lunes, 11 de junio de 2018

Discursos: Trascendencia de la universidad - Parte 1


Discurso de Arturo Frondizi al recibir el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Fordham, en la ciudad de Nueva York, el 30 de enero de 1959.
Agradezco con honda emoción el honor que acaba de conferirme la ilustre Universidad de Fordham.  

Recibo esta distinción no como reconocimiento a la persona del Presidente argentino, sino como un homenaje que la cultura universitaria de los Estados Unidos tributa al pueblo de mi país.  Los vínculos culturales que unen a nuestras dos naciones datan de mucho tiempo y se han intensificado notablemente en los últimos años.  

El gobierno argentino tiene el propósito de impulsar este benéfico intercambio entre todas las naciones del continente, consciente de la trascendencia que tiene el mutuo conocimiento entre los pueblos para la consolidación de las relaciones internacionales y el progreso de cada país.

Nuestra concepción de la Universidad

Asignamos fundamental importancia a la cultura superior y a los centros universitarios dentro del proceso de desarrollo en que está empeñado nuestro país.  A esta altura de la evolución de los pueblos, el desarrollo económico implica necesariamente progreso científico tecnológico.  Los Estados Unidos han conquistado el puesto de vanguardia que actualmente ocupan por haber sabido poner la ciencia y la técnica al servicio del hombre.

En América Latina es necesario estimular la formación de técnicos e investigadores.  En esa tarea incumbe un papel fundamental a los institutos universitarios, los que deberán ser dotados de todos los recursos necesarios para el mejor cumplimiento de sus funciones.  Ello no significa que el campo de aplicación del conocimiento científico deba quedar limitado al aprovechamiento de los recursos naturales.  

sábado, 9 de junio de 2018

HISTORIA DEL BARRIO DE BELGRANO - Parte 2

En el Museo Histórico Sarmiento se conservan copias auténticas de tres planos que constituyen los antecedentes de la fundación del pueblo, en cuyo trazado se muestran las propiedades de Rosas, Corvalán, Banegas, Castillo, Idoyaga, entre otros, poblados con una docena de casitas y ranchos en esta zona y la existencia de La Calera en las barrancas -donde existían grandes depósitos calcáreos que habían sido explotados por frailes franciscanos- que se hallaba en los alrededores de la actual intersección de las calles Tres de Febrero y Mendoza. También se pueden observar en los planos los caminos existentes: el Real a San Isidro y el del bajo.

La superficie de esta nueva población estaba comprendida dentro de las actuales calles 11 de Septiembre, Pampa, Crámer y Monroe. Este pueblo adquiría plena autonomía por estar separado de San José de Flores (hipotéticamente pero no legal). Antes de la fundación del pueblo había en la esquina noroeste de Cabildo y Pampa una pulpería conocida como La Blanqueada, llamada así porque estaba pintada de blanco.

Alrededor de ella se formó un caserío que también fue pintado de blanco llamándose más tarde al conjunto las Blanqueadas. Allí paraban las carretas y tropas de carros que iban al norte y llegaban a Santa Fé en busca de frutas para proveer al mercado de Buenos Aires. La pulpería subsistió hasta 1919 año en que sus instalaciones se usaron para un colegio. Luego en ese lugar funcionó el Banco de Italia (hoy Banca Nazionale del Lavoro). Más alejada en el cruce con el arroyo Medrano existía otra pulpería llamada Las Palmitas, donde se reunían los domingos los paisanos para correr carreras.
El origen del pueblo de Belgrano data del decreto del 6 de Diciembre de 1855. En Enero de 1856 el ingeniero Aurelio López de Bertodano construyó la primera casa de material levantada en el pueblo. Se hallaban los lotes ubicados en la calle Ciudad de la Paz, entre Sucre y Echeverría.

El nuevo plano de Belgrano fue publicado en 1858. El 3 de Diciembre de 1856 el gobernador Obligado creó el Partido judicial de Belgrano, fijando los límites hasta la casa de Palermo, la antigua residencia de Rosas. Al Sur Oeste del pueblo se encontraba el Circo de las Carreras de caballos con su correspondiente pista oval de 1500 metros de largo, entre las actuales calles Crámer, Pampa, Melián y Olazábal.

Se facilitó el acceso al hipódromo haciéndose construir un camino que iba desde el pueblo hasta la boca del camino de las Cañitas, atravesando elpuente sobre el arroyo Maldonado. A este puente se lo llamaba Puente Obligado en honor al gobernador Pastor Obligado. Un caso singular era que los carruajes debían pagar peaje, cuatro ruedas 2$, dos ruedas 1$ y los jinetes gratis.



HISTORIA DEL BARRIO DE BELGRANO - Parte 1


Cuentan los mayores de la familia de la Serna Maldonado, que su abuelo, Don Ramón Maldonado, provenía de una familia del barrio porteño de Belgrano, de los tiempos de la Colonia. Sabemos que Don Ramón fue propietario de la "Estancia Grande", saliendo de la ciudad de La Plata hacia Magdalena y que allí vivía desde antes de 1870, pero no hay documentos sobre sus ancestros ni su origen. 
Pues bien, según la tradición, los Maldonado eran propietarios de las tierras por donde pasaba el Camino Real que unía Buenos Aires con San Isidro y seguía hacia el norte (hoy avenidas Santa Fe y Cabildo), e hicieron una gran fortuna cobrando peaje y eso les permitió comprar la famosa estanzuela de La Ensenada. No lo sabemos a ciencia cierta, pero acá hay una historia con datos muy coincidentes ¿o no?

HISTORIA DEL BARRIO DE BELGRANO

Su historia comenzó cuando el mismo Juan de Garay hacia 1580 se deslumbró ante los Montes Grandes o Pago de los Montes Grandes, o la costa de Monte Grande (actualmente San Isidro), como se llamaba a esa zona tupida de árboles y matorrales, que se extendía con frente a la costa desde el límite urbano hasta el río de las Conchas. Más tarde en 1605 el hijo de la Tierra, Hernandarias, puso el mojón junto al Camino Real que iba al Monte Grande.

Esa fue la ruta que iba o bajaba de Bs. As. a Santa Fe, o viceversa, y desde aquel paraje transitó el general Garay en su periplo hacia la Santa María de los Buenos Ayres que fundó el 11 de Junio de 1580. 

Por esos caminos también pasaron personajes de la primera novela histórica argentina como Amalia, de José Mármol en 1840, Cuitiño hizo la ronda de la Batería de San Isidro, luego vino el sitio de López, la llegada de Balcarce y el gobierno de Rosas, quien poseyó muchos solares por estos lugares.

Según se dijo le sirvió de pretexto la circunstancia de un pedazo de tierra que originalmente tuvo su esposa Encarnación de Ezcurra, al que agregó luego otros. A cuyos campos Rosas hizo traer una manada de avestruces y 300 vacas para que apacentaran en sus alrededores. La primera traza de Belgrano fue aprobada en el año 1856.


lunes, 4 de junio de 2018

Belgrano y Flores, los barrios que también hacen historia - Parte 2

Otras personalidades destacadas de la historia argentina que habitaron el barrio de Belgrano durante el siglo XIX fueron, entre otros, Lucio V. Mansilla, cuya quinta llamada "Villa Esperanza" estaba ubicada en Juan A. Golfarini, entre Olazábal y Blanco Encalada. Desde 1915 hasta 1982 funcionó en ese lugar la Escuela Normal Nª 10. El edificio fue expropiado por el Estado en 2013, será restaurado y allí se instalará una sede del Museo de Arte Oriental.

Federico Lacroze vivía en Cabildo entre Virrey Arredondo y Zabala (hoy Colegio Nuestra Señora de la Misericordia); Jorge Newbery, en Moldes 2368; y José Hernández, primero en Juramento y Ciudad de la Paz y luego en Av. Cabildo, entre Olleros y Federico Lacroze.

El actual barrio de Flores también vio pasar a personajes célebres por sus tierras durante ese siglo. Juan José Paso, por ejemplo, compró una parcela en la intersección de la actual avenida Rivadavia esquina Fray Cayetano Rodríguez, donde están la basílica y la plaza principal de la zona. 

También Bartolomé Mitre solía visitar el barrio para reunirse con sus amigos José Marcó del Pont y Enrique Peña, entre otros, con quienes fundó la junta Numismática Americana convertida posteriormente en la actual Academia Nacional de la Historia, según recordó Eduardo Gabor, vicepresidente de la Junta de Estudios Históricos de Flores. Esa vieja quinta, escenario de dichas reuniones, fue declarada monumento histórico y funciona allí un centro cultural. Pero, sin dudas, el ciudadano ilustre del barrio de estos tiempos históricos es el papa Francisco, que nació en Varela 268.



Belgrano y Flores, los barrios que también hacen historia - Parte 1


En el primero vivieron Nicolás Avellaneda, Jorge Newbery y Federico Lacroze, entre otros. Bartolomé Mitre, Juan José Paso y el papa Francisco le dieron memoria al segundo.

Primero Camino Real, luego Camino del Alto, hoy el Metrobus de la avenida Cabildo. El actual barrio de Belgrano quedaba en el paso obligado hacia las provincias del norte y fue un municipio de la provincia de Buenos Aires, con aire apacible, hasta 1880 cuando el entonces presidente Nicolás Avellaneda decidió trasladar allí la sede del gobierno nacional por los enfrentamientos con el entonces gobernador bonaerense Carlos Tejedor. 

En el edificio que ocupa hoy el Museo Histórico Sarmiento, sesionaron las cámaras parlamentarias que aprobaron la ley de Federalización de la Ciudad de Buenos Aires.

Durante esos tiempos de conflicto de la Revolución de 1880, Avellaneda se alojó en la casa del doctor Astigueta, marido de su hermana, ubicada en Echeverría y Vuelta de Obligado, según la información brindada por la Junta de Estudios Históricos de Belgrano, que preside la profesora Silvia Vardé. Otra de las figuras históricas que habitó en el barrio fue Valentín Alsina, quien se desempeñó como gobernador de Buenos Aires .

En la casona ubicada en 11 de setiembre 1990, funciona hoy elMuseo Libero Badii, dedicado al escultor argentino de ese nombre. Justo enfrente de este edificio de estilo renacentista italiano se levanta hoy la glorieta de Barrancas de Belgrano, uno de los lugares emblemáticos de la Ciudad que eligen miles de porteños para disfrutar una tarde al aire libre e incluso algunas parejas para celebrar un casamiento especial.