La historia es la única rama del conocimiento que nos puede decir qué fuimos en el pasado, qué somos en el presente y qué seremos en el futuro.
miércoles, 2 de octubre de 2024
sábado, 2 de octubre de 2021
Barracas - Parte 2
La presencia del maestro y compositor Alberto Ginastera, que nació y vivió hasta la década de los años 40 en Barracas, prestigió al barrio con su talento. Asimismo las cantantes líricas Isabel Marengo, Elsa Venturino, Elena Arizmendi y en la actualidad la soprano Adelaida Negri constituyen un significativo grado de excelencia en la música universal.
https://buenosaireshistoria.org/juntas/junta-barracas/
viernes, 1 de octubre de 2021
Barracas - Parte 1
La ciudad de Buenos Aires, a partir de su traza fundacional a fines del siglo XVI, evoluciona principalmente hacia el sur, en función de las actividades relevantes, ligadas al puerto que se encontraba en el Riachuelo. Este “Río Pequeño” tal como lo bautizara el cronista Ulrico Schmidel ofrecía ya en ese siglo un refugio seguro a las embarcaciones.
jueves, 30 de septiembre de 2021
¿POR QUÉ BENAVIDEZ?
Muchas veces nos preguntamos
el porqué de los nombres de los lugares donde vivimos o por donde pasamos. Todo
nombre tiene su historia y Benavídez también.
Para entender los cambios que existieron en
la denominación del lugar hay que recorrer su larga historia.
El primer propietario blanco de estas
tierras habría sido un "fulano Bermudez", que aparentemente era
Antonio Bermúdez, hombre que había llegado al Río de la Plata con Juan de Garay
y en premio a sus servicios recibió la suerte de estancia que se extendía entre
las cañadas de Las Tunas y la de Escobar, incluyendo parte de las actuales
localidades de General Pacheco, Ricardo Rojas, Benavídez, Dique Luján, Garín e
Ingeniero Maschwitz. Además de estas tierras Bermúdez era propietario de una
chacra donde hoy encontramos parte de los porteños barrios de Palermo,
Colegiales y Chacarita.
Bermúdez le vendió la estancia a Isabel de Frías. Luego la propiedad fue pasando a otros sucesivos dueños como Isabel Pazzo, Luís del Águila, María del Águila y Luís de Abalos y Mendoza, quien el 12 de mayo de 1703 se la vendió a Juan de Benavídes.
Y aquí, con s y sin z, aparece por primera
vez nuestro nombre estudiado.
Juan de Benavídes era capitán
de milicias, había sido bautizado en la iglesia de La Merced de Buenos Aires el
3 de abril de 1657. Tuvo una intensa vida política y contrajo matrimonio con
Francisca de Villarreal del Peso, con quien criaron dieciséis hijos. El
prestigio de su figura y la importancia de su estancia fueron dándole nombre al
lugar. Así aparece en los mapas y documentos de principios del siglo XVIII como
Rincón de Benavídes, Barrancas de Benavídes o Punta de Benavídes. Cruzando el
bañado hacia el este, a orillas del río Luján estaba el llamado Puerto de
Benavídes, lugar ideal para practicar el contrabando de tabaco traído del
Paraguay, amparándose en la frondosa vegetación del Delta.
Ustedes se preguntaran como podía ser que
se contrabandeara en las tierras de un capitán de milicias. Está probada la
complicidad de las autoridades porteñas con la práctica del comercio ilícito.
Nada nos tiene que extrañar.
Juan de Benavídes falleció el 9 de abril de
1718 y en su testamento encontramos una interesante descripción de la estancia,
donde había "mil yeguas, quinientas mulas, treinta o cuarenta
lechones, tres mil ovejas, tres esclavas mulatas, una carreta usada con doce
bueyes y cincuenta o cuarenta caballos mansos". Como verán, las pobres
esclavas mulatas figuran entre los lechones, ovejas, carretas y bueyes.
Luego de la muerte de Juan de
Benavídes las tierras de la estancia se repartieron entre tres de sus hijos.
Miguel se quedó con las situadas entre Las Tunas y el arroyo Claro, Lázaro las
que van hasta el arroyo Garín y José hasta el Escobar. La permanencia del
apellido en toda la región durante el siglo XVIII afianzaría el nombre del
lugar. Recién el 3 de junio de 1806 María Lucrecia Benavídes le vende su
parcela a Francisco Maderna, perdiéndose el apellido de los títulos de
propiedad de la zona, pero quedando en la gente la antigua denominación del
paraje.
El 5 de noviembre de 1850 el General Ángel
Pacheco compró estas tierras, ampliando de a poco su estancia El Talar hasta
Escobar. Luego de la muerte del General, este sector sería de su hija Dolores
Pacheco Reynoso.
El 22 de abril de 1876 el Ferrocarril
Buenos Aires y Campana pasó por estas tierras y al poco tiempo surgió la
estación Alvear, a la que el 21 de diciembre de 1885 le cambiaron el nombre por
el de Benavídez, queriendo utilizar el nombre por el cual los vecinos conocían
el lugar, pero cambiando erróneamente la "s" por la "z".
El pueblo de Benavídez recién nació tras
los loteos efectuados en 1929, pero esa es otra historia que contaremos en otra
oportunidad.
Hoy sólo quería contarles el... ¿porqué Benavídez?
http://www.eldistrito.com.ar/ed/edicion171/cultura1.htm
jueves, 23 de septiembre de 2021
El partido de San José de Flores
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viernes, 30 de julio de 2021
Florida - Parte 2
Nacimiento de Florida
Existen muchas fechas como para tener como punto de partida. Pero es indudable que fue la llegada del ferrocarril, factor siempre de desarrollo y progreso, lo que determinó la urbanización y el nacimiento de Florida. La historia de Florida comienza con la habilitación en febrero de 1891 de la sección Belgrano a Bartolomé Mitre de la Compañía del Ferrocarril a Rosario, con estaciones intermedias en Luis María Saavedra y Florida. Posiblemente el nombre de Florida rememore la victoria obtenida por los patriotas sobre los realistas el 25 de mayo de 1814 en el Paraje La Florida en el Alto Perú.
La fecha del 7 de mayo surge del decreto oficial que aprueba el trazado de calles solicitado por la Empresa Ferrocarriles Pobladores, para proyectar las manzanas y luego preceder al loteo de tierras. Ese permiso como fecha el 7 de mayo de 1891 y ésta es la que se ha tomado como nacimiento oficial del barrio.
Entre 1895 y 1915, la Compañía de los Ferrocarriles Pobladores y el Banco Francés, propietarios de tierras en la zona, lotearon las mismas, vendiéndolas luego en remate. En un folleto de esos remates podía leerse: “En estas barrancas no se siente el calor y se goza de buena salud. Compre un terreno que sólo cuesta la fumada de un cigarro. A 10 centavos la vara, en 12 meses”. Seguramente, más que estos eufóricos conceptos, las excelencias del lugar decidieron a muchas familias a radicarse en Florida, que comenzó a poblarse rápidamente.
La nueva estación Florida se constituyó en esos años en el foco de atracción del barrio y el lugar de encuentro de los pobladores era el almacén y despacho de bebidas de don Luis Poggi, uno de los pioneros que tenía instalado su negocio en San Martín y Fray Justo Sarmiento. Las viviendas se fueron agrupando en las proximidades de la estación, mientras que las quintas de veraneo se situaban en la actual calle Melo, quedando la zona aledaña a la avenida Mitre para ser ocupada por quintas de verduras y hornos de ladrillo.
Florida es un Pueblo
A fines de 1905 se creó la Municipalidad de Vicente López como desmembramiento de la de San Isidro y Florida quedó bajo el ejido de la nueva comuna. Desde la inauguración de la estación Florida en 1891 hasta ese entonces, la zona se fue poblando y desarrollando y es por esa razón que los concejales del flamante municipio, dictan el 26 de abril de 1907, una ordenanza declarando “pueblo” al paraje conocido como Florida.
El 4 de abril de 1909, se fundó una Asociación que haría mucho por Florida, la “Sociedad Progreso de Florida” encabezada por un poblador pionero de Florida, José Antonio Trabucco. Éste creó esta asociación junto con otros vecinos progresistas, entre ellos Benito Couto, Santiago Rossi, Vicente Ferrer, Enrique Dufreche, Sebastián Patrone, entre otros. Una de las primeras medidas de esta sociedad fue adquirir una máquina para emparejar calles y la correspondiente yunta de bueyes para arrastrarla, con lo que se comenzó a nivelar y cunetear las calles. Se colocaron alcantarillas, se plantaron centenares de árboles en las aceras y se mejoró el acceso a la estación ferroviaria. Esta misma sociedad crea en 1913, la Asociación de Socorros Mutuos y Filantrópica de Florida para la atención médica y la obtención de remedios.
Florida ya comenzaba a tener vida propia pero le faltaba algo, la iglesia. Para asistir a misa había que ir hasta Olivos, es por ello que por iniciativa de vecinos prominentes se logra que en agosto de 1913 el obispo de La Plata, Monseñor Juan Terrero bendiga la piedra fundamental de la capilla precaria construida en terrenos donados por José Antonio Trabucco. La misma es dedicada a Nuestra Señora de la Guardia, Virgen Patrona de los genoveses. La familia Rossi donó una imagen de la Virgen que fue cincelada en mármol de Carrara en Italia. El Padre José Antonio Coffa fue el primer sacerdote que atendió a los fieles en la nueva capilla, quien en 1916 recibió el nombramiento de capellán, naciendo de esa forma la Vicaría de Florida. Al padre Coffa, a su fallecimiento, lo sucedió en el cargo el padre Vanini, quien inició las obras para el nuevo y definitivo templo. En 1931 se erige canónicamente en la Parroquia de Nuestra Señora de la Guardia.
En 1917 se fundó la Biblioteca Nuevos Tiempos de Florida que funcionó en la avenida San Martín 2135 por iniciativa de varios vecinos. En la faz deportiva, ya en 1909 existía el Club Atlético de Florida; en 1919 se fundó el Club Sportivo Balcarce que llegó a militar en el círculo privilegiado de la Asociación Argentina de Football.
En octubre de 1925 nace La Ribera, periódico informativo independiente, social y deportivo que hoy se ha constituido en el decano de los periódicos de toda la zona norte.
Cronología
1891 Se inaugura la Estación Florida del Ferrocarril Mitre.
1891 Por decreto del intendente de San Isidro, don Francisco Pitt, se aprueba la traza del pueblo de Florida, considerando a esta como su fecha patria.
1889 Créase la Escuela Nro. 3 Tte. Gral. Julio A. Roca.
1888 Se forma la Sociedad de Ferrocarriles Pobladores, a quienes se le dieron 300 ha , cuyos límites fueron las actuales avenidas Maipú, San Martín, de los Constituyentes y la calle Carlos F. Melo, con el propósito de 1) Instalar una vía férrea, 2) Lotear terrenos, 3) Poblarlos, siendo estas fracciones la base del pueblo de Florida.
1909 Créase la Escuela Nro. 7 Dr. Nicolás Avellaneda.
1913 Se erige la capilla de Florida, que luego será Nuestra Señora de la Guardia en 1931.
1914 Se crea la Sociedad de Socorros Mutuos y Filantrópica de Florida, hoy Club San Martín.
1915 Se crea la Escuela Nro. 8 Dr. Bernardo de Monteagudo.
1915 Se crea el Florida Lawn Tennis Club.
1916 Se erige la Vicaría de Florida, en la base de la Capellanía que en 1931 será la capilla Nuestra Señora de la Guardia.
1916 Se crea la Escuela Nro. 9 José Manuel Estrada.
1920 Se funda el Club Villa Pearson.
1926 Se crea la Escuela Nro. 14 "José Mármol".
1926 Se crea la Escuela Nro. 13 Joaquín V. González.
1926 Se crea la Escuela Nro. 11 Ricardo Gutiérrez.
1927 El padre Vanini coloca la piedra fundamental de la parroquia Nuestra Señora de la Guardia en terrenos donados por don Antonio Trabucco.
1929 Se crea el Club Social y Deportivo Unión de Florida.
1931 Se erige la parroquia Nuestra Señora de la Guardia de Florida, la segunda después de Jesús en el Huerto en antigüedad e importancia.
1932 Se funda la Sociedad de Fomento La Primavera.
1933 Se funda el Club Social y Deportivo Caseros.
1936 Se funda el Circuito Florida.
1956 Se crea la Escuela Nro. 33 Lucas Azcuaga.
1957 Se inaugura la Cruz Roja de Florida.
1960 El Rotary Club de Florida recibe su carta constitutiva.
1963 Se erige la parroquia Santa María Magdalena.
1977 Se crea la parroquia María Inmaculada en la capilla del Hospital Municipal Bernardo de Houssay.
1981 Se crea la Escuela Nacional y Comercial de Florida.
1985 Se crea el Jardín de Infantes Municipal Nro.1 y funciona en comodato al principio en el Club Defensores de Florida.
https://www.lapaginadeflorida.com.ar/info-util/historia
Florida - Parte 1
Los orígenes
Las tierras que
actualmente forman el barrio de Florida estuvieron habitadas en su origen por
pueblos aborígenes de las
etnias querandí o puelche y guaraní. Tras la segunda
fundación de Buenos Aires por Juan de Garay, el conquistador
decidió sortear parcelas de terreno entre sus subordinados, comenzando
en Recoleta y Retiro y siguiendo hacia el norte hasta el
actual San Fernando.
Estos terrenos,
conocidos como "Suertes de Garay", tenían por objetivo que el
personal pudiera cultivarlos y criar ganado. Tenían frente de 500 varas (433
metros) sobre el Río de la Plata y una legua de fondo (5.196 metros).
Es por ello que la continuación de la actual Avenida Bartolomé Mitre en Munro
se denomina "Avenida del Fondo de la Legua". Dieciocho de estas
suertes constituyen el actual Partido de Vicente López y cinco de
ellas corresponden a Florida.
Los
beneficiarios del sorteo, llevado a cabo el 24 de
octubre de 1580, en cuanto a terrenos que configuran el actual barrio
de Florida, fueron, enumerados de norte a sur, los siguientes:
Pedro Morán, 400
varas entre la actual calle Malaver y la Avenida Presidente Hipólito Yrigoyen.
Hernando de
Mendoza, 400 varas entre Yrigoyen y la Avenida San Martín.
Juan Fernández
de Enciso, 400 varas entre San Martín y General Roca.
Juan Ruiz de
Ocaña, 400 varas entre Roca y la actual Melo.
Gonzalo Martel
de Guzmán, 400 varas entre Melo y la calle Lavalle.
Antón Higueras
de Santana, 400 varas entre Lavalle y Narciso Laprida.
Alonso de
Escobar, 350 varas entre Laprida y Zufriategui (calle lateral a la Avenida
General Paz, lado de Provincia).
Pedro de Quirós,
400 varas entre la calle Zufriategui, comprendiendo la Avenida General Paz y
llegando hasta la calle Ramallo en la Capital Federal.
La zona que
comprende a la actual Florida fue conocida por diferentes nombres: luego de
"Suertes de Garay" se la llamó "Las Chacras"; más tarde
"Suertes del Pago del Río Arriba" (luego conocido como Río de las
Conchas, actual Río Reconquista) y finalmente, en un acta del Cabildo fechada
el 28 de abril de 1608 se la denomina "Pago del Monte Grande".
Primeros
habitantes
El
adelantado Juan Ortiz de Zárate recibió, en 1569, permiso para
traer 100 esclavos negros para uso en su campo, y a ello siguió el tráfico
ilegal de esclavos africanos para el trabajo en las plantaciones del área. Los
esclavos introducidos eran provistos por traficantes españoles, portugueses,
ingleses, holandeses y franceses.
Siglo XVII y
XVIII
Luego de
muchos años de baja productividad cerealera, Buenos Aires nombra a José de
Esparza comisionado para supervisar el levantamiento de las cosechas
en 1723. Tres años más tarde, se ofrece a los pobladores trasladarse a
Montevideo, que estaba casi despoblado, lo que agrava aún más la caída demográfica
de toda la zona.
El 16 de
mayo de 1778 se proyecta la construcción de tres corrales para
matanza y faena, medida absurda ya que anteriormente se había prohibido la
tenencia de ganado de carne. Un agrimensor portugués levanta en 1781 el primer
plano certero de las suertes y chacras.
Ese mismo año,
Vértiz ordena un censo de campaña en toda la zona, el cual arroja los
siguientes guarismos:
Españoles,
americanos y europeos no hispánicos: 2198.
Indios: 495
Mulatos: 203
Negros: 174.
Total: 3.047.
Estas cifras dan
idea del importante despoblamiento del área en la época virreinal.
Vías de
comunicación en la etapa hispánica
Los caminos del
actual barrio de Florida recibieron los siguientes nombres durante la
dominación hispánica:
Callejón de
Ibáñez: actual calle Carlos F. Melo, unía el Camino del Alto o Fondo de la
Legua con el Camino de las Lomas de San Isidro o del Medio. Mantuvo el nombre
"Ibáñez" hasta 1934.
Zanjón de la
Cañada: paralelo al anterior, de este a oeste, por la actual calle Las Heras.
Nuevo Camino del
Alto: creado por orden del Virrey Vértiz de fecha 2 de
junio de 1781 recorría de sur a norte todo el trayecto de lo
que, desde 1911, se conoce en la zona como Avenida Maipú.
Camino de los
Canarios: se denominaba así porque fue abierto por pobladores provenientes de
las Islas Canarias a fines del siglo XIX. Estos agricultores se
habían establecido primero en Chacarita y más tarde se mudaron a
Florida. El Camino de los Canarios fue rebautizado más tarde como
"Caxaraville" y hoy es la Avenida Presidente Hipólito Yrigoyen.
Camino de las
Carretas: actual calle Laprida.
Camino de la
Costa: nombre que llevaba parte del trazado de la actual Maipú.
Camino del Río:
actual calle Roca.
Camino de Santa
Fe: nombre no oficial de Avenida Maipú, se debía a que por él se llegaba a la
ciudad de Santa Fe.
martes, 6 de abril de 2021
"Historias de la Argentina secreta": Los vascos de Macachín, 1991
viernes, 12 de marzo de 2021
La “britanización” de Bahía Blanca - Parte 5
Esos aspectos conducían al escritor Banchs hacia la actitud de enfocarse en una especie de contracara del progreso económico que tanto deslumbraba a Lugones, al percibir que este no reverberaba en la “dignidad” de los espacios urbanos, entendida como “La riqueza verdadera [que] tiene trono en las virtudes del espíritu y en la cultura. Todas cosas que no tiene Bahía Blanca” (p. 24), mientras proseguía haciendo alusión al improvisado paisaje urbano, aparentemente no mejorado aún en 1910:
su aspecto urbano, que parece que aún no se ha desprendido de los andamios, es inferior al de casi todas las ciudades argentinas; nómbrese al azar: Córdoba, Tucumán, Santa Fe, Mendoza. No tiene ninguno de esos encantos virtuales que apenas concretan las palabras y que se derivan de un detalle ínfimo, de una tonalidad del ambiente, de un rasgo muy propio, de la tradición. Perfectamente antipática, Bahía Blanca está sumando bolsas en la puerta de una barraca (p. 25).
Durante los festejos del centenario de la patria, cuando era preciso indagar acerca de la “verdadera” identidad nacional tras el oleaje inmigratorio, Bahía Blanca parecía no aportar ninguna cualidad que estuviera a la altura de la conmemoración. Para Banchs la ciudad era solamente una gran estación de ferrocarriles carente del amor civil de sus propios habitantes representados en un palacio municipal desierto, porque “⦠se entra en él y hay un silencio de templo y soledad y quietud en las oficinas muertas, como si sirvieran a uno de esos pueblos de vida mediocre” (p. 29). Pero Bahía Blanca de mediocre tenía muy poco. Había sido protagonista de un crecimiento material inusitado para una ciudad de provincia impactada por el capital global. Sí, en cambio, los intelectuales de la época observaban una posible mediocridad asociada a su identidad cosmopolita y a la formación de una idea de civilidad no traducida al espacio urbano en una voluntad de forma que emanara del Estado.
Reflexiones finales
El espacio urbano de Bahía Blanca ha sido el laboratorio propuesto para evaluar la incidencia de diversos actores y sus disputas de poder desde un enfoque multiescalar que fue entretejido a partir del binomio ferrocarril-ciudad. A nivel nacional, Bahía Blanca había tenido un desempeño destacado como terminal ferroportuaria de una región que alcanzaba a la Patagonia, aunque siempre limitada en su desarrollo regional por el centralismo porteño y por haber perdido la capitalidad que, en el imaginario bahiense, significaba adquirir capacidades y disponer de recursos para el progreso local. Es posible que tal condición la hubiese mantenido por un tiempo a la zaga de otras ciudades en lo que a obras públicas respecta. Mientras tanto, la compañía del FCS consiguió imponerse localmente, incluso absorbiendo a otras competidoras, en un formato de monopolio que fue muy habitual en ciudades intermedias. Las dimensiones del cuadro de estación, la magnitud y los detalles del edificio de viajeros, con mansardas y marquesinas de destacada factura, exteriorizan esa hegemonía comercial, aunque también revelan cierto menosprecio hacia el espacio público local.
La perspectiva multiescalar permite situar esos actores en el espacio urbano bahiense de un modo no circunscripto a las figuras vernáculas y a los límites jurisdiccionales. Una serie de proyectos truncados patrocinados por personalidades bahienses dan cuenta de la necesidad de posicionar a Bahía Blanca como capital administrativa de un territorio que presuntamente debía liderar, más allá del rol de ciudad portuaria que le había impuesto el modelo nacional en su acuerdo comercial con Gran Bretaña. Allí es donde las teorías de escalas y sus relaciones cobran relevancia y Bahía Blanca se convierte en un caso singular que escenifica localmente ciertas dinámicas globales de expansión del capital. Esos procesos fueron promovidos por actores en escalas intrincadas de un modo complejo no asimilable a unas unidades institucionales comprendidas dentro de otras como, en ocasiones, se suele valorar.
¿Había quedado Bahía Blanca a merced de una coherencia dividida entre los anclajes espaciales del capitalismo británico (infraestructuras ferroportuarias, comercios, barracas) y los espacios de su mercado laboral (viviendas, loteos, urbanizaciones) pero formando un tipo de urbanidad donde la civitas careció de espacios públicos representativos hasta entrado el siglo XX? Las tres compañías originaron villas suburbanas exhibiendo al mercado inmobiliario como único agente constructor de una ciudad sin paseos. Hacia el centenario local (1928) se habría querido mejorar tal condición y revertir la sentida debilidad. El aniversario implicó la erección de monumentos conmemorativos donados por diversas colectividades, fundamentalmente sobre la plaza Rivadavia que intentaba recuperar la centralidad urbana como derecho bahiense (Ribas, 2011). Tal suceso podría asimilarse al derecho a hacer una ciudad diferente, a cualificarla y adecuarla a los anhelos de la sociedad civil. Hasta entonces todo había sido “britanización”, material y simbólica, grandes aspiraciones confiadas a inversores comandados desde una esfera pública supralocal que, al tiempo que le otorgaba a Bahía Blanca el rango jurídico de ciudad, la convertía en suelo privatizado, en un manojo de rieles, una ciudad marítima sin acceso al mar y sin paseos públicos de calidad.
© 2018 por los autores; licencia otorgada a la Revista Universitaria de Geografía. Este artículo es de acceso abierto y distribuido bajo los términos y condiciones de una licencia Atribución-NoComercial 2.5 Argentina de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc/2.5/ar/deed.es_AR
SAUS, María Alejandra. La britanización de Bahía Blanca: Estado, capital global, ferrocarril y espacio local en perspectiva multiescalar. Rev. Univ. geogr. [online]. 2018, vol.27, n.2 [citado 2021-06-10], pp. 79-102 . Disponible en: <http://bibliotecadigital.uns.edu.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1852-42652018002200004&lng=es&nrm=iso>. ISSN 1852-4265.
La “britanización” de Bahía Blanca - Parte 4
El ferrocarril había creado oportunidades para la especulación inmobiliaria con el trazado de urbanizaciones segregadas tras las playas de maniobras, situación visible también en la estación británica del FCBBNO. Su tecnología industrializada y la localización en sus cercanías del Mercado Victoria, talleres y vivienda obrera, más tarde coadyuvaron a la formación de un barrio postergado y calificado por la opinión pública de un modo peyorativo que ubicaba la causa del letargo barrial en la precariedad de la estación (Fig. 5)19.
En cuanto a los edificios de viajeros, que componen el elemento ferroviario más integrado al espacio público urbano, la estación británica del FCS poseía un modesto edificio lineal de ladrillos, con cubierta a dos aguas, que fue reemplazado en 1910 por aquella arquitectura afrancesada de grandes dimensiones y dispuesta de forma lateral a las vías. Los ingenieros de la compañía localizaron el cuadro de estación próximo al centro urbano, pero priorizando su vinculación con el puerto de Ingeniero White. Por eso, fue emplazado de forma diagonal a la cuadrícula, estableciendo una relación funcional problemática con el sistema primario urbano.
Además, crónicas periodísticas aseguran que el día de la inauguración y frente a una multitud agolpada en los andenes, el tren no se detuvo en la estación dirigiéndose directamente hacia el puerto que, evidentemente, era su principal objetivo. Asimismo, dos celebraciones tuvieron lugar aquel día, una en la plaza cívica de Bahía Blanca y otra en Ingeniero White20. Por su parte, la estación lineal del FCBBNO continúa siendo hoy un cobertizo de chapas de hierro, a pesar de haber sido concesionada desde 1904 por FCBAP, que había elaborado un proyecto de tres plantas con mansardas y torres, conjunto que no fue construido. En cuanto a su emplazamiento, al ser lateral a las vías y tangencial a la planta urbana, creó una fractura de la retícula hacia la ribera marítima. Menos obstáculos a la estructura urbana había impuesto la estación francesa del FCRPB. Consistente en un edificio clasicista de pequeña escala –con planta terminal tras las toperas–, se halla en una ubicación tan marginal como lo era ese ferrocarril para Bahía Blanca, en apariencia confinado a ocupar un espacio descartado por los ingleses, tras las vías del FCS y cruzando un arroyo anegadizo cuyo puente estuvo asiduamente en refacciones (Fig. 6)21. Aun así debe apuntarse q ue es la única estación instalada como término de una calle, siendo ejemplo de un tipo de localización sugerida en primitivos manuales de urbanismo inspirados en el recurso del point de vue de tradición Beaux-Arts. El gráfico síntesis de la situación en planta de las tres estaciones puede visualizarse en la figura 7.
En cuanto a los espacios públicos no necesariamente asociados a la infraestructura ferroviaria, es preciso agregar que incluso los parques de Bahía Blanca habían emergido por iniciativa privada o de particulares. Tal fue el caso del luego llamado Parque de Mayo, al noroeste de la trama urbana, cuyo plan había surgido hacia 1906 por iniciativa de un grupo de vecinos con intención de vincular esta propuesta a un barrio de chalets.
El diseño fue asignado al arquitecto paisajista belga Augusto Flamant quien debía dejar un tercio de la superficie libre para ser cedida al Municipio que formalizaría el parque. El emprendimiento no fue concretado entonces y en 1940 el barrio Palihue vino a satisfacer la idea original con un conjunto pintoresco de viviendas. Su trama organicista que en Europa solía ser una alternativa altruista para mejorar el hábitat de la clase obrera, en la Argentina se tradujo en un escapismo bucólico de elite del que este barrio bahiense es un buen ejemplo. Por su parte, el parque Independencia –ubicado al noreste del área central– fue creado en 1911 por iniciativa del general Pablo Riccheri, ex ministro de Guerra de Roca. Había sido planeado para celebrar la Independencia, pero sin mediar consensos tendientes a formalizarlo como ámbito cívico, según el ideario iluminista de Sarmiento que señalaba a los parques como espacios del reformismo estatal: “Sólo en un vasto, artístico y accesible parque, el pueblo será pueblo; sólo aquí no habrá extranjeros, ni nacionales ni plebeyos”22. Ante la falta de un concilio tendiente a delinear lo público con ideas rectoras y frente a la evidencia de una precarizada vida civil, la crítica externa no se hizo esperar: “Es cierto que hay un descampado señalado para parque, un parque en veremos [â¦] Y esta plaza [Rivadavia] tiene un aspecto de aridez, de raquitismo, como las plazas de los barrios fabriles⦔ (Banchs, 2010, p. 31).




