sábado, 8 de febrero de 2014

"LOS DECADENTES BORBONES" - Parte 1



      A decir verdad, salvo Carlos III, los miembros de la dinastía borbónica que han reinado en España han sido contrarios al progreso y el engrandecimiento de esta.

      La casa de Borbón llega al trono español, en medio de una crisis muy profunda de España que venía de un reinado vacío como fue el caso de los tiempos de Carlos II, el último de los “Austrias”, llamado el “Hechizado”, o también el “Rey pasmado”. Un trágico personaje  cuyo reinado fueuna variación constante de funcionarios, que por la incapacidad del monarca, fueron sucediéndose en el gobierno. Carlos II murió sin dejar sucesor lo que generó una crisis tremenda, ya que se disputaron el trono dos casas, la francesa de los Borbones liderada por Luis XIV y la austríaca cuyo líder era el Emperador Leopoldo I. El primero propiciaba a su nieto Felipe de Anjou y el segundo a su hijo el archiduque Carlos. 

     En consecuencia fue Felipe V el que inauguró la dinastía de los borbones españoles, quien cuando asumió recibió la llamarada de una guerra civil teniendo que enfrentar al partido de los “austracistas”, que se oponían fervientemente, junto a las otras potencias europeas (Inglaterra, Holanda, Austria), a que el nieto del rey francés Luis XIV, gobernara España. Sostenían estos últimos, que las ambiciones del monarca de París, se habían posado sobre la península y sobre los dominios de ultramar, las colonias americanas. Y por cierto que razón tenían. Pero, la llamada “guerra de sucesión”, concluyó en 1713, con la Paz de Utrecht que consolidó interna e internacionalmente a Felipe V rey de la España y sus colonias.

     Luego en 1724,  Felipe V, abdicó a favor de su hijo quien asumió el trono como Luis I, pero este a su vez, falleció a los ocho meses, y en consecuencia Felipe debió, con sus achaques volver al trono por 22 años, hasta que en 1746 asumió Fernando VI,  el que no dejó descendencia y por lo tanto a su muerte en 1759, fue reemplazado por su medio hermano Carlos III, hasta ese entonces rey de Nápoles.

     

domingo, 2 de febrero de 2014

Riachuelo, antes de la contaminación – Parte 2


La geografía determinó que el Riachuelo fuera el puerto natural de Buenos Aires. Hace más de dos siglos no desembocaba donde lo hace ahora, sino más cerca de la Plaza de Mayo. Es que se trata de barros, tierras móviles (lo que en inglés se llama wetland), donde la geografía cambia, y es complicado que algo sea permanente.

Resulta hoy llamativo recordar que se llegó a imaginar al Riachuelo, no sólo como sede del puerto de la ciudad, sino también como un bello paseo al estilo de los ríos de las ciudades europeas. La historiadora urbana Graciela Silvestre descubrió varios proyectos que proponían una especie de canal, de paseo, que uniera la zona que hoy es de Puerto Madero, con el Riachuelo y se cerrara por el Maldonado. ¿Imaginan una Buenos Aires transitada por ríos amigables?

Se pensó en el Riachuelo como paseo turístico, es cierto, pero también en eje de actividades industriales, porque los saladeros ya estaban del lado de la actual provincia de Buenos Aires. Aquel Riachuelo no dividía como divide ahora, que es casi como una frontera infranqueable entre Provincia y Capital. Ir de un lado al otro era algo cotidiano y hasta natural: se vivía de un lado, se trabajaba del otro.

La orilla provincial fue el lugar preferido para poner industrias, desde mediados del siglo XIX (las industrias cárnicas, por ejemplo). Los controles eran muy vagos, y el Riachuelo terminó siendo un depósito de desechos industriales. Ahí se observa el inicio de un devenir que llevó a un presente sombrío pero que, gracias al interés de la Corte Suprema y al compromiso de los gobiernos de la Cuenca, puede estar en vías de reversión.


Por Diego Valenzuela
*Periodista e historiador / @dievalen


sábado, 1 de febrero de 2014

Riachuelo, antes de la contaminación – Parte 1


Mucho antes de la disputa Huergo-Madero por la localización y forma del puerto de Buenos Aires, la zona costera y el Riachuelo específicamente cumplieron un rol central en la relación de la actual Buenos Aires con el mundo. Esta ciudad lleva el puerto en su genética, y hasta podría decirse que la conformación del país es resultado de su función articuladora en lo comercial, porque determina el desarrollo urbano y de los medios de transporte a lo largo del tiempo.
Antes de fundarse la ciudad, se creó el puerto de Santa María de los Buenos Aires. Las primeras imágenes que se conocen de la ciudad la ponen en relación con el río. Su crecimiento como capital virreinal y nacional tiene que ver con el comercio (incluido el ilegal). Las pujas políticas entre unitarios y federales tienen a las rentas de aduana y a la navegación de los ríos como elementos centrales. Resistencias de España primero, falta de recursos y guerras civiles después fueron demorando las obras necesarias.

En la colonia no hubo grandes avances. El único proyecto que creció parcialmente fue el de Pedro Antonio Cerviño: un muelle de 200 metros construido en el Bajo de la Merced. Pero sólo se construyeron 70 metros, que fueron destruidos por un temporal en 1805.

Buenos Aires tuvo en la primera mitad del siglo XIX un puerto informal, que en realidad era un fondeadero o embarcadero de poca profundidad frente a la ciudad. Los barcos paraban a varias millas de la costa, para que embarcaciones de poco calado ingresaran al río a retirar la carga y los pasajeros de los barcos. La ausencia de instalaciones modernas finalizó con la puja Huergo-Madero, que a su vez marcó para siempre el diseño urbano de la ciudad capital.


Lo cierto es que Buenos Aires y el puerto son dos entidades inseparables. La idea de la Argentina empieza a nacer justamente por la imposibilidad de comerciar, que es parte crucial de los reclamos que terminan en la Revolución de Mayo de 1810. Y el Riachuelo, hoy sólo famoso por su contaminación, tiene un enorme significado histórico en este proceso. Sede del primer puerto, y hasta algunos piensan de la original Buenos Aires (la de Pedro de Mendoza), este afluente del Río de la Plata emerge como referencia obligada para pensar el devenir histórico del país y del comercio.

1860 -1861 Presidentes Argentinos - Santiago Derqui