La historia es la única rama del conocimiento que nos puede decir qué fuimos en el pasado, qué somos en el presente y qué seremos en el futuro.
jueves, 5 de septiembre de 2019
"La crisis y el fin de la Alianza" (22/12/2001)
Discurso del señor Senador por la Provincia de Buenos Aires, Dr. Raúl Alfonsín en la Asamblea Legislativa convocada por la renuncia del Sr. Presidente Dr. Fernando de la Rúa, 22 de diciembre de 2001.
miércoles, 4 de septiembre de 2019
La Lucila
La Lucila, una estación con nombre de mujer, nacida como
homenaje de un nieto de Juan José de Urquiza, el Coronel Alfredo F. de Urquiza,
a su mujer Lucila Anchorena, se convirtió en uno de los barrios más
distinguidos de zona norte.
Con origen en las majestuosas mansiones que daban a la
ribera, La Lucila pasó a ser refugio de intelectuales y artistas primero, para
convertirse luego en un populoso barrio que poco a poco, está tratando de tener
su propia vida.
Todavía son muchas las necesidades del barrio en cuanto a
espacios verdes cada vez más escasos, más transporte que lo comunique con
diferentes zonas de Vte. López y San Isidro. Pero también fueron muchos los
logros alcanzados en cuanto a seguridad, iluminación, asfalto, desagües, etc.
Los comienzos
Joven como barrio, “La Lucila” ocupa un territorio cuyo
poblamiento se remonta –como el de todo Vicente López- al 24 de octubre de
1580.
En su territorio se encuentra lo que se conoció como “el
Paraje de los Olivos”, debido a un monte de Olivos que, según Diego Vea Murguia
estaba en las inmediaciones de las actuales calles Domingo de Acassuso y Andrés
Ferreyra. También entre Díaz Vélez y Paraná hacia el río, la barranca formaba
una saliente hacia el noreste que se conocía como “Punta de los Olivos”, y a su
pie se hallaba el “Puerto de la Punta de los Olivos” a donde pensó dirigirse
Liniers con sus tropas cuando venía de Montevideo a reconquistar la ciudad de
Buenos Aires, pero luego, por una tormenta se desvió al puerto de “Las
Conchas”.
Finalmente, en lo que hoy es La Lucila, el 23 de febrero de
1807 se dispone la formación de una Batería –entre otras- en “la Punta de los
Olivos”, la cual, al parecer, había existido anteriormente, pero se hallaba
desactivada. Un documento de la época dice “en la barranca” y “en la Punta de
los Olivos” es decir: sobre la barranca, donde hoy es La Lucila. Esto
descalifica el emplazamiento del monolito de avenida del Libertador y Luis
Vernet que está en lo que era “el bañado” y además muy lejos de “la punta de
los Olivos”.
Aquellos dueños
Pero veamos quiénes fueron los primeros pobladores de
nuestro barrio. Estas tierras eran la “cabecera” de las “suertes” 43 a 46 del reparto que
hiciera Juan de Garay el 24 de octubre de 1580 (en buen criollo: con las
tierras que “el adelantado” le sacara a los indios).
La 43 era de Juan de Caravajal y estaba limitada por las
calles “entre suertes” Mariano Pelliza (en Olivos) y domingo de Acassuso. En La
Lucila hay parte de esta suerte ya que se extiende desde Roma a Acassuso. La
parte entre Roma y Pelliza pertenece a Olivos.
La 44 de Francisco Pantaleón, entre Domingo de Acassuso y
Capitán Justo Bermúdez.
La 45 de Pedro Medina, entre Capitán Justo Bermúdez y Díaz
Vélez.
Finalmente, la 46 de Juan Martín entre Díaz Vélez/Darwin y
Paraná.
El barrio que nos ocupa termina al sudoeste en la avenida
Maipú, pero las “suertes” que lo integran se extendían hasta el ahora
inexistente Fondo de la Legua, continuación de Constituyentes por Carlos Calvo
hasta Sívori y de allí por una línea que llega a Bartolomé Mitre y Paraná.
Juan de Carvajal era criollo asunceño y era hijo de Hernando
de Carvajal que vino con Alvar Núñez Cabeza de Vaca a la edad de quince años.
De Francisco Pantaleón no se conocen mayores datos.
Pedro Medina se supone que era criollo; hijo de Cristóbal
Medina que vino con Pedro de Mendoza. Fue fundador con Garay de Santa Fe. En su
solar estuvo la quinta La Lucila de Juan de Anchorena.
Juan Martín era criollo asunceño e hijo de su homónimo. En
1576 inscribió su marca de ganado en el Cabildo de Santa Fe.
La suerte de Juan de Carvajal, en La Lucila figura en el
siglo XIX –luego de distintos dueños no identificados- a nombre de Machado...
Entre Bermúdez y Anchorena, estaba la quinta de Mercedes
Castellano de Anchorena, esposa de Nicolás Hugo Anchorena. Había sido designada
“condesa pontificia” y “dama de la Rosa de Oro”. Erigió la Iglesia del
Santísimo Sacramento en la calle San Martín de la ciudad de Buenos Aires.
Sobre las vías del discontinuado ramal “R” del ferrocarril
Mitre, aún subsiste una de las portadas de esa quinta.
Lucila Anchorena de Urquiza
Entre Debenedetti y Díaz Vélez/Darwin estaba la quinta “La
Lucila” de Lucila Anchorena, la que se casó en 1889 con el que sería el Coronel
Alfredo de Urquiza.
Hasta la década del 30’ había que ir a Olivos o a Martínez para
poder tomar el tren y tampoco por entonces había pasos a nivel que permitieran
trasponer las vías del entonces Ferrocarril “C”. También podían ir a la
estación Anchorena de la línea “R” del entonces circulante Ferrocarril Central
Argentino. Es en 1932 que Urquiza dona al Ferrocarril una fracción de tierra
junto a las vías de la línea “C” para que se construya allí una estación,
condicionando la donación a que se llamara “La Lucila”. La estación se
inaugura, con ese nombre, el 10 de noviembre de 1933...
El siglo XX
A partir de la década del 20’ comienzan los loteos en La
Lucila. El primero que se conoce es el de la quinta del Pellerano, efectuado
por Furst Zapiola.
Mientras, entre 1931 y 1933 aparecen medios de transporte
automotor de los llamados “colectivos”.En 1931 por avenida Maipú inaugura sus
servicios la actual línea N° 60. En 1933, por José C. Paz y con cabecera en La
Lucila la N° 14 de automóviles “colectivos”, hoy el N° 29, y el N° 2 que
llegaba a San Isidro y Tigre, hoy la N° 68.
El 11 de marzo de 1934 se funda la “Sociedad de Fomento La
Lucila”, en Anchorena 834, siendo su primer presidente Guillermo Míguez.
Entre la década del 20’ y 1949, se lotea casi todo. Desaparecen las
majestuosas quintas y aparecen los chalets, muchos de ellos muy lujosos.
“La Lucila” pasa a ser uno de los lugares residenciales
preferidos de la zona norte. Pero se convierte en “barrio dormitorio”, sin vida
propia vecinal, ya que sus moradores desempeñan sus tareas en Buenos Aires y
van a dormir a “La Lucila”.
Mientras tanto la Sociedad de Fomento “La Lucila” tiene una
intensa actividad ante el municipio. Logran que se mejore la Policía, piden
mejoras en la escuela local, fundada el 11 de marzo de 1927 y que el 8 de julio
de 1938 se le adjudica el nombre de “Marcelino Ugarte” y lleva el N° 16. Aunque
fue famosa también por su fiestas y bailes de carnaval.
En la actualidad, la Sociedad de Fomento funciona en Tucumán
3339.
El puente de hierro
En 1950 el ingeniero Teitelman, constructor de la galería de
la estación, solicitó la instalación de un puente entre ambos andenes de la
estación “La Lucila”. Comenzaron a moverse los papeles dentro de la máquina de
la burocracia, pero al fin se logró, inaugurándose ¡el 15 de diciembre de 1988!
¿Qué son 38 años para la burrocracia?
En diciembre de 1880 es declarado “barrio” de la ciudad. En
realidad la ordenanza dice erróneamente “localidad”, pero las ciudades no
tienen “localidades” sino “barrios”. Es uno de los más jóvenes de la ciudad, y
hasta entonces formaba parte del barrio de Olivos. Hoy sus límites son: el Río
de la Plata, la calle Roma, el lado Este de la Av. Maipú y Paraná, tiene más de
15.000 habitantes y más de 200 locales comerciales, principalmente en el centro
comercial de la estación y las avenidas Maipú y del Libertador.
Bibliografía: Luqui Lagleyze, Vea Murguía, Academia de
Estudios Históricos de Vte. López, Torre de Ader.
lunes, 2 de septiembre de 2019
La Lucila
La Lucila es uno de los nueve barrios queComponen la Ciudad
de Vicente López. Sus límites son: al Norte la calle Paraná, al Sur la calle
Roma, estas dos (desde el Rio hasta Av. Maipú), al Oeste la Av. Maipú y al Este
el Rio de la Plata, estas dos (desde Paraná hasta Roma).
SU TERRITORIO:
Es uno de los más pequeños del Partido de Vicente López,
comprendiendo un total de 1,66 Km2, cuenta con 26.386 habitantes. En su
extensión se encuentra lo que se conoció como el “Paraje de los Olivos o La
Punta de los Olivos”, debido a un monte de esa plantación que según Diego Vea
Murguía estaba en las inmediaciones, de las actuales calles Acassuso y
Ferreira. Entre Díaz Vélez y Paraná. A ese lugar pensaba llegar Liniers en 1806
cuando vino a reconquistar a Buenos Aires, después de la primera invasión
inglesa. Una fuerte sudestada lo obligo a desembarcar en el Tigre, cerca de la
vieja Iglesia parroquial donde ahora está el Museo de la Reconquista.
PRIMEROS
POBLADORES:A partir del 24 de octubre de 1580, lo fueron: Juan de Carvajal
Suerte nº 43 entre Pelliza y Acassuso, Francisco Pantaleon Suerte nº 44 entre
Acassuso y Bermúdez, Pedro de Medina Suerte nº 45 entre Bermúdez y Díaz Vélez y
Juan Martin Suerte nº 46 entre Díaz Vélez y Paraná.Carvajal era asunceño, su
padre—Hernando _ vino con Alvar Núñez Cabeza de Vaca desde España, tenía solo
15 años.Martin nació en Asunción. Uno de sus hijos se casó con una hija de Ana
Díaz, única mujer pobladora que tuvo su suerte en San Isidro.
SU EVOLUCION:
Al correr de los años, se encontraba entre las calles
Bermúdez y Anchorena la quinta de D. Mercedes Castellano de Anchorena “Condesa
Pontificia” que había erigido la iglesia Santísimo Sacramento en Buenos
Aires.Uno de sus hijos Aarón Félix fue pionero de la aviación argentina. En
1925 voló entre la Sportiva (actual Campo de Polo) y Conchillas (Uruguay)En
1925 pasaba por este lugar el “Camino del Touring” (hoy Av. Del Libertador)
pues fue esa entidad la que lo pavimento. También se encontraba la “Quinta La
Lucila”, propiedad de Lucila Anchorena de Urquiza quien se había casado en 1889
con Alfredo F. de Urquiza nieto del general Justo José de Urquiza.Se construyó
allí un “chateau” neoclásico con tres plantas. Era un verdadero y atractivo
palacio. El 25 de junio de 1942, se remató el “chateau” de La Lucila, que no
pudo ser conservado pese a lo valioso que era.En 1932 la familia había donado
una fracción de terreno al F.C. Central Argentino-línea C- (hoy Línea Bme.
Mitre) para que se construyera una estación con el nombre “La Lucila”. Fue
inaugurada el 10 de noviembre de 1933. El rematador Furst Zapiola puso a la
venta gran cantidad de lotes.A partir de 1920 comenzaron los loteos. En 1931,
inicio sus Servicios la línea de micrómnibus 60, que circulaba por Av. Maipú. También
lo hicieron poco después las líneas 14 (hoy 29) y 2 (hoy 168). Esto revitalizo
la zona, que se fue poblando cada día más.
El 11 de marzo de 1934 se fundó la
Sociedad de Fomento y Sala de Primeros Auxilios “La Lucila” en la calle
Anchorena 834.Su primer presidente fue Guillermo Miguez. Tuvo mucha actividad,
pidió mejor vigilancia policial, ofreció mejoras a la escuela habilitada el 11
de marzo de 1927, y la que el 8 de julio de 1938 fue bautizada como Escuela
Provincial nº 16 “Marcelino Ugarte” y encabezó otras iniciativas barriales.
LA LUCILA HOY:
Era parte del barrio de Olivos hasta que el 3 de diciembre
de 1980, por ordenanza nº 4529, fue declarado barrio. Se encuentra dentro de
este además de la Sociedad de Fomento, la estación de su nombre, la escuela nº
16 y el Conservatorio Juan José Castro (anexo en ella), el Centro de Gestión
Municipal (Delegación Municipal), la UAP Ulises Arcuri, La reserva Ecológica,
la Plazoleta “Lucila Anchorena de Urquiza” con el Boulevard Debenedetti, con
mástil y un ejemplar de Ceibo.
domingo, 1 de septiembre de 2019
Antiguo Puente Saavedra
Hasta el comienzo de la década de 1960-1970, la leche para
consumo domiciliario en el conurbano bonaerense llegaba en los trenes que la
traían desde las estaciones de ferrocarril más próximas a los tambos del
interior, para ser distribuida por los repartidores con sus carros.
Antes se habían utilizado otras modalidades: la venta al pie de la vaca, con el
lechero que llevaba al animal por las calles (en su mayor parte, de tierra) y
ordeñaba frente a cada cliente; luego, el lechero que se desplazaba a caballo,
llevando los recipientes colgados a uno y otro lado del mismo, como si de
alforjas se tratara.
Desde la década 1920-1930 la modalidad de distribución lechera en las zonas
urbanas era la venta del producto, sin envasar (suelta), llegando a cada casa
en el carro del “lechero”.
Era éste un personaje bien conocido en cada barrio. Llegaba a cada domicilio de
sus clientes fijos, con su carro a caballo (en algunos casos primorosamente
fileteados) llevando la leche en varios grandes “tarros” o “tachos” metálicos
de lechero, de 10 a
20 litros
y una especie de jarro también metálico (la “medida”) con capacidad para un
litro y cuatro marcas, señalando los cuartos de litro.
Muchos de ellos también vendían crema y manteca.
Generalmente, hacía el recorrido de lunes a sábado, con el domingo como día de
descanso.
En los años ’40 al ’60, en Florida Oeste el lechero se abastecía en la estación
Florida del FC del Estado (Belgrano Norte). Hasta ahí llegaba el tren lechero,
trayendo el producto en grandes “tarros” metálicos, de 40 a 45 litros de capacidad.
Cargaba los que el lechero del barrio llevara, vacíos y dejaba los que llegaban
llenos, desde los luego de recibirlos, el lechero trasvasaba la leche a los de
menor capacidad, para la distribución.
Tenía su domicilio en una casa (que aún existe, con algunas reformas, como la
reja a la calle) situada en Hipólito Yrigoyen al 3400, entre Avda. Mitre y
Bernardo de Irigoyen (vereda norte), característica de las de la época, con
galería y entrada en arco y a un costado, a la derecha, el camino de adoquines
como acceso hacia el fondo, donde estaba la caballeriza, se guardaba el carro y
aperos y; con un techado donde se lavaban los tarros, las medidas, los
batidores y enseres propios de su trabajo.
Hacia mediados de los años ’20 y principios de la década siguiente, Florida
Oeste era un lugar abierto, con escasas construcciones y muchos terrenos
libres. A unos 150 metros
hacia el este de la estación Florida del F.C.G. Belgrano (entonces Parada
Agüero, antes Km. 16) estaba el tambo de doña Delicia, que daba a la calle
Pringles al 3700 en su actual numeración.
En la foto publicada el 4 de septiembre ppdo. (“A falta de satélites….Vista
aérea de Florida, hacia el oeste, ca. 1928” pueden verse dos senderos, que partiendo
en trazo de diagonales de sentido opuesto desde la calle Arenales, convergen a
la altura del tambo.
En la ciudad de Buenos Aires muchos de los lecheros eran de origen vasco, que
ni siquiera vivían en la zona y cada día recorrían muchos kilómetros, no solo
para el reparto, sino para llegar desde sus domicilios, en la periferia, para
cargar en hora temprana en las estaciones “lecheras”, como Plaza Once o
Caballito (trenes del oeste) o Constitución (sur). Salían al comenzar el día,
algunos entre la 1 y 2 de la mañana, para recibir el tren al despuntar el día,
volviendo a sus casas prácticamente cuando caía el sol.
A principios de la década 1960-1970 tanto la ciudad de Buenos Aires, como las
comunas del conurbano bonaerense prohibieron la venta de leche suelta, sin
proceso de pasteurizado. Algunos lecheros optaron por cambiar la leche a granel
por la que las empresas del ramo entregaban pasteurizada y envasada, en
botellas de vidrio reutilizables, de boca ancha, cerrada por una cubierta o
tapa metálica. Pero aún así, en pocos años desapareció de los barrios la figura
de lechero que recorría sus calles.
En la ciudad de Buenos Aires, el Patio de los Lecheros es un predio ubicado en
Donato Álvarez y Bacacay, junto a las vías del ferrocarril, donde Caballito
limita con el barrio de Flores. Hasta la década de 1960 era una playa de
descarga y aprovisionamiento de leche, traída por los trenes del Ferrocarril
Oeste (Sarmiento) originada en los tambos de sus zona de influencia y allí se
aprovisionaban los lecheros domiciliarios.
Durante mucho tiempo en desuso y casi en estado de abandono, fue recuperado y
puesto en valor respetando su valor histórico. Se preservó el viejo adoquinado,
levantando solo una franja lateral que queda cubierta de césped, incrementando
la superficie de espacio verde en el barrio. Ahora, el Patio de Lecheros es un
espacio cultural y recreativo al barrio, adaptado a los tiempos actuales.
En la imagen que agrego, tomada en los años ’30 desde un punto sobre las vías
al este de la estación Aristóbulo del Valle, por debajo del arco del puente de
la avenida Maipú, se ve la silueta del edificio de la estación, con el puente
peatonal entre ambos andenes, por detrás. Saliendo de la estación, hacia
Retiro, un tren remolcado por locomotora de vapor, probablemente una Kitson
0-6-0 o una L2, que se utilizaban entonces, antes ser remplazadas por máquinas
diesel. El tramo de trinchera fue cubierto, y se construyó la galería comercial
de Puente Saavedra (hoy en estado de abandono).
El puente que se ve en la imagen, ya no es el de la vista actual, remplazado
por la entrada del túnel sobre el que se construyera la galería.
domingo, 25 de agosto de 2019
Jose Rucci habla de la imagen de Agustin Tosco 1973
Bs. As.: Reportaje al secretario general de la Confederación General del Trabajo (C.G.T.), José Ignacio Rucci, en el cual se le pregunta: -¿Rucci, usted afirmaba ayer de que iba a hacer publica una carta con respeto a Agustin Tosco, se podrán conocer algunos detalles de esa carta abierta? (Julio Ricardo)
Fecha: 1973
Duración: 4 minutos 29 segundos
Código del film: DV-0076
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