miércoles, 5 de mayo de 2010

Algunas cuestiones sobre el 25 de Mayo - parte 2

3 – Sobre los símbolos patrios: La revolución del 25, fue utilizada más tarde como elemento simbólico (es decir, aquel que reside en el pensamiento humano, y por lo tanto puede ser construido y aprendido) para vender la idea de Nación (la construcción imaginada de un “nosotros”), la única que justificaría un Estado de alcance Nacional (no por incluir a todos en ese “nosotros” precisamente) que empezó a formarse a partir de 1860, y que se consolidó en 1880 con la presidencia de Roca hasta las reformas electorales de 1912.

Para construir una pertenencia sin cuestionamientos a algo, hay que eliminar la diferencia: la escarapela es uno de los símbolos patrios que corresponden al tema que estamos desarrollando. Según la HO se trataba de una insignia, repartida por los “valientes criollos” French y Berutti entre los vecinos fieles a los revolucionarios. En realidad, se trataba de listones que no tenían los colores celeste y blanco (probablemente fueron rojos), y se repartían entre aquellos que les estaba permitido el derecho de voto hablado.

Obviamente, eran criollos de alto prestigio los marcados con esas insignias, porque al resto de la población e incluso a muchos peninsulares y criollos partidarios de la Corona, no se les permitió ingresar al Cabildo, so pena de muerte. French y Berutti formaban parte de una milicia armada…

Para terminar, los dejo con una carta que Juan Manuel Silva, un comerciante tucumano escribió a un amigo durante los acontecimientos de mayo. Tiene el título: “1810. El 25 de mayo, una jarana.”)

Buenos Aires, Mayo 26/1810

Señor. D. José Gregorio Aráoz
Querido Chuchi:
Por tu esquela que he recibido debo decirte que todas las prevenciones y encargos que me haces son a destiempo: los breviarios ya están retobados y marchamados; por el correo pasado que me previenes no te compres Bayetas, te contesté ya las tenía compradas. Mañana pienso cargar, esto es si no hay ninguna novedad; por estar este pueblo tan alborotado: el 23 hizo dimisión del mando el señor virrey en el Cabildo: el 24 hizo el Cabildo en nombre del pueblo una Junta que se componía del presidente de ella al señor virrey, vocales el doctor Solá, Saavedra, el doctor Castelli, Anchorregui (sic), Leiva, fiscal Moreno y Pazos secretario con tratamiento de Excelencia. Se echó bando, se repicaron en todas las iglesias, se iluminó el pueblo para que se reconociesen a estos sujetos: al otro día 25, que fue ayer, otro alboroto, que no estaba conforme el pueblo con esta Junta, renunciaron todos estos señores de su empleo, y se ha formado nueva Junta compuesta del comandante Saavedra presidente y comandante general, los vocales el doctor Moreno, don Juan Larrea que es … (roto)… el cura de San Nicolás, el mismo Castelli, Leiva, Domingo Matheu, y otros más que por todos son diez, hoy se ha echado el bando para que se reconozcan, y mañana puede que sean otros. Me parece que te sobra a ti dinero y a mí también; yo no pienso emplear más sino mandarme mudar, por lo que veo esto no está nada bueno, pero no sé cómo sacar mi licencia, porque no sé hasta ahora quién nos gobierna. Tu afectísimo.

J:M:Silva

Somos 27. Te harás cargo por el bando que te incluyo de los sujetos de la nueva Junta, y luego pasará dicho bando al padre fray Jacinto Ruiz de la orden de Predicadores y le dirá se la remite su padre. Acabo de recibir los documentos, dos p. de poder de Sanz y quedan en poder de Doral.

A Méndez que sus prevenciones son inoficiosas, que no le tengo comprado nada: por klechero no me remitió en derechura la nota, y me despachó bajo de cubierta de algún mozo de Santa Coloma, y hasta ahora no la he recibido; bastante me ha perjudicado, que si no es él, no me encuentro en esta Jarana. Vale.

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Algunas cuestiones sobre el 25 de Mayo - parte 1

La revolución del 25 de mayo de 1810 ha sido enaltecida como la efeméride más importante según la Historia Oficial Argentina, simbólicamente nacida con Bartolomé Mitre a finales del siglo XIX. Lo cierto es que son varias las cuestiones que ponen en duda esta afirmación, y resulta importante presentarlas:

1 – Sobre el aspecto revolucionario de las Jornadas de Mayo: Es difícil establecer un concepto de revolución, puesto que depende del lugar desde el cual se formula. Podríamos decir que una revolución es un cambio profundo que marca un “antes y un después” en una sociedad humana frente a un conjunto de aspectos determinados. Y hay varios “tipos” de revoluciones, si se quiere.

Para el caso del 25 de mayo, la Historia Oficial alude a una revolución social, es decir, aquella donde las masas piden cambios inmediatos e importantes para solucionar un conjunto de problemas que requieren inmediatez, y que una vez resueltos, la sociedad cambia totalmente (es decir lo que antes estaba en la cima, ahora está debajo). Lo cierto es que el 25 de mayo representa, en realidad, la oportunidad de un sector de la elite de Buenos Aires (de predominio criollo, es decir, hombres de origen español pero nacidos en América) de imponerse frente a los partidarios de la monarquía española (peninsulares, hombres nacidos en España, que acaparaban el dominio comercial sobre el Puerto y los grandes negocios de Buenos Aires) en clara crisis por la invasiones napoléonicas. Comúnmente la HO diría: “Los criollos convocaron al Cabildo Abierto para crear una institución política que gobernara en nombre del Virrey”.

Esto no fue así, el objetivo era tomar el control de la ciudad de Buenos Aires frente a los “peninsulares”, en todo caso, el concepto de representación de la monarquía se necesitaba para ofrecer “legalidad” a la Junta de Gobierno, creada después del 25.

2 – Sobre el aspecto nacional: Las Jornadas de Mayo no significaron un acontecimiento “nacional” por que tal cosa como una “Nación” no existía. En aquellos tiempos, lo que hoy conocemos como las “provincias” eran regiones autónomas y soberanas en sí mismas (es decir, podían gobernarse a sí mismas), no por un documento escrito, sino por el derecho de gentes: mientras hubiera una sociedad civil (más de 15 vecinos con vivienda construida y al menos un ayuntamiento político-administrativo) ese pueblo o ciudad podía administrarse a sí mismo, independientemente de las divisiones gubernamentales del virreinato (es decir, las gobernaciones e intendencias).

Por lo tanto, si la nueva Junta de Gobierno creada en Buenos Aires quería conseguir el apoyo de las regiones del Interior del ex-virreinato, debía convencerlas por las buenas o por las malas y eso fue lo que pasó. 25 de mayo, fue un acontecimiento sumamente reducido a la esfera de lo que hoy más o menos es Capital Federal, y no un acto nacional.

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Cambios económicos y sociales en Argentina a comienzos del siglo XIX

domingo, 2 de mayo de 2010

José Roque Pérez, fundador de la Gran Logia Masónica Argentina - parte 2

José Roque Pérez, el arquetipo

Pérez cumplió un rol político notable. El jefe de la masonería defendió la incorporación simple y llana de Buenos Aires al Estado argentino. En enero de 1860 sostuvo que la provincia debía reintegrarse a la Confederación sin subordinar ese paso a la eventual reforma de la Constitución. Federalista consecuente enfrentó al general Mitre, a Alsina, Velez Sarsfield, Sarmiento y a Pastor Obligado. Junto a Pérez se alinearon en el sesenta, reclamando el cumplimiento del Acuerdo de San Nicolás, Bernardo de Irigoyen, Marcelino Ugarte, Felix Frías y el federal José Hernández.

Urquiza hablaba por la voz y la acción de José Roque Pérez. Pero lo más importante fue la tarea que desarrolló entre bambalinas desalentando a los sectores más duros del partido portuario.
En medio de todos sus desempeños como funcionario en una nación en construcción, tuvo tiempo para militar políticamente en el federalismo reformista defendiendo la unidad del país contra el separatismo porteño. Esto lo hizo con gran habilidad y en condiciones desventajosas porque el liberalismo portuario separatista era mayoritario entre la clase dirigente porteña.

La masonería argentina contribuyó con sus mejores cuadros a lograr la independencia (1816) y a producir la organización nacional, la unidad política, el despliegue de las fuerzas productivcas, el desarrollo institucional republicano, la difusión de la cultura democrática y de la educación laica, la construcción del estado moderno roquista y la racionalización de la sociedad civil.

De José Roque Pérez hay que recordar que fue el primer Gran maestre de la masonería argentina durante los periodos 1857-1861 y 1864-1867. Asimismo fue Gran Orador de la Gran Logia de 1861 a 1864 y pro Gran maestre de 1867 a 1870. Fue uno de los fundadores del Supremo Consejo del grado 33 para la República Argentina y fue su primer Gran Comendador. Fundó e impulsó nuevas logias en el interior del país y creó la "Logia Unión Paraguay" Nº 30 de Asunción, en 1869.

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