viernes, 24 de abril de 2009

Watson Hutton, ,el padre del futbol Argentino

Nuestro más popular deporte llegó a Buenos Aires hacia 1840, practicado por los tripulantes de barcos ingleses, que entretenían sus ratos de ocio en los terrenos próximos al puerto.
Desde esa época comienzan los encuentros futbolísticos entre los miembros de la colectividad británica, actividad que culminó en 1867, cuando los hermanos Hoggs fundaron el Buenos Aires Football, entidad que a los pocos días, y ante la curiosa mirada de los criollos, organizó el primer certamen entre "gorras blancas" y "gorras coloradas".

La actividad futbolística en Argentina comenzó a desarrollarse a partir de 1880, con la llegada del profesor Watson Hutton, padre del jugador argentino del mismo apellido.
Hutton se propuso implantar en Buenos Aires la práctica de este deporte que forzosamente debía ser resistido al principio y contaría con una legión de opositores capaces de restar energías y entusiasmos a los más decididos y a los más empeñosos. El conocía perfectamente "las ventajas que aportaría a nuestra juventud la práctica del football", y resolvió constituir un team valiéndose para ello del concurso de un amigo suyo que habia sido footballer en Escocia.

Con inquebrantable tenacidad, se puso de lleno a la obra y pronto pudieron jugarse los primeros partidos. A falta de una cancha apropiada, el patio del English High's School, se convirtió en campo de juego. Recién a fines de 1885 pudo alquilarse un campo en Barracas, cerca de Constitución y en las inmediaciones del antiguo Hospicio de las Mercedes. Desde aquí, con total justicia, Watson comenzaba a ganarse un rótulo: El Padre del Fútbol Argentino. Su obra fue el puntapié para la creación de la Argentine Association Football League.

miércoles, 22 de abril de 2009

22 de Abril de 1829 – Combate de San Roque


Entre los años 1828 y 1862, en intentos enfrentados por organizar definitivamente al país, las fuerzas políticas más importantes se alinearon en dos grandes corrientes: unitarios y federales. Unos, pretendían organizar un gobierno central que ejerciera el control de Buenos Aires por sobre el resto del país. Los otros, buscaban defender los intereses del interior y obtener una cierta autonomía por parte de las provincias, basándose, fundamentalmente, en la diferente índole, intereses y necesidades de los habitantes del interior, y teniendo en cuenta las grandes distancias y la casi inexistencia de comunicaciones entre Buenos Aires y las principales ciudades.
Este complejo panorama debe tenerse en cuenta especialmente, a fin de dimensionar de manera conveniente, una y otra postura política. Los dirigentes federales, con distintas modalidades en su accionar político, se aproximaban mucho más que los unitarios a la verdad histórica y política de los pueblos a los que representaban. Mientras tanto, en la ciudad-puerto de Buenos Aires, las miradas estaban orientadas hacia intereses fundamentalmente de origen mercantilista, radicados en Europa. En el interior se vivía la realidad de cada ciudad o pueblo, muchas veces más cercana a intereses económicos y de desarrollo locales, con soluciones menos onerosas en lo político y económico que las que pretendía Buenos Aires.
Los protagonistas de estos enfrentamientos serían el Brigadier General Rosas, el Brigadier General Urquiza, el General Facundo Quiroga, el General Mitre, el General Lavalle, el General Paz, el General Viamonte y el General Balcarce. En 1828, desaparecido el poder central (fin del Congreso Nacional y del sistema presidencial, y fracaso de la Constitución de 1826), los unitarios comprometieron en su lucha a las tropas que regresaban del Uruguay al mando de Lavalle y Paz, entre otros. El 1º de diciembre de 1828, estalló la revolución en Buenos Aires, encabezada por Lavalle, quien se proclamó gobernador. Dorrego abandonó la ciudad y fue derrotado en Navarro, el 9 de diciembre de 1828. Posteriormente, el 13 de diciembre, fue fusilado. En enero de 1829, llegó el resto de las tropas al mando del General Paz, quien se unió a Lavalle, y juntos trazaron un ambicioso plan. El General Paz decidió actuar sobre Córdoba, y el 22 de abril de 1829 con una fuerza de alrededor de 1.000 hombres, venció a su gobernador –general Juan Bautista Bustos- en San Roque.
La batalla de San Roque se libró n el valle que hoy cubren las aguas del lago, en la actual localidad de Villa Carlos Paz. Esta victoria le dio una sólida adhesión de las provincias de Tucumán y Salta.Luego, enfrentó a Facundo Quiroga -Comandante de Armas de La Rioja-, y obtuvo los triunfos de La Tablada (22 de junio de 1829) y de Oncativo (25 de febrero de 1830). Por otro lado, los ejércitos del General Lavalle y del Coronel Rosas, defensor del federalismo, combatían en Puente de Márquez, el 26 de abril de 1829. En esta ocasión, Lavalle fue derrotado. Mediante la Convención de Cañuelas, el 24 de junio de 1829 -suscripta entre Juan Lavalle, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, y Juan Manuel de Rosas, Comandante General de la Campaña-, se fijó la elección de una nueva Junta de Representantes, la cual elegiría al gobernador. Este hecho no se cumplió, y el 24 de agosto se firmó la Convención de Barracas, por la que se designaba a Juan José Viamonte como gobernador provisorio. Este restauró la Legislatura que funcionaba en la época de Dorrego, y eligió gobernador a Juan Manuel de Rosas, otorgándole facultades extraordinarias para ejercer el poder.
Fuente:
Revista del Suboficial – Acontecimientos acaecidos entre 1828 y 1835.Apuntes de Historia Argentina III del Colegio Militar de la Nación, Año 1973. Servicio Histórico del Ejército, Síntesis de las Guerras y Campañas del Ejército Argentino, 1810-1930.Floria, Carlos Alberto y García Belsunce, César, Historia de los Argentinos, Buenos Aires, 1994.Turone, Gabriel O. El Combate de San Roque.

Oscar J. Planell Zanonem - Oscar A. Turone
Agrupación Patricios Reservistas

martes, 21 de abril de 2009

El relato de una crueldad anunciada - 18 de mayo de 1781



Túpac Amaru y los suyos quedaron expuestos a las fieras. A continuación transcribimos textualmente el relato de la muerte de la familia Túpac Amaru ocurrida el 18 de mayo de 1781 contada por sus asesinos:“El viernes 18 de mayo de 1781, después de haber cercado la plaza con las milicias de esta ciudad del Cuzco... salieron de la Compañía nueve sujetos que fueron: José Verdejo, Andrés Castelo, un zambo, Antonio Oblitas (el que ahorcó al general Arriaga), Antonio Bastidas, Francisco Túpac Amaru; Tomasa Condemaita, cacica de Arcos; Hipólito Túpac Amaru, hijo del traidor; Micaela Bastidas, su mujer, yel insurgente, José Gabriel. Todos salieron a un tiempo, uno tras otro. Venían con grillos y esposas, metidos en unos zurrones, de estos en que se trae la yerba del Paraguay, y arrastrados a la cola de un caballo aparejado. Acompañados de los sacerdotes que los auxiliaban, y custodiados de la correspondiente guardia, llegaron al pie de la horca, y se les dieron por medio de dos verdugos, las siguientes muertes.


”A Verdejo, Castelo, al zambo y a Bastidas se les ahorcó llanamente. A Francisco Túpac Amaru, tío del insurgente, y a su hijo Hipólito, se les cortó la lengua antes de arrojarlos de la escalera de la horca. A la india Condemaita se le dio garrote en un tabladillo con un torno de fierro... habiendo el indio y su mujer visto con sus ojos ejecutar estos suplicios hasta en su hijo Hipólito, que fue el último que subió a la horca. Luego subió la india Micaela al tablado, donde asimismo en presencia del marido se le cortó la lengua y se le dio garrote, en que padeció infinito, porque, teniendo el pescuezo muy delgado, no podía el torno ahogarla, y fue menester que los verdugos, echándole lazos al cuello, tirando de una a otra parte, y dándole patadas en el estómago y pechos, la acabasen de matar. Cerró la función el rebelde José Gabriel, a quien se le sacó a media plaza: allí le cortó la lengua el verdugo, y despojado de los grillos y esposas, lo pusieron en el suelo. Le ataron las manos y pies a cuatro lazos, y asidos éstos a las cinchas de cuatro caballos, tiraban cuatro mestizos a cuatro distintas partes: espectáculo que jamás se ha visto en esta ciudad. No sé si porque los caballos no fuesen muy fuertes, o porque el indio en realidad fuese de hierro, no pudieron absolutamente dividirlo después que por un largo rato lo estuvieron tironeando, de modo que lo tenían en el aire en un estado que parecía una araña. Tanto que el Visitador, para que no padeciese más aquel infeliz, despachó de la Compañía una orden mandando le cortase el verdugo la cabeza, como se ejecutó. Después se condujo el cuerpo debajo de la horca, donde se le sacaron los brazos y pies. Esto mismo se ejecutó con las mujeres, y a los demás les sacaron las cabezas para dirigirlas a diversos pueblos. Los cuerpos del indio y su mujer se llevaron a Picchu, donde estaba formada una hoguera, en la que fueron arrojados y reducidos a cenizas que se arrojaron al aire y al riachuelo que allí corre. De este modo acabaron con José Gabriel Túpac Amaru y Micaela Bastidas, cuya soberbia y arrogancia llegó a tanto que se nominaron reyes del Perú, Quito, Tucumán y otras partes...”




lunes, 20 de abril de 2009

Opiniones sobre Bartolomé Mitre


Si Mitre hubiera muerto sesenta años antes, nos hubiera ahorrado muchas vidas y sacrificios…y la historia sería otra. “Bajo ningún gobierno sudamericano corrió más sangre que bajo el suyo: de orientales, de paraguayos, de brasileros, de porteños, de provincianos.” (Luis Alberto Herrera, Buenos Aires, Urquiza y el Uruguay.p.116)(A.G.Mellid.o.cit.p340)

“Para gobernar a la República Argentina vencida, sometida, enemiga, la alianza del Brasil era una parte esencial de la organización Mitre-Sarmiento; para dar a esa alianza de gobierno interior un pretexto internacional, la guerra al Estado Oriental y al Paraguay, viene a ser una necesidad de política interior; para justificar una guerra al mejor gobierno que haya tenido el Paraguay, era necesario encontrar abominables y monstruosos esos dos gobiernos; y López y Berro han sido víctimas de la lógica del crimen de sus adversarios”. (Juan Bautista Alberdi)

"En nombre de la libertad y con pretensiones de servirla, nuestros liberales, Mitre, Sarmiento y Cía., han establecido un despotismo turco en la historia, en la política abstracta, en la leyenda, en la biografía de los argentinos. Sobre la revolución de Mayo, sobre la guerra de la independencia, sobre sus batallas, sobre sus guerras ellos tienen un Alcorán, que es de ley aceptar, creer, profesar, so pena de excomunión por el crimen de barbarie y caudillaje”" (Juan Bautista Alberdi. Escritos póstumos. Ensayos sobre la sociedad, los hombres y las cosas de Sudamérica. Buenos Aires. 1899)

El hombre que se inventó a si mismo.

“Solo Mitre, no reelecto, y derrotado en sus nuevas tentativas de rebelión, fue superior a todos los fracasos. Excluido de la política, politiqueó con la historia, exigiendo un anticipo de gloria para hacerle coacción a la posteridad. Es el caso más notable que se conoce de voluntad perseverante para la propia glorificación. Napoleón falsificando la historia en Santa Elena, es un infeliz comparado con Mitre. Napoleón disponía de una epopeya y de un Memorial. Mitre se inventó a si mismo. Toda su vida política, militar y literaria es la sugestión imperiosa de un megalómano”. (Carlos Pereira. Francisco Solano López. nota al pie p.118 / AGM.t.I.p.72)