La historia es la única rama del conocimiento que nos puede decir qué fuimos en el pasado, qué somos en el presente y qué seremos en el futuro.
domingo, 16 de febrero de 2014
sábado, 15 de febrero de 2014
Compuso la Marcha de San Lorenzo pero le negaron el entierro por ser negro.
Hoy puede ser negro el presidente del país más poderoso,
pero no te juegues con que el racismo desapareció o está en retroceso. Ya no es
razón suficiente para negarle el entierro en un camposanto a un negro o a un
judío, pero la discriminación se disimula de mil maneras. En todo caso,
la de San Lorenzo una de las marchas militares más famosas del mundo (o la más
famosa, directamente).
La interpretó el ejército nazi para pasar por debajo del
Arco del Triunfo y la interpretaron los aliados en desagravio cuando los
derrotaron. Pero de Cayetano Silva pocos se acuerdan y algunos preguntan porqué
algunas calles llevan su nombre. ¡Qué verguenza!
Esta es la historia y el desagravio de Alberto Moroy, en el
exacto día de su natalicio el 7 de agosto de 1868 en San Carlos, Uruguay.
¿Alguien lo recordará hoy en su ciudad natal, alguien dirá una misa pidiendo
perdón porque sus familiares debieron enterrarlo en una tumba sin nombre,
alguna colectividad tomará su vida como bandera?
http://viajes.elpais.com.uy
viernes, 14 de febrero de 2014
Los inicios de la libertad de prensa
El siglo XIX fue faccioso, de formación de las
instituciones, y resultó atravesado por una profunda tensión entre prensa y
política. En tiempos de libertades acotadas y conflictos permanentes, resultaba
limitado el accionar de un periodismo que era genéticamente un arma de la
política.
Los hechos de Mayo de 1810 imprimieron su sello al debate,
luego de siglos de vida colonial: “Los pueblos yacerán en el embrutecimiento
más vergonzoso si no se da una absoluta franquicia y libertad para hablar en
todo asunto que no se oponga en modo alguno a las verdades de nuestra santa
religión y a las determinaciones del gobierno, siempre dignas de nuestro mayor
respeto”, leemos en la Gaceta número 3, del 21 de junio de 1810. Detrás de esta
aparente contradicción (¿se debe dar “absoluta” libertad pero sin criticar al
gobierno y a la religión católica?) se esconden los desafíos de la época: el
intento de instaurar nuevas libertades y a la vez consolidar un rumbo revolucionario.
Como otros jóvenes ilustrados universitarios, Mariano Moreno (redactor de La
Gaceta de Buenos Aires) admiraba a Jean Jacques Rousseau y por eso se mandaron
a imprimir 200 ejemplares del Contrato Social para utilizarlo como libro de
texto en las escuelas primarias.
Por la Real Imprenta de los Niños Expósitos apareció una
traducción con la leyenda “se ha reimpreso en Buenos-Ayres para instrucción de
los jóvenes americanos”. Como nunca dejó Moreno de ser un devoto y un militante
de su religión, accedió a suprimir todo lo que Rousseau había escrito sobre
este tema por considerar que en esta materia el autor “deliraba”. Moreno, el
padre del periodismo argentino, censuró a Rousseau para no desentonar con su
público católico rioplatense.
La Revolución de Mayo abrió una etapa en la que aparecieron
medidas destinadas a instaurar el derecho individual, a conocer y evaluar los
actos públicos, y a proteger un espacio de mayor libertad. El 20 de abril de
1811 se dictó el primer reglamento sobre libertad de imprenta. La nueva legislación
establecía “ese precioso derecho de la naturaleza que había usurpado un
envejecido abuso de poder” y sostenía la libertad de publicar ideas sin censura
previa (antes era lo habitual), con el limite en la ofensa a derechos
particulares, la religión católica y atentar contra la tranquilidad pública o
la constitución del estado.
Por la misma época, Manuel Belgrano fue gran promotor de
ampliar y garantizar las libertades de la prensa. En el número del 11 de agosto
de 1810 del Correo de Comercio (fundado en marzo de 1810 por el creador de la
bandera), cuatro de las cinco páginas están dedicadas a un texto titulado “La
libertad de prensa es la principal base de la ilustración pública”.
Según leemos en él, la libertad de prensa es necesaria para
evitar la tiranía, para moderar la arbitrariedad y los abusos, para garantizar
la libertad civil, las instituciones públicas y para mejorar el gobierno de la
Nación. En opinión de Belgrano, la prensa tenía dos funciones: educativa y
política. Y su libertad, tres excepciones: el dogma religioso, las injurias y
la obscenidad.
La visión de Belgrano empuja al gobierno revolucionario a
defender que las ideas puedan ser expresadas libremente en la prensa, como
garantía contra los gobernantes despóticos: “los que mandan y mandaren, no sólo
se preocuparán mandar bien, sino que aspirarán a la perfección en lo posible,
sabiendo que cualquiera tiene facultad de hablar y escribir”.
En nombre del orden público, el estado en formación buscó
consolidar derechos individuales y crear canales para comunicar las luces, pero
a la vez controló esos nuevos espacios. El 23 de noviembre de 1811se sancionó
un decreto de seguridad individual para garantizar la protección de la vida, el
honor, la libertad y el derecho a la propiedad. Es decir, el gobierno
revolucionario abrió la libertad pero a su vez la restringió a estrechos
límites.
Por Diego Valenzuela
*Periodista e historiador / @dievalen
martes, 11 de febrero de 2014
La marcha de San Lorenzo
Fue compuesta por Silva para dedicársela al Coronel Pablo
Ricchieri, Ministro de Guerra de Argentina el 8 de julio de 1901,el
Ministro agradeció el homenaje pero le pidió que le cambiara el título por
“Combate San Lorenzo”, lugar donde él había nacido y escenario de la
contienda que el General San Martín llevó a cabo en territorio
argentino contra los realistas.
El 30 de octubre de 1902 la marcha fue designada
Marcha oficial del Ejército Argentino. Dos días después Silva vuelve a
ejecutarla al inaugurarse el monumento al General San Martín en la ciudad de
Santa Fe (Arg.), con asistencia del presidente Julio Argentino Roca y el
Ministro Ricchieri.
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sábado, 8 de febrero de 2014
"LOS DECADENTES BORBONES" - Parte 2
Fue este rey quien realizó una profunda
transformación en la administración de las colonias, desde luego procurando
obtener mayores beneficios para la metrópolis. A su muerte lo sucedió si hijo
Carlos IV, quien tuvo una acción de gobierno y personal francamente
desastrosa. Desacreditado por mérito propio, en toda Madrid y desde luego
en toda España, se comentaban los engaños de la reina Luisa, con el valido
Manuel Godoy, atribuyéndosele incluso a este, la paternidad de al menos dos
hijos del matrimonio real. No se me acuse de fanático si digo, que la medida
mas positiva del gobierno de Carlos IV, fue la designación de Manuel Belgrano
como Secretario a Perpetuidad del Consulado de Buenos Aires. Su
lastimosa política frente a Francia, y en particular con Bonaparte, mas los
escándalos familiares comentados, motivaron que su hijo se pusiese al frente de
un movimiento para su reemplazo, lo que se conoció como el “motín de Aranjuez”
de 1808. En esa fecha abdicó a favor de Fernando VII, el cual a su vez tuvo que
entregar la corona a Napoleón en la llamada "farsa de Bayona", y de
allí el reinado de José Bonaparte, hermano del emperador francés.
En 1814, liberada España del yugo franco, Fernando
VII volvió al trono. El tinte de su gobierno, fue el de un absolutista cerril,
al que los liberales tuvieron que enfrentar con resultados favorables
pero momentáneos, porque ni bien el monarca recuperaba fuerzas, retornaba
a su sendero absolutista. Pero digamos, que las colonias americanas se
perdieron para España, entre el reinado de su padre Carlos IV, el interregno
francés a cargo de José Bonaparte y luego la restauración de Fernando
VII.
A su muerte, fue sucedido por su hija Isabel II, la que por
ser menor al momento de fallecer su padre, habilitó que gobernasen hasta su
adultez una serie de regentes influenciados por su madre, la que debió vivir en
un momento dado, en el exilio en razón de las divisiones, enfrentamientos y
enemigos que se había granjeado. Además, las finanzas españolas en este tiempo,
desmejoraron sustancialmente, sobre todo los primeros años, en la guerra civil
de sucesión de Fernando VII conocida como segunda guerra "carlista",
ya que el enfrentamiento era entre los "isabelinos" que sostenían a
la infanta hija de Fernando, frente al hermano de este Don Carlos que reclama
el trono para sí. Fernando antes de morir, había derogado la Ley Sálica que
impedía que una mujer reine España, a los efectos de que le suceda su hija
Isabel.
Pero retornemos a Fernando VII. En su gobierno se
declaró la independencia de la mayor parte de las colonias americanas,
Argentina, Chile, Perú, Bolivia etc. . Al momento de retornar al trono después
del alejamiento obligado, por su detención por Bonaparte, (1808 – 1814),
derogó la Constitución de Cadiz de 1812 de carácter liberal y democrático,
(establecía una monarquía constitucional), restaurando el viejo régimen
del poder absoluto monárquico. Luego cuando en 1820, el movimiento de los
liberales le obliga a poner en vigencia la constitución de 1812, con el fin de
aplacar los ánimos acepta el reclamo de estos, (Trienio liberal), hasta que en
1823 mediante una alianza con Napoleón II de Francia, logra que este ordene al
duque de Angulema al mando de los “cien mil hijos de San Luis”, a que invadan
España y eliminar la presión liberal al gobierno fernandino, restaurando el
poder absoluto de este.
Ochenta años después, luego de la prudente gestión
de Alfonso XII, Alfonso XIII de Borbón, apoyaría la dictadura de Miguel
Primo de Rivera (1923-1930), terminando este reinado en su fuga y exilio
(1930), dando pasó así a la Segunda República, la que a su vez culminaría en la
sangrienta guerra civil de 1936 a 1939. Y de ahí pasamos a don Juan Carlos,
hombre que si bien fue solidario con el proceso democrático español y
sudamericano, no hizo esta gestión gratis. Son innumerables los negocios y
negociados en los que ha participado y asimismo su hija, la Infanta
Cristina, que junto a su marido se encuentran procesados por lavado de
dinero y evasión fiscal.
por Luis Horacio Yanicelli
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