una profunda reforma del Estado, como para dar a voz a sus opositores.
Como se ha dicho anteriormente, los objetivos del vicepresidente chocaban frontalmente con los intereses de algunos sectores (en algunos casos pertenecientes a la propia Alianza), cuyo punto de vista no quedó fuera de la crónica periodística.

A mediados de 2000 comenzaron a aparecer, de manera casi simultánea, varios cortocircuitos entre Álvarez y de la Rúa. Por un lado, el vicepresidente acusaba al titular de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), radical cercano al presidente, de filtrar informaciones sobre su vida personal (Morales Solá, 2000a).

Por otra parte, el diagnóstico del primer mandatario sobre la coyuntura económico-social que atravesaba el país difería sustancialmente del que hacía Álvarez; como consecuencia de esto, los planes y soluciones que pretendía impulsar cada uno eran también divergentes.
En tercer lugar, emergió el episodio que llevaría, unos meses después, a la renuncia de Álvarez: el de los sobornos del Ejecutivo a senadores para que aprobaran la ley de reforma laboral que el gobierno impulsaba.

La acción inmediata del Presidente del Senado fue participar activamente de las investigaciones, aunque esto lo obligó a anunciar que abandonaba la presidencia de las sesiones hasta que cambiaran las jefaturas de los bloques del PJ y la UCR37, aunque luego no lo llevó a la práctica.
Álvarez protagonizó duras envestidas contra los miembros del Senado y llegó a proponer, junto a Cavallo, que renunciaran todos los senadores (Morales Solá, 2002: 34).
A partir de entonces comenzó a resquebrajarse la relación entre presidente y vice, no sólo a causa del supuesto involucramiento del gobierno en los sobornos, por lo que su titular procuraría detener las investigaciones, sino debido a que los senadores justicialistas buscaron la protección de de la Rúa.
Luego, se formó una comunidad gobierno-senadores que permitía percibir los ataques de Álvarez como si estuvieran dirigidos a ambos sectores:
(…) comencé a percibir que los puentes estaban rotos y que De la Rúa comenzaba a aceptar la teoría que sostenía que yo me quería llevar puestos a los senadores y que mi ofensiva no terminaba allí, sino que después iba por él (testimonio de Álvarez en Morales Solá, 2002: 37).

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