La historia es la única rama del conocimiento que nos puede decir qué fuimos en el pasado, qué somos en el presente y qué seremos en el futuro.
viernes, 30 de abril de 2010
jueves, 29 de abril de 2010
Hoy hemos ahorrado balas ...
Federico Rauch llegó a la Argentina el 23 de marzo de 1819, siendo asignado a las campañas punitivas que el gobierno de Martín Rodríguez organizó contra los aborígenes pampeanos. En ellas secundó a Juan Manuel de Rosas y hasta fue premiado por los estancieros de la zona por su extrema dureza y "efectividad" en la eliminación de indios.
Según cuenta Osvaldo Bayer, en los partes de guerra de Rauch se pueden leer frases como la siguiente:
"hoy hemos ahorrado balas, degollamos a veintisiete ranqueles"
1. 2. Campañas del coronel Federico Rauch
Entre 1826 y 1827 el coronel Federico Rauch realizó tres campañas militares durante las cuales la frontera se estableció desde Melincué, pasando por el Fuerte Federación (fundado el 27 de diciembre de 1827, siendo el origen de la ciudad de Junín), 25 de mayo y Tapalqué, hasta el cabo Corrientes.
- Primera campaña: partió el 25 de octubre de 1826 con 800 soldados desde Toldos Viejos (50 km al suroeste de Dolores) como represalia contra los indígenas que habían realizado malones masacrando muchos campesinos y saqueando animales poco tiempo antes, objetivo que se cumplió.
- Segunda campaña: partió en noviembre de 1826 con 1.200 soldados de los Regimientos de Caballería de Línea 5, 6 y 7 con el mismo objetivo que la primera campaña.
- Tercera campaña: partió a fines de enero de 1827 con el mismo objetivo que las anteriores, lo cual se logró. [2]
En marzo de 1828, Rauch asume la comandancia del Fuerte Federación, debido a que el comandante Bernardino Escribano había pedido licencia por enfermedad. En una carta que envía al gobierno, Rauch describe una situación angustiosa: "las familias están a la intemperie; por la carestía de géneros y el escaso sueldo de los maridos se hallan medio desnudas". A fines de 1828 Rauch solicita permiso y Escribano vuelve a hacerse cargo del fuerte.
El 28 de marzo de 1829 el prusiano Rauch murió a manos del cacique Nicasio Maciel, conocido como "Arbolito", en la Batalla de Las Vizcacheras.
http://wapedia.mobi/es/Federico_Rauch
Los “locos” de mayo
El grupo morenista de los revolucionarios de mayo, es decir el grupo “revolucionario”, entre los que destacamos a Castelli, Belgrano y Monteagudo, preso en el Alto Perú por el levantamiento de Chuquisaca), impulsaron en su Plan de Operaciones que la guerra era a muerte —no había conciliación posible—, y la guerra era integral y popular: había que liberar a los indios e incorporarlos no sólo a la lucha sino a todos los ámbitos de la vida del país. Hoy, como ayer, siguen siendo ideas revolucionarias.
El 8 de junio de 1810, el secretario de Gobierno y Guerra de
En la campaña al Paraguay, en el Reglamento para los Indios de las Misiones, Belgrano proclamó la libertad y la igualdad de los guaraníes de las que fueran las reducciones jesuíticas más importantes de América, a la vez que los habilitaba para ejercer todos los cargos y empleos civiles, políticos, militares y eclesiásticos, algo que recién ahora está comenzando a verificarse en nuestro continente.
Castelli, jefe de la primera expedición al Alto Perú, leía las proclamas revolucionarias a las comunidades aborígenes en quechua y aymara, y proponía el restablecimiento del tawantinsuyo (el imperio inca). El 10 de enero de 1811, ordena que cada intendencia designe representantes indígenas “para que, convencidos los naturales del interés que toma el gobierno en la mejora de su suerte y recuperación íntegra de sus derechos imprescriptibles, se esfuercen por su parte a trabajar con celo y firmeza en la grande obra de la felicidad general”.
El 25 de mayo de 1811, primer aniversario del triunfo libertario, Castelli decide celebrarlo con los indios en la mismísima Tiahuanaco. Comienza rindiendo un homenaje a la memoria de los incas e invita a vengar sus muertes a manos del opresor español. “Los esfuerzos del gobierno —dice en español, dándoles tiempo a los traductores— se han dirigido a buscar la felicidad de todas las clases, entre las que se encuentra la de los naturales de este distrito, por tantos años mirados con abandono, oprimidos y defraudados en sus derechos y hasta excluidos de la condición de hombres.” Pero estas actitudes no fueron perdonadas por la naciente oligarquía de los tenderos porteños, que desplazó a los morenistas de
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miércoles, 28 de abril de 2010
Los discursos del origen - parte 3
Las interpretaciones realizadas por los historiadores en las últimas décadas han cuestionado las versiones canónicas de la revolución para devolver a los días de Mayo su espesor, su ambigüedad e incertidumbre.
Cuestionar clichés y estereotipos también implica una reflexión sobre el lenguaje, que no permanece inalterable a lo largo del tiempo y que en esos años inaugurales se cargó de sentidos políticos.
La literatura, en cambio, reconoce tener más de una fundación. "No hay origen sino invención de origen", afirma Martín Kohan, quien señala cómo el consenso sobre un inicio en la Generación del 37 funda retrospectivamente la literatura y completa en la ficción y la palabra la gesta emancipadora. "Pero los textos de Sarmiento, Mármol y Alberdi", también prefiguran el futuro, dice Kohan, y en ese sentido el Bicentenario interroga el presente.
Es desde ese presente que el matemático Gustavo Corach reflexiona con humor sobre el embrionario desarrollo científico de la época a partir de un libro de Miguel de Asúa, que forma parte de la movida editorial que pone a la historia en primer plano y es analizada en profundidad en otra nota, escrita por Héctor Pavón.
Por último, estos 200 años también ponen en evidencia la falta. ¿Qué conmemora la Patagonia?, se pregunta Ernesto Bohoslavsky. ¿Qué pueden festejar los pueblos originarios? La mirada colonialista, puesta de manifiesto en la iconografía, es analizada por la historiadora Mariana Giordano, que demuestra cómo la construcción de imágenes estereotipadas del "otro" indígena permanece hasta la actualidad. Una asignatura pendiente más, en este Bicentenario.
Por: Alejandra R. Ballester
Los discursos del origen - parte 2
Inevitable, la comparación con el primer Centenario suele dar un resultado deslucido para la actualidad. Sin embargo, no se trata de desempolvar las viejas odas a los ganados y las mieses sino de reparar en aquellas fortalezas del pasado que podrían tener validez, e incluso consenso, en el presente. Con ese propósito, el historiador Luis Alberto Romero compara con detalle la Argentina de 1910 y la que se prepara para el Bicentenario.
Por su parte, la socióloga y politóloga Silvia Sigal, recuerda las disputas históricas por el sentido de las fechas patrias y reconoce en el presente un enfrentamiento entre oficialismo y oposición que está muy lejos del diálogo: lo que se confronta son dimensiones diferentes en la comparación de los dos centenarios.
Por: Alejandra R. Ballester
martes, 27 de abril de 2010
Los discursos del origen - parte 1
El segundo centenario de la Revolución de Mayo es una oportunidad para recordar el rol decisivo que tuvieron los libros en los años fundacionales del país y destacar los nuevos discursos que interpelan el pasado con enfoques críticos.
Mariano Moreno fue el primer traductor rioplatense del Contrato social de Rousseau, mientras que la primera Biblioteca Pública fue creada en la temprana Buenos Aires por disposición de la Primera Junta. Manuel Belgrano, entre otros, donó sus propios libros para dotarla de contenido. Sarmiento, nacido nueve meses después de la Revolución, avanzó en su formación autodidacta gracias a una cadena de libros. "Como unos libros me hacían conocer la existencia de otros yo buscaba en San Juan todos los que llegaba a conocer por sus nombres", escribe en Mi defensa.
Recordar el rol decisivo que tuvieron los libros en la etapa fundacional de la Argentina ayuda a poner en perspectiva esta Feria del Libro, dedicada a rememorar el Bicentenario.
Pero es también la oportunidad de dar cuenta de los nuevos discursos que, en estos últimos años, han recortado otros objetos o definido formas de interpelar el pasado que despliegan preguntas nuevas sobre el presente. No sólo la historia sino también la semiótica, la ciencia política, el análisis del discurso, la musicología y la historia de las ciencias encuentran nuevos sentidos en los hechos históricos, en los discursos que se construyeron a partir de ellos y en símbolos que parecían congelados por el bronce o la tradición escolar. Al producir el cruce entre estos enfoques, Ñ propone una forma de rememorar los momentos fundacionales de la Argentina mucho más reflexiva que celebratoria, orientada a cuestionar ciertas lecturas planas de nuestro pasado y a destacar las formas actuales de pensarnos, en sintonía con el presente intelectual.
Por: Alejandra R. Ballester
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El espejo lejano del primer Centenario - parte 3
La Argentina de hoy
En 2001 se produjo una espectacular crisis, y después tuvimos una inesperada ola de prosperidad. Esta no ha concurrido a disolver el núcleo de miseria, que ya crece con lógica propia. Allí está la base de una sociedad escindida en dos mundos, que viven un conflicto cotidianamente escenificado en las calles. Si esto puede revertirse, sólo lo puede hacer el Estado.
¿Qué estado? ¿Con qué régimen político? ¿En nombre de qué nación? En torno de estas cuestiones se plantean los desafíos del Bicentenario. Algo va quedando claro: en lugar del consenso amplio de 1983, hay frente a cada cuestión dos opciones, más o menos claramente planteadas. Respecto de la República, para unos es un estorbo, y la solución está en achicarla y concentrar el poder en su vértice, apelando a la eficiencia y la legitimidad plebiscitaria. Para otros, el problema está en la discusión, la negociación y la elaboración de proyectos colectivos, lo que requiere fortalecer la Justicia y el Congreso.
Estos también sostienen que es necesario reconstruir el Estado. Liberarlo de la colonización corporativa y las prácticas prebendarias. Devolverle su potencia, dotarlo de las agencias que lo conviertan en maquinaria eficaz de las directivas del gobierno. Esta propuesta no tiene objetores de fondo sino enemigos de retaguardia, solapados. Son los que corrompen la porción del Estado que les afecta, mediante el prebendarismo o el clientelismo político. O los que destruyen las agencias molestas, las pocas que sobrevivieron a los vendavales de la dictadura y de los noventa.
Sin desconocer la importancia de la cuestión republicana, diría que el meollo del desafío de la hora está en la reconstrucción de un Estado capaz de pensar políticas estatales o políticas nacionales. Un Estado como el que tenían los hombres del Centenario, aunque ciertamente los problemas que ellos enfrentaban eran mucho más sencillos. Esa me parece la lección que se desprende de mirar la Argentina del Bicentenario en el espejo, hoy un poco lejano, de su primer Centenario.
Por: Luis Alberto Romero
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El espejo lejano del primer Centenario - parte 2
Ubicados en el Bicentenario, es difícil trazar un balance único. En el siglo hubo dos Argentinas diferentes, separadas por la profunda brecha de los años setenta. Una, próspera, integrada y conflictiva; la otra, empobrecida, segmentada pero que, paradójicamente, intentaba construir una democracia republicana.
Aquella Argentina tuvo un Estado activo y potente, que intervino de manera creciente para regular y arbitrar en los conflictos de una sociedad cada vez más compleja. Al hacerlo, desarrolló también una gran capacidad para conceder franquicias, privilegios o, lisa y llanamente, prebendas.
Con respecto a la república y a la democracia, la sociedad integrada y móvil produjo una ciudadanía informada, activa y participativa, que protagonizó en la primera mitad del siglo XX dos ciclos definidamente democráticos: el radical y el peronista. En los dos casos se trató de una cierta variedad de democracia: de líder, plebiscitaria, fuertemente unanimista y escasamente republicana.
Uno de los productos más característicos de la Argentina vital fue un nacionalismo robusto y aguerrido, construido sobre la idea de la unidad y la homogeneidad de una nación, que sin embargo debía ser definida.
lunes, 26 de abril de 2010
El espejo lejano del primer Centenario - parte 1
Por: Luis Alberto Romero
Como todos los grandes aniversarios, los Centenarios provocan en los ciudadanos una pregunta y un desafío: qué hicimos y qué podemos hacer. Para el historiador, son además momentos privilegiados para comparar cómo han cambiado las miradas de la sociedad sobre sí misma. Frente al espejo del Centenario aparecen sus valores, sus balances y sus expectativas. Ciudadano e historiador, quiero tratar de entender cómo se miraban en su espejo los argentinos de 1910 y compararlo con nuestras miradas de hoy. Voy a centrarme en tres cuestiones: el Estado, la República y la Nación. Me temo que la comparación no ha de ser alentadora.
Coloquémonos primero en 1910. Fue el momento de un balance maduro, con mucho optimismo, pero también con dudas y temores. Los optimistas veían en el siglo transcurrido la progresiva realización de un logro magnífico. Parecían lejanas las luchas por la construcción del Estado: las guerras civiles, que jalonadas por pactos efímeros, se prolongaron hasta 1880.

A los pesimistas les preocupaba, en primer lugar, la cuestión social, es decir, el desarrollo de la conflictividad laboral. Algunos creyeron que sólo era posible la represión, pero la mayoría confió en las reformas, por ejemplo un Código del Trabajo que legalizara y regulara la acción sindical. También los preocupaba que la nacionalidad fuera insuficiente y querían reforzar la conciencia y la unidad del llamado ser nacional, lo que originó inacabables discusiones sobre su definición.
domingo, 25 de abril de 2010
Arturo Jauretche y la prensa

Arturo Jauretche - parte 2

Arturo Jauretche

viernes, 23 de abril de 2010
miércoles, 21 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
Discurso de Julio A. Roca - parte 4
A pueblos jóvenes y llenos de vida como el nuestro , cuando a su vasta extensión deterritorio y a la liberalidad de sus instituciones, se unen la tierra fértil y un climaprivilegiado, no deben causar admiración estos prodigios que, en condiciones iguales, sehan repetido con frecuencia en la historia de las sociedades humanas.
Somos la traza de una gran nación, destinada a ejercer una poderosa influencia en lacivilización de la América y del mundo; pero para alcanzar a realizar y completar elcuadro con la perfección de los detalles, es menester entrar con paso firme en el carril de la vida regular de un pueblo, constituido a semejanza de los que nos hemos propuesto como modelo; es decir, necesitamos paz duradera, orden estable y libertad permanente.
Y a este respecto -lo declaro alto desde este elevado asiento, para que oiga laRepública entera-: Emplearé todos los resortes y facultades que la Constitución hapuesto en manos del Ejecutivo nacional, para evitar, sofocar y reprimir cualquieratentativa contra la paz pública.
En cualquier punto del territorio argentino en que se levante un brazo fratricida, o enque estalle un movimiento subversivo contra una autoridad constituida, allí estará todo el poder de la nación para reprimirlo.
Espero, sin embargo, que no llegará este caso, porque ya nadie, ni hombres nipartidos, tienen el brazo bastante fuerte para detener el carro del progreso de laRepública por el crimen de la guerra civil.
En cambio, las libertades y derechos del ciudadano serán religiosamente respetados.Los partidos políticos, siempre que no salgan de la órbita constitucional y no degenerenen partidos revolucionarios, pueden estar tranquilos y seguros de que su acción no serálimitada ni coartada por mi gobierno.
Por la ancha puerta de la Constitución y de la ley, caben todos los partidos y todas lasnobles ambiciones. Así ¿quién duda que el partido que ha cometido por dos veces, en elespacio de seis años. El error de pretender reparar por las armas derrotadas electorales,podría estar hoy dirigiendo legítimamente los destinos de la nación, si no hubieraapelado a tan odiosos extremos? […]
Termino aquí. Honorables Señores, la ligera exposición de los propósitos que traigo algobierno.
Intenciones sinceras; voluntad firme para defender las atribuciones del Poder EjecutivoNacional y hacer cumplir estrictamente nuestras leyes; mucha desconfianza en mispropias fuerzas; fe profunda en la grandeza futura de la República; un espíritu tolerantepara todas las opiniones, siempre que no sean revolucionarias, y olvido completo de lasheridas que se hacen y se reciben en las luchas electorales; tal es el caudal propio quetraigo a la primera magistratura de mi país.
Puedo así sin jactancia y con verdad deciros que la divisa de mi gobierno será: Paz yAdministración.
Para realizarla, cuento con la protección de la Divina Providencia que nunca se invocaen vano, con el auxilio de vuestra luces y con el concurso de la opinión nacional que meha traído a este puesto, y el de todos los hombres honrados que habitan nuestro suelo.
Discurso de Julio A. Roca - parte 3
Cuento con vuestro apoyo y con el de todo el país para llevar a cabo en el términoindicado, o antes si es posible, estas obras que no serán ni extraordinarias ni superioresa nuestros recursos, si sabemos conservarnos en paz.
Los demás ramos de la administración, tales como la inmigración, la instrucciónpública, la difusión de la enseñanza en todas las clases sociales, la protección debida alculto, al comercio, a las artes y a la industria, son ya deberes normales que ningúngobierno puede desatender.
Debo, sin embargo, hacer especial mención de la necesidad que hay de poblar losterritorios desiertos, ayer habitados por las tribus salvajes, y hoy asiento posible denumerosas poblaciones, como el medio más eficaz de asegurar su dominio.
Libremos totalmente esos vastos y fértiles territorios de sus enemigos tradicionales,que desde la conquista fueron un dique al desenvolvimiento de nuestra riqueza pastoril;ofrezcamos garantías ciertas a la vida y la propiedad de los que vayan con su capital ycon sus brazos a fecundarlos, y pronto veremos dirigirse a ellos multitudes de hombresde todos los países y razas, y surgir del fondo de esas regiones, hoy solitarias, nuevosestados que acrecentarán el poder y la grandeza de la República.
Discurso de Julio A. Roca - parte 2
Consagraré a las reformas que son reclamadas en este ramo mis mayores esfuerzos,para evitar los peligros del militarismo, que es la supresión de la libertad, en un porvenirmás o menos lejano, y para hacer del ejército una verdadera institución, según la Constitución lo entiende y el progreso moderno lo exige.
Esta tarea tendrá además un objeto económico, por la supresión de gastos inútiles quepesan sobre el erario a causa de la imposibilidad en que han estado los gobiernosanteriores de fundar una administración civil y militar perfecta en los servicios que alejército se refieran.
En cuánto a las vías de comunicación, representan para mí una necesidad imperiosa eineludible, cuya satisfacción no puede retardarse sin menoscabo de bienestar común. Esindispensable que los ferrocarriles alcancen en el menor tiempo posible sus cabecerasnaturales por el norte, por el oeste y por el este, con sus ramales adyacentes,complementando el sistema de vialidad y vinculando por sus intereses materiales a todas las provincias entre sí.
El que haya seguido con atención la marcha de este país, ha podido notar, comovosotros los sabéis, la profunda revolución económica, social y política que el camino de hierro y el telégrafo operan a medida que penetran en el interior. Con estos agentespoderosos de la civilización se ha afianzado la unidad nacional, se ha vencido yexterminado el espíritu de montonera y se ha hecho posible la solución de problemas que parecían irresolubles, por lo menos al presente.
Provincias ricas y feraces sólo esperan la llegada del ferrocarril para centruplicar susfuerzas productoras con la facilidad que les ofrezca de traer a los mercados y puertos dellitoral, sus variados y óptimos frutos, que comprenden todos los reinos de la naturaleza.Por mi parte, conceptuaré como la mayor gloria de mi gobierno, si dentro de tres años,a contar desde este día, conseguimos saludar con el silbato de la locomotora los pueblosde San Juan y de Mendoza, la región de la vid y del oliva; Salta y Jujuy, la región delcafé, del azúcar y demás productos tropicales, dejando además de par en par abiertas laspuertas al comercio de Bolivia, que nos traerá los metales de sus ricas e inagotablesminas.
Discurso extraído de: Halperín Donghi, Tulio. Proyecto y construcción de una nación (1846 – 1880), Buenos Aires, Editorial Ariel, 1995. (pps. 591 – 595)
Discurso de Julio A. Roca - parte 1
El jueves, 08 de abril de 2010 a las 12:25
GENERAL JULIO A. ROCA
DISCURSO ANTE EL CONGRESO AL ASUMIR LA PRESIDENCIA
12 DE OCTUBRE DE 1880 (Publicado en La Prensa, 13 de octubre de 1880)
[…] La solución dada a los problemas que venían retardando hasta el presente ladefinitiva organización nacional, el imperium de la nación establecido para siempre,después de sesenta años de lucha, sobre el imperium de provincia; y las consecuenciasque de estos hechos se desprendan para el progreso y el afianzamiento de lanacionalidad, podrán en una época próxima, responder del acierto o del error de miconducta. A ellas debemos apelar todos, cuando se trate de juzgar los actos de losgobiernos, la decisión de los pueblos y los procedentes del candidato de la mayoría, queen medio del hervor de las pasiones que las disputas electorales sublevan entre nosotros,pudo permanecer fiel al voto de sus electores, sin hacer recaer sobre ellos una sola gotade la sangre infaustamente derramada en el cumplimiento austero del deber.
En adelante, libres de estas preocupaciones y de conmociones internas, que a cadamomento ponían en peligro todo, hasta la integridad de la República, podrá el gobiernoconsagrarse a la tarea de la administración y a las labores fecundas de la paz; y cerradode una vez para siempre el período revolucionario, que ha detenido constantementenuestra marcha regular, en breve cosecharemos los frutos de vuestro acierto y entereza.Al tomar a mi cargo la administración general del país, dos preocupacionesprincipalmente me dominan sobre todas las demás. El ejército y las vías decomunicación.
La República cuenta con un ejército modelo por su abnegación, sufrido en las fatigas,valiente en el combate, leal y fiel a su bandera; pero a merced del arbitrario, sin reglas de proceder, ni leyes que lo organicen bajo un plan regular y sistemado.
lunes, 19 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
La Vaca Aurora y Mirco Repetto


Mirco decía, con tonito zumbón y como si nada fuera a pasarle: .. -Nací en la Liguria;Italia. Con mis amigos cazábamos lagartijas y se las regalábamos a un boticario que nos daba caramelos de orozú. Algún experimento haría, y cuando creé al Chif, de La Vaca Aurora, me inspiré en él. Yo también soy el Chif: soy naturista y me cocino, mi estómago es como el estómago de la vaca, mi laboratorio. Me indigesto, me empacho, pero soy partidario de Hipócrates, que decía: Que tu alimento sea tu remedio. Si estoy cansado mentalmente, como polenta de mijo que tiene mucho fósforo, lecitina y magnesia.
Antigua Farmacia Cagliostro


sábado, 17 de abril de 2010
La Vaca Aurora



- Si en Buenos Aires condenan a la vaca, suspenderemos el envío de dulce de leche.
- Mandé a Floripondio a comprar el diario, verán que trae la noticia de que me devolverán a la vaca.
- Aurora es el crédito de chismes. ¡No se atreverán a tocarle un pelo!
- ¡Ahí viene mi ayudante con el diario!
- Malas noticias señores. ¡Han condenado a la vaca!
La vaca aurora fue condenada a dar leche para los presos durante tres meses.
- ¡Pronto! ¡mi traje! ¡mi camisa!¿dónde está el botón del cuello? ¡Vamos rápido a Buenos Aires a rescatar a nuestra vaca.!
En tanto la vaca Aurora ingresó en el presidio.
- Ahora que tenemos vaca en casa, tomaré cuajada todos los días
- Hoy es día de visita en la cárcel. Mirá a los parientes de los presos comprando limas.
- ¡Alto ahí! ¿tienen permiso de visita?
- ¡Necesito ver en seguida a mi vaca! ¡Tengo una idea para ver a Aurora!
- ¡Te digo que Boca es mejor cuadro que River!
- ¿y a mí que me importa eso, chif? ¿desde cuándo es hincha de fútbol?
- ¡contradecime! así yo te pego y el guardián me pondrá preso y podré ver a la vaca. ¡Boca es Boca! ¿qué quieren los de River?
- ¿qué pasa ahí?
miércoles, 14 de abril de 2010
Templo San José de Jachal


martes, 13 de abril de 2010
Plaza de la República 1936

Plaza de la República en febrero de 1936, Av. Corrientes y 9 de Julio. Al fondo a la izquierda, Avenida Corrientes vista hacia el oeste, a la derecha, diagonal Roque Sáenz Peña hacia el noroeste. Col. Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires.
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Casa de Tucumán
lunes, 12 de abril de 2010
Viaducto Carranza: el asfalto apenas duró un año y medio - parte 2

Baños subterráneos
"Lo peor es la inseguridad: si alguien tiene un accidente, acá no puede llegar ni una ambulancia", se quejó Luis, un vecino del edificio de Santa Fe al 5325.
Esa vez, Jorge Rivero, un nene de 2 años, murió atragantado con una uva porque la ambulancia no pudo llegar a tiempo a causa de las obras. Para esa tragedia, sin embargo, nadie tuvo una respuesta.
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Viaducto Carranza: el asfalto apenas duró un año y medio - parte 1
A solo un año y medio de su inauguración, se levantó el asfalto en el viaducto Carranza, que vuelve a ser tema de conflicto para los habitantes de Palermo y Belgrano. Desde mediados de enero, el túnel de 610 metros que conecta las avenidas Santa Fe y Cabildo está siendo reparado, y tiene dos de sus cuatro carriles cortados al tránsito. Automovilistas y vecinos se preguntan ahora por qué, y hasta cuándo, deben soportar embotellamientos en las horas pico. Sobre todo, teniendo en cuenta que tuvieron que esperar ocho años para que se concretara la obra, que terminó costando 21,5 millones de dólares, casi cinco veces más que los 4,5 estimados en principio.
Pista de picadas
El problema se complicó "por las vibraciones de la línea D del subterráneo, que pasa debajo", y porque la obra sufrió una interrupción "que dejó dos capas de hormigón hechas en distintos momentos, dificultando la absorción de las vibraciones", explicó un vocero.
El ingeniero Hugo Klause, subsecretario de Obras y Servicios Públicos de la Comuna porteña, dijo por su parte que "en la anterior gestión (el viaducto se abrió el 23 de agosto de 1995, durante la intendencia de Jorge Domínguez), ante el apuro de inaugurar obras se usaron materiales baratos, que no eran los apropiados".
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domingo, 11 de abril de 2010
La muerte del General Urquiza
En 1868 asumió una vez mas la primer magistratura provincial, la que en definitiva le costó la vida. “Usted no necesita de ese puesto para ser el hijo querido y obedecido del pueblo entrerriano” – le aconsejaba uno de sus hijos-, sin poder convencerlo.
El humor de Rosas - parte 2
- ¿Qué es aquello?
- ¡Qué va a ser! –dijo doña Mercedes-, una broma de Juan Manuel, ¡ya verán cómo me las va a pagar!
Don Juan Manuel al oír las risas se asomó, riéndose a su vez a desternillarse, como se decía entonces, y presentándose a las del grupo les preguntó qué les pasaba, a lo que Mercedes le respondió riendo también:
- Lo que ha pasado ya lo has visto, pero “donde las dan las toman”.
- Todos reían; pero don Juan Manuel, que conocía a su hermana, se dijo:
- Esta me va a hacer alguna de las suyas, y no tendré más remedio que aguantarme –recordando una broma que le había hecho en “El Pino”.
Duró mucho tiempo el éxito de esta broma siendo motivo de chascarrillos familiares, a los que replicaba el autor “que ése era el efecto que le causaban las mujeres con esos bonetes”.
Una noche, en su casa de la calle Santa Rosa (actual Bolívar), celebraba doña Mercedes una reunión de familia con asistencia del maestro Esnaola, a la que había concurrido don Juan Manuel, bastante resfriado, pero con un buen abrigo y una boa muy fina, regalo del general Ibarra, que le servía de abrigo a la boca cuando salía a la calle.
Cuando entró se sacó el abrigo y, junto con la boa, lo dejó en una salita.
Durante la reunión todos le decían a Rosas que había hecho muy mal de haber salido con una noche tan fea; pero él contestaba diciendo que con un capote grueso como el que llevaba y su boa, no le temía al mal tiempo.
A instancias de las circunstancias la mandó buscar para enseñarla y con gran sorpresa suya se presentó Cimarrón, el perro mimado de la casa, con la prenda atada al cogote como collar.
Ante la risa de los concurrentes, don Juan Manuel, dirigiéndose a Mercedes, riendo como todos, le dijo:
- ¿Tú has andado en esto?
- ¿Y por qué he de ser yo?
- Porque eres la única capaz de tomarse esa confianza.
- Yo no sé, Juan Manuel, quién habrá sido; pero voy a mandar averiguarlo.
- Necesito –dijo a Pepa, su criada de confianza- que me averigües quién ha tomado la boa de mi hermano.
- Muy bien, su merced.
- Y en cuanto encuentres al que se la ha puesto al perro, me lo traes.
Mientras tanto don Juan Manuel, conversando sin enojo, manifestó que sentía mucho su boa, porque no se la pondría jamás.
Al oírlo Mercedes le dijo que no fuera necio, que la cosa no era para tanto, pues ella y sus amigas se habían puesto siempre las gorras, a pesar de que las usaron las mulas, riéndose de la cara de su hermano, que la miraba sonriéndose y repitiéndole aquello de “donde las dan las toman”.
Así es –dijo don Juan Manuel- pues las cosas no tienen mayor importancia sino porque, como tú muy bien comprenderás, las gorras en las cabezas de las mujeres no tienen el mismo uso que tiene la boa, que lo es en la boca, y como ésta ha andado por el suelo y en el cogote del perro, no podré usarla.
Estaban en eso cuando apareció Pepa trayendo una bandeja de plata, en cuyo centro venía una hermosa boa primorosamente sahumada, tejida en finísima seda y vicuña, la que después de saludar ceremoniosamente a don Juan Manuel le dijo:
- Mi amita, la señora doña Mercedes, me encarga ponga en sus excelentísimas manos esta boa, que ella misma ha tejido para que la use en su nombre, y no le guarde rencor.
Don Juan Manuel se levantó, tomó la boa, la besó y dirigiéndose a su hermana le dio las gracias, felicitándola por ser autora de un trabajo tan fino, que no merecía.
La reunión terminó en medio de la alegría general, celebrando todos la broma y quedando los dos hermanos tan amigos y unidos como antes.
Don Juan Manuel juró no hacerle ninguna broma más a Mercedes, se guardó la boa que había llevado en el bolsillo, se colocó la que le acababa de regalar su hermana y no volvió a usar otra sino ésta.
Bilbao, Manuel – Tradiciones y recuerdos de Buenos Aires – Ed. Ferrari, Buenos Aires (1934).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado.
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El humor de Rosas - parte 1

Era Palermo de San Benito, cuando Rosas trasladaba allí su residencia veraniega, el centro de todo el movimiento político y social, secundado eficazmente por su hija Manuelita.
Las cálidas tardes de los veranos las aprovechaban las parientas y amigas íntimas para ir hasta allí a tomar el fresco, cosa muy natural y que no tenía nada de particular, dada la intimidad con que, en general, se trataban entre sí dichas personas. Algunas veces iban solas y otras se reunían para hacer el camino juntas. Si el tiempo lo permitía, se iban a la orilla del río, y si entre los visitantes había algún aficionado a la música, éste amenizaba la reunión.
Mercedes R. de Rivera y su hermano Juan Manuel fueron muy unidos, y lo fueron tanto que hasta sus bienes en las herencias de sus padres los tuvieron juntos. En lo físico y en el carácter fueron también los que más se parecieron. De ahí su intimidad y el afectuoso trato que se dispensaron siempre. Era la que se permitía llevarle la contraria y darle bromas.
Con estos antecedentes, vamos a referir dos anécdotas en las que fueron protagonistas los dos hermanos que, como hemos dicho, son completamente desconocidas.
Una tarde fue Mercedes con varias amigas a visitar a Manuelita llevando puestas unas gorras muy elegantes, que cuidaban mucho, y con las que esperaban dar una sorpresa a las dueñas de casa.
Don Juan Manuel las vio llegar desde su pieza, causándole gracia el ver lo que presumían y reían su hermana y sus compañeras con sus gorras, y como hacía poco que su hermana Mercedes le había hecho una broma, que no había olvidado, encontró la oportunidad de tomarse el desquite.
En efecto, una vez que las visitas entraron y estuvieron un rato conversando con Manuelita, se sacaron las gorras, encaminándose al interior de la casa y resolviendo ir a la orilla del río en cabeza a tomar el fresco.
Cuando don Juan Manuel las vio salir, fue hasta la pieza donde estaban las gorras, las tomó en la mano, las miró y se rió. Después de esto salió al jardín, encontrándose con uno de sus asistentes, a quien llamó preguntándole:
- ¿Cuántas mulas hay en la maestranza?
- Debe haber pocas, excelentísimo señor, porque ayer se dispuso el envío de todas a Santos Lugares.
- Pero –dice Rosas- ¿habrán quedado cinco o seis?
- Si, excelentísimo señor.
- Bueno, mande buscarlas y que las entren por detrás de la capilla y cuando estén allí viene a buscar algunos bonetes y con cuidado, pero con mucho cuidado de no ensuciarlos o de romperlos, se los pone en la cabeza a las mulas, con una buena frentera, bien sujetas para que no vayan a caer y cuando estén listas y vea venir a Manuelita con sus visitas, les da un guascazo para que salgan disparando y ellas las vean. Tome todas las precauciones necesarias para agarrarlas enseguida, sacarles los bonetes, limpiarlos bien y ponerlos donde estaban. ¿Ha entendido bien?
- Si, excelentísimo señor.
Don Juan Manuel se retiró a sus habitaciones para esperar y ver el resultado de la broma.
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Manuel Belgrano: ante todo, la educación - parte 2
En todo el ideario educativo de Belgrano, algunos de cuyos términos pueden resultar llamativos hoy (como que denomine "infelices" a los pobres) y que resultan por tanto necesitados de
Desde una posición que algunos definirían como liberal, Belgrano, experto en economía política, estaba convencido de que era necesario formar a las nuevas generaciones en diversas artes y ciencias y, además, que esta formación debía ser gratuita.
Los esfuerzos de Belgrano en materia educativa se plasmaron en dos instituciones que corrieron diversa suerte:
- La Escuela de Náutica, que continúa abierta en la actualidad, creada bajo la premisa de que no podía darse el desarrollo económico sin una flota mercante autónoma.
- La Academia de Geometría y Dibujo, que tuvo corta vida y que Belgrano defendía señalando que:
Los buenos principios los adquirirá el artista en una escuela de dibujo que, sin duda es el alma de las artes. Algunos creen inútil este conocimiento; pero es tan necesario que todo menestral lo necesita para perfeccionarse en su oficio; el carpintero, cantero, bordador, sastre, herrero y hasta los zapateros no podrán cortar unos zapatos sin el ajuste y perfección de vida, si no saben dibujar. Aún se extienden a más que [a] los artistas, los beneficios que resultan de una escuela de dibujo; sin este conocimiento los filósofos principiantes, no entenderán los Planisferios de las esferas celeste y terrestre, ni los armilares que se ponen para [estudiar] el movimiento de la tierra, y [de] más planetas en sus respectivos sistemas: y por consiguiente, los dueños de las máquinas eléctricas y neumáticas y otros muchos que se ponen ya en sus libros."
Referencias bibliográficas
Belgrano, M., Documentos para la historia. Tomos I y II. En ?Plan de acción? presentado al Consulado de Comercio de Buenos Aires.
Belgrano, M., Escritos económicos. Raigal. Buenos Aires, 1954.Gondra. L., Las ideas económicas de Manuel Blegrano. Imprenta de la Universidad de Buenos Aires,1933.
http://www.encuentro.gov.ar