miércoles, 1 de marzo de 2017

LA ASAMBLEA DEL AÑO 1813 – Parte 1




A fines de 1812 llegaron de las provincias los primeros diputados y el 31 de enero de 1813 se inauguró solemnemente el congreso con la denominación de Soberana Asamblea General Constituyente. Comúnmente se la conoce como Asamblea del año XIII. Fue designado presidente Carlos de Alvear (imagen izq.), lo que prueba la influencia preponderante que ejercía este joven jefe militar.

La obra de la Asamblea del año XIII fue memorable. Suprimió los títulos de nobleza, anulando las diferencias de nacimiento. Abolió el sistema de encomiendas, que permitía la inicua explotación del indígena. Declaró libres a los negros, hijos de esclavos, que nacieran después del 31 de enero de 1813, y prohibió la introducción de nuevos esclavos. Abolió los instrumentos de tortura que utilizaban la policía y los jueces. Dictó diversas leyes para organizar la Administración General, el Tesoro y el Ejército. Era el triunfo póstumo de Mariano Moreno.

Entre las resoluciones de la Asamblea que demuestran el propósito de lograr la independencia del país figuran tres muy importantes; suprimió el nombre de Fernando VII de los documentos oficiales; aprobó el sello que constituiría luego el Escudo Nacional y adoptó la Marcha Patriótica de Vicente López y Planes como Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera. Sin embargo, la Asamblea no se decidió a declarar la independencia; la mayoría de los diputados consideró que era aún prematuro romper abierta mente los vínculos que nos sometían a la poderosa metrópoli.

Carlos María de Alvear, sobrino de Posadas, no tiene buena imagen en la historiografía argentina. Signado por un marcado autoritarismo, su estilo intrigante y su enfrentamiento con San Martín han dejado una imagen negativa de él, que posiblemente sea por demás exagerada. Bartolomé Mitre fue uno de los que iniciaron esta tradición.


lunes, 27 de febrero de 2017

Entrevista a Alicia Moreau de Justo - Parte 4

 Dos congresos: París y Río

¿Qué similitud tendrá la Conferencia de París con la de Río de Janeiro?

Nuestro congreso será, por cierto, muy distinto del que se realiza en Quitandinha. Será una reunión popular, con una primera condición de éxito: sinceridad de palabras, rectitud de propósitos, lealtad de conducta. Privarán las ideas mejores, las expuestas con mayor claridad, no las que estén respaldadas por la potencia militar o económica de la nación representada. Buscaremos en París la unidad de los pueblos, no la de los gobernantes, aun cuando queremos que éstos respondan a los pueblos. Esta unión por las bases y no por las cumbres nos parece mucho más importante: podrá crear la gran fuerza internacional, capaz de acabar con las guerras. 

Si algún día las madres del mundo dijesen: "No criaremos hijos para enviarlos a la matanza", se habría producido una verdadera y profunda revolución.
"Paz con hechos, no con discursos"

El reportaje va a cerrarse. La doctora Moreau de Justo insiste, una vez más:

Quien se arma se prepara para la guerra: despierta temor en los vecinos, que a la vez se arman, y en un juego de acciones y reacciones, unas abiertas, otras ocultas, se conduce a los pueblos al desastre. Por eso la gente más esclarecida y consciente quiere la diplomacia abierta, libertad de información y de publicación, supresión de barreras económicas artificiales. Todo lo demás son palabras, palabras, palabras. Lo dicho sobre la necesidad de una verdadera democracia como base para organizar la paz explica mi punto de vista sobre la política internacional argentina: no basta un discurso para afianzar la paz, lo necesario son hechos. 

El aumento del presupuesto de guerra, de los efectivos, de las construcciones y fábricas militares, no puede traducirse internacionalmente como afirmaciones de paz. Tampoco la apoyan la preconscripción desde los 12 a los 20 años y la post conscripción femenina. Los hechos valen más que las palabras, y aquéllos despiertan angustiosa duda.



Fuente: Revista Qué, Nº 56, 26 de agosto de 1947.

Entrevista a Alicia Moreau de Justo - Parte 3

 En sus comienzos parece enriquecerla: se fabrica, se construye, hay trabajo y dinero: pero a poco de andar las reservas vitales quedan absorbidas y se aproxima la ruina: los gobernantes quieren escapar a ella lanzándose a la conquista, y de ahí a la guerra. El esfuerzo pacifista, para no ser vano, debe forzosamente tener objetivos claros y concretos, luchar contra el autoritarismo, contra el imperialismo económico y político que precede y encauza al militar.

La mujer, en los asuntos públicos

Para Alicia Moreau de Justo cada pueblo debe realizar su propia obra: "limpiar y ordenar –dice– su propia casa". Las mujeres que intervengan en la Conferencia de París –agrega– han de volver con un plan concreto e incorporarse a las fuerzas políticas que en su país sean capaces de comprender estas ideas e intenten realizarlas.

"Despertar el sentido de la responsabilidad femenina en los asuntos públicos mundiales", señala el temario de París, en su punto tercero. Alicia Moreau, "pioneer" de los derechos femeninos en la Argentina, con otras figuras notorias hace hincapié en esa ponencia:

Casi todas las mujeres del mundo gozan de los derechos políticos. Es una obligación muy seria: desde el momento en que votan, integran la parte responsable del pueblo, tienen una parte de soberanía. Esta necesidad de conquistar el derecho de intervenir activamente en política ha sido comprendida desde hace mucho por las mujeres argentinas: no son pocas las que han consagrado a este anhelo lo mejor de sus esfuerzos.




domingo, 26 de febrero de 2017

Entrevista a Alicia Moreau de Justo - Parte 2


Pero el esfuerzo no ha de cumplirse sólo en el plano internacional. No todo está dicho con el informe que, de regreso a su país, presente cada delegado. Es necesario que en cada nación se inicien o intensifiquen las tareas que corresponden, para que las decisiones no sean letra muerta.

Condición previa: democracia

¿Qué factores existen, en pro y en contra? La doctora Moreau de Justo responde sin vacilaciones. A través de su palabra vibran firmes convicciones sociales, acreditadas en vasta lucha:

Para cumplir las decisiones internacionales son menester gobiernos respetuosos de sus compromisos, no sólo en la forma sino en el fondo: gobiernos que sean la expresión genuina de la voluntad del pueblo, no sólo en la forma sino en el fondo; que respeten las libertades y los derechos –reitera– no sólo en la forma sino en el fondo. En una palabra: la brega por la paz exige ante todo el afianzamiento de la democracia. 

Esta es el más precioso instrumento de acción para lograr la supresión de las guerras. Todo régimen basado sobre la autoridad unipersonal, de clan o de casta, sólo se mantiene por la fuerza. La fuerza armada implica un proceso que se alimenta y engrandece por una especie de poder inmanente. No puede detenerse: absorbe poco a poco a la nación. 


Entrevista a Alicia Moreau de Justo - Parte 1



Acción mundial de la mujer
El 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer. Ese día se reafirma “la plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural”1. No hizo falta el calendario ni que se fijaran fechas recordatorias para que a lo largo de la historia y en diversos lugares del mundo, mujeres, organizadas o solas, reclamaran justicia, igualdad, y paz. 

Para recordar estas luchas, seleccionamos una entrevista a Alicia Moreau de Justo, realizada en 1947, en vísperas de viajar a París para reclamar por la paz en el Congreso Internacional de Mujeres celebrado tras la convulsión ocasionada por Segunda Guerra Mundial.

Pide la luchadora socialista unidad para defender la paz

"Millones de mujeres de todos los países han apoyado a los hombres para ganar la guerra. ¿No trabajarán ahora para la paz?" Animada por este pensamiento surgió en Francia en 1945 la "Entente mundial por la paz". Con su auspicio se reunirá en París a fines de setiembre el Congreso Internacional de Mujeres. En su seno alzará su voz Alicia Moreau de Justo: representará al movimiento femenino democrático de la Argentina.

"Mujeres del mundo: uníos"

A pocas horas de su partida, Alicia Moreau expuso, a requerimiento de QUÉ, los alcances del congreso y el plan de acción que, a su juicio, deberá cumplir. Una larga y esforzada acción cívica y sociológica respalda sus ideas. Publicista, investigadora en el campo científico, as femenino de la Casa del Pueblo, ha ocupado, desde hace décadas, tribunas de combate: en el periodismo, en las filas socialistas, en múltiples congresos de cultura, dentro y fuera de la República.

¿Objetivos esenciales del Congreso?

Organizar el trabajo internacional de la paz es el propósito primordial de la Conferencia. Sólo las medidas internacionales tienen alguna probabilidad de ser útiles. Eso alimenta el optimismo de las organizadoras: debe surgir un plan general de acción que oriente y una a todas las mujeres del mundo que deseen trabajar de veras por la paz.

1 Declaración y Programa de Acción de Viena, parte I, párrafo 18.