jueves, 8 de febrero de 2018

Amable Jones: el mandatario que más solo estuvo - Parte 1


De nuestra Historia: Amable Jones. Amable Jones fue el último gobernador asesinado en San Juan. Médico e intelectual, triunfó por el Partido Radical. Fue asesinado el 20 de noviembre de 1921 por un grupo ligado al cantonismo. El asesinato ocurrió en La Rinconada. (180)Gustaba ser adulado. Era soltero pero tuvo un hijo en Francia. 


Fue el primer gobernador que juró con banda. En San Juan no se lo recuerda por sus obras sino por su bárbara muerte. Este texto de Juan Carlos Bataller nos muestra cómo era Amable Jones, gobernador sanjuanino entre julio de 1920 y y noviembre de 1921. 

Amable Jones fue el primer gobernador que se colocó bandaAmable Jones había nacido en San Juan pero desde muy joven se radicó en Buenos Aires, donde se recibió de médico y adquirió prestigio nacional e internacional.


Por esas cosas que tiene la política, en 1920 y ante el hecho de que los radicales sanjuaninos no se ponían de acuerdo en el candidato, el presidente Hipólito Yrigoyen impone su candidatura, comenzando una etapa de grandes tensiones en la provincia.

Jones -ausente durante 35 años de San Juan-, gana las elecciones. Y asume en julio de 1920. Fue el primer gobernador que juró con banda. Hasta ese momento sólo lo hacían los presidentes.

Amable se instaló durante su corta gobernación en una casa del “Barrio de la Chilquilla”. En realidad se trataba de las inmediaciones de lo que hoy es la Plaza Aberastain que pese a su cercanía al centro en aquella época se la consideraba zona de “extramuros”.

Era soltero. Pero —se supo muchos años más tarde—, en Francia había andado en amoríos con una mujer de nombre Clara, con la que tuvo un hijo en 1898 llamado André Jones, que vivía en Villa France.

 

domingo, 4 de febrero de 2018

Difunta Correa: 28 versiones - Parte 2

Este es el resumen de las versiones sobre la Difunta recolectadas por Chertudi y Newberry, tanto en libros anteriores como en la tradición oral que incluye versiones inéditas en la época de la publicación.
-Época en que vivió: entre 1820 y 1860.
-Lugar donde vivió: San Juan (mayoría de versiones), La Rioja, Costa de Bermejo.
-Nombres con los que aparece: Deolinda, Mercedes, Dalinda Antonia, Belinda.
-Padres: Don Pedro Correa y Damiana; José Amador Correa y Rosario del Tránsito Ramajo.
-Esposo: Clemente Bustos, Baudilio Bustos, un joven sanjuanino.
-Cualidades de la Difunta: mujer virtuosa, mujer bella.
-Motivos por los que deja el hogar: seguir al esposo, seguir al hijo; hacer un viaje; buscar algún poblado hasta la vuelta del ausente; buscar a su marido asesinado; por la sequía, huye de La Rioja hacia San Juan.
-Ruta seguida: camino entre San Juan a La Rioja; de San Luis a San Juan.
-Cómo viaja: a pie; va en una cabalgadura.
-Lleva en sus brazos un hijo.
-Sucesos del camino: se extravía, no encuentra agua, se agotan sus fuerzas; da luz a un niño; se descarga una tormenta; enferma.
-La muerte: de sed (agotamiento y penurias); protegiendo a sus hijos de una tormenta de piedra; de una enfermedad.
-Lugar de la muerte: Vallecito; al atravesar el desierto; en lo alto de un cerro; en un desierto llamado Camperito; en un lugar llamado Las Peñas.
-Quienes la encuentran: unos arrieros, unos viajeros.
-Su primer milagro: ya muerta, sus pechos siguieron alimentando a su hijo.
-Entierro: en el mismo lugar donde fue hallada, en el llano, al pie de un algarrobo.
-La sepultura: colocan una cruz sobre la tumba, la cubren con piedras.
-Destino del hijo (hijos): la sobrevivió; murió con ella.
-Milagros: hallazgo de los animales perdidos por Flavio Zeballos; otros por un arriero; protección ante una tormenta; curación de llagas; aparición como guía de viajeros perdidos.

El análisis incluye la ubicación dentro de lo considerado como leyenda y cómo comenzó a ser difundida. "La vida de la Difunta Correa se asemeja a la de muchas mujeres y,  como hemos dicho, nada especialmente notable se manifiesta en ella. De su vida es difícil que surgiera una leyenda, pero de su muerte sí: tragedia, sufrimiento, milagros. La clasificación de estos relatos dentro del grupo de leyendas religiosas, que aquí se propone, se comprenderá mejor después de estudiar la creencia y el culto, dos aspectos del fenómeno que falta analizar".

Hacia el final, las investigadoras señalan que el complejo de elementos analizados en torno a la Difunta Correa, "nos muestra claramente que estamos ante fenómenos religiosos... Leyenda cuyo contenido es "verdadero", creencia y culto están interrelacionados por cuya razón se abordó el estudio de las tres formas culturales. Se ha señalado que el culto que el pueblo religioso tributa a la Difunta Correa, no difiere del que ese mismo pueblo rinde a los santos de la Iglesia Católica".



Difunta Correa: 28 versiones - Parte 1


Primer estudio antropológico de Difunta Correa: 28 versiones de la historia
Susana Chertudi y Sara Josefina Newbery fueron las primeras en ocuparse científicamente del tema, desde 1958 hasta 1978. Por Viviana Pastor

No hay una sola versión de la historia de la Difunta Correa. Cuando Susana Chertudi y Sara Josefina Newbery publicaron el primer estudio antropológico de la santa popular encontraron 28 versiones diferentes de la leyenda, y otras tantas de sus primeros milagros. Estas incluyen a la más aceptada en San Juan, que partió desde 9 de Julio hacia La Rioja detrás de su marido, murió en Vallecito y su hijo sobrevivió. 

En otras historias Deolinda, o Dalinda, o Mercedes, fue con dos hijos, o fue detrás de su hijo mayor, y hasta fue muerta por una tormenta de piedra.

Estas antropólogas realizaron el primer estudio científico de la Difunta Correa desde 1958 que presentaron parcialmente en 1965 y publicado en forma completa en 1978 en la colección Cuadernos del Instituto Nacional de Antropología, bajo el título "Difunta Correa".

Su importancia radica, además de ser la primera investigación, en que otorgan a la Difunta Correa la jerarquía de devoción popular más importante de la Argentina. Para demostrarlo realizan comparaciones con otros santos populares de la época como José Dolores, también sanjuanino; el gaucho Cubillos, de Mendoza; el "Degolladito", o "La Ramonita" de Córdoba.

De entrada, las autoras definen a la Difunta como un "Fenómeno folclórico complejo", del cual toman tres elementos culturales: la leyenda, la creencia y el culto. "La leyenda, en cuanto narración que da cuenta de un suceso considerado como realmente acaecido. Bajo la creencia se han agrupado un conjunto de verdades -desde el punto de vista del actor- de carácter sacro, relativas a la Difunta Correa (vida, muerte, milagros, poderes). 

Para el culto se ha tenido en cuenta la expresión humana, externa y pautada, de la creencia, tal como ha sido registrada desde el punto de vista del observador. En algún caso, lo hemos comprobado, se desconoce la leyenda, pero sí aparece algún elemento de la creencia, que lleva asociada, indefectiblemente, alguna expresión de culto", señalan en el libro.


sábado, 3 de febrero de 2018

Balbín - La guitarra de 12 cuerdas - Parte 2

Este pasarse al enemigo con bandera, banda y ritos partidarios se agravó en el caso de algunas figuras que, haciendo abstracción del paso del tiempo y los sucesos, congelados en los heroicos combates del pasado, terminaron por creer que eran eternamente el Partido mayoritario de 1916 y 1928, a cuyos jefes les corresponde, por derecho casi divino, el ejercicio del Gobierno en las más altas funciones. 
Las continuas frustraciones los transformaron en oportunistas y el rechazo del Pueblo en pactistas afanosos. Olvidaron la intransigencia, la bandera del sufragio popular y la lucha contra el fraude.

Hacia ese triste final parece encaminarse Ricardo Balbín, invariable perdedor desde 1948, en que le ganó la gobernación de Buenos Aires el peronismo; en 1952, en que fue derrotado cómo candidato a Presidente; en 1958, año aciago que le deparó dos fracasos: el interno con la proclamación de Arturo Frondizi y la nueva derrota en los comicios por la Presidencia. 

Finalmente, en 1963, como no creyó jamás que el radicalismo ganaría las elecciones, le cedió el lugar al viejo Illia, que resultó, también, dos veces vencedor, al sortear a Balbín en el Partido y al beneficiarse con el fraude "azul". Ahora, Don Ricardo, ahíto de fracasos y de años, avizora su última oportunidad y, mientras habla de comicio libre, rechazo de las proscripciones (como en la famosa Asamblea de la Civilidad de 1963, que luego arrojó por la borda), institucionalización sin trampas y poder civil, especula con la proscripción, la abstención o el fraccionamiento del peronismo para ceñir, por fin, la banda presidencial.

Por eso, confinando las promesas solemnes de no aceptar comicios condicionados al mismo desván de la añeja intransigencia, recurre al medio tono de su guitarra electoral de 12 cuerdas y envía a las entrevistas con el Gobierno militar (que derrocó a su Partido) a dirigentes radicales de segunda línea. En tanto, declamó: "La UCR mantiene su individualidad y su programa, que se ha pronunciado contra el acuerdo dudoso", recita, mientras confía en repetir la jugada de 1963, ahora como candidato a Presidente. 

La realidad, sin embargo, es que ese objetivo sería inalcanzable hasta pulsando un "guitarrón" de 24 cuerdas.


8/VIII/72 • PRIMERA PLANA Nº 497



jueves, 1 de febrero de 2018

Balbín - La guitarra de 12 cuerdas - Parte 1

 

Es conocido entre los aficionados a la música el recurso de ciertos virtuosos de la guitarra de agregar seis cuerdas más al instrumento para dar mayor posibilidad tonal a la ejecución de determinadas piezas, templándolas de a pares y en distinta escala de sonidos. 

Con ello intentan abarcar una gama de cuartos y medios tonos que les permite variables melódicas inéditas, asegurándoles una interpretación de tradicionales partituras con alguna originalidad, atrapando así a un público masivo. Los apegados a la vihuela ortodoxa desestiman este recurso y muchos expertos aseguran que el escaso resultado no compensa el mayor esfuerzo digital y, aún, el método cosecha el desdén de los críticos.

Algo parecido ocurre en política, campo en el cual el uso del "guitarrón", como se ha dado en llamar al pintoresco invento, si bien ha obtenido apreciables adhesiones por un corto tiempo, las pérdidas de apoyo producidas por la confusión de los medios tonos, cuartos de corcheas y octavos de notas no alcanzan a equilibrar los éxitos parciales. 

Y menos cuando toda la ciencia política de algún personaje se agota en los medios, generalmente centrados en el escamoteo de las definiciones categóricas, hasta convertirlos en fines, cambio fatal que deviene en estridentes fracasos. La media palabra de Don Hipólito era solamente uno de los tantos medios que utilizaba el popular caudillo radical para mantener un equilibrio interno en la lucha por las posiciones de Gobierno, pero que hacía a un lado en el momento preciso de las definiciones claras.

Ya se sabe lo que ha pasado con el radicalismo al transcurrir los años. La intransigencia yrigoyenista —que el antiguo comisario de Balvanera la entendía como principio inamovible, pero que no confundía con las tácticas circunstanciales— anidó en el desván de la retórica, envasada y lista para usar solamente como recurso oratorio, cuando no totalmente desvirtuada al esgrimirla contra las nuevas corrientes populares herederas de la lucha contra el régimen, al cual, a partir de Alvear, sirvió disciplinadamente el antiguo Partido de la reparación yrigoyeniana, ahora convertido en "contubernistas" al asalto de las posiciones públicas.